• En El Diario conversamos con el abogado penalista y criminólogo Luis Izquiel para conocer cómo fue el operativo policial para detener la violencia en las favelas de Brasil y si esta estrategia puede ser aplicada en Venezuela

Los habitantes de La Vega, la Cota 905 y zonas aledañas de estas barriadas caraqueñas viven días de terror alimentados por los constantes enfrentamientos entre las bandas delictivas que operan en la zona, como la de Carlos Revettte “El Coqui”,  y los cuerpos de seguridad del Estado que no logran acabar con la violencia que azota varias parroquias de la capital. El temor de ser alcanzado por una bala consume la tranquilidad de los habitantes. 

El control territorial de estas bandas criminales guarda similitud a la violencia registrada en las favelas de Río de Janeiro, Brasil, donde los negocios de narcotráfico, principalmente, dominaron varias de estas zonas populares y obligó a las autoridades a idear un plan para que el Estado recuperara el control territorial. 

Desde el año 2008, los cuerpos policiales iniciaron operativos con la intención de frenar el avance violento de los grupos delictivos que mantenían dominados a la población. Las primeras incursiones desencadenaron en enfrentamientos desmedidos entre las bandas y la policía. 

El abogado penalista y especialista en criminología, Luis Izquiel, explica para El Diario que en el año 2008 se creó en Brasil la Unidad de Policía Pacificadora (UPP) con el objetivo de adentrarse en las favelas (conocidas en Venezuela  como barrios) y recuperar el control territorial que los grupos armados delictivos habían tomado durante años. 

¿Se puede aplicar el plan de seguridad de las favelas de Brasil en La Vega y la Cota 905?
Foto: Rebaixada.org

Las primeras incursiones planificadas y sorpresivas desencadenaron en más hechos de violencia, tiroteos intensos, muertes y la huida de los delincuentes de la zona a otras favelas.  Posteriormente, se diseñó un operativo militar con el objetivo de ocupar temporalmente favelas específicas y expulsar a los delincuentes sin generar más conflictos armados. La diferencia de este con otros operativos, es que la policía, una vez dentro de la favela, mantendría su presencia por un tiempo determinado para garantizar que los delincuentes no retornaran y brindaban asistencia social a la comunidad.  

Izquiel indica que la estrategia era anunciar los operativos públicamente días antes. De esta manera, cuando los cuerpos de seguridad ingresaban a los barrios los delincuentes se habían ido y eso les permitía a los funcionarios mantenerse en el lugar. 

“En el lugar quedaba un personal adscrito a la unidad de la Unidad Policial Pacificadora y se mantenían ahí por varios meses y quedaban a cargo de las favelas. Este operativo tiene una vertiente social, porque no solo se instalan UPP policiales sino UPP de asistencia social para la comunidad como atención médica, enseñanza de oficios, lugares de cuidado diario para los niños”, comenta. 

El especialista señala que con esta estrategia el Estado de Brasil recuperó su presencia en las favelas y asegura que fue un plan “muy celebrado”. 

Puntualiza que sí existió excesos policiales durante las incursiones de la UPP en las favelas, pero destaca que en términos generales fue un plan exitoso. 

La Organización de Estados Americanos (OEA), en un informe publicado en el año 2018, valoró positivamente los resultados obtenidos por los operativos de la UPP. Se registró una disminución de la violencia letal y delitos como robo. Además disminuyó casi a cero el número de muertes por la acción policial. “El efecto neto del proyecto en la mortalidad violenta representa una caída de 60 muertes por cada 100.000 habitantes al año, dentro de las comunidades, como consecuencia de la entrada de la UPP, una reducción muy significativa”, dice el documento.

¿Se puede aplicar el plan de seguridad de las favelas de Brasil en La Vega y la Cota 905?
UPP en la favela de Rocinha,, Río de Janeiro | Foto: TÂNIA RÊGO

Sin embargo, durante la pandemia se han incrementado las denuncias de excesos policiales en las favelas de Río de Janeiro. El 6 de mayo de este año, 25 personas murieron durante una incursión policial en la zona popular de Jacarezinho. La policía incursionó en la barriada luego de recibir denuncias de que narcotraficantes estarían reclutando a niños para formar parte de su pandilla. Este operativo, calificado como el más mortífero, y las repetidas denuncias de excesos policiales, llevó a la Oficina de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) a expresar su preocupación por esta situación y abogó por una investigación independiente. 

