• El 7 de abril del año 1981 nació el exfuncionario del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) Óscar Pérez. El mismo que disparó contra el Tribunal Supremo de Justicia y al Ministerio de Interior y Justicia a bordo de un helicóptero de uso policial

La tarde del 27 de junio de 2017 la imagen de un helicóptero del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) sobrevolando la sede del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) recorrió las redes sociales; encendió las alarmas de una Venezuela que ya enfrentaba más de tres meses de protestas contra el régimen de Nicolás Maduro. Con el mensaje “350 Libertad”, el inspector y disidente de la policía científica Óscar Pérez comandó un ataque a la institución judicial y al Ministerio de Interior y Justicia, en Caracas. Así se convirtió en la persona más buscada del país para ese año. 

Óscar Pérez nació el 7 de abril de 1981. Fue jefe de operaciones aéreas de la Brigada de Acciones Especiales del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc). También ejerció como instructor canino, entrenando a cachorros para detectar drogas y explosivos.

El exfuncionario se separó de las fuerzas de seguridad del Estado. Lo hizo al publicar un video en sus redes sociales en el que calificaba al régimen de Maduro como un gobierno “transitorio y criminal”; además de asegurar que llevaría adelante una operación para “devolver el poder al pueblo democrático”. 

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Hacemos un llamado a todos los venezolanos de oriente a occidente, de norte a sur, para reencontrarnos con nuestra Fuerza Armada y juntos recuperemos nuestra amada Venezuela», señalaba en una parte de la filmación publicada en su cuenta de Instagram.

Luego en ese mismo material audiovisual Pérez exigió la renuncia de Nicolás Maduro y todo su gabinete ministerial. Horas más tarde, a bordo del helicóptero, disparó 15 veces contra la sede del  Ministerio de Interior y Justicia.

Ernesto Villegas, ministro de Información y Comunicación del régimen para ese momento, aseguró que desde la aeronave arrojaron cuatro granadas a la sede del TSJ. Sin embargo, no se reportaron heridos. Mientras los voceros oficialistas iniciaban la búsqueda de Pérez, dirigentes opositores aseguraron que no existía suficiente información del ataque y sostuvieron el llamado a manifestar. 

Una aparición sorpresiva

Pérez desapareció luego del operativo, pero hizo una aparición fugaz en una manifestación antigubernamental que se realizaba en la plaza Altamira de Caracas. A pesar de que el régimen exigía recompensa por información que diera con su paradero, el exinspector inesperadamente se presentó ante los medios de comunicación. Les ofreció una declaración de dos minutos, rodeado de jóvenes de la llamada “resistencia”, quienes protagonizaron las protestas en contra de Maduro.

El clima de tensión política en el país iba en aumento, especialmente por los más de 100 asesinatos de manifestantes a causa de la represión policial. La Mesa de la Unidad Democrática (MUD) convocó una Consulta Popular para el 16 de julio para que los venezolanos expresaran su rechazo a las elecciones convocadas por el régimen para una asamblea nacional constituyente, que se eligió el 30 de julio de 2017. Pérez reapareció el 17 de diciembre del 2017 cuando un comando que dirigió amordazó a militares de la Guardia Nacional y robó 26 fusiles kalashnikov y municiones en Laguneta de La Montaña, estado Miranda.

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La masacre de El Junquito

Óscar Pérez estuvo escondido mientras las fuerzas del Estado desplegaron una exhaustiva búsqueda en su contra. La cacería terminó el 15 de enero de 2018. Ese día el exinspector hizo una transmisión en vivo. Denunció un asedio de funcionarios policiales mientras estaba atrincherado en una vivienda en El Junquito, Caracas. 

El rostro ensangrentado del expolicía se volvió viral en redes sociales. Pérez denunciaba que los efectivos pretendían asesinarlos pese a que él y todo su grupo estaban dispuestos a entregarse. 

Siete horas duró el conflicto en el kilómetro 25 de El Junquito. Funcionarios del Comando Nacional Antiextorsión y Secuestro (Conas), el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), Dirección General de Contrainteligencia Militar (Digecim), Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y Policía Nacional Bolivariana (PNB) desplegaron un operativo contra el grupo de insurrectos. 

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En horas del mediodía, la imagen extraoficial del cadáver de Pérez se difundió en las redes junto a la vivienda destruida donde se refugiaba. En ese momento también murieron Daniel Enrique Soto Torres, Abraham Israel Agostini Agostini, José Alejandro Díaz Pimentel, Jairo Lugo Ramos y Abraham Lugo Ramos.

Esa masacre se convirtió en la representación de la forma en que se violan los derechos humanos en Venezuela. Con estos asesinatos, el régimen acabó con un operativo de insurrección; pero dio inicio a una serie de denuncias internacionales de violaciones a los derechos fundamentales. 

La exfiscal chavista Luisa Ortega Díaz aseguró el 15 de marzo de 2019 que tenía en su poder más de 300 fotos de cómo quedó el cuerpo de Pérez luego de ser acribillado. Ortega, mientras estuvo al frente del Ministerio Público, acusó al régimen de violar los derechos humanos; además, no reconoció la asamblea nacional constituyente y acusó a Maduro de una «ambición dictatorial». Fue destituida de su cargo en agosto de 2017 y tuvo que huir hacia Colombia antes de ser apresada. 

Ortega Díaz aseguró que llevaría esas imágenes ante la Corte Penal Internacional (CPI), en La Haya (Holanda). Esto como parte de las acusaciones de crímenes de lesa humanidad cometidos por Maduro. 

Óscar Pérez: inspector, piloto y actor

Óscar Pérez fue conocido no solo por su sublevación armada contra el régimen venezolano. También por su papel protagónico en una película de producción nacional titulada Muerte Suspendida. 

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El largometraje, dirigido por Óscar Rivas Gamboa, estaba centrado en el secuestro de un comerciante de origen portugués en Caracas en el año 2012. El filme estaba orientado a demostrar la capacidad de acción del Cicpc para combatir el crimen en Venezuela. Con su participación, Pérez pretendía demostrar que en la policía venezolana no solo había corrupción, sino profesionales integrales y de ética. 

La posibilidad de morir acompañó cada paso de la multifacética carrera policial de Pérez. El enfrentarse a delincuentes a diario aumentaba sus posibilidades de no sobrevivir. Sin embargo, encontró la muerte luego enfrentarse al régimen venezolano y cuestionar las violaciones de derechos humanos. 
En una entrevista al diario zuliano Panorama en 2015, el exinspector dijo: “Soy un hombre que sale a la calle sin saber si va a volver a la casa, porque la muerte forma parte de la evolución”.

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