• Diana Seminario, analista política y periodista peruana, explicó para El Diario que el fraccionamiento de la sociedad de ese país se manifiesta en la cantidad de presidenciables. Un populista, un ultraderechista, un exarquero de fútbol, una representante del “socialismo del siglo XXI” y el fujimorismo: todos tienen las mismas opciones de ganar, según sondeos. Foto principal: Andina / AFP

Un populista denunciado por acoso sexual. Una hija del “socialismo del siglo XXI”. Una procesada judicialmente e hija de uno de los más conocidos dictadores latinoamericanos. Un derechista que asegura que, de ganar, el Estado no dará vacunas contra el covid-19. Un ultraderechista millonario y religioso que se llama a sí mismo Porky, el personaje de los Looney Tunes. Un exarquero de fútbol sin clara definición política; en una de las elecciones más reñidas e inciertas de su historia, todos ellos tienen prácticamente las mismas posibilidades de ocupar la presidencia de Perú. Este domingo 11 de abril será el primer round: de acuerdo con las encuestas, muchos de ellos están empatados y ninguno superará el 15% de los votos, por lo que habrá segunda vuelta electoral el próximo 6 de junio.

“Eso se explica porque actualmente hay un fraccionamiento de partidos. Nada está definido y nada está dicho. Así está Perú actualmente: fragmentado, dividido”, explica para El Diario Diana Seminario, analista política y periodista peruana. Es tal la paridad, dice, que incluso muchas encuestadoras ya alertan del peligro que podría significar publicar resultados a boca de urna la noche electoral, algo hasta ahora habitual. En Ecuador, el antecedente regional más inmediato, este tipo de sondeos sin resultados oficiales generaron denuncias de fraude electoral posteriormente.

De acuerdo con el sondeo de El Comercio-Ipsos, una de las encuestadoras más importantes de Perú, son cinco los nombres, entre 18 candidatos, que comparten posibilidades de pasar a la segunda vuelta. El populista Yohny Lescano, quien combina propuestas de izquierda con otras conservadoras, ocupa el primer lugar con el 14,7% de las preferencias. También lo da ganador en la mayoría de los escenarios de segunda vuelta. El segundo lugar lo disputan el derechista Hernando de Soto (13,9%) y la izquierdista y chavista –según Seminario-, Verónika Mendoza (12,4%). Le siguen el exfutbolista George Forsyth (11,9%); Keiko Fujimori, hija del exdictador Alberto Fujimori (11,2%), y el ultraderechista Rafael López Aliaga (8,2%).

No obstante, otras últimas encuestas reflejan el aumento de otro candidato que pudiera tomar ventaja en la recta final. Se trata del también izquierdista Pedro Castillo, a quien sitúan en segunda vuelta con Fujimori.

Candidato en Perú
Hernando de Soto. Foto: Agencia Andina

Sin embargo, todavía los candidatos pueden pescar en río revuelto: de acuerdo con Ipsos, un 25% de electores no precisan su preferencia o marcan blanco o viciado. Al mismo tiempo, un 82% de los encuestados de Ipsos indicaron que irán a votar.

Pero en un clima de desconfianza generalizado con los poderes, las encuestadoras también tienen su cuota de rechazo. En Perú nadie se salva del hartazgo de la población. “Las encuestadoras, desgraciadamente, están siendo muy desacreditadas y vapuleadas por muchos sectores de la opinión pública. Incluso hay tendencias en las redes sociales que no les creen, que dicen que juegan con el margen de error, que juegan a favor de un candidato”, explica la analista política.

La irrupción del populismo

Seminario advierte que Lescano es un populista con todas las letras. “Plantea cosas que son económicamente inviables”, ejemplifica la analista. Entre sus propuestas económicas está la modificación del Banco Central de Reserva e ir en contra de los bancos privados. Con respecto a los problemas causados por la pandemia, propone resolverlos “con honradez”. Sin embargo, la también periodista define a Lescano como un “fenómeno” en la campaña presidencial. Sus defectos son, en su mayoría, contradictorios con el mismo contexto social y político de Perú.

Desde julio de 2016, cuando Pedro Pablo Kuczynski asumió la presidencia del país, han ocurrido una serie de eventos que, como reconoce Seminario, han creado un hartazgo de la población con los partidos tradicionales y políticos en general. Desde ese año, Kuczynski renunció; el expresidente Alan García se suicidó; la excandidata Keiko Fujimori entró en prisión; disolvieron el Congreso; posteriormente destituyeron al presidente Martín Vizcarra; asumió el poder Manuel Merino, lo que desató una ola de protestas en medio de la pandemia y llevó al país a tener tres presidentes diferentes en una misma semana.

Todo esto, en teoría, no podía jugar más en contra de Lescano. Su partido es el tradicional Acción Popular. Fundado en el año 1956, es la formación política que más tiempo ha ocupado el gobierno peruano. Asimismo, es el partido del impopular presidente transitorio Merino. Sin embargo, el actual candidato tiene a su favor que se opuso a la destitución de Vizcarra y forma parte de un sector del partido que no apoyó a Merino.

