• Luego de 50 juegos de la temporada 2021, los pitchers han sido claros dominantes ante los bateadores que parecen no tener una solución para subir los números ofensivos

Alrededor de 50 duelos han disputados los equipos durante la temporada 2021 de las Grandes Ligas y hay un factor que ha dominado en la mayoría de los encuentros: el pitcheo. En abril y mayo han lanzado seis juegos sin permitir hit ni carrera (siete si se incluye el que lanzó Madison Bumgarner en un desafío de siete entradas ante los Bravos de Atlanta). A los jugadores les ha costado más batear en las Grandes Ligas.

El 9 de abril Joe Musgrove, de los Padres de San Diego, lanzó el primer No-no. Es el primero de este equipo en la historia y necesitó 112 lanzamientos para completar la hazaña en la que incluyó 10 ponches. Cinco días después, el zurdo Carlos Rodón, de los White Sox, lanzó un No hitter ante los Indios de Cleveland con 114 pitcheos. Embasó solo a un bateador al golpearlo con un pitcheo en el noveno inning.

El tercero de la zafra ocurrió el 5 de mayo. Jhon Means, de los Orioles de Baltimore, lanzó un no hit no run ante los Marineros de Seattle. Este fue el décimo juego sin registrar hits y carreras en la historia del equipo y el primero desde 1990. Wade Miley consiguió el cuarto de la campaña dos días después, el 7 de mayo, nuevamente ante el equipo de Cleveland en el que otorgó un boleto durante sus 114 lanzamientos.

El 18 de mayo Spencer Turnbull consiguió el quinto No-no de la temporada nuevamente ante los Marineros de Seattle. Con 117 pitcheos, 2 boletos y 8 ponches, el lanzador derecho dominó a los bateadores contrarios y así inscribió su nombre con el octavo juego sin hits en la historia de los Tigres de Detroit. 

Récord. La marca de más juegos sin hit ni carrera en una campaña es de siete encuentros, que ocurrió en 1990, 1991, 2012 y 2015.

Un día después, el 19 de mayo, Corey Kluber, de los Yankees de Nueva York, lanzó el primer no hitter de los mulos contra los Rangers de Texas, primero del equipo neoyorquino en los últimos 20 años. Kluber, de 35 años de edad, utilizó 101 pitcheos: la tercera cantidad más baja en la historia de los juegos sin hit, ni carrera.

No solo los no hitters son un reflejo de que los lanzadores han tenido mayor efectividad, sino también el bajo promedio colectivo ofensivo que muestra que ha sido un mal comienzo para los bateadores.

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Esta temporada el average colectivo de la Major League Baseball es de .237, de mantenerse así sería el segundo más bajo en toda la historia de las Grandes Ligas y el peor en la última década.

Otro dato que revela la baja producción ofensiva es la cantidad de ponches por campaña. Las últimas 10 temporadas, exceptuando la de 2020 de 60 encuentros, son las que tienen el mayor número de abanicados. En 2019 los bateadores se poncharon 42.823 veces y en segunda posición está la zafra de 2018, con 41.207. Cada vez son más los lanzadores que tienen mayor velocidad en sus pitcheos, y con la que consiguen más ponches durante un juego.

El promedio de cuadrangulares por encuentro también ha disminuido en comparación con los últimos dos años;  en 2019 se implementó el récord de más jonrones en una sola campaña con 6.776. Este año el promedio es de 1.15 a diferencia del 1.39 de 2019, lo que indica que en vuelacercas e imparables hay una baja considerable.

¿Es más difícil batear en las Grandes Ligas?, ¿ Los pitchers tienen mejores herramientas?

Daniel Álvarez Montes, periodista deportivo y director de El Extrabase, declaró en exclusiva para El Diario que los pitchers hoy en día tienen mejores herramientas y eso hace que los bateadores sean más dominados. 

