• El VIH se ha cobrado la vida de al menos 35 millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, lograr la inmunidad contra este virus, identificado oficialmente en 1983, está cada vez más cerca. La vacuna Jassen de Johnson & Johnson contra el virus está en fase 3 de prueba en 8 países del mundo. El joven programador Juan Martínez narra desde Madrid (España) su experiencia participando del ensayo clínico | Foto: EFE.

La vacuna contra el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) de Jassen, compañía farmacéutica de Johnson & Johnson, está en fase 3 de pruebas. Es la primera vez, en casi 40 años desde que se detectó el VIH, que una vacuna llega a la etapa exploratoria.

El programa de pruebas de la vacuna para el VIH-1 forma parte del Estudio Mosaico, que en este 2021 se realiza con la colaboración de 58 centros de investigación en ocho países del mundo en Argentina, Brasil, España, Estados Unidos, Italia, México, Perú y Polonia. Comenzó en 2019 y se espera que al menos participen 3.800 personas.

La aprobación de la vacuna por los organismos internacionales de salud permitiría a millones de personas acceder a la inmunidad y frenar la pandemia que ha generado al menos 35 millones de muertes en el mundo a causa del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), complicación derivada por el VIH.

¿Qué es el VIH?

Fue descubierto en París en 1983. El Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) afecta el sistema inmunológico e interfiere en la capacidad del cuerpo del portador para combatir infecciones. El SIDA es la fase final del virus, en la que la persona puede morir a causa de complicaciones. Una persona con VIH es seropositiva (VIH+) y es necesario hacer estudios de la carga viral para revisar los avances del virus en el organismo.

Se transmite principalmente por tener relaciones sexuales con la persona infectada (a través del intercambio de fluidos como el semen o fluidos vaginales) o por el contacto directo con sangre infectada, ya sea con agujas sucias o sangre sin analizar. También es posible que una madre con VIH pueda contagiar al hijo.

Existen dos tipos de VIH, el VIH-1 (el VIH mayormente conocido en el mundo) y VIH-2 (con un ciclo más largo, menos probabilidades de transmisión y con mayor presencia en África). En ambos casos la fase final es el SIDA. Actualmente existen tratamientos para prevenir y tratar el VIH. Aunque este no tenga cura, una persona VIH+ puede llevar una vida corriente. La prevención y detección temprana es vital para evitar complicaciones.

“Histórico”

Juan Martínez, un programador web de 38 años de edad originario de Sevilla (España), forma parte del estudio. Conversó con en exclusiva para El Diario desde Madrid, donde participó el 6 de agosto en la fase de prueba. Ese día le inyectaron la primera dosis de la vacuna. Nunca había participado antes en un proceso similar.

Martínez se enteró a través de sus amigos, por una conversación de WhatsApp leyendo un artículo de El País. De primer momento no pensó en participar, pero se alegró de ver la noticia, que catalogó como histórica. Pensó en sus amigos cercanos y en las personas que han muerto a causa de complicaciones asociadas al VIH.

Durante algunas semanas empecé a darle vueltas al asunto, investigué y hablé con el médico encargado en Madrid de reclutar gente para el estudio. Hablando con él me di cuenta de la relevancia e importancia del mismo”, relató el joven programador.

El médico le dijo todos los requisitos del ver estudio y le comentó que lo pensara bien. Para acceder a la fase de ensayo clínico es necesario ser hombre cisgénero (hombre con identidad de género alineada al sexo biológico, asignado al nacer) o ser persona trans que mantenga relaciones sexuales con hombres cisgénero, así como tener entre 18 y 60 años de edad y no tener VIH. Al ver que los cumplía todos se animó a participar, pero fue una decisión que tomó después.

Foto: Cortesía.

El proceso de vacunación

Durante el tiempo en el que evaluó la posibilidad de participar en el Estudio Mosaico también pensó en tomar PrEP, el tratamiento para evitar el contagio del VIH. Martínez comentó que ya lo había intentado ingerir antes, pero tenía una reacción alérgica al medicamento. Tras varias pruebas concluyó que no podía tomarlos. Ese fue un punto de inflexión.

“No puedo hacer esto, tomar PrEP, pero puedo aportar un granito de arena en este estudio”, dijo. Cuando decidió que participaría en el estudio, asistió al centro más cercano en Madrid, donde vive. Luego, el martes 27 de julio le hicieron pruebas para verificar su estado de salud y el viernes 30 de julio le dieron los resultados. El 6 de agosto, una semana después, le inyectaron la primera dosis de la vacuna contra el VIH.

“Tenía que ir desayunado. Nos sacaron diez tubos de sangre, ellos controlan muchos parámetros para hacer el proceso seguro. Éramos como 10 personas, debíamos llenar un formulario y otros documentos. Todos pasamos el mismo proceso”, explica Juan Martínez.

¿De qué está hecha la vacuna?

La vacuna está hecha de una combinación de varias proteínas del virus VIH, que se agregan genéticamente al vector viral (el adenovirus 26) y otro grupo de componentes, el cual es inofensivo para humanos, pero efectivo para generar inmunidad específica contra diferentes tipos de VIH.

Esta estimula el sistema inmunológico y provee protección ante una infección sobre este virus. Su fin es preventivo y busca evitar que personas VIH negativas lo adquieran, así como también eliminarlo de las personas que viven con él en su cuerpo. Este tipo de vacunas no puede provocar una infección del virus y tampoco generar SIDA.

El prototipo de vacuna usa la misma tecnología empleada por Johnson & Johnson para las vacunas contra el covid-19: un adenovirus es modificado para que transporte al interior de las células del sujeto el ADN de las proteínas más representativas del virus. Gracias a este proceso, el organismo del paciente genera anticuerpos.

