• A 43 años de la desaparición física de Renny, los recuerdos y las anécdotas de su vida aún lo caracterizan como un personaje kinésico e irrepetible

Al son de la frase “Renny Ottolina presenta”, acompañada de un espectáculo de luces, bailarinas y música, un personaje acomodaba sus lentes con movimientos ensayados; mientras ofrecía una sonrisa sublime a los reflectores y a la cámara. Era Renny, el animador que le daba la bienvenida a otro espacio de entretenimiento al televidente venezolano.

Con su voz grave y áspera comentaba temas de interés social, político, económico y educativo con el único fin de incentivar el pensamiento y el criterio propio. Renny siempre planificaba sus próximos planes, pero también era espontáneo, no necesitaba de un guion para llevar a cabo una emisión televisiva o radiofónica, y tenía la osadía de fumar en sus programas al aire.

Él era todo un intérprete que vivía arraigado a sus raíces criollas y era catalogado como un comunicador audaz, que desde el primer momento que salió en pantalla intentó no solo entretener, sino dar a conocer el mundo en una pequeña pantalla.

…Fue muy grato haber usado la televisión para contribuir a descubrir el país. Y naturalmente que la primera persona que descubrió el país fui yo para mis efectos. Y poco a poco fui adquiriendo conocimientos técnicos, poco a poco quizás porque nací con ella, y fui comprendiendo para qué era la televisión…”, dijo Renny en su monólogo en el último programa televisivo “El Show de Renny”, transmitido en Venezolana de Televisión (VTV) el 31 de diciembre de 1973.

¿Cómo fue la niñez de Renny?

Nació el martes 11 de diciembre de 1929 en Valencia, estado Carabobo, y tuvo por nombre Reinaldo José Ottolina Pinto. Sus padres fueron el italiano Francisco Ottolina y la venezolana Ana Mercedes Pinto de Ottolina. Sin embargo, casi dos años después su madre falleció.

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Ante este trágico momento, su padre, Francisco, se sumergió en el mundo del alcohol para lidiar con la pérdida de su esposa. Fue su abuela, María Cleofe, quien ejerció un rol importante en su vida, al igual que su tío Carlos Ottolina.

Un día de agosto de 1934, su abuela y su  tío lo llevaron a Caracas. Para ese entonces, la capital era conocida como la ciudad de los techos rojos, y fue una de esas casas que escogió la familia para instalarse.

Carlos Alarico Gómez, historiador y biógrafo de Renny Ottolina, comentó en su libro sobre este insigne que Renny creció con el amor a la radio gracias a su abuela María. Ella tenía una radio Philco en la que escuchaba a Pancho Pepe Cróquer, un héroe radiofónico que el niño Renny imitaba.

En cuanto a sus estudios, no fue un gran estudiante, pues se fugaba del liceo. Era muy alegre pero también rebelde, por lo que, estuvo en varios colegios como La Salle en Altagracia o el liceo San José de Los Teques. No obstante, su desobediencia en la adolescencia hizo que Renny cerrara sus cuadernos y no lograra terminar sus estudios, así que optó por buscar trabajos para ganarse la vida.

Renny Ottolina, un ícono en la radio

El famoso director de orquesta de la época, Luis Alfonso Larraín, escuchó al joven hablar por micrófono en un evento del Liceo Andrés Bello, en 1945. Gracias al descubrimiento de Larraín, Renny, a sus 17 años de edad, hizo una prueba en Radio Caracas Radio (RCR) y lo aceptaron.

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Así, comenzó su primer empleo, con un sueldo de 40 bolívares, en el mundo de la radio. Sin embargo, no sabía que necesitaba un título para ejercer. Fue en ese entonces, cuando el locutor Amable Espina le prestó 45 bolívares para pagar los derechos al Ministerio de Comunicaciones y poder trabajar legalmente en el mundo de la radio.

Los pagó, pero meses después se fue a Radio Difusora porque su salario era de 60 bolívares, un aumento substancial para él. Sin embargo, no duró mucho tiempo porque lo despidieron, esto de acuerdo con su biógrafo Carlos Alarico Gómez.

En 1948, a sus 20 años de edad, el locutor nato comenzó a trabajar como narrador y guionista en Bolívar Films, lugar que le sirvió como base para despegar su carrera de presentador y productor independiente. 

Ya era conocido por su voz y su manera creativa de publicitar en el país. Además, se formó en cursos de alta gerencia y administración de estaciones de radio y televisión.

El paso de Renny Ottolina por la televisión

Renny ya se había hecho popular en la capital y era invitado como el presentador en toda clase de festejos. Era un joven delgado con inmensos lentes de carey, de mirada intimidante y sonrisa grande que no tenía miedo escénico. Usaba no solo su voz, sino sus expresiones para imponerse sobre todos los demás.

