• A lo largo de su vida, el empresario liberal ha tenido que escalar poco a poco para llegar hasta las altas esferas financieras. La política no fue la excepción, y tras dos derrotas electorales construyó un liderazgo en el seno de la oposición que lo llevó a convertirse en el nuevo presidente de Ecuador. Foto: EFE/ Santiago Fernández

La tercera es la vencida. Luego de postularse sin éxito para las elecciones de 2013 y 2017, el empresario Guillermo Lasso resultó electo presidente de Ecuador para el periodo 2021-2025. Logró la victoria en la segunda vuelta este domingo 11 de abril de 2021, luego de vencer con el 52,47% de los votos al candidato izquierdista Andrés Arauz.

Con la derrota de Arauz acaba la era de la revolución ciudadana en el país, que comenzó en el año 2006 con la llegada al poder de Rafael Correa y sus 10 años de gobierno. Si bien la influencia del socialismo del siglo XXI se había gradualmente desvanecido durante la presidencia de su sucesor, Lenín Moreno, los resultados de esta elección marcan una ruptura definitiva de los ecuatorianos con el correísmo.

El regreso de un gobierno liberal al Palacio de Carondelet se concretará el 24 de mayo, cuando Lasso será juramentado ante la Asamblea Nacional de Ecuador. Es precisamente ante el Poder Legislativo que el mandatario electo deberá enfrentar el desafío de construir consensos para garantizar la gobernabilidad durante los próximos cuatro años.

En las elecciones legislativas que se realizaron el 7 de marzo de 2021, en simultáneo con la primera vuelta presidencial, el partido de Arauz, Unión por la Esperanza (UNES) obtuvo 48 escaños, mientras que el movimiento indígena Pachakutik tuvo 27 y el partido Izquierda Democrática 18. El partido de Lasso, Movimiento Creando Oportunidades (CREO) logró 12 curules, mientras que el Partido Social Cristiano (PSC) obtuvo 19. El nuevo gobierno dependerá de su alianza con el PSC y otros partidos independientes para hacer frente a la mayoría correísta que aún permanece en el Parlamento.

Desde abajo

Lasso en campaña
Foto: EFE/MAURICIO TORRES

Contrario a lo que aparenta su perfil de banquero, el nuevo gobernante ha aclarado varias veces a la prensa que no es rico de cuna, y continuamente le gusta hacer referencia a sus orígenes humildes. Guillermo Alberto Santiago Lasso Mendoza nació el 16 de noviembre de 1955 en Guayaquil, la segunda ciudad más importante de Ecuador, siendo el menor de 11 hermanos.

A los 16 años de edad, para ayudar a sus padres a costear sus estudios, comenzó a trabajar como auxiliar de cobranzas en la Bolsa de Valores de Guayaquil y luego en la firma privada Casa Möeller Martínez. A los 23 años de edad creó junto a su hermano Enrique una empresa de construcción, a la par que ejerció como gerente para la compañía ProCrédito, propiedad de un cuñado.

En 1980 contrajo matrimonio con María de Lourdes Alcívar, quien ahora será la nueva primera dama de la República. Ese mismo año Procrédito se fusionó con otra empresa para crear Finansur, de la cual Lasso fue vicepresidente y, posteriormente, presidente ejecutivo. En paralelo también expandió sus negocios a otros rubros, como vicepresidente de la filial en Ecuador de Coca-Cola durante su reestructuración de emergencia en 1984, además de comprar en 1989 una fábrica de camiones de nombre Mavesa.

En 1989 Finansur fue absorbida por el Banco de Guayaquil, la tercera institución financiera más importante del país. Lasso se convirtió en su gerente general, y luego en vicepresidente. 

Al frente de un banco

Antes de entrar al Banco de Guayaquil, entre 1987 y 1988 fue presidente de la Asociación de Compañías Financieras del Ecuador. También estuvo al frente de la Asociación de Bancos Privados del Ecuador a principios de la década de los noventa.

Fue en 1994 cuando Lasso fue nombrado presidente del Banco de Guayaquil, cargo que ocupó durante dos décadas y donde se caracterizó por implementar un proceso de modernización de la banca y expansión a diferentes tipos de servicios financieros. También logró crecer su capital al adquirir en 1997 al Banco Sociedad General. Igualmente, fue de los pocos bancos que logró sobrevivir a la crisis económica de 1999 sin necesidad de recibir ayudas del gobierno.