Yohny Lescano. Foto: César Campos / GEC

“El partido es popular de base. Su símbolo, la lampa (una pala), es muy fuerte en el recordatorio popular. Cuando uno va a votar, no lo hace por la cara del candidato, sino por el símbolo. En ese sentido, Acción Popular juega con mucha ventaja porque tiene muchos años con el mismo símbolo. En los nuevos partidos no hay ese recordatorio. Efectivamente, es inexplicable cómo un partido político de lo más tradicional esté liderando las encuestas”, considera Seminario.

Pero el reconocimiento del partido no es el único atributo de Lescano de cara a la población, de acuerdo con la analista. Con más de 20 años en la política, donde ha ocupado una banca en el Congreso, es una de las caras más conocidas. Aunque eso no siempre le juega a favor. El candidato de Acción Popular es también recordado por una acusación de una periodista, con pruebas de chats de WhatsApp, de acoso sexual. Aunque la justicia resolvió el conflicto sin penas hacia Lescano, reconoció que envió mensajes impropios.

Virar hacia la izquierda

Perú tiene una tradición electoral que se inclina más hacia la derecha. Esto podría cambiar radicalmente si llegase a ganar Verónika Mendoza, candidata de Juntos por el Perú. “Si uno le pasa un detector de populismo o de socialismo del siglo XXI, ella cumple con casi –por no decir todos- los requisitos”, dice Seminario.

Mendoza, quien ha tenido que cambiar recientemente su discurso con respecto al régimen de Nicolás Maduro, es una hija más del proceso bolivariano de Latinoamérica. Cercana a Evo Morales, quien participó vía Zoom en un acto de su campaña, así como al expresidente ecuatoriano Rafael Correa y a asesores de Podemos, el partido de ultraizquierda español, aseguró que reconocerá a Maduro como “interlocutor” de Venezuela. No obstante, aseguró que el régimen venezolano “es una dictadura”.

Campaña de Verónika Mendoza con Evo Morales. Foto: Juntos por el Perú

“Ella es de las que dice que el Estado debe decidir dónde y cómo debe actuar la empresa privada. Ella quiere un cambio total de la Constitución. Es la clásica populista de izquierda que quiere llegar al poder y quiere cambiarlo todo para quedarse en el poder, como lo han hecho sus amigos Morales y Chávez (…) Es preocupante para los peruanos eso. Propone que el Estado, y lo ha dicho, controle y regule los medios de comunicación. En el Perú lo que están haciendo ahora mismo es recordar lo que dijo Hugo Chávez cuando llegó al poder en Venezuela, y luego hizo todo lo contrario”, agrega la periodista.

Los paralelismos con Venezuela van más allá. Como ocurrió con el chavismo en la década de los 90, Seminario considera que el auge de Mendoza -quien ya fue candidata en 2016 y no pasó a segunda vuelta-, tiene que ver con el cansancio de sectores de la población con los políticos tradicionales.

Sin embargo, el reciente auge de Mendoza en las encuestas puede verse frenado por el vertiginoso crecimiento de otro candidato: el izquierdista Pedro Castillo. Este último no solo podría robarle muchos votos a la líder de Juntos por el Perú, sino que incluso podría superarla y disputar los primeros lugares para la segunda vuelta.

Castillo, candidato por el partido Perú Libre, es otro izquierdista radical. Al igual que Mendoza, propone una Asamblea Nacional Constituyente, con la diferencia de que advierte que disolvería el Congreso si no convoca ese proceso. También propone una «economía popular de mercado», al estilo de la Bolivia de Morales y la Ecuador de Correa.

Con respecto a Forsyth, de Victoria Nacional, Seminario es concisa y directa. “Forsyth ha sido para mí una creación de laboratorio. No puedo decir si es de derecha o de izquierda. Él dice que es nuevo, pero tiene en su equipo a gente de Kuczynski y ministros de Alejandro Toledo (presidente de Perú entre 2001 y 2006). Él sí es nuevo, pero no su entorno. El muchacho habla y uno sale corriendo. Habla muy mal”, dice la analista política.

Elecciones en Perú
George Forsyth. Foto: GEC

De hecho, el candidato de Victoria Nacional era mucho más popular antes de la campaña. En septiembre de 2020, lideraba las encuestas con 23% de intención de voto.

Venezuela en la campaña

De acuerdo con la analista política Diana Seminario, “desgraciadamente” la migración venezolana ha sido usada de manera negativa en la campaña presidencial. Eso se evidencia en las propuestas de la mayoría de los candidatos.

El ultraderechista López Aliaga ha dicho que, de ganar, expulsaría “de inmediato” a los extranjeros que cometan delitos. El economista Hernando de Soto aseguró en el debate del martes que estaba “negociando” con Naciones Unidas para que no entren a Perú “los pobres de otros países”. Esto, en un contexto en el que la migración venezolana es la más grande y popular de ese país: al menos un millón han llegado en los últimos años.

