• Las instalaciones de FundaBolívar, en San Antonio del Táchira, las allanaron el 19 de febrero de este año; los directivos resultaron detenidos e imputados por 11 cargos

La Fundación Animalista Ambientalista Bolívar (FundaBolívar) contaba con el centro de rescate para animales de calle más grande de Venezuela. No obstante, la detención de su directiva encabezada por Jonatan Palacios, las arbitrariedades a la hora de rescatar animales y la falta de atención veterinaria en el refugio avivó denuncias y quejas en su contra.

FundaBolívar funcionó en el  municipio Bolívar del estado Táchira desde el año 2012 hasta el 19 de febrero de 2021, cuando allanaron las instalaciones administrativas y el refugio. Para ese momento en la sede había más de 300 animales entre domésticos, de granja y fauna exótica. 

FundaBolívar nació en el año 2012 en la población fronteriza de El Palotal, por iniciativa de Panayotis Arvanitis. Jonatan Palacios llegó después y ocupó el cargo de director general del refugio mientras que Panayotis renunció tras algunos inconvenientes.

Durante los primeros años FundaBolívar cumplía con su misión de resguardar, brindar ayuda, alimentación y techo a los animales en condición de calle. Con el paso del tiempo el panorama cambió y empezaron a aparecer denuncias sobre actuaciones y procedimientos indebidos por parte de Jonatan Palacios. 

animales
Foto cortesía

Algunos proteccionistas independientes, fundaciones y particulares lo señalaban en redes sociales; lo tildaban de estafador e incluso de practicar medicina veterinaria de manera ilegal, pues él mismo era quien hacía los procedimientos médicos a los animales de la institución.

Pese a las denuncias y comentarios sobre esas irregularidades, a Jonatan Palacios no lo detuvieron por maltrato animal u otro cargo similar, sino por presuntamente publicar en su cuenta de Instagram una foto del fiscal del régimen, Tarek William Saab, con un mono capuchino.

El 16 de febrero de 2021 detuvieron a Jonatan Palacios y tres días después ocurrió lo mismo con Yilmar Campo y Anyelli Parada, también integrantes de FundaBolívar. William Saab reseñó en su cuenta de Twitter que a los ciudadanos les imputaron los delitos de estafa agravada, tenencia ilícita de fauna silvestre, asociación para delinquir, legitimación de capitales, estafa y otros cargos. 

Irregularidades salieron a flote

Tras la detención de los ciudadanos, el Ministerio Público allanó la sede de FundaBolívar por “tratarse de una organización creada para obtener recursos en moneda extranjera bajo la fachada ilegal de ser una organización no gubernamental protectora de animales”.

El 20 de febrero comisiones de Misión Nevado Táchira, Colegio de Médicos Veterinarios de Táchira, Fiscalía 25, Guardia Nacional Bolivariana y Departamento de Guardería Ambiental delegadas por el Ministerio de Ecosocialismo (Minec) se trasladaron hasta San Antonio del Táchira para verificar el estado de los animales que se encontraban en la sede de FundaBolívar.

“El día sábado 20 de febrero a primera hora recibí una llamada del doctor Alejandro Carvajal, especialista en animales exóticos y fauna silvestre en el estado Táchira y me dice que el Minec le solicitó apoyo técnico para ir a FundaBolívar y que yo era el más idóneo para esa visita”, dijo Pablo Meneses, médico veterinario del estado Táchira y miembro del  Comité de Vigilancia, Información y Divulgación en la Sanidad Animal (Covidsa).

Tras otras llamadas telefónicas para contar con la autorización absoluta por parte de la junta directiva del Colegio de Médicos Veterinarios de la entidad andina, a Meneses lo designaron para viajar a la frontera.

La idea como colegio era dar fe de lo que se estaba haciendo allí. Bajo mi tutela quedó observar el hábitat, condiciones de nutrición, higiene, hacinamiento y salud”.

Al llegar al sitio Meneses observó gran cantidad de animales en espacios inadecuados, bajo el Sol inclemente de la frontera y con lesiones externas producto de alergias, sarna o quemaduras.

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“Más del 60% de los animales estaban en total deterioro, descuido y estado deplorable desde todos los aspectos. En un metro cuadrado deben haber, por ejemplo, dos animales, y allá había hasta 20 en un solo sitio”, explicó.

En FundaBolívar había aproximadamente 220 perros, unos 104 gatos, 28 anfibios (galápagos y morrocoyes), 11 ovinos, 1 caprino, 6 loros reales, 6 palomas, 4 primates (3 monos capuchinos y 1 araguato), 3 gallos de pelea, 2 gavilanes encerrados a ras de piso, 1 rabipelada con cría y 1 zamuro, según las cifras suministradas por el veterinario Pablo Meneses.

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Para ese momento el Minec indicó que se haría cargo de los animales silvestres y a gran parte de ellos los trasladaron al zoológico de Chorros de Milla, en Mérida; el Instituto Nacional de Salud Integral (Insai) acordó acoger a los animales de granja y proteccionistas y fundaciones iniciaron campañas de adopción y recolección de alimento o dinero para cubrir gastos médicos de los perros y gatos que, progresivamente, fueron sacando del refugio. De hecho, el mismo día del allanamiento algunos animales se dieron en adopción.

