• La ciudad de Roma no quedó exenta de las medidas para prevenir el covid-19. Igual la periodista Eva María Herrera, comenta para El Diario cómo su rutina laboral vinculada al turismo cambió

“Antes de la pandemia, el turismo de la ciudad de Roma era espectacular. La dinámica del trabajo era muy movida, el que llegaba acá tenía curiosidad de conocer”, comentó para El Diario Eva María Herrera, periodista venezolana y guía turística en Italia.

La historia romana atrapó a la caraqueña desde que pisó Italia en 2015.  Cuando comenzó vendiendo tours para una compañía de turismo. Contó que ese trabajo no era sencillo, porque implicaba conocer a Roma como si fuera la palma de su mano, para así verse convincente y venderle a los extranjeros los paquetes de la excursión.

Eva acompañaba a los guías turísticos para ir aprendiendo sobre Roma. Una de sus excursiones favoritas era cuando la lideraba una compañera cubana Ivet Martínez ,porque “cada vez que la escuchaba todo me parecía interesante e increíble, ella es una persona sumamente preparada” y eso la inspiraba a estudiar sobre la historia de Italia.

Un día, Martínez le preguntó a Herrera si le interesaba ser una guía local, ella le dijo que sí y se convirtió en una de los miles que lideraban las excursiones en Roma.

Así como por fuerza del destino empecé a amar de una manera desenfrenada la cultura y los sucesos que han ocurrido en Roma. Cuando vivía en Venezuela había leído al respecto, pero esta rama de estudio ya formaba parte de mi vida gracias a la influencia de mi mamá, por ser historiadora”, dijo la periodista.

Dijo que fue una fusión perfecta, porque mantenía su profesión de informar a los turistas y de educarlos sobre la cultura italiana.

Trabajar en el turismo no era una experiencia nueva para Eva, trabajó con la periodista venezolana Érika Paz en su programa Los cuentos de mi tierra en el canal de televisión Globovisión, por lo que creía que estaba destinada a que siguiera trabajando en esa área.

Cada rincón de Roma tiene un pedazo de historia, desde sus piedras sampietrini que componen sus calles, sus plazas, gastronomía, pinturas, esculturas, el Coliseo y por supuesto la Ciudad del Vaticano, hasta toparse con unas ruinas que resultaron ser el Foro Romano y en ese espacio surgió la leyenda de Rómulo y Remo, los fundadores de esta ciudad italiana.

La dinámica de trabajo era muy movida, podía realizar tres excursiones por día, y hasta caminar diariamente más de 20 kilómetros por los recorridos. “No sería la única guía que verías por la ciudad, una parte graciosa de estar caminando por Roma es que siempre te vas encontrar a alguien con un grupo de personas que lo siguen, como un profesor con sus alumnos. Algunos usan banderas para identificarse, otros utilizan una vara de excursión para caminar”.

Las excursiones de Eva María Herrera podían ser en el Coliseo o en el Foro Romano, lugares a los que se debía pagar una entrada para ingresar. También podía realizar los Walking City Tours para mostrar los alrededores de la ciudad y presentar sitios como la plaza Venezia, Plaza Navona, la Fontana di Trevi y el templo de Adriano porque “cada monumento tiene una historia que contar”.

El virus invasor

El 31 de enero de 2020, se registraron los primeros casos de covid-19 en Italia. Dos eran turistas chinos que dieron positivo al virus y el tercero era un ciudadano italiano que estuvo en Wuhan, la ciudad de China donde se originó el primer brote. La periodista venezolana recuerda que cuando se dio a conocer esa información, las personas se mostraban incrédulas al respecto.

Muchas personas creían que el virus era algo que las redes sociales y los medios de comunicación habían creado para generar pánico a la población. Pero a medida de que se fueron desenvolviendo las noticias, todos entendieron que era una situación grave y crítica, se tenía que tomar medidas de alta seguridad para protegerse”, relató Herrera.

Resaltó que además de tomar las medidas de prevención, lo que más le alarmaba a los italianos era que los asintomáticos podrían transmitir el virus.

Consideró que la incredulidad que abundó al principio se transformó en una gran consciencia social para prevenir más infecciones del covid-19 y parte de eso fue el apoyo emocional entre los vecinos.

“Esos fueron los artistas que tocaban música desde sus balcones, a determinadas horas, esos videos que se grabaron recorrieron el mundo”, recordó. Uno de sus vecinos era pianista y también hacía lo mismo.

Eva recordó una canción llamada “Bella Ciao”, se convirtió prácticamente  en un himno “porque nos motivaba a seguir adelante durante el confinamiento”, esa pieza se ha popularizado gracias a la serie La Casa de Papel de Netflix pero es de autoría italiana y la cantaban los partisanos italianos que formaban parte de la resistencia en contra de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial.

“Una mattina mi sono azalto. E ho trovato I’invasor” (Esta mañana me he despertado y he descubierto al invasor).Una canción que habla sobre las guerras y se la dedicaban a su más reciente enemigo: el coronavirus. 

