• El reconocido trombonista nacido en Atenas, Grecia, en 1985 descubrió su afición musical gracias a los ritmos latinos que escuchaban sus padres. El equipo de El Diario conversó con él sobre la realización de su última producción titulada Volar y su historia vocacional

Achilles Liarmakopoulos (1985) se enamoró del trombón a los 10 años de edad durante un concierto de Celia Cruz en Atenas, Grecia. La soltura de William Cepeda, trombonista de la orquesta de la cantante cubana, sorprendió al pequeño incauto de tierras mediterráneas. La rapidez de compases y los pasos esporádicos de un ritmo que, sobre todo, mimetiza la felicidad caribeña fueron primordiales para activar su curiosidad. 

La maestría de Cepeda se convirtió en un chispazo vocacional y, desde ese instante, Achilles decidió estudiar todo lo relacionado con la música. Eso sí, los ritmos caribeños y suramericanos marcaron el tempo de su vida. Sus padres y abuelos habían vivido durante mucho tiempo en Venezuela. La casa de los Liarmakopoulos en Atenas tenía, según sus anécdotas, cientos de referencias latinoamericanas y, sobre todo, venezolanas

Achilles nunca ha visitado Venezuela y ha estado en pocos países de habla hispana, pero su modulación de la lengua española es, por lo menos, certera y puntual. La dificultad de nuestro idioma no parece estar presente en la voz del trombonista y reconoce, aunque con ciertas pausas para buscar en su biblioteca mental las palabras correctas en sus conjugaciones, cada oración escuchada.

El trombonista griego que experimenta con la música venezolana
Foto: Achilles Liarmakopoulos

En ese momento se cuelan en la conversación las anécdotas relatadas por sus padres sobre la vida en Venezuela en las décadas de los sesenta y setenta, en la cual la mayor riqueza del país era su sentir democrático y cultural. Sin embargo, existe una particular para recordar: la noche en que sus padres se enamoraron.

Ocurrió en un concierto de la Dimensión Latina. Óscar de León entonaba sus altas notas al ritmo del timbal y la guaracha, mientras que en el público dos jóvenes, uno inmigrante en un país a millones de kilómetros de su lugar natal y el otro conocedor de su tierra, se encontraron en la magnificencia de la música. Esa noche ambos coincidieron y desde ese momento, según el relato de Achilles, continuaron juntos. Su camino estuvo, a su vez, demarcado por el gusto musical y las anécdotas heredadas a los hijos en los instantes de fulgor familiar tienen como escenificación algún concierto. Sea de Soledad Bravo, Cecilia Todd, Lilia Vera, entre otros. 

La carrera académica de Achilles comenzó en el conservatorio Philippos Nakas, ubicado en su ciudad natal, Atenas. Luego, a los 17 años de edad, recibió el llamado del Instituto de música Curtis de Filadelfia, Estados Unidos. Su talento fue reconocido y a los 18 años de edad ofreció dos conciertos en solitario en el Walt Disney Hall como ganador del Gran Premio de la Competencia instrumental Pasadena Showcase House, juzgado por miembros de la Filarmónica de Los Ángeles.

Asimismo, fue ganador de distintos premios y condecoraciones en el ámbito de la música clásica. Ha ganado premios en la Competencia Internacional Christian Lindberg, la Yamaha Music Foundation of Europe (YMFE) y las competiciones para solistas del Festival Internacional del Trombón Robert Marsteller / Conn-Selmer y Larry Wiehe.

Con el pasar de los años la maestría de Achilles en el trombón se incrementaba y continuó sus estudios doctorales en la Universidad de Yale. Al regresar a su ciudad, conocida por la inmensa tradición cultural base de la vida occidental y la existencia de la Acrópolis ateniense en el corazón de la vida griega, obtuvo el lugar como trombonista principal en la Orquesta Nacional. 

En su figura y oficio logró un reconocimiento importante y, además, estableció una convergencia entre los ritmos latinoamericanos y la música clásica. Comenta que su principal curiosidad es la transformación de las distintas melodías a través de trombón como codificador. Por eso mismo, el tango, el bossa nova, la música llanera, la salsa y el merengue son géneros explorables para Achilles en su afición de jugar, como si de un aspecto se tratase, con la libertad musical de la partitura. 

Tango, Choro brasilero y música llanera: tres curiosidad de la obra de Achilles Liarmakopoulos

En primera instancia, se podría pensar que la vida mediterránea, lugar de nacimiento de la cosmogonía occidental y modulador del pensamiento reproducido a través de los siglos, es diferente a la realidad fantásticas, en términos literarios, de Latinoamérica. No obstante, Achilles es puntual en su aclaratoria y comenta que es más fácil para un ateniense encontrar similitudes idiosincráticas con los latinoamericanos que con un alemán o suizo. 

