• El Estado venezolano mantiene la importación de maíz y de arroz desde Estados Unidos a pesar del cacareado bloqueo. Expertos consideran que el régimen resolverá la escasez que se presentará en los próximos meses con compras externas

El ciclo de invierno de maíz que inició en mayo prácticamente se perdió. La falta de diésel mantiene paralizado al 98% de los productores de este rubro en todo el país, alertaron para El Diario el gremio y un experto en materia agrícola. 

En la región occidental un 80% del área debió estar sembrada, pero contados productores están trabajando gracias a que tenían algún inventario de diésel, afirmó el director general de la Confederación Nacional de Asociaciones de Productores Agropecuarios (Fedeagro), Roberto Latini. El gremialista explicó que aún hasta finales de mayo es óptima la siembra de maíz en esta parte de Venezuela, pero al iniciar junio las condiciones meteorológicas, de luminosidad, temperatura y radiación no suelen ser las más apropiadas.

“La expectativa que se tenía para la siembra de maíz era de 260.000 hectáreas. El año pasado estuvimos por debajo de las 200.000 hectáreas y había un pequeño crecimiento (por lo menos en intenciones), pero ya no lo habrá.  Guárico pudiera atender acorde a sus fechas el área a sembrar. Y otras regiones como Bolívar podrían aportar algo. Pero está supeditado al combustible”, apuntó Latini para El Diario. 

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Caída estrepitosa

El economista Wilfredo Briceño, especialista en temas agrícolas, detalló que Venezuela requiere sembrar cada año unas 700.000 hectáreas de maíz amarillo para la industria de alimentos balanceado para animales (pollos, cerdos y bovinos). Mientras que de maíz blanco para harina precocida se necesitan unas 500.000 hectáreas. 

Briceño detalló que durante 2020 solo se sembró el 15% de ese requerimiento y estimó que por falta de diésel la producción de maíz este año caerá más de un 40% sobre los magros resultados del año anterior.

“El último estado gran productor de cereales, que de acuerdo a nuestro régimen pluviométrico siembra los primeros de junio, es Guárico. Barinas, Portuguesa y Cojedes ya no pueden. Perdieron el ciclo invierno. Y dificulto que tengamos gasoil y diésel en cantidades suficientes las próximas cuatro semanas”, aseveró para El Diario el economista.

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Arroz en peligro

En relación con la siembra de arroz, el director de Fedeagro dijo que este rubro tiene una fecha de siembra más flexible, pero la escasez de diésel igualmente imposibilita movilizar maquinaria y activar los sistemas de riego que funcionan con el combustible.  

En arroz, la mayor extensión que se ha logrado sembrar ha estado en 210.000 hectáreas anuales. Eso da una producción hasta excedentaria para el consumo nacional. Entre Guárico y Portuguesa, se calcula la siembra de unas 60.000 hectáreas, pero esto tampoco se ve realizable a corto plazo. Entonces, la producción nacional que ya era deficiente, apenas cubrirá en algunos casos un 17% o un 20% de la demanda nacional y ese porcentaje lo vamos a perder también”, sentenció Roberto Latini.

Promesas vacías

El pasado 22 de abril Nicolás Maduro ordenó a sus ministros de Agricultura Productiva y Tierras, Wilmar Castro Soteldo, y de Petróleo, Tareck El Aissami, desarrollar un plan de 60 días para regularizar el suministro de diésel para productores y trabajadores del campo, sin embargo, la promesa “cayó en saco roto”, expresó el representante de Fedeagro.

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“Nadie tomó la responsabilidad de atender el llamado de emergencia ni siquiera el ministerio de Agricultura y Tierras hizo un pronunciamiento luego de la declaración pública de Maduro. La situación no ha cambiado, no llegó más combustible por el simple pronunciamiento en cadena, se mantuvo igual y peor”, denunció Roberto Latini. 

El gremio manifiesta que el mecanismo más viable es reactivar líneas de producción de diésel en refinerías y que las autoridades redireccionen en un corto periodo el mayor volumen a la actividad agrícola. Y una vez culminen las labores de siembra, se atienda el resto del mercado nacional.

Por su parte, el economista Briceño afirmó que el gobierno debió permitir la importación de diésel de Colombia, porque los pocos productores que sembraron pagaron por el combustible cuatro veces o más que el precio internacional. 

“Eso afectará la rentabilidad que obtendrán. La caída del Producto Interno Bruto Agrícola, esto es, lo que produce en valor el sector, estará entre 30% y 35% este año. Súmele que entre 2013-2020 cayó 68%”, detalló el economista.

Aumenta el hambre

La pérdida del ciclo invierno, que es responsable de cerca del 80% de la producción agrícola del país, agravará enormemente la situación alimentaria del venezolano, aseguró Wilfredo Briceño, quien también se desempeña como profesor en la Universidad Experimental de los Llanos Occidentales Ezequiel Zamora (Unellez). 

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Briceño refirió que los venezolanos deben consumir 2.500 kilocalorías per cápita por día y están consumiendo 1.700. “El déficit es del 32%. Debemos consumir 70 gramos por habitante por día de proteínas y consumimos 25 gramos por día. El déficit es del 64%. Sobre ese estado de inseguridad alimentaria crítica cayó este gravísimo desabastecimiento de gasoil y diésel”.

El economista considera que parte del déficit se solventará vía importaciones, pero no en las cantidades requeridas, y las que se realicen, por la tendencia de depreciación de la tasa de cambio, estarán en los anaqueles de abastos y supermercados a unos precios inasequibles para la gran mayoría de los venezolanos. 

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