• El secretario de organización de Primero Justicia señala que las organización políticas deben “dejar a un lado aspiraciones individuales o colectivas”, y entender que en este momento “el único candidato tiene que llamarse condiciones para un proceso electoral libre y transparente”

Los partidos políticos venezolanos atraviesan horas negras. O rojas. El régimen de Nicolás Maduro ejecuta un plan de acoso y derribo que pretende borrarlos del mapa. Sus líderes son inhabilitados, perseguidos, encarcelados o forzados a marcharse al exilio. Roban sus siglas y tarjetas. Los ilegalizan y declaran “terroristas”. Y les niegan las condiciones mínimas para batirse en el terreno que mejor conocen: el electoral.

Frente a un adversario que no respeta las normas mínimas del juego democrático y el discurso antipartido que incluso se alimenta de los errores propios, el secretario de la organización nacional de Primero Justicia, Edinson Ferrer (Maracaibo, 1982), afirma que las organizaciones políticas deben estrechar sus vínculos con los ciudadanos y potenciar su vocación de servicio para impulsar la transición hacia la libertad en Venezuela.

Ferrer analiza a profundidad el momento que atraviesa la oposición venezolana en esta conversación promovida por la revista Democratización del Instituto de Estudios Políticos Forma, y publicada en exclusiva por El Diario.

—¿Partidos como Primero Justicia, que se forman y desarrollan bajo principios democráticos, están preparados para enfrentar el desafío que representa un régimen autoritario?

—Primero Justicia es un partido que nació con un espíritu absolutamente democrático. Ante un régimen autoritario, toca reconstruir nuestras formas de actuar precisamente reconociendo el ambiente en el que estamos, para así poder fortalecer nuestras estructuras mientras en paralelo luchamos por rescatar la democracia. 

En este momento la democracia no existe en el país y eso representa un desafío para construir formas de hacer política que sean eficientes. El activismo político, la toma de esquinas, el casa por casa y la denuncia social, todo tiene que adaptarse. No se trata solamente de buscar un cargo.

Para Primero Justicia hay dos cosas muy fuertes para desarrollar. Lo primero es acompañar al ciudadano. Los venezolanos queremos elecciones libres y transparentes, pero también queremos poder vivir. Necesitamos que nuestra dirigencia esté acompañando al vecino en sus problemas y en la construcción de soluciones. Ese acompañamiento es vital y poco a poco hemos ido fortaleciendo en nuestros militantes ese acompañamiento al ciudadano, al vecino, y en paralelo desarrollamos la lucha política por rescatar la democracia. Obviamente, representa un desafío porque no es la forma natural de trabajo de un partido político en condiciones democráticas. 

¿Cómo deben actuar los partidos democráticos en un ambiente signado por la persecución y violación de los derechos fundamentales? 

—Tenemos que concentrarnos en la esencia. Un partido político no debe existir solamente para participar en elecciones y ganar. Por supuesto, tenemos vocación de poder y queremos llegar al poder con elecciones libres para desde allí transformar a la sociedad. Siempre hemos dicho a nuestra dirigencia que no queremos llegar al poder per se, sino que nosotros queremos transformar y humanizar a la sociedad venezolana. 

En medio de ese ambiente de persecución y violación de derechos fundamentales, estamos abocados a que nuestro equipo se fortalezca, que no sea una maquina política sino que sean humanos, personas. Por eso hemos fortalecido el cuerpo del partido, pero también su alma».

El cuerpo es la estructura, la militancia, que existamos con personas de carne y hueso en cada comunidad, que en todos los niveles de organización haya un justiciero para ir construyendo y organizando a la propia ciudadanía. Nuestro objetivo es acompañar a los vecinos en la construcción de sus soluciones. 

El alma está en ese sentimiento justiciero, que nuestra gente viva nuestros valores de solidaridad, búsqueda de la paz, poner primero a la persona, que el militante sienta que estamos allí para resolver los problemas de los venezolanos.

Tenemos que actuar en esa vía, fortalecer a los partidos políticos en paralelo a la lucha por elecciones libres. No podemos descuidar el fortalecimiento interno de los partidos. Si logramos que todos los partidos en Venezuela sean fuertes, que existan militantes y dirigentes en todos los municipios y parroquias, y que esos dirigentes estén formados en lo humano para servir, cuando logremos rescatar la democracia ya el trabajo más difícil estará hecho. Con los ciudadanos organizados, podemos ganar las elecciones y reconstruir el país. 

