• Abel Saraiba, coordinador de Cecodap, aclaró que en primera instancia se debe velar por la integridad y la vida de los niños en situaciones de conflicto 

Al menos cinco parroquias de Caracas han resultado afectadas hasta el momento por enfrentamientos entre la banda de la Cota 905 y organismos de seguridad del Estado. El sonido constante de disparos, reportes de heridos de bala e imágenes de incendios y explosiones han protagonizado las redes sociales desde el miércoles 7 de julio. 

Estos sucesos paralizaron la cotidianidad de muchas familias del oeste de la ciudad. Ante esta situación, el Centro Comunitario de Aprendizaje (Cecodap) ofreció una serie de recomendaciones para proteger, preparar y apoyar a niños y adolescentes que presencian estos conflictos armados. 

Abel Saraiba, coordinador del Servicio de Atención Psicológica de Cecodap, alertó que los enfrentamientos registrados en la capital del país atentan contra todos los derechos de niños y adolescentes. 

En principio se puede ver afectada la vida e integridad física de esta población. De hecho este 8 de julio un niño recibió un disparo proveniente de la Cota 905. 

Saraiba agregó que en estos conflictos armados también puede haber presencia de abuso sexual, reclutamiento forzado por parte de bandas e incluso casos de violencia intrafamiliar en medio de un momento altamente estresante.

¿Cómo proteger a los niños durante los enfrentamientos?

El psicólogo aseguró que lo más importante es proteger la integridad y la vida del niño o niña. Si los intercambios de disparos ocurren cerca del hogar se deben alejar de las ventanas porque son los puntos de mayor riesgo. 

Se pueden identificar cuáles son las zonas de la casa más vulnerables, porque están expuestas hacia dónde puede estar ocurriendo el conflicto y mantener la distancia. También tratar de tener un plan de contingencia: evaluar si es posible salir de las inmediaciones del lugar y, si no es posible, pensar cuál es el lugar más seguro. Incluso replegarse hacia partes internas de los edificios, no las que estén expuestas”, explicó Saraiba en una transmisión en vivo.

Para lograr que estas medidas sean efectivas, apuntó, se le deben dar pautas claras a los niños y explicarles por qué se toman esas acciones. Señaló que por desconocimiento de la situación los niños podrían asomarse a las ventanas por curiosidad. Antes de que eso ocurra, el padre o cuidador debe hablar con él sobre el riesgo de que entre una bala y lastime a alguien. 

Enfrentamientos en Caracas: ¿Cómo proteger y preparar a los niños ante estas situaciones?

Otro motivo por el que se debe aclarar el objetivo de las instrucciones es que el niño puede malinterpretar la orden como un regaño. Asimismo, el menor podría confundir el cambio de actitud del cuidador y creer que está molesto con él o ha dejado de quererlo. 

Por otro lado, nosotros tenemos que dar un ejemplo positivo. No es decirle ‘aléjate de la ventana’, pero yo sí estoy permanentemente asomado o si le digo ‘mantén la calma’, pero yo no soy capaz de hacerlo. Esto podría ser muy perjudicial”, agregó.

Impacto emocional 

Los enfrentamientos y constantes ejemplos de violencia pueden tener un fuerte impacto emocional y, por ende, en la salud mental de los niños. 

Saraiba indicó que si el niño expresa sentimientos de miedo, rabia o angustia deben ser validados por sus padres o cuidadores. “Se debe evitar decirle a los niños ‘no te pongas así’, ‘tú no tienes porque estar llorando’ e intentar restarle importancia a lo que siente”. 

Se pueden registrar situaciones en las que el niño no sepa expresar verbalmente sus emociones, por lo que los adultos pueden implementar herramientas para ayudarlos a manifestarse. 

A través de juegos, canciones, o dibujos el niño puede recrear esas situaciones que lo angustian y con ayuda del cuidador interpretarlo y darles un nombre. 

Otra forma de identificar que hay un impacto emocional grave es si hay alguna regresión o cambio en sus hábitos. “Regresiones a etapas superadas como por ejemplo hacerse pipí en la cama, se tornan más inquietos o más irritables”.

Enfrentamientos: el impacto en los adolescentes 

Saraiba explicó que los adolescentes pueden tener menor demanda de cuidado, pero aclaró que aún así requieren acompañamiento en medio de situaciones de violencia. 

Sin embargo, los jóvenes pueden estar menos dispuestos a expresar sus emociones verbalmente a pesar de que tienen la capacidad cognitiva para hacerlo.  

¿Cómo darnos cuenta si algo pasa?, si vemos que afecta el sueño: si no está durmiendo o duerme en exceso. También si está comiendo más de lo normal o sin apetito, si está con ansiedad extrema por el uso del celular e inclusive pudiéramos verlos más irritables de lo usual. Puede haber cambios de humor en la adolescencia, pero estos picos podrían ser más visibles en estos casos”, detalló.
Enfrentamientos en Caracas: ¿Cómo proteger y preparar a los niños ante estas situaciones?

El psicólogo aclaró que este grupo de edad en particular puede sentir simpatía hacia los grupos delictivos, debido a que la imagen de las bandas y sus líderes suelen banalizarse en las redes sociales. Además, estos referentes muestran un camino rápido para conseguir dinero y poder. 

“Como familia es un momento para reflexionar sobre estos roles en la sociedad. A ese adolescente que hoy siente miedo por las rafagas de bala hay que recordarle ‘mira lo que significa ese tipo de vida’ y decirlo desde la experiencia que está viviendo y no desde la crítica”, agregó. 

Otro aspecto que Saraiba considera importante reflexionar es sobre el uso de armas de fuego. Indicó que se debe enfatizar en que  estas son creadas con el objetivo de causar daño y que una herida por bala perdida no la hace menos grave ni menos intencional. 

El rol del Estado en la protección de niños y adolescentes 

El coordinador adjunto de Cecodap señaló que la falta de acciones por parte del Estado para frenar la violencia de bandas armadas también causa un fuerte impacto en niños y adolescentes. 

Es importante recordarles que esto no siempre fue así y que no necesariamente tiene que ser así en el futuro. Estas situaciones deben tener un efecto impulsor del cambio en las políticas públicas”, indicó.

Recalcó que las familias pueden crear planes de contingencia para protegerse de las balaceras, pero nunca deben ejercer la función de seguridad ciudadana, debido a que es una responsabilidad del Estado. 

Asimismo instó a los organismos de seguridad a plantear políticas y planes que minimicen el control de las bandas en las zonas populares y lleve a una permanencia de organismos de seguridad en los sectores. 

“Un grupo armado toma estos espacios porque no hay presencia del Estado y pretenden cumplir funciones de seguridad ciudadana, asistencia social, incluso en algunos espacios pintan la escuela que puede hacer que la gente se confunda y piense que son unos benefactores de la comunidad. No se trata de llegar a abatirlos, se deben tomar otras consideraciones al respecto”, finalizó.

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