• Este sábado se llevó a cabo la ceremonia en la capilla de San Jorge, en Windsor, con tan solo 30 invitados. Foto: Getty Images

La reina Isabel II, acompañada de los miembros más cercanos de la familia real británica, despidió este sábado al príncipe Felipe, duque de Edimburgo, quien falleció el 9 de abril. El funeral fue en la capilla de San Jorge, en Windsor, en un acto con apenas 30 invitados a causa de la pandemia.

La ceremonia albergó a los familiares y allegados más próximos al príncipe Felipe. Una lista seleccionada cuidadosamente por la reina, debido al actual contexto de pandemia, que obliga a mantener las restricciones en aras de la seguridad.

El servicio, a cargo del deán de Windsor y del arzobispo de Canterbury, empezará a las 2:00 pm, si bien el cortejo fúnebre comenzará antes su procesión en un acto de carácter militar. Esto debido a la especial relación que siempre mantuvo el consorte de la monarca británica con la Royal Navy (Marina).

En línea con los deseos expresos del duque, en el acto no hubo sermón y el evento celebró “la lealtad inquebrantable” del duque a la soberana. Así como su servicio a la nación y su “coraje”, conforme indicó en un comunicado el palacio de Buckingham al divulgar el “orden del servicio”.

Esa nota anticipó cómo en la ceremonia se rindió tributo a la “amabilidad, el humor y la humanidad” del príncipe Felipe; así como a “las muchas maneras en las que su larga vida ha sido una bendición para todos”.

Príncipe Felipe
Foto cortesía

El funeral del príncipe Felipe

Sobre las 10:00 am, efectivos del Primer Batallón de la Guardia de Granaderos de la Compañía de la Reina desplazaron el féretro del duque -recubierto con su espada, su capa naval y un tributo floral- desde el templo privado familiar hasta un salón del castillo de Windsor, a las afueras de Londres.

Más adelante, sobre las 1:15 pm, guardias de la Caballería y guardias a pie ocuparon sus posiciones en reconocimiento del cercano vínculo que les unía a él; posteriormente, la Banda de la Guardia Granadera, de la que el príncipe fue coronel durante 42 años, lideró la procesión fúnebre en dirección a la capilla de San Jorge, seguidos de altos mandos del Ejército.

Todos los detalles y actos previstos para este sábado los concibió el propio duque en vida y suponen un reflejo de aquello que le apasionaba, como era la vida militar.

En esta línea, el cuerpo del marido de Isabel II lo transportaron más tarde en un todoterreno Land Rover -diseñado y modificado por él mismo para esta ocasión-; flanqueado por sus cuatro hijos -Carlos, Eduardo, Ana y Andrés- y por representantes de la Marina, entre otras unidades militares.

La llamada Artillería a Caballo de las Tropas Reales del Rey se encargó de los cañonazos para marcar la duración de la procesión y se escuchó el sonido de una campana. Cuando el cortejo llegó a su destino, la música cesó y la llamada Guardia de Honor de los Rifles se encargó del saludo real mientras sonó el himno nacional -el Dios Salve a la Reina-.

Antes de fallecer en Windsor el pasado día 9, el duque había permanecido un mes ingresado en dos hospitales de Londres. Lo hizo para tratarse de una infección y para posteriormente someterse a una intervención de corazón.

Con motivo del funeral, existió también en este país una enorme atención mediática en torno al regreso al Reino Unido del príncipe Harry. Ya que el pasado año anunció, junto con su esposa Meghan, duquesa de Sussex (ausente del evento por estar embarazada de su segundo hijo, una niña que nacerá en verano), que abandonaban sus funciones como miembros de la realeza para residir en Estados Unidos.

De hecho, el hijo menor de Carlos de Inglaterra y lady Di no caminó junto a su hermano tras el coche fúnebre en el que yacía su abuelo paterno; entre medias de los dos príncipes estuvo su primo Peter Philips, hijo de la princesa Ana y el capitán Mike Philips.

Con información de EFE.

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