- La misiva hace alusión a los últimos escándalos financieros en los que se vieron implicados miembros del personal eclesiástico y otras personas externas al Vaticano. Foto: EFE / Archivo
El lunes 9 de agosto, las autoridades policiales de Italia interceptaron en la oficina postal de Milán –al norte del país– un sobre que contenía una carta dirigida al papa Francisco. Esto estaba acompañado por tres balas dentro del mismo paquete. Los agentes confiscaron todos los elementos y abrieron una investigación autorizada por Alessandra Cerreti, fiscal adjunta de la ciudad.
La información fue confirmada por fuentes del cuerpo militar Arma dei Carabinieri (Arma de Carabineros en italiano) a la agencia de noticias Efe.
Los medios locales detallaron que los tres proyectiles dentro del sobre eran de calibre 9 milímetros. En cuanto a la misiva, acotaron que exponía un mensaje alusivo a los recientes escándalos de operaciones monetarias en los que se vio implicado el cardenal Angelo Becciu, quien fue destituido por el papa Francisco.
Adnkronos, una agencia de noticias italiana, reveló que el paquete fue enviado desde Francia. Agregó que el destinatario fue escrito a mano, con bolígrafo, pero apenas legible: “Papa – Ciudad del Vaticano, Piazza S. Pietro en Roma”, se pudo descifrar.
Los trabajadores del centro postal consiguieron el paquete mientras clasificaban las correspondencias en la noche del domingo al lunes; posteriormente avisaron a los Carabinieri, quienes continúan examinando el material. Por su parte, el Vaticano no se ha manifestado sobre el tema.
Antecedentes contra la máxima autoridad católica
Juan Pablo II: víctima de armas de fuego
Esta no es la primera vez que el papa está bajo amenaza. El 13 de mayo de 1981 se generó un intento de asesinato contra la máxima autoridad católica, en ese momento representada por Juan Pablo II (16 de octubre de 1978 – 2 de abril de 2005), cuyo nombre de nacimiento era Karol Józef Wojtyla. Cuando este se presentó en la Plaza San Pedro, en el corazón de la Ciudad del Vaticano, para dar su audiencia semanal ante 30 mil devotos, recibió cuatro impactos de balas: dos en el estómago, uno en el brazo derecho y otro que rozó su mano izquierda.
El sumo pontífice estuvo en estado grave, debido a que las balas que atravesaron su abdomen provocaron perforaciones intestinales y hemorragias avanzadas. Sin embargo, el cuerpo de seguridad actuó con velocidad y el papa pudo sobrevivir tras someterse a cirugías de emergencia.
Mehmet Ali Ağca (23 años de edad), de Turquía, fue quien realizó el intento de magnicidio. Lo sentenciaron a cadena perpetua en julio del mismo año; sin embargo, el presidente Carlo Azeglio Ciampi lo indultó en junio del año 2000, a petición del papa. Luego fue extraditado a su país natal, donde lo encarcelaron por un asesinato previo (al periodista izquierdista Abdi İpekçi en 1979) y dos asaltos de bancos en la década de los setenta. Tras casi 29 años en prisión, Ağca fue liberado el 18 de enero de 2010.
Juan Pablo I: una muerte misteriosa
Por otra parte, la muerte de Juan Pablo I (26 de agosto de 1978 – 28 de septiembre del mismo año) ha generado sospechas y algunas teorías que apuntan a un envenenamiento como su causa (entre otras, ocasionadas por conspiraciones), aunque no existe certeza debido a que nunca esclarecieron los resultados de su presunta autopsia. Al papa, de nombre secular Albino Luciani, lo encontraron muerto en su cama a solo 33 días después de comenzar su papado. Falleció a los 65 años de edad y las fuentes oficiales indicaron que fue por un infarto como consecuencia del estrés de su nuevo cargo.
Según las informaciones locales del momento, la familia de Luciani no autorizó la solicitud de realizarle una autopsia al cadáver, además de que no era un procedimiento habitual en los pontífices fallecidos. Con el tiempo se revelaron algunos aspectos que despertaron más dudas: la familia reveló en 1991 que no murió mientras yacía en la cama, sino en el escritorio, y que sí le hicieron autopsia; además, el médico del papa, Da Ros, confesó que el sumo pontífice gozaba de buena salud y no había registrado problemas cardíacos significativos previos al infarto.