• La decisión de incrementar a 60% la tasa de interés anual fue informada por el Banco Central de Venezuela y comenzó a regir desde el pasado mes de febrero

El Banco Central de Venezuela (BCV) anunció el incremento de las tasas de interés máximo anual para operaciones realizadas a través de tarjetas de crédito. Esta medida supone que los tarjetahabientes deben cancelar 60% de intereses por las transacciones realizadas desde febrero.

La decisión del ente regulador representa el primer incremento desde el 2019 cuando se fijó en 40%. La comunicación publicada por el BCV en su portal web también fija la tasa mínima de interés en 17%.

Por su parte, las tasas de interés por obligaciones morosas que los bancos pueden cobrar a sus clientes se mantuvo en 3%.

La revisión de estos montos se produce luego de que en enero, la institución estableciera que los préstamos otorgados por la banca mediante tarjetas de crédito, cuya línea de financiamiento sea igual o superior a 20.400 Unidades de Valor de Crédito (UVC), tendrán una tasa de interés mínima de 10%.

Desde el BCV explican que la UVC es calculada al dividir el monto del crédito adjudicado entre el Índice de Inversión (IDI), el cual es determinado por la propia institución de acuerdo con la variación del tipo de cambio oficial.

Mientras que los créditos que no superen las 20.400 UVC pagarán la tasa mensual normal aplicable a ese tipo de operaciones que es actualizada todos los meses por el ente regulador.

Contracción del crédito

Las nuevas tasas de interés de las tarjetas de crédito en la banca venezolana

La medida anunciada por el BCV ocurre en un contexto en el que la cartera de crédito de la banca venezolana se encuentra contraída debido a la restricciones impuestas por el régimen de Nicolás Maduro.

Un ejemplo de esto es el encaje legal que impera en el país. Dicha política ocasiona que las instituciones financieras deban entregar al ente regulador 85% de toda su captación en bolívares.

Esto, además de afectar una de las principales fuentes de ingreso de la banca, imposibilita que estas puedan contar con una cartera de créditos cónsona con el tamaño de la economía del país. En la práctica esta situación se ha traducido no solamente en una pseudo paralización de la actividad crediticia en Venezuela, sino también en la congelación de los límites de las tarjetas de crédito.

Como consecuencia, las tarjetas de crédito poseen límites que en general oscilan entre Bs. 5.000 y Bs. 10.000 en el caso de la mayor parte de la banca. Un monto ínfimo si se tiene en cuenta que el pasaje urbano ronda entre Bs. 150.000 y Bs. 250.000.

Una situación distinta ocurre en la banca pública, donde algunas instituciones ofrecen tarjetas de crédito con límites de hasta Bs. 12.000.000, lo que representa 6,44 dólares.

Pese a estos efectos negativos en el otorgamiento de créditos, existe una razón por la que desde el régimen no han dado marcha atrás a esta política. Ello obedece a un intento de frenar la cotización del dólar al limitar los préstamos cuyo fin es adquirir divisas.

Sin embargo, esto ha tenido un efecto sumamente nocivo, pues ha implicado una contracción del crédito de tal magnitud, que la cartera de préstamos de la banca nacional representó en 2020 unos 200 millones de dólares.

Esta cifra luce insignificante al compararla con otros países de la región. Tal es el caso de Ecuador donde la cartera de créditos, tan solo de las instituciones financieras privadas, sumó 28,6 millardos de dólares en agosto de 2020. Esto representa 14.329% más que el total de la cantidad de créditos otorgados en Venezuela.

Hiperinflación

Las nuevas tasas de interés de las tarjetas de crédito en la banca venezolana
Foto: EFE/ Miguel Gutiérrez / Archivo

El aumento de la tasa de interés de las tarjetas de crédito es un aliciente poco atractivo para que la banca decida optar por esta vía para otorgar nuevos créditos tal y como lo explicaron expertos a El Diario.

Y es que al estar inmersos en un escenario de hiperinflación, dicho monto es insuficiente para poder generar algún tipo de rentabilidad para el sistema bancario. Esto queda demostrado al observar las propias cifras de inflación publicadas por el BCV, que revelan que durante 2020 la variación de precios en el país fue de 2.959,8 %.

Ante esta realidad luce muy poco probable que las instituciones financieras venezolanas decidan ampliar los límites de las tarjetas de créditos. Pues no solamente no les generaría ningún tipo de ganancia, sino que implicaría una pérdida de dinero.

Es necesario esperar para conocer cuál será el efecto del anuncio del BCV y si este supondrá el resurgimiento de las tarjetas de crédito como una opción real de financiamiento y método de pago para los venezolanos.

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