• A pesar de contar con medidas de protección como el DED y el TPS, los venezolanos que cruzan el río Bravo no son recibidos precisamente con los brazos abiertos por las autoridades fronterizas. La abogada María Montoya explica a El Diario los errores más comunes cometidos por los inmigrantes al intentar ingresar a la nación norteamericana. Foto: Cortesía Reuters

La imagen de un joven cargando a una mujer de la tercera edad para cruzar un río en la frontera recorrió todas las redes sociales. Pudiera ser una estampa más del éxodo que ha llevado a millones de venezolanos a esparcirse por todo el continente, pero la foto llama la atención por algo más: los migrantes atraviesan el río Bravo desde México, a más de 4.277 kilómetros de Venezuela, para ingresar a Estados Unidos.

La Patrulla Fronteriza estadounidense normalmente acostumbra a detener en su territorio a migrantes centroamericanos. Sin embargo, ese 26 de mayo de 2021 el grupo estaba conformado por 50 venezolanos. Un día antes, periodistas habían cubierto también la entrada de más de 90 venezolanos entre una ola de migrantes de diferentes países.

De acuerdo con The Chicago Tribune, en febrero también se reportó la muerte de una mujer venezolana al intentar llegar a Texas nadando por el río Bravo. Falleció al quedar atrapada en una corriente, cuando la temperatura del agua estaba a menos un grado centígrado. La acompañaban otros tres connacionales, de los cuales dos fueron detenidos al llegar a suelo norteamericano. El tercero regresó a México con un cuadro de hipotermia.

Como todos los demás

La abogada y consultora en migración María Montoya indicó en entrevista para El Diario que los venezolanos que ingresan a Estados Unidos poseen el mismo tratamiento que los inmigrantes de cualquier otra nacionalidad. Esto incluye someterse a las mismas leyes y procedimientos al momento de ser detenidos por entrar al país de forma ilegal.

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Venezolanos fueron deportados durante el gobierno de Donald Trump

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Fue el promedio general de migrantes deportados cada año entre 2017 y 2020

Un ejemplo ocurrió en la madrugada entre el 9 y el 10 de mayo de 2021, cerca de la población de Del Río, Texas. La Patrulla Fronteriza interceptó a un grupo grande de personas que cruzaba el afluente en balsas. Había mexicanos, pero también 50 venezolanos. Todos fueron enviados por igual a centros de detención para migrantes.

Montoya explica que la migración en sí no constituye un delito, pues es un derecho humano plenamente reconocido. Sin embargo, en Estados Unidos sí es ilegal para un extranjero ingresar a su territorio sin permisos, o por pasos no autorizados. Por ese motivo la única forma segura de entrar es por los puentes de entrada fronterizos.

“No existe la migración ilegal. Existe la migración a través de pasos no autorizados y los migrantes que entran a los países de manera irregular”, destaca.

Creencias erradas

Los mitos sobre la migración a Estados Unidos que deben tener en cuenta los venezolanos
Foto: Cortesía Reuters

Uno de los mitos en los que caen tanto venezolanos como el resto de latinos, es creer que Estados Unidos los recibirá con los brazos abiertos. Montoya resalta que hay tres errores comunes que se cometen al momento de intentar ingresar y permanecer en ese país.

El primero es intentar llegar improvisadamente, creyendo que el proceso será sencillo y todos los trámites se resolverán con facilidad. “Una migración que no sea planificada, aun cuando los recursos económicos sean vastos, es una que siempre va a tener puntos de quiebre”, afirma. 

El segundo mito es el de la migración referencial. La mayoría de los viajeros poseen familiares o amigos que ya están en el país y les convencen de emprender la misma travesía. Acota que cada migración es personalísima y cada persona tiene una vivencia particular que en algunos casos puede ser buena, pero en otros no.

El otro es plegarse a lo que el familiar le dice y no buscar ayuda especializada. Habemos muchos profesionales trabajando específicamente con migración y que damos asesorías incluso gratuitas, pero se guían solo por lo que les dicen los familiares y eso los induce a cometer cualquier cantidad de errores”, comenta la abogada respecto a la tercera creencia errónea.

Protección para los venezolanos

El 19 de enero de 2021, antes de abandonar la presidencia, Donald Trump autorizó la Salida Obligatoria Diferida (DED, por sus siglas en inglés). El decreto dio cobertura a todos los venezolanos en territorio estadounidense. Este instrumento legal suspende por 18 meses las deportaciones, incluso de aquellos con situación migratoria irregular. También les permite solicitar permisos de trabajo.

Con la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca, se aprobó el 8 de marzo de 2021 el Estatus Migratorio de Protección Temporal (TPS). A diferencia del DED, contempla a los ciudadanos que por razones excepcionales no pueden regresar a su país temporalmente de forma segura. De este modo, los venezolanos beneficiados con el TPS pueden vivir, trabajar y hasta viajar de manera legal durante su período de vigencia.

Aunque el gobierno estadounidense estima que ambas medidas ayudarán a más de 320.000 venezolanos, Montoya apunta a una precisión importante: solo aplican para los migrantes que ya estaban presentes en el país al momento de la promulgación de cada decreto.

Los mitos sobre la migración a Estados Unidos que deben tener en cuenta los venezolanos
Foto: Cortesía Dallas Morning News
Esto es para los venezolanos que ya estaban haciendo vida en Estados Unidos y que les habían negado el asilo, a los que nunca lo solicitaron o a los que estaban de forma irregular. No le aplicaría a los venezolanos que ingresan en este momento por el río Bravo, porque acaban de entrar y seguro van en búsqueda de un asilo”, aclara.

Indica que  para el TPS, cada caso se evalúa de manera particular. Los solicitantes deben probar su estadía en EE UU desde antes del 8 de marzo a través de documentos como contratos de arrendamiento, facturas de servicios o recibos bancarios.

