• Rescatar, sanar y adoptar son tres palabras que definen a una fundación que desde hace 11 años busca ayudar a perros abandonados, enfermos o en mal estado, con el objetivo de elegirles un hogar agradable y una familia que los cuide desde el primer instante

Un perro de la calle decidió poner sus cuatro patas en la zona, era un campus universitario en Caracas lleno de estudiantes caminando de un lado a otro. Mientras el can avanzaba captaba la atención de todos. “¿Qué hace un perro en la universidad?”, decían aquellos que se detenían a apreciar su pelaje y apariencia. Meses después llegaron otros animales, y la universidad se convirtió –por azar– en un hogar para los perros de la calle. Ante esta situación, en 2009 los profesores María Barreiro y Guillermo Bonilla decidieron conjuntamente con Susana Trijo y Angela Tuozzolo, –ambas estudiantes egresadas de la casa de estudios– formar la fundación Salvando Patitas.   

Angela comentó para El Diario que la fundación se dedicó a ayudar a todos los animales que entraban a la institución. Luego, poco a poco el apoyo se extendió a otros perros y gatos que estuvieran cerca de la universidad o en comunidades aledañas, para años más tarde, ayudar a otros animales en varias ciudades del país.

Sin embargo, la activista comentó que la situación con la fundación y con los perros ha cambiado, puesto que antes contaban con la ayuda de otros estudiantes, pero debido a que muchos emigraron solo quedaron tres personas a cargo, y una de ellas también está fuera del país.

“En su momento realizamos los temporales (cuidar al perro por un tiempo determinado) en nuestras propias casas. Con nosotros se quedaban los perritos que estaban enfermos o necesitaban un cuidado especial. Y en la universidad teníamos un espacio –un poco reducido– que se llamaba La Jaula, ahí metíamos a los perros que estaban operativos, es decir, en excelentes condiciones para ser adoptados”.

Actualmente, Salvando Patitas ya no es un refugio de animales sino un medio de difusión a través de las redes sociales para contribuir con cientos de casos caninos y gatunos. También recolectan dinero y ayudan a fundaciones de terceros. 

Las donaciones que reciben son para llevar a los perros (o gatos) rescatados al veterinario de confianza de la fundación. De igual forma, gracias a su medio de difusión han encontrado voluntarios y servicios de transporte que los ayuden a trasladar a los animales en caso de que estén fuera de la capital.

La Jaula fue abierta

En 2016, Salvando Patitas no pudo seguir ayudando a los perros del campus porque de manera desconocida los caninos que estaban en La Jaula fueron enviados a la calle. Ocho perros desaparecidos ese año y una búsqueda que dio con solo tres de ellos. Luego de eso, Angela comentó que son muy pocos los perros que se encuentran actualmente en la universidad.

Foto: Cortesía
Foto: Cortesía

“A los perros que no logramos encontrar los pensamos todos los días –recalcó con nostalgia– por ejemplo, una de ellos tenía una herida en la oreja. Era una perrita muy amorosa; siempre pienso en eso. Espero que alguien la haya recogido y cuidado”.

Asimismo, destacó que todos los perros tienen sus historias y que todas las han marcado emocionalmente. Principalmente, la historia de Jacob en 2016, un perrito que llegó en mal estado, con desnutrición y sarna. Ahora es un perro guardián y es uno de los pocos perros que quedan en la universidad, Angela aseguró que Jacob es la muestra viva del legado de Salvado Patitas.

La situación de los animales en Venezuela

Según las estimaciones del reporte de la Red de Apoyo Canino (RAC), la cantidad de perros y gatos que se observan en las calles de Venezuela supera el 1.000.000. La organización señaló que no existe un programa que sea sostenible de control poblacional por parte del Estado, lo que deja al descuido a los animales (en situación de calle o de familias vulnerables) que se reproducen sin control en el país.

La RAC señaló la debilidad existente entre el Estado y las ONGs indicando que se debe accionar y generar soluciones éticas ante la problemática que, debido a la situación que vive el país actualmente, las labores de fundaciones y organizaciones se ven imposibilitadas por la carencia de todos los rubros que cohabitan dentro de la economía (desabastecimiento de insumos médicos y productos básicos alimenticios, de gasolina y medios de transporte) con un salario base que es el más bajo de la región.

Ante esta situación, los animales no tienen ninguna posibilidad de ser alimentados ni atendidos por las comunidades, ni de ser rescatados por las ONG que colapsan rápidamente ante el deterioro del país.

La comida para mascotas es un lujo

Para finales de 2020 se tiene previsto un nuevo aumento del salario mínimo que equivale a 2.09 dólares. En este contexto, la bolsa de comida para perros de 2.5 kilogramos oscila entre los 14.000.000 (15 dólares) mientras que la bolsa de 12 kilogramos tiene un precio de 53.000.000 bolívares (58 dólares) aproximadamente. Esto sin contar gastos médicos ni consultas veterinarias.

La dieta BARF

Por otro lado, los venezolanos han buscado alternativas para proveer de alimento a sus mascotas, como arroz picado, vegetales, arepas y la dieta barf. Esta consiste en darle de comer a los peludos con alimentos crudos que sean biológicamente convenientes.