En 2008 desarrolló un proyecto de bancarización para microempresarios y productores en sectores populares y áreas rurales conocido como Banco del Barrio, el cual fue reconocido en 2011 como el “mayor proyecto de bancarización de América Latina» por el Banco Interamericano de Desarrollo.

En 2012 Lasso anunció su renuncia a la presidencia del Banco de Guayaquil, aunque todavía se mantiene ligado a la organización como uno sus principales accionistas.

Comienzo atropellado en la política

Guillermo Lasso (derecha) como ministro secretario de Economía del presidente Jamil Mahuad (izquierda). Foto: Cortesía

En 1998 Lasso fue nombrado gobernador de la provincia de Guayas (de la cual es capital Guayaquil) por el entonces recién electo presidente Jorge Jamil Mahuad. Su experiencia en el gobierno del socialcristiano duraría poco, pues ese mismo año estalló una crisis económica marcada por una devaluación súbita de la moneda local, el sucre, y un pánico entre los ahorristas que cerraron masivamente sus cuentas bancarias y provocaron la quiebra de varias entidades. La situación llevó el 8 marzo de 1999 a una suspensión de las actividades financieras por cinco días, que se conoció como “el feriado bancario”, con graves consecuencias posteriores. 

Bajo ese contexto, Mahuad creó en agosto de 1999 el Superministerio de Economía, con plenos poderes para la reestructuración financiera del país, y colocó a Lasso al frente. Lasso apoyó el proceso de dolarización que entró en vigencia un año después, sin embargo, se opuso al congelamiento de los depósitos y otras medidas de alto impacto decretadas por el Ejecutivo, por lo que renunció un mes después de su designación y el cargo quedó suprimido.

Un golpe de Estado sacó del poder a Mahuad el 21 de enero del año 2000, lo que inauguró uno de los periodos de mayor inestabilidad política y económica de Ecuador. En 2003 gana la presidencia el coronel Lucio Gutiérrez, quien nombra a Lasso embajador itinerante y le encarga entablar tratados comerciales con diferentes países, entre ellos Estados Unidos. Gutiérrez también sería destituido el 20 de abril de 2005, esta vez por el Congreso, luego de una serie de violentos disturbios en Quito.  

En medio de la crisis política que vivía el país, Lasso formó parte de una plataforma de tendencia liberal conocida como UNO. A pesar de que planteó la necesidad de consolidarse como partido para las elecciones presidenciales de 2006 y entablar alianza con otras agrupaciones como Izquierda Democrática y Movimiento Concertación, al final su propuesta no prosperó y el 26 de noviembre de 2006 Rafael Correa ganó en segunda vuelta ante el conservador Álvaro Noboa.

Líder de la oposición

Con la llegada de Correa al poder, Lasso manifestó públicamente su oposición a las políticas socialistas de la revolución ciudadana y comenzó a ganar terreno en el escenario político como dirigente opositor. Sus posturas lo pusieron rápidamente en la mira del nuevo gobierno.

Correa creó en 2007 la Comisión de Investigación del Salvataje Bancario, la cual acusó a Lasso de haber promovido el pánico bancario que desembocó en la crisis económica de 1998, además de utilizar su cargo de ministro secretario para dar un trato preferencial al Banco de Guayaquil. Sin embargo, las investigaciones no avanzaron y el encargado de la comisión, Eduardo Valencia, reconoció años después que Lasso estuvo en contra del congelamiento bancario ordenado por Mahuad.

El banquero fundó en 2013 con los vestigios de UNO el partido político liberal Movimiento CREO, con el cual impulsó su candidatura a las elecciones presidenciales de ese año, junto a la alianza Unidos por el Ecuador, compuesta por el PSC, Izquierda Democrática y el Partido Liberal Radical. El 17 de febrero, Correa arrasó con el 57,17% de los votos, por lo que no necesitó segunda vuelta para ser ratificado en un tercer mandato. Lasso quedó en segundo lugar, con 22,68%.

A pesar del revés electoral, CREO quedó como la segunda fuerza política del país, por lo que el liderazgo de Lasso fue en aumento y en 2014 encabezó la plataforma en rechazo a una serie de enmiendas constitucionales propuestas por Correa y que, entre otros artículos, contemplaba la reelección indefinida. La Asamblea Nacional igual aprobó la reforma en 2015, aunque luego fue derogada tras una consulta popular realizada por el gobierno de Lenín Moreno en 2018.

Contra el actual presidente saliente también se enfrentó Lasso en las elecciones presidenciales de 2017. En ese entonces, tanto Moreno como el partido Alianza País todavía apoyaban la revolución ciudadana, por lo que participaron como una continuidad de la Administración de Correa. Esta vez sí fue necesario el balotaje, donde Lasso volvió a ser derrotado con 48,84% frente a 51,16% de Moreno.