El régimen ha intervenido judicialmente a los partidos y les ha arrebatado sus tarjetas y símbolos. ¿Cómo mantener la identidad y el vínculo con la militancia en medio de estos atropellos?

—En el caso de Primero Justicia siempre le hemos dicho a los justicieros que nuestra vocación como dirigentes políticos tiene que ser la de servir a los vecinos, poner primero al ser humano, por eso somos un partido centro-humanista. 

Vemos la llegada al poder como una herramienta para poder servir con mucha más fuerza a nuestros vecinos y ciudadanos. Pero el fin no puede ser ganar una elección, el fin tiene que ser poder reconstruir y humanizar a la sociedad venezolana. Como partido siempre hemos inculcado esos valores. Después de 20 años de fundación del partido, no se trata de que nos quiten la tarjeta o el nombre, pues ya en nuestra dirigencia y militancia hay un sentido de pertenencia. 

No es un sentido de pertenencia egoísta, es un sentido de pertenencia entendiendo que quien se hace llamar justiciero claramente está dedicado a servir. Por eso hemos fortalecido mucho la formación de nuestra dirigencia, para mantenernos en nuestro canal de servir a todos los venezolanos. Todos los juegos políticos y judiciales del régimen para tratar de golpear el ánimo de la dirigencia fracasan porque ya hay un sentido de pertenencia en esta lucha. 

Más allá de los atropellos, hemos definido varios ejes de acción para mantener la cohesión. El primer eje es la formación. Mantenemos una formación no solo académica sino humana, de vocación, entender que decidimos estar en Primero Justicia para acompañar al prójimo. Como en este momento la prioridad de nuestros ciudadanos es que se celebren elecciones libres y transparentes en Venezuela, por supuesto estamos abocados a alcanzar ese objetivo. 

En segundo lugar, mantenemos un activismo permanente. Siempre se le pide a nuestros justicieros que realicen visitas a sus vecinos, que cuenten lo que está pasando y escuchen a los ciudadanos. Esa retroalimentación fortalece un vínculo que nos mantiene informados de lo que está ocurriendo en todas las comunidades.

 En tercer lugar, siempre hacemos reuniones semanales con cada una de las estructuras del partido en todo el país, eso ayuda a mantener la identidad al saber que existe una dirección nacional que da lineamientos y está atenta a que sigamos creciendo como personas, recordando siempre que la vocación es servir al ser humano. 

Además, tenemos programas sociales y distintas secretarías -femenina, familia, juvenil, defensa de los trabajadores, gremial, seguridad ciudadana, “Justicia en la calle”-  acompañando a todos los sectores de la sociedad venezolana, no solamente a quienes están en nuestras estructuras.

Las elecciones son clave para la organización, movilización y difusión de los proyectos de los partidos. ¿En qué medida la decisión de no participar en las últimas elecciones ha debilitado a los partidos democráticos?

—Desde el punto de vista formal, no ha habido elecciones. Creo que eso lo ha entendido no solo nuestra dirigencia sino todos los venezolanos. Han existido eventos políticos a los cuales el régimen llama elecciones, pero que no cumplen con los requisitos. Tienen el nombre, pero no el contenido para ser una elección.

Nuestra razón de ser no es llegar a un cargo, es transformar a la sociedad venezolana. Si esa es nuestra razón de ser, hay sacrificios y ejemplos que tenemos que dar. Nosotros tenemos uno de los grandes ejemplos en ese sentido que es Juan Pablo Guanipa, quien ganó la gobernación del estado Zulia. Esa decisión que tomó Juan Pablo Guanipa de no reconocer a la fraudulenta asamblea nacional constituyente hace ver lo que es un justiciero. Estamos formando dirigentes políticos para reconstruir a la Venezuela que todos queremos, para transformar y humanizar la política en Venezuela, donde exista un vínculo real entre los venezolanos y los dirigentes. 

Tenemos vocación de poder para transformar a Venezuela, pero eso pasa primero por lograr que existan elecciones libres y transparentes, que las instituciones funcionen realmente, que los poderes públicos tengan autonomía y que se respete el marco jurídico.

El ciudadano sabe que nuestra lucha es para que exista un proceso electoral real, donde el venezolano no solamente vaya a votar sino que elija, que el voto sea para decidir. El venezolano quiere decidir quién debe regir los destinos de la nación, por eso nuestra lucha sigue enfocada en poder rescatar el voto como un factor de decisión y tener elecciones libres».

