Desde el 23 de julio he dormido pocas horas, creo que muchos de los venezolanos estamos iguales. Hemos esperado ansiosos – en horarios complicados – la participación de nuestros atletas en Tokio y nos hemos emocionado y sufrido con cada una de sus actuaciones.

Cada desvelo y cada despertada temprano ha valido la pena. Independientemente de si han ganado o no, ver a venezolanos que han trabajado con las uñas, para ganar medallas para nuestro país es algo que debemos rescatar.

Creo en el deporte como un potenciador de oportunidades para los niños y jóvenes de mi país. Y es eso lo que me ha llevado a articular recursos privados para recuperar espacios deportivos en el municipio Sucre, siempre a solicitud de los vecinos de esas zonas.

Cada cancha que hemos recuperado junto a ellos y gracias a los recursos de la empresa privada, no son solo un espacio más, son centros potenciadores de oportunidades, son medios de inclusión social, un foro para enseñar disciplina, confianza, liderazgo y cómo la participación organizada trae mejorías individuales y grupales.

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Cada uno de esos espacios deportivos recuperados representa un posible atleta venezolano que mañana nos represente en los juegos olímpicos y nos haga gritar de emoción como una sola nación. Representa una posibilidad de progreso para el atleta, su familia e incluso su comunidad.

Los vecinos de La Agricultura, en Petare, y La Lira, en La Dolorita, están conscientes de esta realidad. Gracias a ellos logramos recuperar dos canchas muy importantes para sus comunidades y demostramos que los venezolanos estamos dispuestos a ser constructores del cambio.

Creo en un país en el que los poderes públicos no se encarguen de dar dádivas a los ciudadanos, sino de ofrecer herramientas reales que permitan al venezolano – con su trabajo, con su disciplina, con su esfuerzo y con su tenacidad – tener y brindar a su familia calidad de vida. Esa es mi motivación para promover y articular la recuperación de espacios deportivos.

¡De allí saldrán los próximos Yulimar, Daniel, Keydomar y Julio!

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