• La banca nacional puede ofrecer nuevos servicios como las cuentas de ahorro y corriente en divisa. El especialista en instituciones financieras José Ramón Acosta detalló para El Diario las implicaciones de esta medida en el ámbito comercial

La banca venezolana se encuentra implementando nuevos servicios con el objetivo de adaptarse a la dolarización que vive el país y así poder brindarle a sus clientes productos capaces de cubrir sus necesidades. Uno de estos son las cuentas en divisas que actualmente ofrecen varias instituciones financieras nacionales, tanto públicas como privadas. 

José Ramón Acosta, economista y especialista en instituciones financieras, explicó para El Diario que el impacto de este tipo de servicios podría ser positivo en el ámbito comercial.

Si se hace bien, facilitaría muchísimo el intercambio de bienes y servicios y ayudaría un poco a reactivar el comercio. No creo que funcione para facilitar la inversión y el ahorro todavía. Solo ayudaría en aspectos relacionados con el comercio y el intercambio”, detalló.

Considera que es altamente factible que el uso de las tarjetas de débito asociadas a dichas cuentas pueda tener un impacto significativo en la utilización de dólares en efectivo como medio de pago. Apunta que ello se traduciría en un aumento de los dólares digitales dentro de la economía, en detrimento de la cantidad de circulante en moneda extranjera que hay en estos momentos.

Para mediados de 2020 un estudio de la firma Ecoanalítica reveló que la cifra de dólares que circulaban en la economía venezolana era cercana a 2.1 millardos de dólares, los cuales estarían en manos de poco menos de la mitad de la población.

Acosta señala que la reducción del uso de dinero en efectivo, que resultaría del uso de las tarjetas de débito, es algo perfectamente normal y es algo que incluso ha sucedido previamente con el bolívar.

Recuerda que antes de la crisis de efectivo que inició en el país como consecuencia de la hiperinflación, en Venezuela la mayor parte de las operaciones era realizada a través de medios de pago electrónico.

Un beneficio de este nuevo servicio, según argumenta el economista, es el hecho de que resolvería el tema tanto de los pagos fraccionados, que en estos momentos se enfrentan al problema de la falta de billetes de baja denominación.

Postura oficial

Si bien la banca nacional venía ofreciendo distintos productos en dólares para captar parte de las divisas que circulan en el mercado, no fue sino hasta el acto de memoria y cuenta de Nicolás Maduro presentada en enero del presente año cuando se anunció de forma oficial que estos servicios contaban con el aval del régimen.

Como parte de su acto, el líder oficialista informó que había autorizado la creación de cuentas de ahorro y cuentas corrientes en divisas a las distintas instituciones financieras del país. En ese momento explicó que los venezolanos podrían pagar con tarjetas de débito al precio de la moneda en bolívares.

Sin embargo, un aspecto no indicado fue el hecho de que al momento de realizarse los pagos, si bien al cliente se le realizará el cargo de la compra en su cuenta en divisas, el comercio recibirá el monto en bolívares por dicha transacción.

Esto, a juicio de Acosta, podría ocasionar que esta nueva iniciativa del régimen no tenga éxito, pues al momento en que el comerciante desee disponer de ese dinero tendrá que hacerlo en moneda nacional y no en divisas, como venía haciéndolo hasta ahora, si bien era en efectivo.

“Si luego el comerciante va al banco y quiere retirar su dinero en dólares no va a poder porque con este sistema él va a tener en su cuenta bolívares, aunque la transacción haya sido en dólares”, dice al argumentar la principal falla de este sistema.

Plantea que una mejor idea sería mantener en todo momento las divisas en digital, tanto para el cliente como para el comerciante, y que fuese al momento de hacer retiros en efectivo cuando se implementase algún tipo de restricción.

De manos atadas

Las aproximaciones de la banca a ampliar su cartera de productos e incluir algunos de ellos en divisas ha sido de forma metódica y muy estudiada, pese a la necesidad del mercado de contar con este tipo de servicios. La razón de esta situación viene dada de la mano de la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario de Venezuela (Sudeban).

El experto sostiene que los bancos están obligados a ceñirse a los lineamientos emanados de la Sudeban y, por esa razón, no pueden ofrecer todos los servicios que quisieran. Es por esto que muchas veces se ven obligados a escudriñar las leyes para encontrar vacíos legales que les permitan actuar.

“La banca no puede hacer todo lo que desearía, ni todo lo que los clientes le solicitan, o lo que la realidad del mercado le pide”, afirma.

Ante la pregunta de si ve factible que las instituciones financieras del país continúen ampliando su cartera de servicios en divisas, Acosta responde que esto solo será posible si el ente regulador así lo permite.

Añade que en condiciones normales la implementación de nuevos productos financieros implican una serie de retos y posibles problemas, a los que en el caso venezolano se ven exacerbados.

“Aparte de todos los problemas de implementación que tiene generar un nuevo producto financiero en cualquier parte del mundo, aquí tienen que convencer al regulador y esperar que el regulador entienda que es posible y que no se está violando ninguna ley”, agrega.

Transferencias interbancarias

Acosta explica que las trabas que impiden efectuar transferencias interbancarias de divisas no están asociadas a políticas gubernamentales que las restrinjan. Apunta que por el contrario la razón de ello es la falta de acuerdo entre las propias instituciones, tanto públicas como privadas, para crear una cámara de compensación que las permita.

Considera, incluso, que un primer paso para hacer factibles este tipo de transacciones es que los bancos de mayor envergadura alcancen un acuerdo.

“Para crear esa cámara de compensación no hace falta el gobierno, simplemente se requiere que se pongan de acuerdo. Con que lo hagan los cuatro bancos más grandes del país ya es un inicio”, indica el economista.

A su juicio esto representa una falta de iniciativa y visión empresarial por parte de la banca venezolana.

Giro de 180 grados

José Ramón Acosta considera que existen dos razones fundamentales por las cuales el régimen de Nicolás Maduro decidió implementar una suerte de “apertura” hacia la dolarización de la economía.

Explica que una de esas razones es que, al igual que otros regímenes comunistas, su único interés es permanecer en el poder, y si para lograrlo deben darle el visto bueno a este tipo de operaciones lo harán sin ningún inconveniente.

Lo están permitiendo para que los ciudadanos puedan hacer transacciones con cierta holgura y que haya una ilusión de un mercado financiero con libertad”, dijo.

Asimismo, afirma que otro de los motivos de la decisión del régimen de permitir la apertura de cuentas en divisas es la necesidad de gravar las transacciones que se realicen a través de ellas.

“Hay toda una economía que estaba ocurriendo en divisas que el gobierno no reconoce, y al no reconocerla no puede cobrar impuestos sobre ella. Entonces tiene dos razones: en primer lugar, una razón política expresada en la idea de déjalos que ellos hagan lo que quieran, mientras yo permanezco en el poder. Y, segundo, ahora que reconozco que estas transacciones en divisas existen las puedo fiscalizar y ponerle un impuesto”, apunta.

Esto supone una entrada de dinero nueva para el régimen en un momento en el que, debido a la caída tanto de la producción como de los precios del barril de petróleo, los ingresos del país se encuentran en mínimos históricos.

 Las cuentas en divisas representan un nuevo hito en la dolarización que vive Venezuela y podrían significar el inicio de la oferta de productos en dólares adaptados a la nueva realidad económica que existe en el país.

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