¿La abstención termina desdibujando a partidos que solo saben luchar en el terreno electoral?

—Creo que tenemos que formar a nuestra dirigencia en profundizar cuál es la lucha de un partido político. El instrumento más valioso es llegar al poder a través del voto para reconstruir y hacerle la vida mucho más sencilla a los venezolanos que, al final, para eso votan, para que mejores su calidad de vida. 

Pero en un régimen autoritario donde la lucha es porque existan elecciones libres y transparentes, los partidos políticos debemos profundizar nuestra vocación de servicio, aun cuando no estemos en el poder. Nuestra dirigencia política debe estar formada para entender que nuestra vocación es servir desde donde estemos.

El hecho de que no haya habido elecciones libres golpea el ánimo de toda la ciudadanía porque la gente quiere decidir, pero es allí donde tenemos que formar dirigentes que siempre estén para servir al prójimo. Al final, el dirigente político es quien hace la conversión de sueños en realidades, y esa conversión tenemos que hacerla tengamos o no un cargo. 

Obviamente nuestro objetivo es llegar a tener cargos de elección popular gracias a la confianza de los ciudadanos, porque desde allí podemos hacer mucho más, pero no tener un cargo no puede ser un obstáculo para nuestra vocación de servicio en las comunidades. 

Nosotros en Primero Justicia tenemos grupos de abogados que hacen asesoría jurídica gratuita en todo el país, así como médicos y estudiantes de medicinas de los últimos años, y odontólogos que brindan atención. Hay que servir a los ciudadanos, mientras en paralelo das la lucha política por elecciones libres. Lo que no puedes hacer como partido es quedarte sentado, mientras luchas por elecciones.

En los últimos tiempos se ha puesto de moda en la política venezolana hablar de «alacranes», señalando que el régimen ha comprado a dirigentes de la oposición venezolana. Al momento de hacer una evaluación autocrítica de esta situación, ¿qué cuota de responsabilidad tienen los partidos en este hecho? ¿Por qué los partidos no previeron en su momento que esto podía ocurrir?

—Eso pasa en todas las familias, pero por supuesto que siempre se pueden hacer las cosas mejor, siempre se pueden tener mejores controles para las personas que van a llegar a cargos de elección popular. 

Hemos trabajado en esos controles a través de nuestro tribunal disciplinario y nuestros responsables de formación para que esto no vuelva a ocurrir. Sin embargo, lo resaltante es que con toda la millonada que gastó el régimen para la compra de esos alacranes en los distintos partidos, no pudieron revertir la ilegitimidad de lo que están haciendo. Al contrario, mostraron mucho más lo que son, un régimen autoritario que a punta de dinero y corrupción quiere comprar voluntades. 

Tenemos que tener muchos más controles sobre los hombres y mujeres que van a representar a nuestros partidos y ciudadanos. Deben ser los mejores en formación integral y humana, en dirigencia, en vocación de servicio, en eso tenemos que trabajar todos. Lo importante es ser honestos y sinceros, y entender la actitud autoritaria del régimen que a punta de dinero, chantaje y persecución seguirá buscando romper la unidad de los partidos y de la oposición. 

Cada partido tiene el deber de fortalecerse en cuerpo y alma, que su identidad esté muy clara, que cada uno de los dirigentes sienta que está allí, que son una familia, y que tenga muy claro cuales son sus valores y principios. 

Tenemos la responsabilidad de organizar a los partidos en todos los sectores porque cuando logremos esa elección libre y transparente, tenemos que ganarla en unidad. Tenemos que defender y profundizar la democracia, para que todos los venezolanos tengan calidad de vida y progreso. Eso solo es posible si tenemos partidos políticos fuertes. No existe una democracia en el mundo que sobreviva si no tiene partidos políticos fuertes.

Y cuando hablo de partidos políticos fuertes no me refiero solamente a tener hombres y mujeres en todo el territorio nacional, ese es el cuerpo, pero también tienen que tener alma, principios, valores, formación y vocación de servicio.

¿El desgaste de estar en la oposición sin tener perspectivas de alcanzar espacios de poder en el corto plazo afecta la disciplina de los partidos?

—La continua lucha por elecciones libres siempre da una perspectiva de que esas elecciones las tenemos a la vuelta de la esquina. Nuestra dirigencia ve cerca ese cambio. Si estás luchando por algo, tienes que estar preparado para cuando logres el objetivo. Si estamos luchando por elecciones libres y transparentes, sería una falta de respeto que no estemos preparados para ganarlas. Por eso tenemos que organizarnos todos, no solo los partidos.

