• En los cajeros automáticos que aún funcionan en Venezuela es común ver largas colas si tienen dinero. Esa es la realidad de un país donde escasea el efectivo y el billete de más alta denominación, de Bs. 1.000.000, apenas alcanza para pagar un pan canilla      

El problema de efectivo en Venezuela aqueja a la población constantemente. Durante los últimos años, la hiperinflación y el uso de divisas como el dólar, el euro e incluso el peso colombiano han ido dejando de lado al bolívar, que perdió su valor. La banca ha sido una de las grandes afectadas, muestra de ello es que redujo su oferta de oficinas y cajeros automáticos. Estos últimos han disminuido en 70% desde 2013, lo que dificulta aún más la presencia de efectivo en las calles.  

De acuerdo con datos públicos de la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras (Sudeban), en Venezuela había 9.395 cajeros automáticos de la banca universal y comercial en marzo de 2013; pero para el último reporte -publicado en marzo de este año- cayó a 2.764; esa cantidad representa un 29,42% de lo que había hace ocho años. Las agencias bancarias han sufrido una contracción cercana al 19% y el recurso humano se redujo en más del 50%. 

Expertos consultados por El Diario coincidieron en que es difícil que se vuelva a los niveles de 2013. Incluso apuntan que puede seguir disminuyendo la cantidad de agencias físicas y los cajeros automáticos por la falta de billetes circulantes y la digitalización de las operaciones, que hacen cada vez menos necesario el ir al banco o tener efectivo.

Según datos de la Sudeban, la cantidad de cajeros en Venezuela se ha disminuido en 70% desde 2013

Para el director de Econométrica, Henkel García, este fenómeno de reducción no es exclusivo de Venezuela, pero responde a “varias dinámicas” que se vieron afectadas por el decrecimiento de la economía venezolana; sin embargo, afirmó que la migración tecnológica y el cada vez menor uso de instalaciones físicas es a lo que apunta la banca.

Hay todo un proceso de digitalización de diferentes sectores y la banca está pasando por eso, entonces al digitalizarse, al hacer un conjunto de operaciones en línea, parte de las operaciones del cliente también se hacen en línea. Entonces, no hay necesidad ni de tener tantas oficinas y tampoco de tener tantos empleados”, explicó García.

Asimismo, recordó que el desplome de la economía venezolana que era “cuatro veces más grande que la actual” requería de mucha más infraestructura como oficinas y taquillas físicas, cajeros automáticos; además de un recurso humano más robusto para satisfacer las necesidades de los clientes.   

Según García existen dos fenómenos: una economía que se empequeñeció y, por otro lado, todo el proceso de digitalización de las operaciones. Dijo que son realidades “que llegaron para quedarse” por un buen tiempo. 

“Pudiese algo cambiar si vemos un crecimiento robusto de la economía venezolana y (los bancos) tengan que abrir o reabrir algunas oficinas y contratar un poco más de gente, pero eso yo no lo veo a corto plazo. La realidad de hoy es distinta, había demasiadas oficinas, había demasiados empleados para la realidad tecnológica y económica del país”, agregó. 

Adaptación de la banca

El director general de la consultora financiera Aristimuño Herrera y Asociados, César Aristimuño, considera que la banca venezolana se ha adaptado a la realidad actual. “Muchos de los servicios hoy son digitales, ya la presencia en los bancos se ha reducido”, dijo para explicar la disminución en la oferta física de agencias, que sufrió la banca en los últimos años.

Puso como ejemplo las políticas del régimen de Nicolás Maduro en cuanto al sistema que utilizan para otorgar los bonos a través del Sistema Patria. 

“Se están dando vía crédito en cuenta y cada uno de los beneficiarios tiene una tarjeta de débito de la cual puede hacer uso, o girar contra sus recursos. Por lo tanto eso es realmente lo que viene sucediendo y esto es demostrativo de que tampoco hacen falta tantas oficinas en el país. En la medida en que las oficinas se digitalicen más, se tecnifiquen más, y la tecnología sea una fuente vital de la operación del negocio bancario, el requerimiento de oficinas obviamente se hace menos intenso que el que ha tenido hasta la fecha”, alegó Aristimuño en entrevista para El Diario.

Al igual que García, estima que la reducción de agencias y personal es una tendencia mundial, por lo cual lo considera un proceso irreversible.

“El uso de oficinas físicas cada vez va a ser menos requerido, porque el uso de la tecnología va a facilitar que no se haga necesario tener oficinas bancarias con prácticamente cero facilitación del servicio a la clientela”, sentenció el consultor financiero.

