• La emisión de dióxido de azufre y la posibilidad de lluvia ácida son algunas de las consecuencias que estudian distintos entes y autoridades científicas en las islas Canarias. Foto: EFE

El domingo 19 de septiembre hizo erupción un volcán ubicado en el sector Cumbre Vieja de la isla La Palma, en España. Desde que inició y en los días posteriores sus efectos fueron devastadores, cientos de casas han sido arrasadas por la lava y miles de habitantes evacuados. Sin embargo, también ha tenido consecuencias climáticas que preocupan a los científicos en todo el mundo. 

Ante esta situación, el Ministerio de Ciencia de España y la Agencia Espacial Europea acordaron monitorear la actividad de la erupción desde los satélites del programa espacial Copérnico. 

Una decena de científicos encargados de evaluar al volcán Etna, uno de los más activos en Europa, viajaron desde Italia hasta La Palma para ayudar a monitorear, tomar muestras o hacer análisis, aspectos ligados a la ayuda más inmediata, pero también para apoyar en las investigaciones más urgentes. 

Gianfilippo de Astis, vocero del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología italiano (INGV), dijo a la agencia EFE que el Etna y La Palma se asemejan porque son islas con un cono lateral, con erupciones explosivas y coladas de lava. 

Destacó que los científicos ya han experimentado la apertura de nuevas bocas desde cuotas bajas con Etna que han golpeado estructuras y asentamientos humanos y campos agrícolas, arrasando todo a su paso. Lo mismo que está ocurriendo en la isla española. 

Dióxido de azufre tras la erupción de volcán 

Uno de los efectos climáticos que preocupa a científicos y población en general es la alta emisión de dióxido de azufre hacia la atmósfera que se produce desde el domingo 19 de septiembre. 

El sistema europeo de satélites Copérnico informó el 22 de septiembre que se registrará una cantidad elevada de dióxido de azufre sobre buena parte de la península ibérica, casi todo Marruecos, Túnez y las costas mediterráneas de Francia, Italia, Argelia y Libia. 

Los efectos que deja la erupción del volcán en La Palma y que preocupan a científicos en varias partes del mundo
Foto: EFE

En menor cantidad, el mapa destaca también la presencia de esta sustancia en la mitad este de España, el sur de Francia, la costa oeste italiana, la isla francesa de Córcega y toda la costa mediterránea africana. Además, podría llegar a extensiones de terreno en el interior de Marruecos, Argelia, Túnez y Libia.

Posibilidad de lluvia ácida

La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) de España estima la posibilidad de que se produzca lluvia ácida este 22 de septiembre sobre determinados puntos de las islas del archipiélago canario de mayor relieve. 

Las emisiones de sustancias provocadas por la erupción serían las culpables de este fenómeno que podría afectar los puntos del norte y este de las Islas Canarias más montañosas. No obstante, Rubén del Campo, portavoz de la AEMET, aseguró que no se prevé gran cantidad de lluvia acumulada en la zona, por lo que las precipitaciones serían débiles y dispersas. 

Los efectos que deja la erupción del volcán en La Palma y que preocupan a científicos en varias partes del mundo
Foto: Efe

El ente no descarta la posibilidad de que se presenten estas lluvias en parte de la península ibérica entre el jueves 23 de septiembre y el viernes 24 de septiembre. 

Estiman que el volcán seguirá expulsando lava hasta noviembre

Según cálculos del Instituto Volcanológico de Canarias a partir de las imágenes de satélite del programa Copérnico, se estima que el volcán de La Palma podría seguir expulsando lava durante 55 días más, es decir, hasta el mes de noviembre. 

El dato se obtuvo a través del análisis de las erupciones históricas ocurridas en la isla de La Palma desde la última, que tuvo lugar en Teneguía, en 1971, y duró 24 días; a la más larga, en Tehuya, en 1585, que se prolongó durante 84 días.

Foto: Efe

El comité científico que asesora al gabinete de crisis ha calculado en 200 metros por hora la velocidad con la que avanza la lava en su camino hacia el mar. Además, se estima que la deformación del suelo en la zona próxima a la erupción asciende a los 28 centímetros.

Esta velocidad ha permitido la evacuación eficaz de los habitantes, pero no se ha podido evitar las pérdidas de viviendas y mobiliario que fueron consumidos por la lava. 

Con información de EFE.

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