• Oriunda del estado Aragua, Ayari García decidió emprender un proyecto para enseñar a leer a adultos mayores de su comunidad. En entrevista para El Diario explicó que espera que su acción inspire a profesores jubilados y profesionales a organizar talleres de lectura. Esto para personas de la tercera de edad que no saben leer ni escribir

Ayari García, profesora universitaria y mercadóloga, nunca pensó que la necesidad de la lectura sería un puente para conectar con tantos vecinos en su comunidad en Maracay, estado Aragua. Para ella, muchas personas batallan entre la vergüenza y el anhelo de aprender a leer en el país. 

García publicó el pasado 18 de febrero un tuit en el cual informaba que ofrecería, sin costo alguno, sesiones para que adultos mayores aprendan a leer. Gracias a esas líneas, recibió muchos mensajes de agradecimiento, pero también de peticiones. Uno de ellos fue el de una señora de 80 años de edad. Ya no quería que nadie tuviera que contarle qué decía su Biblia y se prometió que aprendería a leer. 

Cuando las personas comienzan a conocer las letras, empiezan a descubrir otro mundo, es como si vieras una luz en un sitio muy oscuro. Eso les permite tener otras necesidades a través de la lectura”, detalló García en entrevista para El Diario.

Ese mensaje ha sido el inicio de un proyecto de alfabetización especialmente para adultos mayores, pero que no se limita a otras edades. Ayari comentó cómo su mensaje en las redes sociales se ha convertido en una acción que pudo motivar a otras personas a replicar esta iniciativa. 

La docente venezolana que se dedica a enseñar a leer a adultos mayores en Maracay
Foto: @AyariGarcia
Analfabetismo en Venezuela

4,6%

es la cifra de analfabetismo de acuerdo con un informe de la Unesco en el año 2015

Una idea nacida en pandemia 

Ayari es una fiel creyente de las acciones sociales; también de cómo el uso de las redes potencia iniciativas que puedan ayudar a comunidades, sobre todo, en tiempos de pandemia. Ella inició visitando una casa hogar en Maracay donde llevaba donaciones cada fin de año. Luego, con el incremento de casos de covid-19, las visitas se limitaron. Fue entonces cuando empezó a preparar arepas para repartirlas a personas en situación de calle. Sin embargo, comenta Ayari, el adquirir los alimentos se hizo casi imposible y tuvo que abandonarlo en los últimos meses.

Decidió que era momento de hacer algo que no involucrara muchos recursos económicos y que solo necesitara disponer de tiempo y sus conocimientos como docente. El resultado fue que, en ese misma semana que publicó el mensaje, se inició un proyecto social en el que vecinos de la comunidad han contactado a García para consultarle cómo sería el proceso para las sesiones de lectura. Y es que desde que comenzó con la iniciativa de alfabetización, al menos tres personas están interesadas en aprender a leer y a escribir.

“Por razones de bioseguridad el proceso ha sido un poco lento. Estamos hablando de adultos mayores que necesitan que se les garanticen todas las medidas respectivas de prevención y de cuidado para iniciar con el aprendizaje. Sin embargo, espero que para el transcurso del mes de marzo se pueda iniciar con al menos una persona”, dijo García.

La docente venezolana que se dedica a enseñar a leer a adultos mayores en Maracay
Foto: @AyariGarcia

La docente universitaria comenta que durante esa semana recibió muchos mensajes en los que le pedían que la enseñanza debería estar enfocada en niños y no en adultos mayores. Ante esto, ella considera que si bien muchos menores de edad deben recibir la educación correspondiente con la ayuda de estas iniciativas, la cantidad de programas sociales destinados a adultos mayores es limitada. 

¿Cuál es la tasa de analfabetismo en Venezuela?

El 28 de octubre del año 2005 la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) declaró a Venezuela como “territorio libre de analfabetismo”. El chavismo lo celebró como resultado de la Misión Robinson, un programa del Estado que habría “1,5 millones de personas fueron alfabetizadas” tras la implementación del programa que tuvo una inversión de 50.000.000 de dólares. 

Sin embargo, en el año 2008, los investigadores Francisco Rodríguez y Daniel Ortega publicaron un trabajo de investigación titulado ¿Libre de analfabetismo? Una mirada cercana a la campaña de alfabetización Robinson de Venezuela, donde estudiaron los resultados del programa de alfabetización Misión Robinson.

Los autores concluyeron que el número total de personas que aprendieron a leer y escribir como resultado del programa sería de 48.327, un número muy alejado del millón de personas anunciadas hasta ese momento.

Y es que de acuerdo con estimaciones del Instituto de Estadísticas de la Unesco para el año 2015 la población analfabeta venezolana era de 1.028.960 personas (15 años años en adelante) con 542.159 hombres y 498.801 mujeres sin capacidad de leer o escribir. 

Este último informe concluye que la tasa de alfabetización en Venezuela es de 95.4% (es decir: un 4,6% de analfabetismo). Por ello, se estima que 312.241 miembros de la tercera edad (65 años o más) no saben leer ni escribir, con una tasa de alfabetización de 83.98%.

¿En qué consisten las sesiones de lectura?

Cuenta Ayari que su principal aliado en todo este proceso es el libro Coquito para aprender a leer. En su casa tiene una versión física y otra digital. Ella también detalla que hay ciertas diferencias entre enseñar a leer a un niño y una persona de la tercera edad.

“Debe ser sin mayor presión ni obligatoriedad porque muchas veces las personas sienten vergüenza de no haber aprendido a leer cuando eran niños. Es un proceso lento y que yo pienso realizar una vez a la semana teniendo en cuenta que los adultos tienen diligencias qué hacer”, agregó. 

Foto: @AyariGarcia

García también dice que ha recolectado papel reciclado para llevar a cabo las clases. Ella le proporciona a cada uno de sus estudiantes una hoja blanca y un lápiz para cada sesión que tiene una duración de una hora semanal. En caso de que una persona se muestre muy interesada, Ayari afirma que es posible que se pueda extender hasta dos horas de enseñanza.

Consciente de que su iniciativa puede llegar a transformar comunidades vulnerables y vidas particulares, también aclara que es un proceso muy delicado en estos momentos por la pandemia del covid-19. Sin embargo, la idea de Ayari es clara: que la lectura no sea algo impuesto, sino que incentive la imaginación y logre cambiar vidas.

Por ello, el caso de Ayari ilustra la posibilidad de que docentes o profesionales jubilados que estén interesados en replicar esta iniciativa se unan en una campaña para alfabetizar a adultos mayores en sus comunidades. Ella fue la primera, pero espera no ser la última.

Me he enterado de muchas personas que tienen deseos de hacerlo, pero no saben cómo. Yo propongo que nos unamos para que esta acción se multiplique con organización. Y a las personas que no saben leer les digo que nunca es tarde. A veces creemos que no va a cambiar el mundo por ayudar a alguien, pero si ya le estás cambiando el mundo a una persona, ese es el primer paso para comenzar”, expresó.

¿Por qué es importante desarrollar las capacidades para aprender de los adultos mayores? De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, al continuar aprendiendo, las personas mayores pueden adquirir conocimientos y capacidades para controlar su salud, mantenerse al día respecto de los avances en materia de información y adaptarse mejor al envejecimiento (por ejemplo, a la jubilación, a la viudez o a cuidar de otra persona). Ayari coincide y concluye la entrevista explicando que las solicitudes de las sesiones de lectura no tienen un rango de edad y enseñará a leer tanto a una persona de 80 años y otra 35 años de edad. “Nunca es tarde para dar ese primer paso”, concluyó. 

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