• Este estilo de Yoga se ha dado a conocer por los beneficios que le otorga a las articulaciones, tendones, ligamentos y al tejido conectivo del cuerpo humano. Es considerada una disciplina complementaria para las prácticas enérgicas como el Ashtanga y Hatha

Cada disciplina física tiene un gesto para señalar respeto por su práctica. En el yoga es quitarse los zapatos antes de ingresar a la shala (escuela, en sánscrito). Luego se saca la esterilla (mat) y se extiende en el suelo.

Al fondo del salón, se encontraba la instructora Mercedes Sanabria, quien se encargó de dirigir la práctica de Yin Yoga. Saludó cordialmente a los estudiantes que se encontraban en el lugar. También a los que participan de forma online a través de la cuenta de Instagram de Cóndor Yoga (@condor_yoga), escuela que se dedica a la práctica del yoga y la meditación.

Les recordó a los alumnos que el material de apoyo sería la esterilla, cintas y tacos; pero en el caso de no encontrarse en la shala, además de contar con el mat, se podían utilizar correas. Incluso libros de gran grosor, “como los antiguos diccionarios”, para que fueran el equivalente y los ayudara en el transcurso de la sesión.

“Esta práctica estará dirigida a ayudar al nervio ciático”, apuntó la profesora y dio inicio a la clase. Todos cerraron los ojos, solo se escuchaba su voz. Pidió que comenzaran a respirar profundamente. Por cada inhalación que entraba por la nariz, se inflaba lentamente el diafragma como un globo y al exhalar, la piel se pegaba a los músculos del abdomen como si quisiera pegarse de la columna.

Después de unos minutos, la guía indicó: “junten las palmas de sus manos al nivel del corazón, inhalen profundamente y al exhalar recitaremos tres veces el mantra OM para comenzar la práctica”.

El mantra OM significa la unidad con lo supremo, la combinación de lo físico y espiritual. Al culminar, comenzó a señalar las posturas que se trabajarían. Mientras transcurrió la clase, Sanabria se cercioró de que sus alumnos estaban haciendo la postura correctamente y les preguntaba qué zonas estaban sintiendo que trabajaban.

“Eres tu propio maestro”, les dijo. Quería que recordaran que deben conocer su cuerpo para saber cuáles variaciones de la posición podían hacer para así beneficiarse de la práctica.

Foto: Sanyeni Barazarte

Cada pose debe trabajar el lado derecho e izquierdo del cuerpo, dado que la intensidad del trabajo puede ser más intensa o leve de un lado o del otro.  

La profesora les dijo que al concluir cada postura, iban a sentir cómo las áreas que trabajaron se iban alineando, para alcanzar un equilibrio.

Cada sesión de Yin Yoga tiene una duración aproximada de una hora.

Observar una clase de Yin Yoga genera la impresión de que es una práctica de relajación. Esto debido a que sus asanas (posturas) tienen una permanencia larga de tres a cinco minutos.

La mirada se queda corta para detallar el trabajo interno que está ocurriendo. En cada posición, se trabaja un músculo en específico mientras el resto se encuentra en reposo, lo que beneficia varias áreas del cuerpo.

Yin Yoga, el otro lado del Yoga

El Yin Yoga es un estilo que fue creado por el estadounidense Paul Grilley durante los años setenta. Sin embargo, ha ido aumentando su popularidad en los últimos 30 años. La práctica consiste en estirar los tejidos más profundos del cuerpo, como los ligamentos, tendones y el tejido conectivo con el objetivo de aumentar la flexibilidad y mejorar la circulación en las articulaciones y de otros tejidos.

Suele confundirse con el yoga restaurativo, que se trata de una serie de posturas basadas del Hatha Yoga con el fin de buscar relajar el cuerpo.

Las instructoras Sanyeni Barazarte y Mercedes Sanabria aclararon en entrevista para El Diario que esta confusión es común porque el Yin Yoga se ha ido integrando recientemente a las escuelas de yoga. Como el caso de la escuela Cóndor Yoga, que tiene tres años impartiendo este estilo.

