• Las mujeres practican este deporte en Lima y otras regiones del país.  Ellas promueven esta novedosa disciplina deportiva,  reforzando un mensaje de unión y hermandad, con la ilusión de que su práctica se haga masiva en territorio peruano

En Perú unos sectores de la sociedad y algunos medios de comunicación, suelen vincular a la mujer venezolana con estereotipos negativos como la prostitución y la delincuencia, estos dificultan su acceso a mejores oportunidades labores y afectan significativamente su imagen como migrante. Sin embargo, las acciones de la mayoría de las venezolanas, rompen con todo prejuicio dañino y demuestran lo contrario.

El domingo, el único día libre para muchas de ellas, algunas lo usan para escapar de lo rutinario que pueden resultar sus días en un país que no sienten como suyo. Durante el fin de semana los problemas y las preocupaciones se quedan en casa, porque ese día juegan kickingball en diferentes distritos de la capital peruana.

En el campo solo hay espacio para divertirse, ejercitarse, reencontrarse y conectarse con sus raíces, a pesar de estar a miles de kilómetros de su tierra natal. Ellas son migrantes venezolanas, todas profesionales, trabajadoras, emprendedoras y apasionadas por el deporte, que cada día luchan por mejorar su calidad de vida y la de su familia que quedó en Venezuela.

El campo de la integración 

Las migrantes prefieren demostrar con hechos la popular frase “los buenos somos más”, dejar de lado el palabreo y con sus acciones reafirmar los importantes aportes que suponen los flujos migratorios a los países receptores, por eso promueven la práctica del deporte y la vida saludable haciendo de su tiempo libre un espacio productivo.

Desde el deporte aseguran que destacan la verdadera esencia de la comunidad venezolana que vive en Perú, impulsando diversas iniciativas y proyectos que pueden beneficiar a todas las personas que viven en territorio peruano, si se dejan de lado las diferencias y rivalidades. En el campo no hay nacionalidades, todas son atletas y la única competencia se da para llegar a un nivel superior en su vida deportiva.

¿Qué es el kickingball?

Esta disciplina deportiva consiste en patear un balón, que se va rodando por el campo de juego hacia el terreno marcado, el jugador debe recorrer las tres almohadillas ubicadas en él, las cuales están en sentido contrario a las manecillas del reloj. Debe llegar hasta la placa circular o almohadilla de donde se pateó la pelota inicialmente, para anotar una carrera y el ganador será el equipo que más carreras anote.

Tigritas de Chorrillos
Foto: Cortesía

Primera base

Yessica Heredia (32) es licenciada en administración de empresas, vivía en Barlovento en el estado Miranda al este de Caracas. Llegó a Lima hace tres años en búsqueda de oportunidades para superarse y vivir mejor. Su pasión por el deporte la llevó a crear uno de los primeros equipos de kickingball en Perú, el cual es una extensión de Tigritas de Miranda en Venezuela, una destacada escuela con amplia trayectoria deportiva y a la que pertenecía antes de migrar a tierras incas.

En abril de 2019 Yessica compartió con dos compañeras, también tigritas, su interés por promover los juegos de kickingball en Lima. Después de una convocatoria que ella difundió a través de las redes sociales, y a la que asistieron más de 30 venezolanas, se formalizaron las prácticas de esta novedosa disciplina deportiva que despierta la curiosidad de los peruanos.

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Las jugadoras de kickingball somos puntuales con nuestros entrenamientos, somos disciplinadas y comprometidas con el deporte. Como capitana del equipo trato de que cada una se supere a sí misma y dé lo mejor a pesar de los problemas”, contó Yessica Heredia en entrevista para El Diario.

Segunda base

Cada domingo asistían más jugadoras y las prácticas de este deporte se fueron popularizando, sin embargo, con el transcurrir del tiempo y luego de tomar difíciles decisiones, el numeroso grupo se desintegró y algunas de ellas adaptaron sus entrenamientos de acuerdo al distrito más cercano a su domicilio y otras preferencias.

Fue así como en diciembre de 2019 nació Tigritas de Chorrillos, un proyecto que se formalizó con el compromiso de cumplir determinados lineamientos y respetar un reglamento que rige las reglas del juego. El equipo también diseñó su propio uniforme y cuenta con una data de jugadoras que registra el historial de cada deportista. Hoy se definen como un club que se caracteriza por reunir a atletas comprometidas, disciplinadas y que fomentan el trabajo grupal.  

Actualmente 20 jugadoras entre 18 y 36 años de edad integran la planilla de Tigritas de Chorrillos, ellas ocupan posiciones como lanzadora, receptora, primera base, segunda base, tercera base, campo corto, jardinera izquierda y jardinera central. Los entrenamientos están a cargo de un manager y un coach que también forman parte del equipo.

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Perú el segundo destino de los migrantes venezolanos

Según los datos recopilados por la Plataforma de Coordinación para Refugiados y Migrantes de Venezuela (R4V), al mes de febrero del año 2020, residían en Perú 861.049 personas migrantes provenientes de Venezuela, lo que convierte al país en el segundo destino de acogida de la población venezolana después de Colombia.

Y de acuerdo a una encuesta dirigida a la población venezolana que reside en el país (Enpove 2018), realizada por el Instituto Nacional de Estadísticas e informática (INEI) el 47.7% son mujeres.

Tercera base

La práctica de este popular deporte en Venezuela, no solo se promueve desde la ciudad de Lima, sino también desde otros departamentos de Perú como Trujillo, lugar donde las venezolanas hacen que su tiempo sea productivo y buscan que su paso por el país deje huellas positivas.

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Actualmente Tigritas de Chorrillos es referencia del kickingball venezolano en Perú, y así como ellas decenas de mujeres se organizan y desde otros equipos como Starven, Ángeles, Furia de Comas, The Warrios  y Panteras de Trujillo promueven esta disciplina con el fin de masificar su práctica, resaltando la identidad venezolana a través de uno de los deportes más populares en Venezuela.

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Hoy las prácticas están sujetas a las medidas restrictivas que anuncia el gobierno peruano y que buscan frenar la propagación del coronavirus en el país, y es que justamente los domingos se han convertidos en días de inmovilización social obligatoria. Sin embargo, cada vez que cuenten con la autorización de las autoridades sanitarias y siempre que cumplan con todos los protocolos para evitar posibles contagios del Covid-19, ellas seguirán organizando exhibiciones para dar a conocer el kickingball, continuarán los entrenamientos, campeonatos y juegos amistosos.

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