Cuando uno decide ser dirigente político, uno decide dar un paso por el bien común. Te estás comprometiendo no solamente con los ciudadanos sino también con Dios y contigo mismo, a que a partir de ese momento estarás pendiente de todos.

En Primero Justicia siempre hay muchas ideas que se discuten a lo interno, eso es parte de la democracia. Aunque las formas pueden cambiar de una persona a otra, el objetivo es el mismo: lograr elecciones libres y transparentes. Por lo tanto, amarramos ese objetivo con la disciplina del partido. Cuando nos ven organizándonos, formándonos en ese trabajo continuo, es porque mientras luchamos por el objetivo también es nuestra responsabilidad con los venezolanos estar preparados y tener a los mejores hombres y mujeres para que los representen en esas elecciones libres y transparentes. 

Como tantas otras veces, la unidad de la oposición vuelve a estar en el centro del debate. ¿Qué deben hacer los partidos para favorecer la construcción de consensos y terminar con las peleas intestinas?

—En la unión de todos los que queremos que esto cambie, está la fuerza para seguir avanzando. Primero Justicia siempre ha tenido eso claro y por eso hemos hecho todos los esfuerzos necesarios para enfrentar al régimen desde la unidad.

La unidad siempre va a ameritar esfuerzos y sacrificios. Tenemos que dejar a un lado nuestras aspiraciones individuales o colectivas como partido. Debemos entender que el único objetivo, el único candidato que debe tener la unidad hoy debe llamarse condiciones para un proceso electoral libre y transparente. Tenemos que lograr que todos los venezolanos nos unamos en función de unas condiciones que nos permitan ir a un proceso electoral libre y transparente. 

Puede haber distintas ideas y formas de hacer las cosas y todas deben ser respetadas, lo importante es tener el análisis necesario para saber en qué momento puede trabajarse de una u otra manera. Pero siempre debemos entender que todos somos demócratas y lo que sabemos hacer es política para servir a los venezolanos.

La mejor forma que tenemos hoy de servirle a los venezolanos es que nos vean luchado por lo que más quieren, elegir un nuevo presidente y a todos los cargos a través de elecciones libres y transparentes. Queremos elegir, no solo votar, y para elegir necesitamos unas condiciones. Si vamos entendiendo que ese es nuestro único camino, lograr condiciones para elecciones libres y transparentes, estoy seguro de que los consensos irán viniendo solos, porque cuando el objetivo está muy claro las ideas se van uniendo hasta lograrlo.   

Por la unidad los partidos han tenido que dejar a un lado sus agendas particulares, respaldar a liderazgos ajenos y hasta sacrificar sus símbolos para meterse todos bajo el paraguas de la tarjeta única. ¿Se hace muy pesada la unidad para los partidos?

—Por el contrario, creo que la unidad es una necesidad para todos, porque es donde construimos juntos como llegamos al objetivo. Pero esa unidad no puede romper la identidad de cada uno de los partidos. Cada partido tiene una personalidad, una forma de ser y suma desde su fortaleza. 

Como justicieros, nuestro estilo de vida está pensado en servir a la comunidad, siempre poniendo primero a la persona, siendo solidarios, buscando la paz y la justicia, ese es nuestro estilo. Luego, si tu estilo de vida es servir al ciudadano y estar pendiente de como trabajar los problemas para resolver, hay un activismo continuo. Cada partido tiene su cualidad, su personalidad,  su fuerza y cuando sumas todas las piezas dentro de la unidad es cuando te da más fortaleza. 

Si construimos la unidad de una forma estratégica, conscientes de donde debe estar cada uno, es muy fuerte. La unidad no puede romper la identidad de cada partido. Cuando rescatemos la democracia, vamos a necesitar esa diversidad política, que haya pluralidad y que el venezolano pueda decidir tal como se hace en las grandes democracias del mundo.

La unidad siempre nos va a hacer fuertes a todos, siempre y cuando las partículas de ese todo también seamos fuertes. La unidad tiene que estar dedicada en este momento a lograr juntos un proceso electoral libre y transparente. Mi llamado a los ciudadanos que nunca han hecho política es que revisen dentro de la gama de partidos que hacemos vida en la unidad democrática con cuáles ideas sienten que pueden construir algo, y que se vengan con nosotros a trabajar.  

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