Tal es el caso de Kaninos Barf, un emprendimiento iniciado en 2016 por Sergio Affigne en Caracas, confesó que debido a la falta de materia prima ese año estuvieron cerca de cerrar su negocio. Hoy en día continúan brindando opciones de calidad en su menú, el cual contiene carne magra, corazón, hígado y verduras frescas; además de galletas y gelatina de colágeno. Affigne aseguró que la calidad de las comidas procesadas no es óptima y que al contrario, la dieta barf proporciona una variedad de beneficios a los perros y gatos como: mayor vitalidad, aumento de masa muscular, mayor resistencia a parásitos internos y externos, entre otros.

Asimismo, la escasez de alimento en los hogares venezolanos trae consigo la problemática de abandono por parte de los dueños, ante esto, el emprendedor comentó que siempre existe la posibilidad de buscar ayuda, de concientizar y de responder con amor.

“Yo hago donaciones de varios kilos de alimento a refugios de animales y a las personas que los rescatan, pero sin duda, es un tema país. También tengo dos clientes en el exterior (Canadá y España) que me hacen pedidos para perros rescatados”, añadió Affigne.

¿Por qué tener un perro?

Los perros son animales inteligentes, intuitivos y emocionales que según un artículo de The New York Times tenerlos como mascota proporciona mejores niveles de colesterol y presión arterial. Los investigadores estudiaron a más de 1.700 personas que no padecían de enfermedades cardiovasculares (sólo el 42% tenía mascotas).

Además, calificaron según las siete medidas de la salud del corazón de la Asociación Estadounidense del Corazón: presión arterial, colesterol, azúcar en la sangre, actividad física, dieta, índice de masa corporal y tabaquismo. Los que tuvieron puntajes más altos fueron los dueños de cualquier tipo de mascota mientras que los que poseen perros fueron más proclives a informar que gozaban de buena actividad física, una mejor dieta y buenos niveles de azúcar en sangre que el resto del grupo.

Es importante resaltar que un perro no garantiza estar protegido contra una enfermedad cardiovascular. Sin embargo, puede ser la clave para desarrollar una mejor actividad física (como caminar o trotar) a la hora de salir con el can, así como aumentar la sensación de bienestar y disminuir la soledad.

¿Por qué adoptar?

Angela señala la importancia a la hora de adoptar a un perro o un gato, pues son animales que requieren de atención y cuidados como un ser humano común. La población de animales en situación de calle es extrema incluyendo a los de raza, puesto que en el país no hay un estricto control para las instituciones de animales.

“Es mejor adoptar porque el amor que te puede dar un animal, te lo puede dar un animal ya sea de raza o de la calle, y teniendo en cuenta que puedes encontrar diferentes opciones en situación de abandono, considero que esa es la razón”, comentó.

De igual forma, al momento de dar en adopción a una mascota las fundaciones deben tomar en cuenta varios elementos que permitan escoger a la familia adecuada.

“Es un escenario difícil, a veces por más planillas que llenes, por más que sepas dónde vive, o por más buena gente que te pueda parecer, a veces nunca terminamos de conocer a quién le estamos entregando el perro. Entonces, es como un 50/50 de confianza e intuición. Además, nosotros hacemos seguimiento, y le decimos a la persona que si no quiere más al perro, que no dude en escribir de nuevo y lo buscamos”, explicó Angela.

La cofundadora asegura que es difícil estar 100% seguros sobre a quién se le hace entrega el perro o gato. También, han tenido casos de personas que desean adoptar a los animales pero no logran concretar la adopción.

“La única ventaja es que gracias a Dios, existen las leyes que están siendo más duros con las personas que maltratan a los animales, con eso nos hemos respaldado un poco más al momento de dar en adopción y hacerle entender al adoptante que cualquier cosa mala que le pase al perro hay una ley que los ampara. Tratamos de que Dios nos guíe para conseguir a las personas más idóneas posibles”, expresó Angela.

Ley para la Protección de la Fauna Doméstica Libre. Data de 2010 y se creó con el objetivo de proteger y sancionar casos de abuso y/o maltrato hacia los animales.

Igualmente, aconsejó que las personas que desean o tienen la iniciativa de ayudar a los animales de la calle pero aún no saben por dónde comenzar, en todo momento deben pedir ayuda o escribirles directamente a la fundación para encontrar no solo una solución sino el mejor bienestar para los animales más afectados.

Dejando huella

“Salvando Patitas es una de las épocas más bellas que he vivido. Siento que la fundación se pudo desarrollar más si hubiese existido más apoyo y si la situación lo hubiese permitido, pero por ahora, trataremos de ayudar a los animales lo más que podamos. Solo quedamos la profesora María Barreiro, que está en España, Susana y yo”, expresó Angela.

Culminó diciendo que en un futuro le gustaría que la fundación tuviese presencia en una tienda o como una institución: “Así sea un kiosco de comida para perros que se llame Salvando Patitas, de verdad, (la fundación) es un momento importante en mi vida y hay que darle honor a quien honor merece. 

Venezuela, el país de los contrastes, donde los perros y los gatos famélicos también forman parte del paisaje mientras que los abandonos se han vuelto el verbo constante en parques o lugares públicos debido al éxodo de millones de venezolanos. Es en ese el país donde también existen fundaciones, organizaciones y sobre todo seres humanos que están dispuestos a rescatar, sanar y adoptar a los más peludos de cuatro patas con el objetivo de elegirles un hogar agradable y una familia que los cuide desde el primer instante.  

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