¿Cómo evitar ser deportado?

Para poder ingresar a Estados Unidos de manera segura y evitar ser deportado, la directora de la firma Montoya Consulting recomienda solicitar asilo. Esta figura brinda protección y estadía a toda persona dentro de Estados Unidos que haya sufrido o pueda sufrir persecución de cualquier índole y no pueda regresar a su país de origen.

“El asilo supone el temor creído de que la vida de la persona corre riesgo. Ya el solo hecho de cruzar el río Bravo y hacer esta travesía supone que existe un temor que no es infundado de llegar a su país”, comenta.

Aunque es un requisito fundamental estar físicamente presente al momento de pedir el asilo, Montoya afirma que no es necesario arriesgar la vida atravesando el río para hacer la solicitud. Por el contrario, aconseja a los migrantes utilizar los puentes de entrada en la frontera.

Explica que antes las solicitudes se realizaban en centros especiales del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), donde el aspirante debía esperar la entrevista. Este proceso podía llegar a tardar entre dos semanas y dos meses, dependiendo de la operatividad interna del centro.

En enero de 2019, el gobierno de Trump implementó el Protocolo de Protección de Migrantes (MPP), también conocido como la política “Permanecer en México”. Este programa obligaba a los solicitantes a esperar todo el proceso ante la corte del lado mexicano de la frontera, aun si suponía la devolución de aquellos que ya estaban residiendo en el país. La medida fue derogada por Biden, que permitió nuevamente la espera dentro de Estados Unidos.

En caso de haber sido detenido por la Patrulla Fronteriza, el migrante puede ser imputado por cargos menores de entrada irregular. Algunas veces no son procesados penalmente, sino que la persona pasa a manos del ICE, para realizar el trámite de asilo desde un centro de detención.

¿Cuáles son los pasos para solicitar asilo?

De acuerdo con la página del gobierno de Estados Unidos, el primer paso es consignar ante el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (Uscis) el formulario I-589 de solicitud de asilo y de suspensión de remoción. Este requisito debe presentarse en un plazo máximo de un año a partir de la fecha de entrada de la persona al país.

Una vez recibidas las notificaciones de recibo de la solicitud, se invita a la persona a acudir a un centro de asistencia y se somete a un proceso de verificación de seguridad. Allí se le solicitará información sobre familiares, antecedentes penales, historial de empleo, huellas dactilares. Hecho este paso, debe recibir otra notificación para realizar la entrevista con el funcionario de asilo.

La entrevista es lo más importante, ya que la evaluación del oficial de asilo determinará el veredicto final de la corte de inmigración. No obstante, Montoya afirma que este es el paso que presenta mayores retrasos, con aspirantes que pasan hasta tres años en espera de ser llamados.

“La flexibilización en el tratamiento de los casos de asilo a raíz de la presidencia de Joe Biden es lo que ha puesto incluso en más premura a todos los juzgados. Como el flujo migratorio se ha incrementado más que en los últimos 20 años, estos juzgados están sacando planes de contingencia para que las cortes de migración no estén tan saturadas”, agrega.

País en cuarentena

Foto: Verónica G. Cárdenas/Los Ángeles Times

La pandemia de covid-19 agravó mucho más la situación migratoria de Estados Unidos. Desde marzo de 2020 mantiene cerradas sus fronteras por vía terrestre, esta vez por razones sanitarias. Ese mes los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades emitieron una orden conocida como “Título 42”, que prohíbe la entrada al país sin autorización.

Cualquier extranjero que ingrese al país sin permiso, incluso si es solicitante de asilo, puede ser expulsado de manera inmediata por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP). Las personas normalmente son deportadas al mismo país por el que llegaron, que en la mayoría de los casos es México.

Durante el año 2020, la CBP reportó 444.915 expulsiones a través del Título 42. Esta política se mantiene durante la Administración de Biden, con 289.464 deportaciones entre el 1° de febrero y el 31 de abril de 2021.

A pesar del aumento dramático de expulsiones en los meses de marzo y abril, Montoya resalta que en las últimas semanas el gobierno estadounidense ha tomado medidas como la evaluación de los casos antes de la deportación o la construcción de centros de acogida dentro de su territorio.

En lo que respecta a los venezolanos que han cruzado el río Bravo, la abogada señala que no posee información sobre ningún connacional expulsado bajo el Título 42. Asevera que a todos se les ha permitido la entrada al país siguiendo los protocolos migratorios convencionales.

Visa para un sueño

Montoya reconoce que si bien los casos vistos en las últimas semanas de venezolanos en la frontera estadounidense son estadísticamente bajos, es una situación que no se puede perder de vista. “Es un mecanismo que no tiene antecedentes, pues normalmente son los centroamericanos quienes lo usan”, comenta.

Ve complicado que el fenómeno se convierta en una ola migratoria similar a la que experimentada por los países de América del Sur, como Colombia, Brasil o Perú. Una razón es el alto costo de los vuelos en avión a México, medio que varios de los migrantes vistos en el río Bravo declararon haber usado para llegar con sus ahorros.

El viaje por tierra tampoco es una opción. Supondría atravesar al menos siete países desde Colombia, pasando por Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Guatemala y finalmente México. Cada uno con sus propios obstáculos, peligros y complicaciones.

Quizás las imágenes de venezolanos en el río Bravo no se vuelvan tan frecuentes como las de los caminantes en la cordillera colombiana o las carreteras de Ecuador. Pero sí es un episodio más de la crisis humanitaria compleja que obliga a cada vez más ciudadanos a embarcarse hacia destinos inciertos. La búsqueda de un sueño americano que el propio hogar hace años dejó de proveer.

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