“Muchos proteccionistas de Norte de Santander, del centro del país y del mismo estado Táchira se hicieron presentes y se llevaron gran cantidad de perros y gatos. El araguato ya tenía dueña, una señora a quien se lo arrebataron hace ocho meses y se le devolvió”, contó.

“Estos lugares son centros de tortura”

Para Meneses el principal problema no era la infraestructura del refugio sino la manera en que los animales estaban distribuidos en el lugar y el mal uso de las prácticas veterinarias.

Los espacios eran sobreutilizados, en un espacio de cuatro metros cuadrados tenían 63 gatos adultos, en un espacio de dos metros cuadrados, sin ventilación, ni luz solar habían nueve gatas paridas con sus crías y algunas estaban muertas. Un animal que es puro hueso y pellejo te da a entender el grado de desnutrición tan severo que puede tener”.

Los grupos etarios eran inadecuados. Perros y gatos ancianos y cachorros compartían los mismos espacios. 

“¿Cómo es posible que en un patio de 80 metros cuadrados hayan 70 u 80 perros sin ningún tipo de protección al sol inclemente de la frontera?, ¿Cómo es posible que en cuartos de dos metros cuadrados hayan 5 o 7 animales supuestamente con moquillo y algunos estaban postrados sin saber si estaban con vida o no?”, son algunas de las preguntas que Meneses se hacía.

Él considera la posibilidad de un cierre total de la institución. Esto debido a las irregularidades que pudo percibir en su visita.

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“Ese tipo de lugares fungen como refugio cuando realmente son cárceles, centros de tortura donde trataban animales sin la más mínima preparación. Allí nunca contaron con personal médico veterinario”, explicó Pablo.

Él incluso está de acuerdo en que la sede del refugio sea demolida para evitar que en un futuro integrantes de FundaBolívar u otras personas “peores” puedan volver a operar en este lugar bajo las mismas prácticas.

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Segunda inspección, misma realidad

Un mes despuésmdel allanamiento cuatro veterinarios en representación del Colegio de Médicos Veterinarios del estado Táchira se acercaron al refugio para hacer revisión de las instalaciones y chequear a los perros que quedaban en el lugar. Para ese momento ya no había gatos. Todos fueron dados en adopción o quedaron bajo tutela de proteccionistas.

“Quedaban muchos perros, como 150. Algunos supuestamente tenían moquillo pero aun así los tenían ahí sabiendo que es una enfermedad mortal. Había muchos problemas de piel en los animales. Perros con gusanos, heridas, ancianos que no tenían ni dentadura, algunos con hepatitis y arritmia”, relató Ymai Guaraní, médico veterinario, en exclusiva para El Diario.

Maltrato de animales
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Tras la revisión de los animales los veterinarios levantaron un informe dirigido al fiscal del caso donde detallaron la situación del refugio, el estado de salud de los perros que quedaban y recomendaciones donde sugirieron hacer una segunda evaluación médica de los canes.

“Los que no tengan condiciones para mejorar porque son ancianos o tienen enfermedades crónicas sugerimos la eutanasia, porque hay varios perros que no tienen posibilidad de sanar. Ese día revisamos unos 35 perros y de ellos la mitad tienen una condición corporal que no da para más”, explicó Guaraní.

Guaraní concuerda con Meneses en que cerrar el refugio es lo idóneo. Desde esa primera inspección no volvieron al refugio a espera de una decisión por parte de  la Fiscalía.

“No sé qué está pasando, dimos el informe, recomendaciones pero de momento no se ha hecho nada más. Hay demasiadas trabas, manos negras que no quieren cerrar porque es una entrada sea como sea”, puntualizó Ymai.

Animales
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Voluntarios y trabajadores de FundaBolívar que atendieron a la comisión de veterinarios en esa oportunidad indicaron que Jonatan Palacios no permitía que aplicaran ciertos medicamentos a los animales. A pesar de que eran necesarios para preservar su estado de salud.

“Las personas que nos recibieron ese día decían que Jonatan no dejaba que se les aplicara ivermectina y albendazol a los perros, también dijeron que él no desparasitaba a los adultos, solo a los cachorros. Ahí es donde uno se pregunta ¿Qué hacía este tipo?, ¿Mantener un parapeto para que gente donara dinero y más nada?”.

Lo que fue y lo que es 

El veterinario Pablo Meneses trabajó en San Antonio del Táchira desde el año 2016 hasta marzo de 2020. Durante ese tiempo pudo conocer parte del trabajo de FundaBolívar desde que el señor Panayotis Arvanitis estaba a cargo hasta que Jonatan Palacios figuró como director.

“Desde que llegué a San Antonio, FundaBolívar era un nombre muy exaltado. En su momento, con el fundador original, era bonito ver la labor que realizaba esa institución. Tenía sus carros del refugio y el grupo de jóvenes que asistían en llamados de auxilio, rescate y rehabilitación de animales”, explicó Meneses.