Esto lo descubrió en su afición por la música de este continente. En su casa familiar siempre hubo cientos de discos referenciales para el crecimiento de Achilles. Por ende, como era de esperarse, encontró un lugar de experimentación, el cual ha trabajado en los últimos años. Uno de sus primeros álbumes solistas nace de la figura de Astor Piazzolla, conocido como “el asesino del tango” por sus innovaciones en el ritmo popular y, sobre todo, por sintetizar la pulcritud del clasicismo con la emoción desgarrada de la milonga argentina.

El álbum fue titulado Tango distinto y estrenado en 2011. Piazzolla es un referente para Achilles y en su obra decidió tomar las disparidades de la flauta, el acordeón o el violín para presentarlas a través del trombón. De esta manera, las particularidades de cada instrumento logran asimilarse en la maestría de Achilles. Ese mismo año comenzó a trabajar con Canadian Brass, un quinteto de metales reconocido en todo el mundo.

En 2014 estrenó el álbum titulado Discoveries-New Works for trombone and piano. En esta obra, por su parte, Achilles presenta una serie de composiciones contemporáneas con miras de un nuevo estilo para el instrumento. Luego, las curiosidades de lo latinoamericano seguían presentes en el menester musical del trombonista y estrenó en 2015 el álbum Trombón Atrevido, dedicado al choro brasilero o chorinho. Este género tiene más de 130 años en Brasil y es parte de la identidad de la región. 

Asimismo, el lirismo académico ha sido parte de la obra solista de Achilles Liarmakopoulos y estrenó en 2017 Ethereal y en 2018 Obvious, con la solista de arpa francesa Coline-Marie Orliac. La figura de este trombonista es reconocida en el medio, pero su curiosidad no se detiene; al contrario, sigue buscando, como aquel pequeño de 10 años de edad frente a la orquesta de Celia Cruz, un lugar de experimentación.

Volar, un álbum de música venezolana

Achilles está en Nueva York, Estados Unidos, esperando el fin de la pandemia. En ese país se empiezan a vislumbrar algunos puntos de normalidad y la música ha regresado a los lugares de los cuáles nunca debió partir. En este contexto se estrenó su sexto álbum como solista y el primero del grupo Cuatrombón, conformado por el cuatrista venezolano Jorge Glem, el maraquero Manuel Rangel y el bajista Bam Bam Rodríguez, también venezolanos. 

El trombonista griego que experimenta con la música venezolana

El álbum salió al mercado el 5 de marzo de 2021 y se tituló Volar. El camino del grupo, aunque con ciertos matices esporádicos, tiene que ver con un largo tiempo de relación entre los participantes. Achilles conoció a Bam Bam Rodríguez en 2012, mientras ambos eran parte de una banda de salsa. Luego, en 2018 conoció a Jorge Glem y la idea del grupo empezó a tomar forma. Jorge llamó a Manuel Rangel y Achilles a Bam Bam Rodríguez.

Una de las características principales de la obra es el equilibrio entre la remembranza del pasado, delimitado a la memoria musical de la infancia de Achilles y, además, al conocimiento vivencial del resto, hasta los arreglos contemporáneos de extensa finura y deslumbrante tímbrica. Los compositores presentes en los nueve temas son: Beto Valderrama Patiño, Héctor Pérez Bravini, Omar García, Otilio Galíndez, Douglas Velásquez, Marcos Granados, Paquito D´Rivera, Ricardo Mendoza y Ricardo Sandoval.

La presencia de ellos da a entender, primero, la multiplicidad en la curaduría y, segundo, el objetivo principal de establecer una guía de la música venezolana a través de la innovación y la nostalgia. “Respetando la tradición, siempre quise experimentar agregando el trombón en la música tradicional de América Latina, región que tiene algunas de las melodías más hermosas e inspiradoras que se han escrito”, dice Achilles. 

El trombonista griego que experimenta con la música venezolana

El trombonista ateniense, enamorado de los ritmos latinoamericanos, espera continuar con el grupo Cuatrombón y lograr una visibilización en el extranjero de la riqueza musical del continente. De esta manera, una infancia abarrotada de anécdotas venezolanas y sonoridades marcadas por las diferencias presentes desde las islas caribeñas hasta el fin de la Patagonia, toman fuerza en la pulcritud del trombón.

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