Digitalización de la economía al 100%: una utopía 

Nicolás Maduro ha manifestado en varias oportunidades las intenciones de su régimen de digitalizar 100% la economía venezolana; sin embargo, en una entrevista previa para El Diario, Henkel García expuso que “el efectivo no se puede sustituir por completo”. Agregó que actualmente se realizan gran cantidad de operaciones en las calles con billetes, teniendo la particularidad de que muchas de ellas son en divisas. 

“Lo anecdótico y llamativo es que hablan de una economía digital cuando creo que en Venezuela jamás habíamos pagado tanto en efectivo”, dijo haciendo referencia a los dólares que circulan en físico.

Por su parte, el economista Jesús Casique tampoco ve posible la aspiración chavista de digitalizar totalmente, pues aún existen personas “que no están bancarizadas”. Hay lugares en el país donde no hay instituciones financieras o incluso Internet.

Cajeros automáticos sin posibilidad de aumento, al menos a corto plazo

A pesar de que gran parte de las operaciones que se realizan se pueden hacer con el uso de tecnologías, como las tarjetas de débito, el pago móvil y la banca digital; los venezolanos aún necesitan dinero en efectivo para pagar el pasaje del transporte público. Por ello es común ver largas colas en las agencias bancarias a diario.

“Aumentar la oferta de cajeros automáticos no va a ser una posibilidad a corto plazo, hay cantidades de cajeros que no están operativos y parte de la razón de su no operatividad son la baja denominación de bolívares en el mercado, y obviamente el no requerimiento del papel moneda teniendo ya el uso digital tan propagado”, alegó César Aristimuño. 

Cajero de Banco Mercantil en Sabana Grande, Caracas. Foto: Archivo

Aseguró que actualmente “todos los negocios” aceptan el pago móvil o tarjetas de débito por lo que considera que requerimiento de efectivo es cada vez menos necesario. 

Además de que la relación de papel moneda versus liquidez es realmente muy baja, hay muy poca circulación de billetes como para alimentar el número de telecajeros del país. Eso es una verdad absoluta, en un país que cada vez más se está dolarizado, por lo tanto el bolívar ya no es la única moneda que está circulando, sino que también está el dólar como una moneda de uso intenso en el país y un proceso de dolarización cada vez más creciente”, añadió.

Henkel García tampoco ve posible ni necesario, un aumento a corto plazo de los cajeros automáticos con un sistema bancario que maneja “tan poco efectivo”, porque no hay emisión de nuevos billetes por parte del Banco Central de Venezuela (BCV). 

Dijo que la cantidad de dinero en efectivo circulante, en moneda nacional, apenas ronda los 20 millones de dólares al cambio. “Eso te da un indicio de lo poco que hay de efectivo de bolívares circulando. Dada esa realidad, los cajeros automáticos pierden su función”, añadió.

Sin embargo, pronosticó una realidad “muy distinta” si en Venezuela la banca manejara un sistema de cuentas en divisas para buena parte de la población y que las personas pudiesen obtener sus dólares a través de los cajeros automáticos. “Eso le daría un uso tremendo”, aseguró.

Ajuste de comisiones tampoco solucionaría el problema

El director de Econométrica considera que tal vez no sea la mejor opción un ajuste en las comisiones para el uso de cajeros automáticos y otros servicios, a pesar de la falta de ingresos que ha tenido la banca por la caída en la “intermediación financiera”.  

“Los bancos al no ganar tanto dinero por la actividad crediticia, producto del mismo encaje legal que limita en buena medida la entrega de créditos, necesitando generar ingresos de otra manera y caes en la política de comisiones, pero caes en la política de comisiones cuando la tendencia mundial es hasta eliminarlas, aunado a un grupo importante de bancos en línea donde su estrategia diferenciadora es no cobrar comisiones”, explicó.

No obstante, García afirma que en el caso venezolano se va en sentido contrario por las circunstancias muy particulares en las que se encuentra la economía y el sector bancario empujando a las instituciones financieras a tratar de generar algo de ingreso, a través del cobro de comisiones.

Recuperación de la infraestructura física de la banca con muy pocas expectativas

El director general de Aristimuño Herrera y Asociados cree que la vuelta de la infraestructura que operaba en el año 2013 es un escenario muy poco probable. “Son tendencias que se van marcando a pasos acelerados, por lo cual la banca tiene que adaptarse a ellas”, dijo.

César Aristimuño, director general de Aristimuño Herrera y Asociados

El experto financiero alega que no es rentable tener costos tan elevados en el mantenimiento de las oficinas sin que generen el retorno adecuado, prestando servicios que en su mayoría se hacen de manera digital y haciendo innecesario ir a una agencia bancaria.