El Yin Yoga tiene aspecto meditativo, porque el enfoque es interno, de introspección, es una manera de poder practicar la meditación durante la práctica física”, resaltó Sanabria.

Con respecto a los estilos de Ashtanga y Hatha, parte de la disciplina de estas prácticas se enfoca en la respiración y el drishti (mantener la mirada en un punto específico) para que se puedan llevar a cabo las secuencias de una forma armoniosa.

Foto: Sanyeni Barazarte

“Se trata de buscar un equilibrio en estas prácticas, como el Ying y el Yang, una energía no puede existir sin la otra. Aunque el Yang Yoga (Hatha, Ashtanga) es conocido por su dinamismo, necesita del Yin Yoga trabajar las otras áreas del cuerpo con profundidad sin calor”, agregó Barazarte.

También mencionó que durante los últimos cinco años la revista estadounidense Yoga Journal ha elaborado publicaciones sobre este estilo por los beneficios que les ha aportado a los practicantes. “Si revisas los artículos de hace 15 o 10 años no encontrarás nada de Yin Yoga, pero ahora hay mucha información al respecto”, acotó la directora de Cóndor Yoga.

Tanto Sanyeni como Mercedes se han esmerado por estudiar este estilo para incentivar a que sus estudiantes complementen su práctica y puedan sentir los cambios favorables en sus cuerpos. Además de las clases de Yin Yoga, Barazarte es instructora de Hatha Yoga y Ashtanga, mientras que Sanabria se dedica a impartir clases de Ashtanga.

“Me ha ido muy bien practicar Yin Yoga. Me ha beneficiado, dado que el Ashtanga es un estilo que requiere de mayor trabajo físico y hacer ese estilo he podido hallar el potencial de conseguir el equilibrio”, señaló Mercedes Sanabria.

Otro aspecto positivo que resaltaron las profesoras fue que el Yin Yoga también ayuda en la recuperación de las lesiones corporales.

Entendiendo su beneficio de primera mano

Durante una clase de Ashtanga que estaba dictando la instructora Mercedes, ella se le acercó a una estudiante para hacerle una demostración de cómo debía hacer el asana del Chaturanga.

Cuando realizó la postura, sintió un fuerte dolor en el esternón, como si se le hubiera rasgado el pecho. Inhaló profundamente, exhaló y mencionó que sentía una incomodidad. Continuó dando la clase solamente con las indicaciones.

Transcurrieron las horas y cuando llegó el momento de acostarse, Mercedes solamente pudo dormir de un lado de la cama. El dolor le impidió desplazarse hacia el lugar donde suele descansar y en ese momento entendió que esa incomodidad no sería pasajera.

Se lesionó el cartílago del esternón. La recuperación usualmente ocurre de nueve a 12 meses debido a que es una zona delicada del cuerpo. La idea de interrumpir su práctica yoga, disciplina que lleva ejerciendo desde hace más de una década, le causó mucho miedo a Mercedes.

Decidió continuar impartiendo las clases de Ashtanga sin hacer las posiciones demandantes y se enfocó en practicar diariamente Yin Yoga para trabajar la zona afectada de su cuerpo.

El «sankalpa» (intención, en sánscrito) de cada práctica que realizó fue sanar, su disciplina se volcó en ello y logró reducir el tiempo de la recuperación. Le tomó aproximadamente tres meses curar esa lesión, contando con la ayuda de la supervisión médica.

Más sobre el Yin Yoga

La escuela Condor Yoga anunció recientemente a través de Instagram que abrirán un curso intensivo denominado “The Experience Yin Yoga 2021”. Tendrá una duración de 50 horas para que los interesados puedan aprender y conocer los beneficios físicos del Yin Yoga. La idea es que puedan identificar las áreas de trabajo, los límites de las posturas, permanencias y duración de las mismas.

Está disponible para todo público. No se necesita tener experiencia previa de este estilo o haber practicado yoga anteriormente. Será bajo la modalidad presencial desde el 6 hasta 28 de marzo, durante los días sábados y domingos en el horario de 8:00 am hasta las 2:00 pm.

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