• A través de la violencia vicaria, el agresor suele aumentar el sufrimiento emocional y provocar sentimientos de culpabilidad en la víctima. En El Diario conversamos con la psicóloga Saraí Aquerreta para determinar ciertos mecanismos que conllevan a este tipo de acciones

La agresión de manera dominante e impuesta hacia una persona puede catalogarse como violencia; sin embargo, cuando el victimario utiliza a los hijos como instrumento para hacerle daño a la madre o la expareja, se le denomina violencia vicaria.

Ante este tipo de intimidación, el término “vicario” se define como la sustitución de una persona o cosa; por ejemplo, el uso de los hijos -que incluso puede llegar al homicidio- para causar un dolor y desgaste emocional en la madre o en cualquier persona. El mayor detonante de este tipo de agresión suele ser el divorcio o algún comportamiento que haya provocado la ira del victimario.

Este es el caso de Tomás Gimeno y Beatriz Zimmermann (de Tenerife, España), quienes se conocieron a los 15 años de edad y desde ese entonces formalizaron su relación hasta 2020. Se separaron durante la pandemia. De acuerdo con El País, Gimeno se dirigía a diario a Zimmermann con comentarios ofensivos y la insultaba por involucrarse sentimentalmente con otra persona.

La tarde del martes 27 de abril, Tomás le comentó a Beatriz que quería pasar la tarde con sus hijas Anna y Olivia, de uno y seis años de edad respectivamente. Tras recogerlas, Tomás llevó a cabo su plan de asesinarlas, esto con la intención de torturar psicológicamente a la madre.

Beatriz estaba embarazada de Anna cuando rompió con Tomás Gimeno, que le  estaba siendo infiel
Foto: Beatriz Zimmerman y Tomás Gimeno

Mecanismos de la violencia vicaria

Saraí Pérez Aquerreta, psicóloga forense y especialista en temas de violencia contra la mujer, explicó para El Diario que los mecanismos que suelen usar los agresores son a través de acciones como: dañar objetos que tienen valor para la víctima, destrozar la ropa, sabotear a la persona en su área de trabajo, atentar contra las mascotas y la utilización de los hijos. También se han conocido casos de agresión a familiares.

La violencia vicaria es todo aquello que le permite a esta persona, hacerle daño a la otra sin tocarla directamente desde el punto de vista físico, pero si desde la parte emocional. No solo le genera un daño profundo, sino que genera en la víctima una sensación de profunda de absoluta desprotección y descontrol. La otra persona daña todo aquello que es importante y significativo”, definió la experta.

Además, hizo énfasis en que este tipo de casos no ocurren solamente en mujeres sino en ambas direcciones, como en amigos, familiares y en los hombres.

El perfil del victimario

El perfil del agresor suele ser catalogado como una persona con problemas mentales, en cambio, la psicóloga indicó que son individuos que poseen un alto rasgo psicopático, donde prevalecen aspectos como: la manipulación, el narcisismo, la impulsividad y las conductas de control.

La violencia vicaria y su mecanismo para causar daño a través de los hijos de la víctima

“Estamos hablando de una persona con unas características complejas. Suelen ser personas sanas, ojo, no son enfermos mentales sino lógicamente afectados. Tienen dificultades con el manejo de la frustración, el control de los impulsos, suelen ser personas con un alto nivel de coeficiente intelectual; son personas inteligentes que son capaces de identificar en el otro, qué es aquello que le duele para poder dañarlo”, detalló la especialista.

El padre de Anna y Olivia, Tomás Gimeno, nació en la isla Tenerife, España y era proveniente de una familia adinerada de empresarios de tierras agrícolas, donde él se encargaba de la administración de las empresas vinculadas al sector de las flores y las plantas.

No obstante, en su personalidad destacan rasgos extrovertidos, y a su vez, violentos. Además, de una reputación problemática por las constantes peleas en las discotecas nocturnas de la isla. De acuerdo con Infobae, también tiene cargos por intentos de estafa y multas de tráfico.

¿Por qué usar a los hijos?

“Cuando hay este tipo de agresión vicaría, estamos hablando de un tema machista muy profundo porque tanto la mujer como sus hijos, en estos casos, son considerados cosas o propiedad del agresor. Por eso, no les cuesta tanto hacerles daño a los hijos. Este es el daño más fuerte que se le puede hacer a una madre porque les están arrebatando el amor más profundo que existe”, explicó la experta.

Qué es la violencia vicaria? Significado y relación con el caso de las  niñas de Tenerife y Tomás Gimeno
Foto: Anna y Olivia

La psicóloga Saraí Pérez agregó que la problemática del machismo es un tema cultural que nos traspone a todos a tal punto que muchas mujeres ejercen ese patriarcado de forma directa. “Es la cosificación del ser humano como un objeto y con una finalidad bastante oscura”, agregó.

También se incluye a la violencia contra los menores, que llega en ocasiones al asesinato, como mecanismo de afectar a la mujer sin tener acceso directo o físico con ella.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (OMS), la violencia contra los niños es un problema con múltiples facetas y causas a nivel individual, en las relaciones cercanas, en la comunidad y en la sociedad. Algunos de los factores de riesgo son historial de exposición a la violencia, falta de apego emocional entre los niños y sus padres o cuidadores; prácticas deficientes de crianza de los hijos; disfunción y separación familiar; muestras de violencia entre padres o cuidadores; matrimonio precoz o forzado, entre otros.

La experta explicó que las mujeres también pueden cometer violencia vicaria, pero que desde el punto de vista proporcional no hay punto de comparación alguno.

“Si una persona se queda sin padres queda huérfano, si se queda sin esposo queda viuda, pero cuando una madre pierde un hijo, no tiene nombre. El dolor es tan profundo, tan intenso que no hay manera de nombrarlo. Simbólicamente esto es un asesinato desde lo más profundo de la psiquis hacia esa persona, y ese hombre lo sabe”, concluyó la psicóloga Saraí.

La carta de la madre

Beatriz Zimmermann, la madre de Anna y Olivia, publicó una carta abierta después del homicidio cometido por el padre de las niñas, Tomás Gimeno. En el texto agradeció a las autoridades por encontrar el cuerpo de una de sus hijas (Olivia) e hizo énfasis en que los padres deben valorar los momentos y el tiempo que pasen con sus hijos.

Deseo de las niñas sirva para crear mayor conciencia sobre el amor que entregamos a nuestros hijos, en valorarlo y cuando estamos con ellos no tener la cabeza en otros asuntos sino en ellos. Nos necesitan y nos adoran”, detalló en la carta.

Zimmerman continuó diciendo que gracias a ellas (Anna y Olivia) se conoce el significado de la violencia vicaria y que espera que las leyes sean más exigentes a la hora de proteger a los menores de edad. 

“Olivia y Anna, ahora los angelitos de los niños, piden que les den todo el amor a sus hijos, dedicación, respeto, y que se les inculquen valores para un mundo mejor. Ellas habrán muerto en cuerpo, pero su alma está con todos nosotros para siempre, ayudando a tener más conciencia, amor y respeto por nosotros. La gran mayoría de las personas son seres increíbles, lo han demostrado en este acto tan cruel con la compasión y el dolor”, concluyó la madre en la carta.

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