• Los migrantes aseguraron que enviarían dinero a sus familiares en el caso de que el régimen implementara algún cobro para suministrar las vacunas

El 24 de diciembre de 2020 el gobierno de Chile inició el protocolo de vacunación. Los primeros en recibir el fármaco fueron los trabajadores de los centros de salud, luego la población vulnerable y por último los más jóvenes. Las autoridades crearon un plan que ha sido aplaudido en el mundo y en donde no solo los chilenos han podido ser vacunados, sino también la comunidad migrante, entre ellos un centenar de venezolanos que piensan no solo en cuidarse, sino en aprovechar una oportunidad que sus parientes en Venezuela aún no tienen.

Daniel Guilarte, de 29 años de edad, recibió ambas dosis de la vacuna Coronavac, del laboratorio chino Sinovac Biotech. Trabajaba para ese momento en una tienda de ventas de alimentos y embutidos, considerada esencial, por lo que pudo vacunarse antes de que le correspondiera según su edad.

Con la segunda dosis sintió los síntomas comunes que han presentado la mayoría de los vacunados; dolor en el área donde recibió la vacuna y malestar muscular.

Sin embargo, en Daniel existe un dolor que no está estipulado en ninguna de las vacunas para combatir el covid-19. Su familia sigue en Venezuela y no han podido recibir el fármaco.

“Cuando me vacuné, honestamente, pensé en mi familia en Venezuela. No se ve en corto plazo un plan de vacunación ni acciones por parte de las autoridades para agilizar ese tema”, contó en exclusiva para El Diario.

Aseguró que la situación con el virus, y toda la crisis que atraviesa Venezuela, le genera impotencia. Criticó que en vez de existir un plan masivo para vacunar a la población solo existen “trabas e incluso mafias” para acceder al medicamento. 

Es una situación compleja (…) Es una sentencia de las autoridades hacia la población más vulnerable y al país en general”, comentó.

Ratificó que las autoridades deberían ser las encargadas de suministrar a Venezuela con más de 30 millones de vacunas. Consideró que al punto actual en el que se encuentra la nación, “el único aporte sería poder sacar a mi familia hacia otro país para que puedan ser vacunados”.

“Yo espero, y a la vez creo que es una utopía, que los principales actores políticos dejen el egoísmo y piensen en un país que se encuentra totalmente desamparado. Es momento de soluciones y no de ideologías, luchas de poder y demás temas de los cuales creo que la mayoría estamos exhaustos. Una vida humana es más que un número dentro de estadísticas”, expresó.

“Tranquila hija, nosotros nos estamos cuidando”

Yoselin Álvarez es venezolana, radicada en Chile desde hace cinco años. Ejerce su profesión como locutora en Radio Chévere y pudo inocularse con ambas dosis de la vacuna de los laboratorios Pfizer y BioNtech. Un leve dolor de cabeza y mucha sed fueron los únicos síntomas. Pero con la sensación de ser “egoísta” por poder disfrutar de un “beneficio” que sus familiares en Venezuela no se les ha podido brindar.

Yoselin vive Chile. Es parte del grupo de venezolanos vacunados
Tranquila hija que nosotros nos estamos cuidando aquí. Con que ustedes estén bien nosotros estaremos bien”, son las palabras con las que sus padres que desde Venezuela no quieren preocupar a Yoselin.

Pero la situación del país no se puede tapar con un dedo. Ella sabe a lo que deben enfrentarse sus familiares y amigos que continúan sobreviviendo en medio de la crisis humanitaria que ha consumido a Venezuela desde hace varios años y que la pandemia ha agudizado.

“Sé que mucha gente muere a causa de la falta de recursos y vacunas. La realidad es muy dura en mi país. Muchas veces la situación no me deja dormir (…) los que estamos afuera sentimos ese dolor de que algún día podemos recibir la noticia de que un ser querido está contagiado o que no aguantó la batalla. Desde el extranjero no podemos hacer nada más que ayudar monetariamente”, expresó con tristeza.

Yoselin no pierde la fe en que la situación en el país que la vio nacer mejore. Confesó que reza a diario para que la realidad en la nación cambie. Aunque está segura que eso solo se lograría si hay un cambio de gobierno “inmediatamente”.

Frustración y búsqueda de soluciones

Juan Da Ponte llegó a Chile en 2019, con una maleta llena de sueños y ganas de progresar profesionalmente. De acuerdo al calendario de vacunación implementado por el Ministerio de Salud chileno, se pudo inocular con la primera dosis de la vacuna del laboratorio Sinovac. Sin embargo, al igual que Daniel y Yoselin, la sensación de miedo y frustración lo arropó al pensar en que sus familiares en Venezuela no han podido contar con la misma oportunidad.

Me frustra que no vacunen a las personas en Venezuela igual que lo hacen aquí. Yo trato de buscar formas para que se vacunen mis familiares. Hay que confiar en que la situación mejorará o tratar de sacarlos del país para que puedan vacunarse afuera”, comentó en entrevista para El Diario.

Al igual que Juan, Raúl Semprún es otro venezolano que le afecta la crisis en la que se enfrenta su familia a diario en Venezuela. Un sentimiento de egoísmo lo invade al pensar que pudo disfrutar del “beneficio” de ser vacunado. Pero que sus familias y amigos que continúan en el país que lo vio crecer, siguen esperando por un protocolo del régimen.

“Cuando me vacuné sentí impotencia porque mi mamá y conocidos de la tercera edad no podían tener mi oportunidad. Aumenta mi preocupación por mi familia en Maracaibo y la vulnerabilidad de los míos ante el virus”, expresó.

Tanto Raúl, Juan, Daniel y Yoselin coincidieron que por el bienestar de sus familiares en Venezuela pagarían para lograr que se vacunen, en caso de que el régimen implementara este requisito Esto pese a que en el resto de las naciones del mundo es un derecho con el cuentan los habitantes de cada país para frenar los efectos del covid-19. 

Cabe recordar que la Fedecamaras propuso el pasado mes de marzo la importación de vacunas en el sector privado para iniciar con un proceso de vacunación gratuito a los trabajadores de la salud y sus familiares. Proyecto que fue rechazado por el régimen.

Plan de vacunación en Venezuela

El 29 de mayo el régimen venezolano inició con un plan de vacunación, en el que se habilitaron 27 puntos de inmunización. De acuerdo con El ministro de Salud, Carlos Alvarado, iría aumentando.

Según el funcionario, estos centros cuentan con la disponibilidad para colocar 600 y 1.000 dosis diarias. Sin embargo, para poder optar a ellas las personas obligatoriamente deben estar inscritas en el Sistema Patria, lo que ha generado disgusto en la población.

En una entrevista para Unión Radio, la presidenta del Colegio de Enfermeras de Caracas, Ana Rosario Contreras, aseguró que el personal sanitario aún sigue vulnerable en la atención de pacientes con covid-19 por no contar con los insumos para protegerse.

De acuerdo con datos de Our World in Data, en Venezuela solo se ha vacunado, hasta el 28 de mayo de 2021, a 1,11% de la población y el régimen de Nicolás Maduro afirmó que esperan vacunar al 70% de la población hasta diciembre.

Las cifras del régimen cada vez se ven más lejanas. Mientras que quienes habitan en el país buscan las formas de protegerse y evitar un contagio. Aunque la falta de servicios básicos, alimentos y dinero obliga a las personas solventar para sobrevivir, mientras que sus parientes en el exterior padecen desde la distancia el calvario en el que la crisis ha sumergido a su país.  

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