También habló de las razones por las que generalmente la gente se veía obligada a ir al banco y el porqué se fue reduciendo esta tendencia gradualmente, apuntando a la dificultad de retornar a niveles anteriores. 

“Ya el cheque no es tan utilizado, que era una de las razones por la cual tenías que ir a la oficina, a cambiarlos o a buscar las chequeras (…). Ahora las tarjetas de débito tienen una larga vida financiera, algunas de ellas no caducan, por lo tanto cada vez es menos requerida la presencia de los clientes en las oficinas bancarias”, precisó.. 

El recurso humano seguirá siendo necesario pero en menor medida

César Aristimuño asegura que el recurso humano no desaparecerá por completo de la banca, pero sí cree que seguirán reduciéndose las nóminas y aumentando las ofertas tecnológicas y digitales en las instituciones financieras. 

“Una de las implicaciones de la tecnología es que el requerimiento de recurso humano se hace menos intensivo, la tecnología no digamos que es sustituto del recurso humano porque quien maneja la tecnología y la hace operar son personas; pero obviamente no se puede aspirar a que a medida en que se desarrollen los sistemas tecnológicos vaya a ser creciente la nómina, eso no va a pasar”, sentenció.

En este sentido, el consultor financiero trajo a colación la crisis migratoria que azota al país la cual hizo que la banca perdiera gran parte de su recurso humano y a la larga ha decidido no reponerlo.

“Buena parte de la disminución de las nóminas bancarias no se debe especialmente a que la banca ha reducido su personal, sino a que mucha de la gente que trabajaba en la banca se ha ido del país, y pues la banca ante la necesidad de reducción de costos, obviamente no la ha sustituido con personas, sino que ha diversificado su estructura administrativa y el personal no ha sido repuesto”, expuso Aristimuño.

Expectativas de la banca a mediano y largo plazo

El sector financiero venezolano ha sido uno de los más golpeados por la crisis económica, que afecta al país desde hace más de cinco años, esto queda en evidencia con la disminución en agencias comerciales, que pasaron de 3.528 oficinas en marzo de 2013 a 2.875 en marzo de este año, una reducción de 18,51%, según datos de la Sudeban. Mientras la disminución del recurso humano pasó de 81.100 personas a 38.659, lo que representó una caída del 52,44%.

Henkel García considera que no habrá muchos cambios en la dinámica actual de la banca a corto o mediano plazo. Sin embargo, ve una posibilidad en el largo plazo, en caso de que se llegue a reactivar la actividad crediticia. 

A medida que el crédito reaparezca, los bancos van a empezar a crecer también, porque el crédito es una actividad fundamental en cualquier economía y en Venezuela eso está desaparecido. O sea, hoy por hoy nadie está apalancado ni empresas ni ciudadanos tienen una porción importante de deuda porque el crédito está desaparecido”, advirtió.

No obstante, se muestra optimista para el futuro. “En el largo plazo la banca funcionará de una manera distinta y va a ser mucho más grande de lo que es en la actualidad”, pronosticó. 

Por su parte, César Aristimuño confía en que la banca siga cumpliendo su función de intermediación financiera mientras se adapta a las nuevas tendencias tecnológicas que, a su juicio, se van a acrecentar. 

“Vamos a ver cada vez una banca más tecnificada, con el mayor uso de herramientas tecnológicas que van a facilitar de una u otra manera las operaciones y eso va a tener incidencia en una disminución de costos operativos, que buena falta le hace a la banca; porque los costos operativos realmente son muy altos y eso ha incidido de alguna u otra manera en el resultado de la banca actual”, aseveró.

Sin embargo, consideró que el funcionamiento actual de la banca es aceptable a pesar de la altísima disminución de intermediación crediticia que tiene por el encaje legal exigido por el BCV.

“La banca no va a dejar de darle el apoyo a la ciudadanía, al sector empresarial y al venezolano, porque para eso está, para cumplir una función muy específica la cual ha venido cumpliendo a pesar del entorno actual”, concluyó Aristimuño.

Fotografía de una pantalla de un celular en la que se observa una transacción bancaria internacional, el 31 de octubre de 2020, en Maracaibo (Venezuela). Foto: EFE / Henry Chirinos

El ciudadano tendrá que seguir adaptándose a esta nueva realidad de la banca, no solo en Venezuela sino a nivel global, aunque a la expectativa de una mejora en la economía que mitigue la escasez de efectivo, acabando con las colas en los pocos cajeros automáticos aún en funcionamiento; además de permitir la recuperación de la actividad crediticia bancaria, tan necesaria para el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas, parte fundamental del motor que hace funcionar la economía de un país.   

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