• Para octubre de 2021, ya serán 14 ceros los que habrá perdido el bolívar desde enero de 2008

Cuando llegue el 1° de octubre se habrá materializado la tercera reconversión monetaria en Venezuela, en la que el bolívar tendrá seis ceros menos que su predecesor, el bolívar soberano.

La primera reconversión entró en vigencia el primer día de 2008 durante el gobierno de Hugo Chávez Frías. El cono monetario del bolívar -sin apellidos para entonces- había llegado hasta el billete de 50.000 bolívares -equivalentes a 23.25 dólares estadounidenses en diciembre de 2007, debido a que el cambio oficial del Banco Central de Venezuela (BCV) se tasaba para aquel entonces en 2.150 bolívares-, lo que ya dificultaba las cuentas del público en general gracias a la cantidad de ceros que se iban acumulando.

Así nació el bolívar fuerte (Bs.F), que restó tres ceros a la moneda al tiempo que agregó un billete de 100 Bs.F -no existía un billete de 100.000 bolívares del viejo cono monetario-. Este billete de 100 Bs.F era igual a $ 46,15 para enero de 2008, de acuerdo con la cotización del dólar tasada por el BCV, que se ubicaba en 2,15 Bs.F.

Entre 2008 y 2012 las inflaciones anuales oscilaron entre 20,1 % (2012) y 30,4 % (2008), según los números publicados por el BCV año tras año. Esto garantizó cierta estabilidad, pero seguían sin ser cifras óptimas. 

Desde el viernes negro (febrero de 1983), la inflación fue y sigue siendo un problema recurrente en la economía venezolana. Y a pesar de las promesas de sus gobernantes, ninguno la pudo bajar de dos dígitos de forma continua al finalizar cada año.

Se desató la inflación en Venezuela

Fue en 2013 cuando comenzó la espiral inflacionaria en el país. El descontrol oficial en el gasto público gracias a la renta proveniente de los altos precios del petróleo -alcanzó precios máximos de hasta 140 dólares por barril en un momento determinado-, además de la ausencia de un plan económico verdaderamente orientado al crecimiento del país y a la impresión de dinero inorgánico, fueron algunos de los causantes.

La inflación fue aumentando año tras año, hasta sobrepasar el umbral del 100 % en 2015 -hecho que no se daba desde 1996 en tiempos de Rafael Caldera (103 %)-, al llegar a un acumulado de 180,9 %.

Posteriormente, en el último trimestre de 2017 arrancó lo que los especialistas en materia económica denominan hiperinflación. Esto es, a grandes rasgos, un aumento continuo de precios mensual de más de 50 %, de acuerdo con la definición del académico Philip Cagan, acuñada en 1955.

En el proceso, los billetes originales del Bs.F quedaron en desuso por la misma población. De su cono original, solo resistió prácticamente hasta la llegada del bolívar soberano el billete de 100 Bs.F, tras una larga agonía prorrogada varias veces por el presidente Nicolás Maduro. Aunque esta vigencia solo fuese gracias a que el primer mandatario así lo decretara.

De esta manera, al cono monetario del Bs.F se sumaron los billetes de: 

-500 Bs.F (500.000 Bs del cono monetario anterior a 2008)

-1.000 Bs.F (1.000.000 Bs del cono monetario anterior a 2008)

-2.000 Bs.F (2.000.000 Bs del cono monetario anterior a 2008)

-5.000 Bs.F (5.000.000 Bs del cono monetario anterior a 2008)

-10.000 Bs.F (10.000.000 Bs del cono monetario anterior a 2008)

-20.000 Bs.F (20.000.000 Bs del cono monetario anterior a 2008)

-100.000 Bs.F (100.000.000 Bs del cono monetario anterior a 2008)

Como era de esperarse, las cuentas ya eran bastante engorrosas, al igual que en 2007. En agosto de 2018, las cifras de inflación eran preocupantes. El índice acumulado de ese año -hasta julio- era de 10.664,7 % y el interanual de los últimos 12 meses ascendió a 82.766 %, de acuerdo con el Índice Nacional de Precios al Consumidor de la Asamblea Nacional. 