Lasso exigiendo un reconteo de votos luego de las elecciones de 2017. Foto: Cortesía

La elección resultó polémica, pues las proyecciones iniciales de varias encuestadoras daban ganador a Lasso, pero cuando ambos candidatos estaban cerca del empate, la página del CNE colapsó. Para cuando los técnicos reanudaron la transmisión del conteo en vivo, ya los resultados daban ganador a Moreno. Lasso denunció al CNE por fraude e interpuso un documento ante el Tribunal Contencioso Electoral, que rechazó el recurso. Un posterior reconteo parcial de las urnas confirmó la victoria del correísta.

Aunque Lasso mantuvo su postura de no reconocer los resultados electorales de 2017, en la medida que el gobierno de Moreno y Alianza País se distanciaron de Rafael Correa, el líder opositor comenzó a entablar un diálogo con el nuevo mando. Este acercamiento no le impidió seguir siendo crítico de la situación económica de Ecuador, por lo que nunca llegaron a formar una alianza.

Pensamiento político

Lasso se ha referido a sí mismo en múltiples ocasiones como un político liberal, aunque algunas de sus posturas se acercan más al conservadurismo. Ejemplos de esto son el aborto y la eutanasia, de los cuales se ha manifestado rotundamente en contra por ser un “defensor de la vida desde la concepción hasta la muerte natural”. No obstante, también ha dicho que como jefe de Estado está abierto a debatir sobre estos temas y someterlos a una consulta popular. 

También se ha manifestado en contra del maltrato animal y la práctica de eventos como corridas de toros y peleas de gallos, aunque nuevamente ha dicho que como presidente “no impondrá su pensamiento a la ciudadanía”. En cuanto al matrimonio igualitario, aunque no reconocería plenamente su aprobación, sí se ha mostrado a favor de proponer la unión civil de personas del mismo sexo.

Donde su carácter liberal se manifiesta más es en el plano económico. Es un defensor no solo de mantener la dolarización en Ecuador, sino de abrir al país al libre mercado y suscribir acuerdos comerciales con países como Estados Unidos y la Unión Europea. También se ha mostrado a favor de bajar los impuestos para estimular al sector privado, así como reducir la burocracia en la creación de emprendimientos. 

Presidente Lasso en campaña

Lasso se ha declarado admirador del exjefe de gobierno español José María Aznar, así como de la “revolución silenciosa” que emprendió entre 1996 y 2004. Este programa económico consistió en una serie de privatizaciones, reducción del gasto público y estímulo de la inmigración de trabajadores calificados. Aunque las medidas de Aznar en su momento fueron criticadas por resultar inútiles para frenar la inflación, sí ayudaron a bajar los índices de desempleo, de 22,9% en 1995, a 11% en 2004.

El plan de Lasso para la economía se basa principalmente en dos puntos: promover la inversión extranjera para la generación de empleos y aumentar la producción de petróleo para utilizar sus ingresos en el desarrollo industrial y agrícola del país. Este último punto puede en un futuro ponerlo en conflicto con sectores indígenas y ambientalistas, ya que está a favor de la iniciativa Yasuní-ITT, un proyecto de explotación de crudo en la Amazonía ecuatoriana.

En cuanto a política exterior, como detractor del socialismo del siglo XXI mantiene un fuerte discurso contra los regímenes de Nicolás Maduro (Venezuela), Miguel Díaz-Canel (Cuba) y Daniel Ortega (Nicaragua), aunque ha dicho en entrevistas que intentará llegar a acuerdos con otros gobiernos de izquierda legítimamente constituidos, como los de Argentina y Bolivia. 

Lasso reconoce a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela. También ha manifestado su apoyo a los venezolanos víctimas de la crisis que atraviesa el país, por lo que sus acciones podrían mantenerse en línea con las políticas del Grupo de Lima. Aunque ha dicho que regulará la migración de personas con antecedentes penales, también ha aclarado que mantendrá las fronteras abiertas a los inmigrantes por razones laborales y humanitarias.

El gran reto del nuevo presidente de Ecuador será aplicar sus medidas económicas ante un Parlamento de pensamiento en su mayoría de izquierda. Sin embargo, el aumento del desempleo y la contracción económica de 7,8% que experimentó el país en 2020, en buena parte debido a la pandemia de covid-19, podrían demandar una visión más empresarial que política para el porvenir de la nación andina. 

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