• Expertos consultados por El Diario señalan que el proceso de emitir nuevas monedas es mucho más costoso que poner en circulación una nueva familia de billetes

“Yo pido públicamente al Banco Central de Venezuela (BCV) que imprima reales y medios, además del bolivita. Y la puya, si quieren imprimir puyas, mejor”, fue la frase con la que Nicolás Maduro asomó la posibilidad de que Venezuela vuelva a contar con una familia de monedas de baja denominación. Algo que en la práctica no se ve en Venezuela desde hace años producto de la hiperinflación.

El comentario de Maduro ocurre a pocos menos de dos meses de que inicie la reconversión monetaria (la tercera durante el chavismo) que eliminará seis ceros a la moneda y que el BCV ponga a circular el nuevo cono monetario de bolívares digitales.

Si bien la medida planteada podría ser vista como un mecanismo para facilitar las operaciones y pagar cantidades fraccionadas de forma exacta, expertos consultados por El Diario plantean que esta decisión carece de sentido en las actuales circunstancias.

Alejandro Castro, economista y gerente de operaciones de la firma Econométrica, señala que es innecesario que el BCV contemple la propuesta hecha por Maduro. Explica que, producto de la acelerada depreciación que sufre el bolívar con respecto al dólar, estas perderían su capacidad de compra incluso antes de ser puestas en circulación.

En este sentido, apunta que según cálculos realizados desde Econométrica la tasa de cambio al cierre de 2021 podría ubicarse en torno a los 10 millones de bolívares . Si se concreta esta proyección, esto significa que la moneda de 1 bolívar digital equivaldría a 10 centavos de dólar (0,10$).

“En términos de practicidad lo más probable es que las diferencias se cancelen utilizando mecanismos electrónicos como las transferencias o el pago móvil”, plantea.

Su visión es compartida por la economista de la firma Medley Global Advisors, Pilar Navarro, quien agrega que otro aspecto que es necesario considerar es el hecho de que acuñar monedas tiene un costo mayor que imprimir billetes.

Comenta que en caso de ocurrir, el BCV estará perderá dinero por cada moneda acuñada tal y como está ocurriendo con las piezas de Bs. 200.000 y Bs. 500.000 de la última ampliación del cono monetario.

Ya los billetes de 200.000 y 500.000 tienen un valor nominal que es menor al costo de producción. Un billete cuesta alrededor de 20 centavos de dólar» Pilar Navarro, economista de la firma Medley Global Advisors

¿Para qué pueden servir las monedas?

¿Tiene sentido que el BCV comience a acuñar puyas, medios y reales?

Navarro considera que la única utilidad que podrían tener las monedas planteadas por Maduro es servir como mecanismo de pago del pasaje de transporte público. No obstante, aclara que esto solo sería posible por un corto lapso debido a que el aumento de precios las volverían obsoletas al cabo de pocos meses.

Dice que de mantenerse la inflación promedio del sector transporte (33%), para finales del primer trimestre del próximo año estas ya dejarían de ser viables. Suponiendo que las monedas entrasen en circulación el 1º de octubre, conjuntamente con los nuevos billetes, su vida útil sería de tan solo seis meses en el mejor de los casos.

“El sector transporte ha tenido una inflación promedio de 33% en lo que va de año, de mantenerse este comportamiento en los próximos meses ya para finales del primer trimestre de 2022 sería muy engorroso utilizarlas. Para hacerse una idea, una persona necesitaría 12 monedas de 25 céntimos para pagar un pasaje que hoy cuesta Bs. 500.000”, afirma.

Es por esta razón que a juicio de Castro el pensar en acuñar bolívares digitales, bien sea a través de la Casa de la Moneda de Maracay o importándolas, constituiría una pérdida de tiempo, esfuerzo y dinero.

Lo ideal en esta situación es atacar el problema de fondo que genera la hiperinflación, como lo es la monetización del déficit fiscal. Si esto no ocurre cada día que transcurra las piezas del nuevo cono monetario van a ir perdiendo su poder de compra” Alejandro Castro, economista y gerente de operaciones de la firma Econométrica

Por su parte, la economista de la firma Medley Global Advisors añade que en ningún país con hiperinflación tiene sentido acuñar monedas, dado que el valor nominal de la moneda en poco tiempo valdría menos que el del metal con que está hecha. 

Países sin moneda

Alejandro Castro sostiene que en países que han atravesado tanto índices inflacionarios especialmente altos como procesos hiperinflacionarios, el no contar con monedas es algo que se da por sentado. Recuerda que lo propio ocurrió en otros países del continente como Ecuador, Perú, Bolivia y Brasil.

“Usualmente lo que ocurría en esos países es que se emitían billetes de alta denominación con gran cantidad de ceros para que pudieran resistir el mayor tiempo posible el proceso de hiperinflación”, comenta.

Navarro destaca que en estas circunstancias los países prefieren emitir billetes, de ser preferible, con una gran cantidad de ceros debido a que esto permite que puedan mantener su poder de compra por un lapso mayor.

Crecimiento económico

¿Tiene sentido que el BCV acuñe monedas como puyas, medios y reales?

Una de las razones esgrimidas por Nicolás Maduro para justificar su propuesta de emitir nuevas monedas es que el país, luego de la reconversión monetaria, se encuentra a las puertas del inicio de la recuperación económica. En tal sentido proyectó que durante la segunda mitad de este año esto podría “consolidarse”.

“Quitarle seis ceros al bolívar es una necesidad para la facilidad del comercio, de las transacciones, del hombre y la mujer de a pie, para la facilidad contable de todas las empresas del país. Además nos va bien siempre cuando damos esos pasos, de ajustar nuestra moneda, arreglarla, completarla, adaptarla, a la nueva etapa de crecimiento económico que estamos logrando, de estabilidad económica, y que debemos nosotros consolidar en este segundo semestre del 2021”, afirmó.

Navarro no descarta que durante la segunda mitad del año pueda producirse una mejoría de la economía venezolana. Argumenta que existen señales de que esto puede llegar a producirse, tales como una leve mejoría de las importaciones, la relativa estabilidad de la producción petrolera de Petróleos de Venezuela y el crecimiento de la cartera de crédito de la banca. Apunta que esto último no ocurría desde hace al menos unos dos años.

Debo remarcar que estos son indicadores parciales y que las señales son modestas, sobre todo en lo que se refiere a la producción petrolera, hay riesgos a la baja. Es irresponsable afirmar categóricamente, tanto que vamos a crecer como que vamos a decrecer en 2021, estamos en un punto de inflexión. Si seguimos como vamos, la economía crecerá en el 2021 pero sigue habiendo riesgos”, sostiene.

Por su parte, Alejandro Castro comenta que durante el segundo trimestre de este año el Producto Interno Bruto (PIB) registró un alza de 16,2% con respecto al 2020 cuando la economía estuvo paralizada como consecuencia de la pandemia de covid-19.

“El segundo trimestre de este año es el primero con un PIB positivo en más de siete años, esto pone fin a 29 trimestres consecutivos de caída económica”, destaca.

Sin embargo, apunta que esta tendencia no se ha mantenido por lo que espera que al cierre de 2021 la economía registre una contracción que puede llegar a ser hasta de 5%. Puntualiza que de concentrarse esta cifra representaría una de las menores caídas del PIB de los últimos años.

Un aspecto en el que ambos coinciden es en afirmar que, a diferencia de lo expresado por Maduro, el proceso de reconversión monetaria solo se trata de algo “cosmético” y en ninguna medida generará una mayor actividad económica en el país.

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