Llegó “el soberano”

Bajo ese contexto, el 20 de agosto se implementó oficialmente el bolívar soberano (Bs.S), que quitaba no tres, sino cinco ceros al Bs.F; y ocho en total desde la primera reconversión. 3.884 días de vida tuvo el bolívar fuerte.

bolívares
Foto: EFE

Este nuevo cono monetario tuvo como máximo exponente al billete de 500 Bs.S -50 millones de bolívares fuertes, 50 mil millones de bolívares “antiguos”-, que eran convertibles a $ 8,19 -tasa BCV de 61,02 Bs.S- o $ 4,92-tasa no oficial de 101,48- en agosto de 2018.

Lo anterior ponía en relieve la destrucción del bolívar como moneda en relación con la primera reconversión monetaria. Un punto distintivo de este segundo proceso es que se hizo en medio de una hiperinflación, cosa que no ocurrió con la ejecutada por Chávez.

Un dato curioso es que un billete podía tener fecha de impresión del 15 de enero de 2018, siete meses antes de la reconversión.

Reconversión monetaria

Como ocurrió con la reconversión de 2008, los billetes del cono monetario pertenecientes al Bs.S rápidamente quedaron descartados.

Casi un año después, en junio de 2019, se incorporaron tres piezas, a saber, de 10.000 Bs.S, 20.000 Bs.S y 50.000 Bs.S -esta última vigente hasta hace poco-. Hubo un salto de 500 Bs.S a 10.000 Bs.S, sin billetes intermediarios entre ambos montos.

Esta pieza de 50.000 Bs.S -cinco millardos de bolívares fuertes, cinco billones de bolívares antiguos-, al momento de su entrada al sistema monetario equivalía a $ 7,43 según cotización oficial, o $ 6,11 de acuerdo con “el paralelo”.

La duración del Bs.S fue de 1.138 días, 70,7 % menos que el Bs.F. La explicación de este aspecto fue resumida en un párrafo por la economista Rosamnis Marcano en un foro del Observatorio Venezolano de Finanzas.

“El bolívar digital está basado en una moneda débil, afectada por una inflación acelerada. La inflación anual promedio entre 2008 y agosto 2018 fue de 419 % y la inflación anual promedio entre agosto 2018 y mayo de 2021 fue de 62.644 %. Por esto duró más el bolívar fuerte”.

Tres reconversiones en casi 14 años

El 1° de octubre de 2021 llega la tercera metamorfosis del bolívar en los últimos 13 años y nueve meses: el bolívar digital. Entre esta fecha y el 1° de enero de 2008 habrán transcurrido 5.022 días. En ese lapso, la moneda venezolana tendrá oficialmente 14 ceros menos.

A pesar de su nombre, aparentemente sí contará con piezas físicas que, curiosamente, todas tendrán la imagen de Simón Bolívar. El billete de mayor valor será de 100 bolívares digitales, que representan alrededor de $ 24, según cotización del BCV al momento de redactar esta nota.

Asimismo, 100 bolívares digitales serán:

-Cien millones de bolívares soberanos

-10 billones de bolívares fuertes

-10 mil billones de bolívares de denominación antigua

100 bolívares digitales pagarían un almuerzo para dos, tres o cuatro personas. Todo dependiendo del establecimiento comercial y de la ciudad donde se encuentren , por poner un ejemplo arbitrario.

El equipo de El Diario consultó con el reconocido economista, profesor de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y diputado a la Asamblea Nacional de 2015, José Guerra, para conocer un poco más sobre los principales aspectos de la tercera reconversión monetaria.

Para Guerra, la característica común en estas reconversiones es que ninguna de ellas se ha estructurado conforme a un plan económico para terminar con la hiperinflación o bajar la inflación. “Por esta razón, al cabo de un tiempo los ceros que se le quitaron a la moneda vuelven a aparecer en forma de una moneda depreciada totalmente”, indicó.

