• Cada 4 de febrero se conmemora la el Día Mundial Contra el Cáncer y el equipo de El Diario conversó con una familia venezolana sobre su experiencia enfrentando esta enfermedad 

Alejandra Rángel y su hijo Alejandro Ramírez, paciente con leucemia linfoblástica aguda (LLA), salieron de su casa en Tembladores (Monagas) para viajar hacia Caracas el pasado martes 2 de febrero. En esa oportunidad, consiguieron que alguien los llevara sin costo para que el adolescente pudiera cumplir con su control médico en el hospital Dr. José Manuel de los Ríos. 

Esa noche llegaron a la ciudad y se quedaron en un albergue que los recibe siempre que el joven tiene cita en el centro de salud. La mañana siguiente Alejandra se acercó hasta el hospital para pedir la cita y programar la punción lumbar (PL) de su hijo, pero una noticia inesperada cambió sus planes. 

Cuando llegué la doctora me explicó que no hay quirófano porque se dañó el aire acondicionado y a mí casi me da algo, porque vengo de tan lejos para recibir esa noticia. Esto nos retrasa mucho porque Alejandro no recibe tratamiento desde septiembre, que fue la última vez que pude viajar”, dijo la madre en exclusiva para El Diario.

Alejandra es madre soltera de dos hijos, actualmente está desempleada y debe correr con los gastos de su hogar. Además, tiene casi seis años acompañando a Alejandro en su lucha contra el cáncer. 

Día Mundial Contra el Cáncer

La Organización Mundial de la Salud, el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) y la Unión Internacional Contra el Cáncer (UICC) conmemoran cada 4 de febrero el Día Mundial Contra el Cáncer. El objetivo de esta fecha es motivar a gobiernos y organizaciones a tomar medidas de acción y prevención contra esa enfermedad

La campaña del año 2021 corresponde al lema “Yo soy y voy a” que impulsa a la ciudadanía a buscar qué pueden aportar en la lucha contra el cáncer en el mundo.

Una lucha larga e incierta contra el cáncer

Alejandro fue diagnosticado a los 12 años de edad con LLA. En ese momento, su madre decidió llevarlo hacia Caracas, con la esperanza de que recibiera la mejor atención posible. 

El servicio de Hematología del JM de los Ríos se convirtió en su hogar desde entonces. En esa sala ha sido testigo de cómo decenas de niños llegan, se van, mueren o logran el objetivo de recibir un trasplante de médula ósea. Él continúa en lista de espera. 

Alejandro Ramirez | Foto: Aconvida

En el año 2018, Aejandro tuvo su primera y única recaída hasta el momento, la que lo mantuvo nueve meses lejos de su hogar y con constantes reacciones adversas a las quimioterapias. 

Fue muy duro porque estuvo un tiempo sin caminar por lo fuerte de la recaída. Pasaba períodos con fiebre, diarrea y le salían llagas en la boca. También se le infectó el catéter dos veces”, detalló la Alejandra.

Desde esa oportunidad Alejandro se ha mantenido estable. Sin embargo, su condición solo podrá mejorar luego de recibir el trasplante. “Él necesita un donante porque yo me hice las pruebas y no soy compatible. Esos trasplantes los hacen fuera del país y las personas encargadas consiguen al donante para ellos”, explicó. 

Recientemente Alejandra recibió una llamada del Ministerio de Salud para conocer sobre el estado de su hijo. Al interlocutor le respondió que Alejandro permanecía estable y a la espera del trasplante, pero con respeto a lo último no recibió ningún indicio. 

La madre espera recibir pronto la llamada que le confirme que Alejandro recibirá un trasplante de médula ósea. Mientras tanto, continúa buscando ayuda de distintos medios para conseguir alimentos, trasladarse y costear los estudios del adolescente. 

“Todo esto se nos hace muy difícil, porque en el albergue nos ayudan con el almuerzo cuando venimos en el albergue nos ayudan con el almuerzo, pero lo demás corre por nuestra cuenta y ahora que todo está en dólares es mucho más complicado”, expresó. 

Pocas opciones en la salud pública 

Katherine Martínez, directora de la organización no gubernamental (ONG) Prepara Familia, explicó que la Ciudad Hospitalaria Dr. Henrique Tejera (CHET) de Carabobo cuenta con una unidad de trasplantes para médula ósea. Sin embargo, las condiciones del centro de salud no son las óptimas para llevar a cabo estos procedimientos. 

Lamentablemente en el CHET no pueden siquiera garantizarles la alimentación, lo que implica un mayor gasto para los padres. Además de eso tendrán que comprar por su cuenta los kits de seguridad, las sábanas y, lo más importante, los inmunosupresores, que en Venezuela son escasos”, detalló Martínez en entrevista para El Diario.
Unidad del Hospital de Clínicas Caracas. Otra opción es la Unidad de Trasplante de Médula Ósea del Hospital de Clínicas Caracas que en 20 años ha llevado a cabo cerca de 500 intervenciones, pero tienen un alto costo.

La activista agregó que previo al trasplante, los niños deben someterse a una serie de exámenes hematológicos. Además,  posterior a la intervención el paciente debe permanecer en aislamiento y con cuidados especiales para evitar cualquier complicación o infección. Insiste en que ninguna de estas cosas son proveídas por el hospital. 

“El trasplante de médula es un procedimiento muy complejo y decir que se puede hacer sin problemas en el CHET es algo irreal”, destacó la vocera de la ONG. 

De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el cáncer es la segunda causa de muerte en América y se estima que 4 millones de personas fueron diagnosticadas con esta enfermedad en 2020. Asimismo, calculan que al menos 1.4 millones de personas fallecieron por esta causa. 

En Venezuela la lucha contra el cáncer implica muchos sacrificios desde el punto de vista económico. La emergencia humanitaria compleja mantiene al sistema de salud vulnerado, por lo que ser atendido en un hospital implica pagar por medicamentos, insumos y alimentos, convirtiendo a la salud en un servicios cada vez menos asequible. 

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