Inicialmente la fundación contaba con un camión tipo 350 con el que recorrían carnicerías de la población fronteriza para recolectar donaciones de alimento que servían para preparar la comida de las mascotas en el refugio.

Con el paso del tiempo surgió el nombre de Jonatan Palacios, quien poco a poco empezó a figurar en redes sociales mostrando el trabajo que se hacía en FundaBolívar. Casi a la par la presencia de Panayotis Arvanitis empieza a disminuir.

Algunos rumores indican que este señor Jonatan Palacios estaba allí en la fundación desde un principio y poco a poco se fue apoderando de todo y desplazando a quien inicialmente fue el creador de Fundabolívar hasta el punto de figurar como su director”, dijo Meneses.

En una ocasión Pablo Meneses tuvo contacto directo con Jonatan Palacios. En 2017 este último se acercó con un grupo de jóvenes y un perro en mal estado de salud a pedir asesoría a la clínica veterinaria donde Meneses trabajaba.

“El perro estaba intoxicado y les expliqué qué podían hacer pero a Jonatan no le gustó eso. Él esperaba que yo hiciera el tratamiento en la clínica sin ningún costo y no podía. Yo prestaba un servicio a una empresa que no era mía. Fue la primera y última vez que hablé con ese señor”, argumentó Meneses.

Desde finales del año 2020 una cuenta de Instagram con el usuario @alesofy35 ha publicado y denunciado irregularidades cometidas en FundaBolívar. Desde la manera de actuar en los rescates, arbitrariedades, hasta intervenciones quirúrgicas a los animales sin personal médico veterinario.

“A través de esa cuenta de Instagram vi un video de una supuesta técnica que hacían allí en FundaBolívar. Yo comenté que eran unos piratécnicos y enseguida me escribió Jonatan Palacios y otras personas de la fundación con un drama que ni yo me creía. Desde ahí supe que no eran personas de fiar”, enfatizó.

Refugio de animales

Caso omiso a inspecciones y recomendaciones

Ymai Guaraní es médico veterinario desde hace 25 años. Hace cuatro años hizo una inspección a FundaBolívar debido a una serie de denuncias sobre ese lugar.

“A mí me llamó la Autoridad Única de Protección Animal durante la gestión de José Gregorio Vielma Mora para hacer una inspección. En ese momento el refugio me pareció horrible, habían muchos perros hacinados, gatos por montón, las condiciones de un refugio no estaban dadas”, explicó. 

Para ese entonces Guaraní levantó un informe de la situación y dio recomendaciones para mejorar el funcionamiento de FundaBolívar. Las sugerencias no se tomaron en cuenta.

“Las instalaciones de ese lugar están tal cual como yo las vi hace cuatro años, no sirven. Aparte tras esa visita el señor Palacios dijo que yo era una grosera y demás, algo que nunca pasó”, enfatizó.

El papel de los proteccionistas

Amor Por Los Animales Venezuela (Aplav) es una de las organizaciones que ha rescatado, recuperado y reubicado a perros y gatos de FundaBolívar tras el allanamiento. 

Hasta ahora Aplav ha trasladado 23 animales de manera directa y dos por medio de una proteccionista independiente. 

“Tuvimos la oportunidad de trabajar con distintos médicos veterinarios en sus clínicas privadas y nos dieron como 20 días sin costo alguno para atención de los animales”. Así lo comentó Grecia Salinas, fundadora de Aplav, en exclusiva para El Diario.

El proceso para retirar a los animales del refugio se lleva a cabo bajo la supervisión de un representante del Ministerio Público. Aplav hace la gestión de los animales que las personas deseen adoptar y tras coordinar, se trasladan a San Antonio a buscarlos. Cada animal adoptado tiene una documentación.

La primera vez que Aplav visitó FundaBolívar fue el 26 de febrero de este año. Los representantes de esta ONG pudieron constatar el estado de salud de perros y gatos. 90% de los animales estaban en condiciones precarias.

“Habían animales caquéxicos, desnutridos, descompensados, sarna, problemas gástricos, respiratorios, todos enfermos. Había animales con miasis y eso es algo que se cura en cinco días, o sea que no los curaban como era”, dijo Grecia.

Los representantes de Aplav aseguran haber escuchado rumores y comentarios sobre FundaBolívar en alguna oportunidad, no obstante, prefirieron mantenerse al margen ante ese tema. 

“No nos metíamos porque no nos compete, no podíamos hacer nada. Tenían que actuar los organismos correspondientes y simplemente era algo que se suponía, hasta ahí”, indicó Grecia.

Ahora la labor de Aplav está centrada en encontrar un hogar a los 120 perros que quedan en el refugio. A través de redes sociales han creado campañas para motivar a la adopción.

La realidad es que tras el allanamiento se agudizaron las denuncias e irregularidades en el funcionamiento del refugio. Además del manejo de recursos, estado de salud de los animales y la falta de atención veterinaria. De momento, el futuro de la fundación y su sede física es incierto. Profesionales de la medicina veterinaria y proteccionistas coinciden en que cerrarlo definitivamente es lo mejor. 

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