“Son muchos números y programas detrás de cada juego que hace que la preparación sea mucho más fuerte y mejor. Y esa tecnología con la que cuentan hace que sean mejores. Mientras se hagan más estudios y sean más precisos, será más difícil para los toleteros”, explicó.

A pesar de que los números indican que hay una disminución de la ofensiva en las Grandes Ligas, Álvarez Montes piensa que las formaciones especiales defensivas y la preparación forma parte de la estrategia. Y si un equipo saca ventaja de ello es porque la utiliza de manera correcta.

Sin duda los no hitters son reflejo de la dificultad para los bateadores. Antes se veían pocos durante la temporada. En una campaña en que había cinco o seis se consideraba un número alto, pero es atípico que tengamos seis este año y apenas estamos llegando a los 50 juegos en la temporada y eso es lo que me parece alarmante. Si estamos hablando de seis en mayo, podemos tener 10 o 12 en agosto”, comentó.

Cambios y pruebas en Triple A

En las Ligas Menores de las Grandes Ligas implementaron varios cambios en las reglas y en el juego para hacerlo “más entretenido”. Uno de los cambios que incluirán a partir de la mitad de temporada es mover el montículo del lanzador a 18 metros del home, y no mantener los 17 actuales. La última vez que se modificó la distancia entre el home plate y la lomita de los lanzadores fue en 1893. Esto resultó en una disminución de los ponches y aumentó el bateo colectivo 35 puntos.

Theo Epstein, exgerente general de los Cachorros de Chicago y Medias Rojas de Boston, es el encargado de realizar estas pruebas en las menores para evaluar si luego se implementan en Las Mayores.

“Tenemos que hacerlo de una manera que no esté muy alejada de la esencia del beisbol. Nadie está buscando reinventar la rueda aquí. Este es el mejor juego del mundo y queremos preservar su esencia. Mucho de esto está restaurando el juego a la forma en que se ha jugado históricamente”, declaró Epstein.

Otra de las medidas incluirá prohibir que los jugadores hagan defensas especiales en los jardines, deberán tener los pies sobre el terreno en el infield. Las pruebas de este cambio se harán en la primera parte de la temporada y luego de la mitad de temporada Clase A (liga de novatos).

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¿Es muy anticipado decir que es una campaña para los lanzadores?

Humberto Acosta, periodista deportivo, afirmó en exclusiva para El Diario que no es sencillo saber por qué a los bateadores les cuesta conectar la pelota; sin embargo, aún falta mucho tiempo para concluir que hay un claro dominio de un grupo en particular.

Batear en las Grandes Ligas es muy difícil, tanto que un pelotero que batea de hit tres veces cada 10 turnos es considerado un buen jugador. Eso no pasa en otro deporte, imagínate si eso ocurre en el baloncesto o en el fútbol, por eso es tan difícil. El bateador tiene que adivinar que le van a lanzar y luego pasar a la defensa que está en el campo”, dijo.

Acosta comentó que las defensas especiales son parte de la estrategia de los equipos. Y que los cambios que están realizando en las Ligas Menores sobre eliminar dichos movimientos le “quitan encanto al juego”.

“Todo se trata de darle empuje a la ofensiva. A mí en lo particular me gusta el pitcheo y eso se disfruta. Cuando ves a un lanzador que tiene dominio y maestría, que pone a los bateadores de rodilla es agradable. Pero no hay nada más sabroso que batear, por eso a la gente siempre le gusta tomar prácticas de bateo”, expresó.

Han transcurrido cerca de 50 juegos de la campaña, y el pitcheo ha sido estelar y claro dominador ante la ofensiva. A tan solo cuatro meses de que llegue la postemporada, parece que seguirá creciendo la expectativa sobre si la falta de bateo es cosa del inicio o será el factor característico de la gran carpa en 2021.

Por el momento se escucha más el sonido del umpire cuando decreta el ponche que el rugir del bate al conectar la pelota.

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