• El chavismo y la Plataforma Unitaria volvieron a Ciudad de México para continuar con el proceso de negociación. La utilización de fondos en el extranjero para planes sociales y la modificación del sistema de justicia serán los temas centrales en esta ocasión, con los agravantes del conflicto por Alex Saab y Monómeros

La utilización de fondos en el extranjero para planes sociales y la modificación del sistema de justicia serán los temas centrales de la nueva ronda de negociaciones entre el régimen de Nicolás Maduro y la Plataforma Unitaria, que empezará esta sábado 25 de septiembre -estaba previsto que iniciara el viernes, pero la delegación chavista no llegó-,y terminará el lunes 27. Los planteamientos, preacordados en la agenda, llegan en su momento más crítico debido a varias fricciones entre las partes  durante las semanas previas a esta nueva fase del diálogo.

Durante la primera sesión, ambas partes acordaron: “la ratificación y defensa de la soberanía de Venezuela sobre la Guayana Esequiba, una declaración profunda de respaldo, respeto a la historia y al derecho que nuestra Patria tiene”.

Asimismo, convinieron presentar para la segunda ronda los resultados sobre la conformación de la Mesa Nacional de Atención Social, integrada por seis miembros, tres de cada parte; así como informar los avances en la revisión de los inconvenientes derivados del sobrecumplimiento de las sanciones internacionales por el sistema comercial y financiero mundial.

Justicia e institucionalidad

El debate del sistema de justicia e institucionalidad venezolana estará enmarcado en el “respeto del estado constitucional de derecho”, que se incluyó en el memorando de entendimiento.

Gerardo Blyde, jefe de la delegación opositora, señaló la importancia de abordar el tema “profundo y complejo” de la reinstitucionalización del país mediante la consecución de un sistema judicial “independiente, soberano”. Una ley, según el abogado experto en derecho constitucional, que sea igual para todos. “Que acabe con la altísima impunidad que hay en Venezuela (…) nos permitirá confiar en que hay alguien a quien acudir cuando el Estado abusa de su poder. Es el sentido del equilibrio de un sistema judicial donde todos sintamos que la justicia puede ser conseguida”, dijo.

Gerardo Blyde, jefe de la delegación de la Plataforma Unitaria. Foto: Cortesía.

Por parte del chavismo, se prevé que busque más legitimidad de la ruta electoral. Esto bajo su interpretación de “respeto del estado constitucional” que refiere el memorando de entendimiento. Algo que, por otra parte, mencionó Maduro durante su intervención pregrabada en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

En este sentido, un aspecto importante para esa legitimación del proceso electoral del 21 de noviembre que podría llevar el chavismo a la negociación es la observación internacional de la Unión Europea. Al respecto, el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, se pronunció el 23 de septiembre desde Nueva York. “Todavía no tenemos un acuerdo para eso, estamos discutiéndolo”, dijo. También avaló el proceso de negociación en México y emplazó a avanzar a unas elecciones.

“Se necesita avanzar hacia la celebración de unas elecciones presidenciales y legislativas con garantías y otras muchas cosas más para ir construyendo un gran acuerdo nacional. Nos parece muy bien la iniciativa que han tomado los noruegos con el apoyo de México”, dijo Borrell.

Aparentar para negociar

El chavismo preparó el terreno para la negociación durante las semanas previas a la segunda ronda. Para minimizar las exigencias de la Plataforma Unitaria en el tema del sistema de justicia, después del primer encuentro en México el régimen de Maduro ejecutó una serie de reformas judiciales, sin consulta pública, a través de la Asamblea Nacional que controla.

De esta forma, el régimen llega a la mesa de negociación con un paquete de reformas que contempla: Reforma del Código Orgánico Procesal Penal (COPP); reforma del Código Orgánico Penitenciario; reforma de la Ley de Protección de Víctimas, Testigos y demás Sujetos Procesales; reforma del Código Orgánico de Justicia Militar; reforma de la Ley del Estatuto de la Policía de Investigación; Ley Orgánica de Amparo a la Libertad y Seguridad Personal; Ley de Transparencia.

Sin embargo, ninguna de estas reformas unilaterales tendría como finalidad la resolución real de los problemas como por ejemplo el enjuiciamiento de civiles en la jurisdicción militar. Por el contrario, algunos expertos, como la abogada Rocío San Miguel, señalaron que se trata de un maquillaje del chavismo a las cuestiones de fondo.