Las pérdidas

El gobierno italiano declaró la cuarentena el 10 de marzo de 2020. Se prohibieron las aglomeraciones en lugares públicos, eso implicaba que ningún lugar turístico estaría abierto al público como fue el caso de los museos.

La periodista venezolana señaló que el Network of European Museum Organisations (NEMO), publicó un informe en enero de 2021 sobre el impacto que tuvo el covid-19 sobre los museos durante el primer confinamiento estricto en el continente europeo 600 museos formaron parte de la muestra del estudio, los cuales 30 provienen de Italia.

Según NEMO, el 75% de los museos encuestados reportaron una pérdida de ingresos desde 1.000 a 30.000 euros por semana.

Cuando cierra un museo, se ve afectado tanto el visitante como el personal que está detrás de ese centro cultural. Otros lugares que se vieron afectados por el lockdown fueron los hoteles, bares y restaurantes porque la mayoría de los ingresos de la ciudad provienen del turismo”, agregó Herrera.

Las medidas para prevenir más infecciones afectaron directamente el trabajo que venía ejerciendo la guía turística desde hace cuatro años.

Durante ese periodo, el gobierno daba subsidios a los ciudadanos a través de los bonos de emergencia, pero acotó que “no todas personas podían aplicar  para esa ayuda, porque uno de los requisitos era  tener un contrato de empleo”.

Eva María era una guía turística independiente, por lo que no contaba con el respaldo legal. ”Debido a la situación tuve que conseguir otro empleo”.

En ese periodo tuvo que recurrir a sus ahorros.Ella y su novio decidieron mudarse con un familiar de Eva para así reducir los gastos y darse apoyo mientras conseguía trabajo.

Tiempo después, encontró trabajo en un restaurante vegetariano en la ciudad romana y le permitió tener un contrato para solicitar el subsidio.

El 8 de agosto de 2020, Confersercenti, la asociación de comerciantes italianos publicó un informe donde indicaba que las grandes ciudades turísticas como Roma, Florencia, Milán, Turín y Venecia perderían alrededor de 34 millones de visitantes, lo que equivaldría a una pérdida cercana de casi 7.600 millones euros.

La ciudad romana estuvo vacía

Cuando Eva María tenía la oportunidad de salir, se asombraba ver cómo la ciudad pasó convertirse en un pueblo fantasma. Ella trató de verle el lado positivo, tenía oportunidad de contemplar los detalles que tiene Roma desde la calma.

“Aunque habíamos salido del lockdown, los museos seguían cerrados. Eran muy pocos los turistas que decidían venir hasta acá. Solamente pude hacer dos tours después del confinamiento”, contó. 

La guía turística dijo que en ese periodo los arqueólogos y curadores de arte aprovecharon en limpiar y restaurar los monumentos arquitectónicos.

Antes de que llegara la pandemia a ese país, la caraqueña recuerda que algunos italianos que conversaban con ella se quejaban de la cantidad de turistas que visitaban Roma, les decían que dañaban la capital o que no los dejaban caminar tranquilamente.

Herrera dijo que ellos luego de haber pasado por el confinamiento y ver sus ingresos económicos afectados, están apreciando el valor de tener un turista que tenga curiosidad de conocer la ciudad. Por supuesto, Italia no fue la única que vivió esto.

“Creo que los europeos se dieron cuenta de lo importante que es mover el comercio a través del turismo, así como también Sudamérica, reconocieron lo importante que es movilizarse  para conocer la cultura”, expresó.

Reinventarse sin olvidar las raíces criollas

Venezolana en Roma

Eva María no ha podido regresar a trabajar como guía turística, espera que pronto los recorridos por la ciudad se puedan reactivar.

Mencionó que el 1° de febrero de este año se volvieron a abrir los museos en Italia, pero para ingresar se debía hacer una reserva con anticipación. “Puedes asistir en ciertos horarios y con una cantidad limitada de personas”.

Sin embargo, alertó que según los parámetros del semáforo covid, Italia entró otra vez a la zona roja por el repunte de nuevos casos de coronavirus y volverían a aplicar el confinamiento, ocasionando que cerraran los museos una vez más.

La pandemia no ha frenado la pasión de la periodista Eva María Herrera. A partir del próximo 4 de abril a las 7:00 pm formará parte de los corresponsales del programa cultural “Qhaway” del canal ecuatoriano de televisión Gamavisión, donde hablará de la historia romana y sus lugares turísticos.

Reconoció que su amor por el turismo no hubiera sido lo mismo sin sus raíces venezolanas, de haber tenido la oportunidad de recorrer el país, de conocer la historia que hay detrás de la gastronomía, paisajes naturales y de la cultura indígena.

“Quienes emigramos, añoramos regresar para aportar de lo que hemos aprendido y también mostrarle a los demás lo que hay en Venezuela. Los inmigrantes venezolanos somos una ventana del país para contar sobre el turismo que ofrecemos”, concluyó.

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