• El 14 de mayo de 1796 se creó la vacuna contra la viruela, la primera inmunización que existió en la historia

Las vacunas, soluciones a varias enfermedades infecciosas, se crearon hace apenas unos 200 años en el Reino Unido, de la mano del investigador Edward Jenner. Todo surgió para poner en práctica la observación: Jenner notó cómo algunas mujeres que ordeñaban vacas parecían estar protegidas de la viruela.

El llamado «padre de la inmunología», un apasionado por su trabajo como médico, comenzó una serie de experimentos, uno de ellos exitoso, en un niño de ocho años de edad llamado James Phipps. Lo que el especialista le hizo a Phipps fue raspar su brazo con material de una llaga de la viruela bovina de una de estas mujeres que ordeñaban vacas.

Él esperaba que el procedimiento inmunizara al niño contra la mortal infección de la viruela y eso fue lo que ocurrió. Así fue como comenzó, el 14 de mayo de 1796, la era de las vacunas. 

Foto cortesía

¿Cómo se creó la primera vacuna de la historia?

Edward Jenner, quien nació en 1749 en Berkeley al suroeste de Inglaterra, vio a sus 29 años de edad que su pueblo natal atravesaba por un brote de viruela. Debido a que cuando era apenas un niño, en casa, lo inocularon con secreciones de la viruela para que obtuviera inmunidad, decidió realizar un experimento para tratar de encontrar la forma de que las personas estuvieran inmunizadas ante la enfermedad. 

El investigador recordó que las mujeres que ordeñaban vacas, en los establos donde pasó su niñez, no se infectaban con viruela humana (smallpox en inglés) ya que anteriormente habían padecido una variante benigna del mismo virus llamada viruela de las vacas (cowpox en inglés). Partiendo de este principio, Jenner inoculó una pequeña cantidad de viruela humana a algunas ordeñadoras que ya habían tenido la cowpox y los resultados fueron que ninguna enfermó. 

Sin embargo, Jenner no obtuvo el apoyo de sus colegas, ya que pensaban que su experimento estaba basado en una superstición popular. 

No fue sino hasta sus 49 años de edad que el investigador pudo continuar con sus estudios. Conoció a dos candidatos para su nuevo experimento que sería el definitivo. La ordeñadora Sarah Nelmes, quien ya se había contagiado de viruela de las vacas y un niño de ocho años, James Phipps, quien nunca había padecido ninguna de las viruelas, fueron los que participaron en el estudio de Jenner. 

Historia de la primera vacuna
Foto: National Geographic / Edward Jenner llevando a cabo la primera vacunación a James Phillips, el 14 de mayo de 1876.

El 14 de mayo de 1976, Jenner hizo dos incisiones en el brazo del niño con una lanceta. Luego, con el mismo instrumento tomó pus de las pústulas de la mano Sarah y las depositó en las heridas de James. A los ocho días aparecieron dos vesículas rojizas en el brazo del niño. Además de presentar una fiebre leve durante dos días, sin embargo, después se recuperó a la perfección. 

Pero aún faltaba la parte fundamental del experimento, saber si realmente James había sido inmunizado contra la enfermedad. Un mes después, Jenner continuó con su trabajo e inoculó al niño con la viruela humana, el verdadero virus que puede causar incluso la muerte. El resultado del experimento fue favorable y exitoso, el pequeño de 8 años no contrajo la viruela humana y estaba totalmente inmunizado.

Reconocimiento

Luego de que Jenner observó que su hipótesis era correcta, siguió estudiando nuevos casos, entre ellos, en 1798 cuando inocula pus de una vaca con viruela bovina a un niño de cinco años y 12 días después pasa el material de las pústulas a otro niño de 8 años comprobando, que no hacía falta tener una vaca infectada sino que ya la vacuna (como le llamó Jenner) se transmitía de persona a persona. 

Tras 23 casos investigados por Jenner, este publicó el 17 de septiembre de 1798 un libro independiente. Contaba con 75 páginas y cuatro láminas a color con los dibujos de las pústulas. El nombre del texto era: An Inquiry into the Causes and Effects of the Variolae Vaccinae, a Disease discovered in some of the Western Counties of England, particularly Glocestershire, and knows by the name of the cow pox.

Foto cortesía / Portada del libro publicado por Jenner

El término Variolae Vaccine (viruela de las vacas) fue acuñado por Jenner del latin variola (viruela) y vacca (vaca). Años más tarde, un compañero del investigador le propuso la palabra vaccination (vacunación) para su experimento. A Jenner le pareció acertada, sin embargo pasaron años para que el resto del mundo le llamara así a los métodos de inmunización. 

Y aunque aún no contaba con el apoyo de todo el gremio científico, la vacuna de Jenner se extendió rápidamente por Europa y América. Un factor que se consideró importante fue la vacunación del ejército británico y la armada, sin embargo, el gran problema fue transportar la linfa vacunal fresca en viajes largos.

Debido a que llevar vacas de un sitio a otro no era tarea fácil, se optó por embarcar a niños de un hospicio para que transportaran persona a persona la vacuna. Hasta ese momento aún se trataba del pus de las pústulas por viruela bovina. 

En 1881, Louis Pasteur desarrolló un experimento con una vacuna antiantraxica en carneros y vacas. Consistía en infectar a humanos sanos con gérmenes debilitados de la viruela. Al comunicar los resultados fue que Pasteur introdujo el término de vacuna a fin de homenajear a su predecesor, Jenner. 

En la actualidad, evidentemente no es posible realizar experimentos como los que hizo Jenner. Afortunadamente, existen numerosos avances tecnológicos que han permitido que las investigaciones tomen incluso un año, tal y como sucedió con la aparición de la pandemia por covid-19.

Noticias relacionadas