Al vacunarse, Martínez tuvo que esperar 15 minutos para esperar reacciones alérgicas. “Me sentí bien, me emocioné porque pensé en todas las personas que han muerto por este virus. Tengo amigos con VIH. Para mí hacer esto era en parte por ellos y por los que ya no están”, subrayó.

¿Cuáles son los tratamientos contra el VIH?

No existen tratamientos que erradiquen completamente el VIH, sin embargo, sí hay algunos que colaboran a mantener el sistema inmunológico estable, y que también ayudan a prevenir la infección. Esto dependerá de los casos individuales, por lo que acudir a un médico y protegerse durante el acto sexual es lo más recomendable.

Una persona VIH- puede tomar PrEP, que es una pastilla preventiva que reduce en un 90% las posibilidades de contraer el virus. Esta contiene emtricitabina y tenofovir. Por otro lado, para las personas VIH+, los especialistas recomiendan tomar el tratamiento antirretroviral (TAR), que combina distintos medicamentos contra el virus.

Estos deben tomarse a diario y colaboran a que las personas seropositivas mantengan una vida saludable y a evitar el riesgo de transmisión.

Los próximos pasos

Después de la vacuna, las personas que participan del ensayo clínico deben llenar durante ocho días un diario en el que se hace seguimiento a su caso: aparecen escalas del 0 al 4 los posibles efectos adversos que pueden tener la vacuna como dolor de cabeza, vómitos y mareos. También hay que indicar la temperatura corporal diaria y el grado de dolor en el brazo inyectado.

“Durante el tiempo del estudio si tienes un dolor de cabeza, si tomas paracetamol o ibuprofeno, o te doblas un tobillo, debes comunicarlo. Hay que enviar un correo y comunicar a los especialistas para que atiendan a tiempo cualquier complicación”, explicó Martínez.

Quienes se comprometen acceden a participar en cuatro sesiones. Luego de la primera dosis se coloca: una dentro de tres meses, otra dentro de seis y la última luego de un año. Al finalizar el esquema de vacunación hay seguimiento médico en 14 sesiones por año y medio, por lo que aún no se conoce completamente el nivel de protección de la vacuna.

Debido a esto los especialistas recomiendan continuar protegiéndose al momento de mantener relaciones sexuales. El estudio de la fase 3 puede durar al menos 3 años, y hasta entonces no se conocerán resultados consistentes sobre el proceso. Previo al ensayo clínico de la vacuna Janssen contra el VIH, al menos 30.000 voluntarios participaron de los estudios de las vacunas preventivas contra el VIH en sus distintas fases.

Los laboratorios de Moderna también desarrollan una vacuna contra el VIH. Foto: cortesía.

Luchar contra los estigmas, prejuicios y la desinformación

En medio de un panorama sobrecargado de información relacionada a la pandemia por el covid-19, las noticias del VIH quedan en un segundo plano al igual que los avances científicos que buscan luchar en contra de ellas. Para Juan Martínez, las personas con alcance en redes sociales, por ejemplo, deberían dar a conocer los avances que pudieran traer beneficios a distintas poblaciones en el mundo. A esto se suma el desconocimiento de muchos sobre el VIH y el SIDA y sus distinciones.

Hay mucha desinformación en la gente infectada con el virus, que toma su tratamiento y son indetectables -gente que posee el virus pero no puede transmitirlo-. Hay mucho miedo a este tipo de infecciones. Nos queda mucho para eliminar el estigma en la gente que sufre las consecuencias del virus”, comenta el joven radicado en Madrid.

Para él, la lucha contra el VIH no solo inicia participando en procesos como el del Estudio Mosaico, sino también se aporta informando y difundiendo los avances en distintas plataformas. En cualquiera de los casos se necesita compromiso. “Si alguien quiere participar en el ensayo clínico, tiene que existir algún tipo de compromiso en la implicación con este estudio”, comenta, pues no existe ninguna retribución económica detrás de la participación del mismo.

Mosaico, un estudio prometedor

Al menos 100 tipos de vacunas han sido estudiadas desde el descubrimiento del VIH. Mosaico es el segundo, pero el más grande, estudio de eficacia de una vacuna contra el VIH. El primer estudio es Imbokodo, que actualmente se evalúa en un régimen de vacunación basadas en mosaico en 2.600 hombres y mujeres de África. Los resultados de Imbokodo y Mosaico podrían ser publicados en 2023.

“Si Mosaico puede demostrar que el esquema de vacunas del estudio funciona, será un paso muy importante en el camino para encontrar una vacuna segura y eficaz para la prevención del VIH”, se puede leer en el portal web del Estudio Mosaico. Los especialistas ofrecen toda la información necesaria, así como los beneficios y riesgos a todos los participantes. También brindan asesoramiento.

En este sentido, quienes participan en el estudio cuentan con la protección de la Red de Ensayos de Vacunas contra el VIH. Las compañías que colaboran en esta tarea son, además de Janssen de Johnson & Johnson y otros centros de investigación locales, está el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, los Institutos Nacionales de Salud, así como el Comando de Desarrollo e Investigación Médica del Ejército de los Estados Unidos.

De momento, el programador español confía y cree en la ciencia y en sus aportes. Mientras avanza el proceso sigue las instrucciones de los especialistas con tranquilidad, sin modificar su rutina diaria o sus encuentros sexuales. “Invitaría a la gente que quiere participar a que lo haga, no solamente por ellos, sino pensando en a quien se puede ayudar a futuro”, concluye Juan Martínez.

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