La estrategia de Río de Janeiro es aplicable en zonas como la Cota 905 y La Vega? 

A juicio del criminólogo, el concepto de la estrategia ideada para disminuir la violencia en las favelas brasileñas se puede aplicar en Venezuela, principalmente en las zonas populares de Caracas. 

Afirma que la clave del éxito de estos operativos es la planificación policial. Esta coordinación debe estar precedida por varios aspectos importantes en una operación que tenga como objetivo recuperar el control territorial dominado por bandas delictivas. 

El primero es el trabajo de inteligencia. El especialista señala que es importante que los funcionarios de seguridad estudien y analicen lo que van a hacer en la incursión y quienes son los objetivos.

“Se debe también tener un conocimiento completo del territorio donde se va a actuar. Cuáles son las entradas y las salidas. Esto es algo fundamental en la Cota 905 que tiene comunicación con varias parroquias de Caracas. Si se va a hacer un operativo se deben cubrir todas esas entradas y salidas”, explica. 

¿Se puede aplicar el plan de seguridad de las favelas de Brasil en La Vega y la Cota 905?

En su opinión, también es necesaria la utilización de francotiradores durante operativos de este tipo para “neutralizar” la acción de los grupos delictivos en contra de los funcionarios. Precisa la importancia de que los efectivos policiales estén bien instruidos sobre los detalles del procedimiento. Sin embargo, durante los últimos años los funcionarios policiales no han podido capturar a los líderes de estas bandas y tampoco han logrado disminuir la violencia, al contrario, durante el primer semestre de 2021 La Vega ha sido el escenario de tiroteos constantes.

“Pareciera que nada de eso se está haciendo en Venezuela, porque nunca capturan a los líderes de las mega bandas criminales y constantemente dejan una estela de denuncias de violaciones a los derechos humanos”, comenta.

¿Qué ventajas tienen las bandas de la Cota 905 y La Vega sobre los cuerpos de seguridad? 

Existen varios aspectos desde el punto de vista logístico y social de las bandas delictivas que representan una ventaja sobre los organismos de seguridad. 

Izquiel asegura que estos grupos armados cuentan con el apoyo de una parte de la comunidad. “Ellos actúan como supuestos Robin Hood”, señala. El criminólogo destaca que debido al descontento que siente la población con el accionar de la policía, prefieren la “gobernanza criminal que la gobernanza policial”. 

Otro aspecto que el especialista resalta es que estos grupos están motivados por los ingresos económicos que perciben producto de los secuestros, extorsiones y venta de drogas. En cambio, los funcionarios policiales no cuentan con el apoyo popular y además ganan al menos seis dólares por concepto de salario. Explica también que los grupos delictivos conocen la zona completamente a diferencia de los cuerpos policiales.

“Sin contar el tema de las armas. Los funcionarios en Venezuela tienen limitaciones en cuanto a las armas que pueden utilizar y las limitaciones. La Ley del Servicio del Policía establece que cada efectivo para cada año tiene una dotación de 50 municiones. En cambio los delincuentes no tienen limitaciones”, precisa. 

La ONG Provea registró la muerte de 23 personas durante un operativo policial en La Vega el 8 de enero de este año. A partir de ese momento se han registrado enfrentamientos entre funcionarios y miembros de las bandas de Carlos Revette, apodado “El Coqui”; Garbis Ochoa, conocido como “El Gabis”, y Carlos Alfredo Calderón Martínez, alias “El Vampi”. Desde diciembre de 2020 este grupo delictivo estaría intentando tomar el control territorial de la parroquia. Incluso, han instalado puestos de vigilancias, conocidos como garitas, para vigilar los puntos de acceso de la misma forma que lo hacen en la Cota 905. 

El 12 de junio se realizó un operativo policial para enfrentar la delincuencia organizada, así lo informó la ministra de Interior del régimen, Carmen Meléndez. La funcionaria señaló que detuvieron a 38 personas en esta operación, así como armamento, municiones y otros artículos. A pesar de este procedimiento policial, el lunes 14 de febrero La Vega amaneció en medio de una balacera. Se extendió durante varias horas y dejó un saldo de al menos tres personas fallecidas por el impacto de balas perdidas.

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