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De acuerdo con su biógrafo, en 1953, Renny salió por primera vez en un programa de Televisa (actualmente Venevisión) llamado “¿Cuál es su profesión?”. Para ese período, su nombre era reconocido en todo el país y en el medio artístico.

Al año siguiente, a sus 26 años de edad, comenzó a salir en la pantalla con el programa de concursos “Tómelo o Déjelo” y luego con el programa “El Farol TV” en el canal Radio Caracas Televisión (RCTV), que fue bien recibido por los televidentes, gracias a la animación de Ottolina.

Una persona multitasking como dirían actualmente, pues era él quien muchas veces filmaba, montaba y producía el espacio. Ese año, Renny viajó a Estados Unidos y visitó la ciudad de Nueva York para observar y estudiar el trabajo de Dave Garroway, presentador de Today’s Show por NBC.

En su viaje aprendió más de guiones, audio y video, y en su regreso a Venezuela comenzó con la producción de “Lo de Hoy”, en la emisión matutina de RCTV. Fue este el programa que ayudó a definir su estilo como presentador.

Durante sus cápsulas informativas buscaba llegar a las amas de casa con secciones como “El talento de la semana”, y  “Clases de inglés”.

En uno de sus tantos programas Renny expresó que su filosofía era que no puede haber amor donde no hay admiración ni respeto. “…Y cómo se va a amar al país sino se le respeta y cómo se le va a respetar sino se le conoce”.  

Y bajo esta frase inspiró su eslogan “Conocer a Venezuela para quererla aún más”. Uno que usó para darle pie a un espacio en el que viajaba a diferentes lugares del país para que tanto niños como adultos conocieran más de Venezuela. De hecho, su primer programa a color fue en su visita por el Salto Ángel “Churún Merú”, en 1971.

No es un adiós, es un hasta luego

Quizás sin darse cuenta, sus enemigos fueron incrementando al igual que su fama y su bolsillo. En 1968 comenzaron las riñas con RCTV por el hecho de ganar más dinero que los propios accionistas.

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Renny se despidió del canal que le abrió las puertas para luego mudarse al canal VTV, pero no lograron un acuerdo y renuevó el contrato con RCTV. Luego en 1971 su esmero por no salir en pantalla seguía latente, así que decide irse de nuevo a la Cadena Venezolana de Televisión (actualmente Venezolana de Televisión), donde se quedó hasta su último programa el 31 de diciembre de 1973, con 45 años de edad.

Carlos Alarico Gómez explicó en su libro que al despedirse de la televisión, Renny dejó en claro que su salida había sido inducida y no planificada. Y que los intereses empresariales muchas veces privan sobre los deseos de las mayorías.

Es así como él se inició en programas de concursos y de contenido cultural. Su  kinésica y toda la comunicación gestual que lo representaban despertaban en el televidente cierta admiración. Renny era persuasivo. Él conversaba con los televidentes como si los conociera desde hace años. 

El maestro de la publicidad

Renny Ottolina era tan próvido que solo recomendaba productos que le parecieran de calidad. Por esto, las marcas que pasaban por sus manos sabían que tendrían éxito solo si Renny las mencionaba en su programa.

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Desde marcas de cigarros, refrescos, trajes de diseñador, pantalones de jean, cremas de dientes, entre otras. Renny exhibía los productos bajo la frase  “solo lo mejor, siempre lo mejor” junto a una canción o monólogos que los representaba. 

Meses después, en 1973, Renny se retiró de la promoción de cigarros y bebidas alcohólicas para iniciar sus campañas cívicas que buscaban concientizar a la sociedad venezolana sobre el paso peatonal y los motorizados. “No sea vaca, cruce por el rayado, respete las señales de tránsito y hay que ser un buen ciudadano”.

¿Cómo era la televisión antes?

En la década de los años 50, apareció la señal de la emisora YVKA-TV-5, televisora nacional. En ese momento comenzó la era de la televisión con rapidez en Venezuela, siendo el sexto país en disponer de este medio precedido únicamente por Inglaterra, Alemania, Estados Unidos, Cuba y México.

En 1954, la televisión a color apareció por primera vez en Estados Unidos con el desarrollo del sistema NTSC, mientras que en el territorio venezolano se produjo la primera transmisión en 1969 y la primera producción en 1973, pero fue prohibida hasta 1981 en el gobierno de Luis Herrera Campins.

Amores de su vida

Catalogado de enamoradizo e infiel de bajo perfil, Renny estuvo embelesado por varias mujeres en diferentes ocasiones. Su primer amor fue Reneé Lozada, con quien contrajo matrimonio el 15 de agosto de 1933. Luego de varios intentos de embarazo y de pérdidas, lograron tener tres hijas. 