Una de las justificaciones más reiterativas que se han dado históricamente de las reconversiones en Venezuela tiene que ver con la cantidad de dígitos que maneja el cono monetario vigente en un momento dado. Cuestión que afecta tanto a comerciantes como a clientes, e incluso a las máquinas calculadoras y fiscales con todo lo que ello implica. 

El académico considera que, a pesar de que tales argumentos son válidos, si la reconversión no viene acompañada de medidas económicas para detener la hiperinflación, orientadas a terminar con el financiamiento monetario del BCV, entonces no habrá forma de que la inflación vaya a bajar y, por consiguiente, esta reconversión se perderá como pasó con las anteriores.

“Si la inflación cede, el cono monetario va a perdurar. Pero con niveles de inflación anuales superiores al 500% o 1.000%, en dos años, dos años y medio, tal vez tres años, se perderá todo el esfuerzo de la reconversión”, estimó.

Aunque Guerra considera que la reconversión monetaria es una medida necesaria, aclara que por sí sola no tiene efecto alguno en la inflación. Sin embargo, puede tener sus beneficios. “Si facilita las transacciones, todos ganan. Pero (la reconversión) tiene un costo económico importante porque los billetes hay que imprimirlos y eso cuesta plata, las monedas hay que acuñarlas y eso cuesta plata. Entonces quien termina perdiendo es el fisco, qué hace un gasto que a lo mejor va a perder al cabo de un par de años”, sentenció.

Bolívar digital: ¿solo un nombre o una declaración de intenciones?

“El término ‘bolívar digital’ es solo un nombre, definitivamente”, manifestó con seguridad José Guerra. Para el economista, este aspecto no tendrá mayor impacto. A menos que haya un plan masivo de digitalización del transporte y de los pequeños comercios, cosa que no ve posible.

Aun así, el término “digital” ha traído consigo diversas conjeturas. Desde el temor a la desaparición del billete físico, hasta si un país como Venezuela está preparado para un ecosistema completamente digital de transacciones.

Guerra no tiene del todo claro cómo va a funcionar realmente el bolívar digital. “Que se llame digital significa que se le va a dar prioridad a las transacciones virtuales; es decir, a las que no involucran el papel o la moneda como la conocemos, pero no tenemos absolutamente claro cómo va a ser”.

Parte de esa incertidumbre tiene que ver con la capacidad de Venezuela para implementar una moneda digital. “El país no cuenta porque la conexión a Internet es muy débil, no llega a todas partes. La cobertura es baja y errática, se cae mucho, y la prueba está en lo que sucedió con el Banco de Venezuela, que fue deshabilitado o inhabilitado por casi una semana”, dijo Guerra.

Dolarización y actualidad de la economía venezolana

Otro de los aspectos que se le preguntó al docente de la UCV es sobre la dolarización de facto que atraviesa el país. Para Guerra, la adopción del dólar estadounidense por parte del venezolano llegó para quedarse.

“Es el camino que se encontró para sustituir la moneda (bolívar) debido a su inutilidad ocasionada por la hiperinflación. La gente quiere una moneda cuando ve que no hay inflación, que la puede mantener. La gente mantiene el peso colombiano porque sabe que no hay inflación, el peso chileno porque la inflación es baja, el dólar porque sabe que es una moneda estable. Una moneda que se está depreciando causa el repudio del público y no la quiere”, aseveró.

Dolarización y reconversión monetaria
Foto: EFE

Esta dolarización improvisada vino acompañada de otra medida ejecutada con una dosis de desorden: la liberación de precios por parte del Ejecutivo nacional y exoneración de aranceles a productos importados. Esto ha derivado en un cambio de colas por bodegones en cada esquina. Ese cambio de paradigma no pasó desapercibido para Guerra.

“El gobierno entendió que eran preferibles los precios elevados -aunque la gente no puede comprar en muchos casos- a la alternativa de anaqueles vacíos con gente en las colas esperando productos en existencia. Yo creo que sí hay una apertura incompleta en medio de la dolarización observable en Venezuela”, matizó el diputado.

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