A juicio de la presidenta de la ONG Control Ciudadano, la reforma Código Orgánico de Justicia Militar “no incorpora la prohibición expresa para la justicia militar de investigar y juzgar violaciones a los derechos humanos cometidas por militares, las cuales deben ser investigadas y juzgadas por la jurisdicción penal ordinaria. Lamentablemente las violaciones a derechos humanos cometidas por efectivos de la Fuerza Armada Nacional, continuarán siendo juzgadas por tribunales militares, sin la calificación correspondiente, como ha venido ocurriendo”.

Por su parte, la Plataforma Unitaria llega a México con el respaldo de importantes instancias internacionales en cuanto a la denuncia de vulneración de derechos humanos, de la nula justicia a las víctimas, y de la maltrecha institucionalidad venezolana.

En un segundo informe la Misión de Determinación de Hechos sobre Venezuela de la ONU, el Consejo de Derechos Humanos reiteró que no hay mejoras en materia de DD HH en el país. Además, en una importante descripción del funcionamiento de las instituciones venezolanas, constató que los jueces, fiscales y policías venezolanos contribuyen, por acción y por omisión, a la violación sistemática de los derechos fundamentales.

Alex Saab, la excusa del chavismo

Más allá de la dificultad que pueda tener el tema del sistema de justicia y de la institucionalidad, el punto más complejo de la segunda ronda de negociaciones será la utilización de fondos en el extranjero para planes sociales.

En este aspecto, ambas delegaciones llegan con dos aspectos críticos pero fundamentales para cada uno: mientras que el chavismo pide la incorporación de Alex Saab, contratista y presunto testaferro de Maduro preso en Cabo Verde y en proceso de extradición a Estados Unidos por supuestos casos de corrupción; la oposición parece dividida con la empresa Monómeros, recientemente intervenida por el gobierno colombiano. El chavismo ha usado ambos aspectos para amenazar, directamente o a través de sus aliados, con terminar la negociación.

Jorge Rodríguez, representante de la delegación de Maduro. Foto: Cortesía.

El 14 de septiembre, al tiempo que preparaba unilateralmente la reforma judicial, el chavismo anunció que incorporaría al empresario a Saab como miembro pleno de su delegación y como representante ante la mesa social aprobada en el acuerdo parcial de atención a los ciudadanos de Venezuela. La respuesta de la Plataforma Unitaria fue contundente:

El anuncio de la solicitud de incorporación realizada hoy, corresponde a una estrategia de defensa del régimen ante el proceso judicial entre dos países con separación de poderes y democracia, cuyos órganos jurisdiccionales siguen un proceso de extradición. No es la primera vez que esto se intenta. Existen precedentes”, dijeron en un comunicado.

No obstante, el régimen de Maduro acudió a sus aliados internacionales para presionar por la incorporación de Saab. En un comunicado, Rusia alertó que la extradición del empresario colombiano a EE UU representa una “amenaza seria” a los esfuerzos del chavismo y de la oposición de encontrar salidas a la crisis venezolana en las negociaciones en México. “Consideramos políticamente motivado el enjuiciamiento penal de Alex Saab, quien posee el estatus diplomático y estuvo ejerciendo una misión humanitaria”, enfatizaron los rusos.

Monómeros, ¿innegociable?

Otra carga pesada que lleva la Plataforma Unitaria es la situación de Monómeros, en control del gobierno interino de Juan Guaidó desde abril de 2019. Jorge Rodríguez, jefe de la delegación de Maduro, indicó en México hace tres semanas que la intervención de la empresa era “un robo flagrante” del gobierno colombiano. Asimismo, reveló que conversaban sobre “mecanismos audaces, novedosos y diversos” para obtener recursos.

El chavismo ha usado a Monómeros, así como Citgo, el oro en Inglaterra y demás activos, como eje central en México para alimentar su narrativa de que tiene escasos recursos en su poder para solucionar la crisis venezolana. De esta forma, pidieron la devolución del dinero con base en el “respeto del estado constitucional de derecho” que establece el memorando de entendimiento.

Delegación de la Plataforma Unitaria. Foto: Cortesía

No obstante, desde la Plataforma Unitaria aseguraron, antes de que iniciara la segunda ronda de negociaciones, que no es un tema negociable. En declaraciones a Infobae, Julio Borges, comisionado presidencial para Relaciones Exteriores de Juan Guaidó, declaró:

“La dictadura puso la posibilidad de un acuerdo para acceder a los fondos del FMI. Ellos han hablado de que esas empresas (Citgo, Monómeros), oro y activos, sean tomados por la dictadura. Yo quiero dar tranquilidad: eso no está planteado que sea parte de la discusión en México. La idea es proteger los activos de Maduro, porque si eso cae en manos de Maduro se van a robar todo”.

En cualquier caso, a pesar de las amenazas, de momento las negociaciones continúan su rumbo.

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