• La eliminación de más ceros a la moneda nacional se ha convertido en una estrategia del régimen de Nicolás Maduro para solventar algunos de los problemas ocasionados por la hiperinflación

El régimen de Nicolás Maduro anunció que llevará a cabo una nueva reconversión monetaria que eliminará seis ceros a la moneda. Afirmaron que el objetivo de esta medida es simplificar las operaciones en moneda nacional, especialmente en el caso de la banca.

Esta estrategia de quitarle ceros a la moneda nacional no supone algo nuevo para la economía venezolana. Lo propio ya ocurrió en el año 2008, durante la presidencia de Hugo Chávez, con la creación del bolívar fuerte y se repitió en 2018 con la aparición del bolívar soberano. En conjunto, desde el año 2008, el bolívar ha perdido un total de ocho ceros producto de este tipo de políticas monetarias.

Cinco ceros menos

¿Cuántas reconversiones monetarias han ocurrido en Venezuela?

La más reciente reconversión monetaria ocurrió en el año 2018 cuando la Administración de Nicolás Maduro anunció su intención de eliminar ceros a la moneda.

La justificación en esa oportunidad fue facilitar las transacciones debido al incremento desproporcionado de ceros ocasionado por más de tres años consecutivos en los que la inflación superó ampliamente el 100%.

A diferencia de la reconversión ocurrida en el año 2008, en esta oportunidad los lapsos previstos para la entrada en circulación del nuevo cono monetario, denominado bolívar soberano, fueron pospuestos en múltiples oportunidades. Sumado a esto también se realizó una modificación en el número de ceros que se le eliminarían a la moneda.

En marzo de 2018 Maduro indicó que se eliminarían tres ceros a la moneda en lo que supondría la reedición de la medida aplicada por Chávez en su momento. Sin embargo, meses después señaló que la reconversión implicaría la eliminación de cinco ceros al bolívar.

“La reconversión monetaria va a tener dos componentes, el cambio del cono monetario y la reducción de cinco ceros a la moneda venezolana a través del bolívar soberano”, informó Maduro el 25 de julio de ese año.

Otro aspecto que supone una diferencia con respecto al cambio que sufrió la moneda 10 años antes fue la velocidad con la se implementó el cambio de los billetes. En esta oportunidad se estableció que la salida del anterior cono monetario y la entrada en circulación del nuevo debía producirse en un lapso de 60 días.

Por su parte, en la primera reconversión monetaria el Ejecutivo programó que el proceso de impresión de las nuevas piezas, así como su distribución a los bancos locales demoraría unos nueve meses. 

Desde el Ejecutivo se enfatizó que tanto la eliminación de los ceros como la implementación del nuevo cono monetario formaban parte de lo que denominaron como el “programa de recuperación y crecimiento económico”. 

Dicho plan tenía como objetivo superar la hiperinflación y el presunto bloqueo económico impuesto por Estados Unidos, el cual aseguraban era el responsable de la crisis financiera que afrontaba el país.

Esto ocurrió en un contexto en el que la inflación reportada por el BCV para el cierre de 2017 fue de 862,6%, la más alta registrada en Venezuela en al menos una década.

Desde el punto de vista inflacionario la nueva política económica, acompañada de una agresiva contracción del gasto público, permitió que durante los siguientes tres años la inflación registrara una caída sostenida. De acuerdo con las estadísticas oficiales, la variación de precios se redujo de 130.060,24%, en 2018, a 9.585,49% y 2.959,8% en 2019 y 2020, respectivamente.

Un bolívar fuerte

¿Cuántas reconversiones monetarias han ocurrido en Venezuela?

La primera reconversión monetaria realizada en el país significó la eliminación de tres ceros de la moneda. Una medida que supuso para el país el desembolso de más de 80 millones de dólares solamente en lo relacionado con la puesta en circulación de los nuevos billetes.

Las razones esgrimidas por las autoridades del Banco Central de Venezuela (BCV) de la época para llevar a cabo este proceso fueron las de fortalecer la moneda nacional y lograr la estabilidad de los precios. De igual forma se aseguró que esta política permitiría que el sistema de pagos fuese más eficiente, al mismo tiempo que reforzaría la confianza del público en la moneda y se reducía a un dígito el índice inflacionario.

Pese a estas “bondades”, expertos como Domingo Maza Zavala, quien se desempeñó como director del BCV, advirtieron que una medida de estas características no eran oportunas si no se producían en conjunto con una política fiscal equilibrada.

Todavía estamos en proceso de lograr que el crecimiento económico sea estable y continuo, todavía estamos en lucha contra la inflación. Hay tantas cosas pendientes todavía que tomar una medida de esta naturaleza en este momento me parece que sería inoportuno, tendría que estabilizarse una política fiscal bien equilibrada” Domingo Maza Zavala, economista

Para ese momento, desde la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional (AN) presidida por Rodrigo Cabeza afirmaban que el alcance de la reconversión planteada supondría mucho más que la simple eliminación de tres ceros a la moneda.

Cabeza argumentaba que la reconversión monetaria complementaría la política económica del gobierno cuyo objetivo principal era el aumentar la productividad, fomentar el crecimiento sostenido de la economía venezolana, crear nuevos puestos de empleo y generar personal altamente calificado.

En la Comisión de Finanzas destacaron que uno de los objetivos “estratégicos” era lograr reducir la inflación anual a un solo dígito, planteando incluso la posibilidad de que esta se ubicara en solo 3%.

“El primer objetivo es estratégico, reducir la inflación a un dígito anual, hablando de un nuevo bolívar que mantenga intrínseco su valor y restablezca el valor fiduciario del dinero”, prometían desde la AN

No obstante, los objetivos no fueron cumplidos, entre otras razones debido a que la reconversión impulsada desde el Ejecutivo no logró frenar la inflación, tal y como prometían. Esto queda demostrado al observar que según las estadísticas publicadas por el BCV, el índice inflacionario registrado al cierre de 2008 fue de 30,9%, lo que representó un incremento con respecto a los datos de 2007 (22,5%) y 2006 (17%).

Los años siguientes también demostraron la ineficacia de la reconversión como una solución al problema inflacionario que vivía el país. Una muestra de ello es que de forma consistente entre 2009 y 2011 la variación de precios fue superior a 25%.

De continuar los actuales niveles hiperinflacionarios y no producirse un cambio en la política económica del régimen de Nicolás Maduro, es altamente factible que los beneficios de esta nueva reconversión se diluyan en el tiempo, tal y como pasó en las experiencias anteriores.

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