• Las Primeras Naciones de Canadá exigen disculpas tanto al Estado canadiense como a la iglesia católica tras encontrar en mayo fosas comunes con niños indígenas en las antiguas escuelas residenciales. Foto: Efe

Canadá actualmente está experimentando una oleada de actos de iconoclasia, pues se han vandalizado y quemado más de 10 iglesias católicas y anglicanas a lo largo del país, principalmente en un territorio perteneciente a las llamadas Naciones Originarias de Canadá.

La iconoclasia es la destrucción deliberada de los íconos dentro de una cultura por motivos religiosos o políticos. Proviene del griego y quiere decir ruptura de imágenes. Actualmente ha cobrado relevancia tras la destrucción de estatuas y símbolos tanto de generales confederados (por el movimiento Black Lives Matter), y de personalidades abiertamente misóginas (por el movimiento feminista). Fin del dato

Estos actos no son simples vandalismos. Responden a un sentimiento de ira e indignación que sacude los cimientos de la nación e involucra tanto al Estado canadiense como a la Iglesia católica.

El 1° de julio se celebró el Día de Canadá. Sin embargo, a diferencia de años anteriores, los ánimos no eran festivos. Muchas ciudades suspendieron las celebraciones. En Winnipeg hubo casos de iconoclasia con el derribo de estatuas de la reina Isabel II y de la reina Victoria.

Comisión de Verdad y Reconciliación

Esta ira generalizada va dirigida a las escuelas residenciales. Estos eran internados obligatorios en el que se ingresaban a los niños indígenas con la intención de adoctrinarlos a la cultura europea. En estos recintos tenían prohibido hablar su idioma nativo o practicar su cultura.

Lo que es más sorprendente aún es que estas escuelas funcionaron desde 1863 hasta 1996, por lo que todavía hay sobrevivientes que cuentan las vejaciones a las que fueron sometidos, desde maltratos físicos hasta abuso psicológico y sexual.

El gobierno canadiense creó en 2008 la Comisión de Verdad y Reconciliación para investigar y documentar el impacto de las escuelas residenciales. También para darles un espacio a los sobrevivientes para expresarse y sanar. De acuerdo con sus datos, hasta 150 mil niños pasaron por el sistema y aproximadamente 4.100 perdieron la vida.

En 2015 la comisión publicó un informe ofreciendo disculpas formales por parte del Estado canadiense y catalogando al sistema como una forma de genocidio cultural.

Descubren las fosas comunes

El pasado mes de mayo hallaron en la Kamloops Indian Residential School, en Columbia Británica, uno de los internados más grandes del sistema, una fosa común con restos de 215 niños Tk’emlups. De acuerdo con Rosanne Casimir, jefa de la comunidad Tk’emlups en Kamloops, estas muertes nunca fueron documentadas.

Semanas después, en la Escuela Residencial Indígena Marieval descubrieron otra fosa común con 751 restos de niños Cowessess, y luego 182 más en la Escuela St. Eugene’s Mission, esta vez pertenecientes a la nación Ktunaxa.

Ante estos descubrimientos, el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, expresó que eran un doloroso recuerdo del pasado vergonzoso y oscuro de la nación y que los ha impulsado a reflexionar sobre los fracasos históricos del país.

Por su parte, la Iglesia católica no ha emitido ningún tipo de comunicado. El jefe de la nación de Cowessess, Cadmus Delorme, asegura que una disculpa debe ser el primer paso del viaje de curación y reconciliación. Una delegación de Primeras Naciones, Métis e Inuit se reunirá con el papá Francisco en diciembre en la Conferencia de Obispos Católicos de Canadá.

Sin embargo, las disculpas emitidas y la cancelación del día de Canadá no han sido suficientes para apaciguar los ánimos de muchas personas que se han adjudicado la responsabilidad de hacer justicia por ellos mismos y ha resultado en la destrucción de más de una decena de iglesias en el territorio canadiense.

Consecuencias de los incendios

Trudeau condenó los actos catalogando a los incendios provocados de vandalismo malicioso y destrucción de la propiedad pública. Aseveró que estos actos no ayudan a la reconciliación que necesita el país.

“Entiendo completamente la ira y el dolor por los que mucha gente está pasando. En las últimas semanas he condenado los ataques a instituciones religiosas y los incendios provocados a las iglesias católicas. Simplemente no está bien. Es una vergüenza y es algo que impide que las personas puedan buscar consuelo en sus lugares de adoración en estos tiempos de dolor”, declaró Trudeau.

Repudió por iglesias católicas quemadas
AFP/Getty Images

Estos actos tampoco han sido bien recibidos en la comunidad indígena. Cheryle O’ Sullivan, un sobreviviente de una escuela residencial, asegura que le recuerdan a cuando los europeos quemaban los sitios de culto indígenas. Cree que estos ataques a la iglesia no fueron realizados por miembros de la comunidad indígena, pues podrían causar un daño mayor a las primeras naciones.

También le preocupa que los incendios pudieran destruir registros relacionados con otras escuelas residenciales que ayudarían a descubrir el paradero de muchos otros niños que permanecen desaparecidos.

Quemar las iglesias no es en solidaridad para la comunidad indígenas. Nosotros no destruimos lugares de adoración”, aseguró Jenn Allan-Riley, hija de un sobreviviente de las escuelas residenciales y asistente pentecostal en la iglesia Living Waters.

También expresó su preocupación acerca de que los incendios puedan aumentar la disensión, el dolor y la ansiedad en aquellos que ya están sufriendo. A su vez asegura que muchos sobrevivientes de las escuelas residenciales se han mantenido católicos y perdieron el lugar donde encontraban consuelo.



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