Más extremista ha sido Daniel Salaverry, quien no figura en las encuestas. Este propuso echar del país a los venezolanos que no quieran regularizar su situación migratoria.

Por otra parte, los peruanos que residen en Venezuela no podrán ejercer su derecho al voto. Esto, según el gobierno peruano, obedece a la falta de respuesta oportuna de la Cancillería del régimen de Nicolás Maduro. Informaron que enviaron 10 notas diplomáticas al régimen solicitando la autorización entre octubre de 2020 y febrero de 2021.

La derecha radical

Si Mendoza es la cara de la izquierda más radical, Rafael López Aliaga (Renovación Popular) lo es para la derecha. Son las dos caras de la moneda del cansancio de la población hacia los liderazgos tradicionales, dice la periodista peruana. López Aliaga, recuerda, “es un hombre nuevo, un millonario muy religioso que ha decidido entrar en política. Es la primera vez que se presenta a presidente”.

Candidato en Perú
López Aliaga durante el debate. Foto: GECLA

Aunque la analista lo define como un conservador religioso, las críticas y los hechos van mucho más allá. López Aliaga está ligado al Opus Dei, ha dicho que es “adicto a la eucarístía” y que se autoflagela todos los días con cilicio —una cadena de metal con puntas— para mantenerse célibe, que está “enamorado” de la Virgen María, que las cuarentenas son “marxistas” y que hay un plan global que trata de destruir la economía para instaurar un “paraíso socialista”.

No es, sin embargo, un fenómeno similar a Jair Bolsonaro, en Brasil, o a Donald Trump, en Estados Unidos. Tiene en su contra, como reconoce Seminario, una escasa habilidad para la palabra y los discursos. Como ejemplo de ello, su presencia en los debates generó burlas en sus contrincantes y decepción en sus seguidores debido a que no fue capaz de decir sus planes de gobierno sin leer un papel que llevaba consigo.

Lo que sí acumula López Aliaga son desplantes, polémicas y dinero. Recientemente llamó a una periodista “ignorante de porquería”. En su campaña se ha hecho popular por recorrer las calles de Perú con el “Porkymovil”, el vehículo en el que se traslada el candidato a presidente que ha adoptado a Porky, el famoso cerdito de Looney Tunes, como uno de sus símbolos debido a su parecido físico.  

El candidato de Renovación Popular está vinculado a 42 empresas y dos offshore. Su patrimonio, según él mismo ha declarado, “sobrepasa los mil millones de dólares, solamente entre trenes y hoteles”, que proviene principalmente de concesiones y usufructos con el Estado y la Iglesia Católica. Presume de su dinero para argumentar que no tiene necesidad de robar si llega a la presidencia. Entre sus propuestas está la de expulsar del país a Odebrecht y comprar 40 millones de vacunas contra el covid-19 en Estados Unidos.

El fujimorismo resiste

Keiko Fujimori va por la tercera: en 2011 perdió la elección presidencial contra Ollanta Humala y en 2016 contra Kuczynski. No obstante, esta vez la tiene más difícil de acceder a la segunda vuelta, aunque no es para nada descartable en las condiciones en la que está Perú. De acuerdo con un promedio de los sondeos, apenas roza el segundo o tercer lugar. Esto contrasta con los comicios pasados, cuando se quedó a pocos puntos de ganar la presidencia.

Keiko Fujimori. Foto: Composición ANDINA

Para tratar de salvarse, Keiko ha tirado del legado de su padre más que en ocasiones anteriores. Según Seminario, “cometió el error de alejarse de ese núcleo duro albertista y ella perdió mucha lealtad en sus seguidores”. Esa pérdida de la fidelidad de sus votantes, considera la analista, también obedece a que muchos sintieron que no luchó activamente contra su encarcelamiento en el año 2018, sino que asumió el proceso judicial. Aun así, cree que su popularidad, por escasa que sea, tiene explicación en el voto fujimorista “fiel y duro” que todavía existe en Perú.

La pandemia suma a la incertidumbre

El covid-19 es otro factor que suma al clima de incertidumbre de las elecciones presidenciales. “El Perú está viviendo actualmente una pandemia muy severa. El país está muy golpeado por la pandemia, entonces yo creo que sí va a haber un temor a votar. Yo creo que las personas más vulnerables y de la tercera edad no van a ir a votar”, estima Seminario.

El gobierno peruano de Francisco Sagasti decidió ordenar un toque de queda a partir de las 9 pm. Sin embargo, el domingo los centros electorales están abiertos desde las 7:00 am hasta las 7:00 pm para permitir la votación de manera más ordenada y sin aglomeraciones.

Pero en un contexto de pandemia, lo más atípico de las elecciones peruanas serán sus candidatos. 

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