En el año 1971, Renny se divorció de Reneé de manera decisiva. Entre los amoríos del presentador destaca el de su secretaria y también actriz, Marisela Berti. Aunque en sus últimos años, se conoció que tuvo otros grandes amores, como Marianne Jaaniorg Groh y una mujer de la que su identidad se desconoce.

Golpes familiares

En su vida familiar, Renny pasó por momentos difíciles con los seres que más amaba. En noviembre de 1969, sus dos hijas mayores de 14 y 15 años de edad fueron secuestradas a cambio de 500.000 bolívares, una cifra exorbitante para esa época. El secuestro se dio en horas de la mañana cuando se dirigían al colegio. Pero Renny decidió pagar el rescate y dejar el dinero en una carretera solitaria vía Guatire, estado Miranda. En pocas horas fueron regresadas a su padre.

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Otra de las pesadillas que sufrió Renny fue cuando su hija Rhona (en ese entonces de 20 años de edad), sobrevivió a un accidente luego de lanzarse a una piscina bajo los efectos de las drogas. Ante esta situación, el diagnóstico fue una fractura de la base craneal y de la columna. Por el resto de su vida su hija viviría en silla de ruedas.

“Porque quiero limpiar la política”

Su regreso a la radio fue a través de la política y no desde lo artístico. En el año 1977, Renny volvió con “Renny en su radio”, un programa de opinión transmitido por Radio Capital. Un año después, se creó “Venezuela despierta” con Renny, transmitido por Radio Aeropuerto. En ambos programas, el comunicador inició su labor de denuncia hacia los entes gubernamentales del país.

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Era un gran crítico de la corrupción administrativa, el incumplimiento de promesas electorales y de la violencia. No obstante, el Consejo Supremo Electoral le sancionó su programa y lo obligaron a cerrarlo.

Renny, a sabiendas de la situación política de la época, sentía la necesidad de no solo buscar soluciones sino arrancar de raíz los problemas que padecía el sistema social, económico y agropecuario. Él tenía una imagen clara de cómo transformar un país. Así que aprovechó su posicionamiento y su liderazgo para concretar promesas que fueran factibles para los venezolanos.

El partido político de Renny llevó por nombre Movimiento de Integridad Nacional (MIN). Durante su campaña como candidato a la presidencia se presentó con el eslogan “Por un gobierno decente”, y un símbolo icónico de sus lentes. 

Ese mismo año en una entrevista con Rafael García Flores en Radio difusora, varios venezolanos llamaron al programa “Bajo control” para realizarle una pregunta a Renny sobre su candidatura y los planes que tenía pensado realizar en caso de ganar. Allí el comunicador comentó que se metió en la política por una interrogante que le hizo ruido de forma personal. “¿Cómo te vas a ensuciar metiéndote en la política? A lo que él respondió: ”Porque quiero limpiar la política”.

El adiós de Renny Ottolina

El sábado 16 de marzo de 1978, a las 6:00 pm, Renny abordó la avioneta Cessna 310, siglas YV-1019-P junto a sus compañeros de campaña en el aeropuerto de Maiquetía. El objetivo del viaje era que él diera una conferencia sobre su candidatura en la isla de Margarita, Nueva Esparta. 

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A las 6:55 pm, la Cessna no se había reportado ni había llegado a su destino, por lo que las autoridades declararon la avioneta en estado de emergencia. La noticia se corrió en segundos en todo el territorio nacional, poniendo en marcha las labores de búsqueda.

Al siguiente día, el Comando Nacional del Movimiento de Integridad Nacional, exigió a la Policía Técnica Judicial (PTJ) que las investigaciones fueran incrementadas. Finalmente, el 20 de marzo, la dirección de Aeronáutica Civil informó que fue localizada la aeronave al sur de Tanaguarenas.

Mientras algunos especulan que las circunstancias se dieron por intereses políticos, a tan solo cuatro días de anunciar oficialmente su candidatura presidencial, Venezuela se cubrió de luto.

Renny Ottolina, aquel hombre de lentes grandes, de ideas creativas y de profundas raíces criollas, era alguien con ganas de seguir conquistando el mundo para traer a Venezuela nuevos descubrimientos. Renaldo no solo fue capaz de modernizar la industria comunicacional, sino que utilizó la televisión, la radio y la publicidad como herramientas para educar y civilizar a las personas.

“Y se acabó el show, los quiero mucho” decía el animador al culminar su programa de todas las tardes. Y aunque Renny Ottolina no pudo despedirse así de todos los venezolanos, lo siguen recordando. Se mantiene vivo en el recuerdo de millones de televidentes y ciudadanos.

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