• Pese a las adversidades, tres paradeportistas demuestran que la discapacidad no es impedimento para cumplir sus metas, para ellos no hay excusas y son ejemplo de superación. Son tres migrantes venezolanos que entregan el 100 % en sus entrenamientos y trabajan para cumplir su sueño de representar a Perú en competencias internacionales. Foto: Rolly Reyna

Es el primer domingo de la primavera y el reloj marca las 8:00 am. La mayoría de las personas suele estar durmiendo a esa hora, pero más de 15 paradeportistas se reúnen en el polideportivo Limatambo, en el distrito de San Borja en Lima, para entrenar, jugar y cumplir el anhelado sueño de ser uno de los elegidos que formará parte de la primera selección de fútbol de amputados de Perú.

Venezolanos sin límites: los migrantes que sueñan con ser parte de la selección nacional de fútbol de amputados en Perú
Foto: Rolly Reyna

Desde diferentes municipios de la capital peruana e incluso en otras regiones del país, algunos de ellos viajan hasta 15 horas para entrenar, transmitir los conocimientos a los clubes que empiezan a formarse en ciudades como Piura, al norte de Perú, y seguir conociendo más sobre este deporte que aún no es reconocido dentro del circuito paralímpico.

Entre ellos también están Juan, Anderson y Jhoneiker, tres jóvenes migrantes venezolanos que han encontrado en tierras incas oportunidades laborales, un hogar seguro, amigos que se han convertido en familia y una asociación deportiva que los hace sentir como en casa y los motiva a superarse cada día.

Venezolanos sin límites: los migrantes que sueñan con ser parte de la selección nacional de fútbol de amputados en Perú
Foto: Rolly Reyna

La ilusión de ser parte de la primera selección de fútbol de amputados de Perú

Eduardo García es peruano y tiene 18 años como dirigente deportivo en su país. Su experiencia con personas con discapacidad, su conocimiento en los deportes adaptados, las asesorías internacionales y el apoyo de paradeportistas, le permitieron crear hace tres años la Asociación Nacional de Fútbol de Amputados del Perú (ANFAP), organización en la que es presidente.

Los martes y domingos son los días de entrenamientos. Quienes asisten aspiran ser uno de los 12 o 14 seleccionados (dependerá de lo que se establezca en el reglamento internacional), que participarán en un torneo suramericano que se realizará en abril del próximo año y el cual será clasificatorio para la Copa Mundial de Fútbol para Amputados 2022 que se celebrará en Turquía ese mismo año.

Las puertas están abiertas para entrenar y para quienes quieran integrar el equipo, no importa la nacionalidad. Si los migrantes quieren participar y ser parte de la selección de Perú, deben demostrarlo. El que quiera y reúna todas las condiciones estará en la selección”, expresó Eduardo García, presidente de la ANFAP para El Diario.

Cada semana están en constante evaluación, no solo son monitoreados para conocer cómo mejoran con la preparación física, en los entrenamientos también se evalúa la responsabilidad, disciplina, entrega y el compromiso de cada jugador.

Venezolanos sin límites: los migrantes que sueñan con ser parte de la selección nacional de fútbol de amputados en Perú
Foto: Rolly Reyna

Hace casi tres meses se retomaron los entrenamientos presenciales, cuando se priorizó la vacunación contra el covid-19 de personas que padecen enfermedades raras y huérfanas en el territorio peruano. Ellos usan mascarillas durante los entrenamientos y juegos con el fin de evitar posibles contagios de coronavirus.

Los entrenamientos físicos están a cargo del fisioterapeuta Luis Chuquihuara, mientras que el exfutbolista Raúl Quintanilla se encarga de guiar la parte técnica. La asociación cuenta con profesionales destacados que conforman un equipo multidisciplinario, en el que también hay nutricionistas, psicólogos y community manager, quienes han sumado esfuerzos para lograr el reconocimiento que este tipo de disciplina deportiva se merece.

Ese domingo en la cancha mientras juegan, no solo hay 12 piernas disputándose un balón para anotar un gol, hay 12 historias de superación, resiliencia y motivación, de las que es imposible no sentir admiración, pues para ellos no existen las excusas ni lo imposible.

Venezolanos sin límites: los migrantes que sueñan con ser parte de la selección nacional de fútbol de amputados en Perú
Foto: Rolly Reyna

Renacer en un mundo donde no existen límites

Juan Vargas es natural de Caricuao, una de las 32 parroquias de la ciudad de Caracas. Tiene 37 años de edad y hace cinco años se vio obligado, al igual que miles de venezolanos, a dejar su casa en búsqueda de una mejor calidad de vida para él y su familia.

Vivió en la ciudad de Manta en Ecuador, su paso por ese país le permitió reunir el dinero suficiente para reencontrarse con su esposa y su pequeña hija y emprender el viaje hacia Perú, uno de los primeros países en establecer decretos que facilitaban a los venezolanos regularizar su estatus migratorio.

Juan llegó a territorio peruano sin saber que su vida cambiaría en tan poco tiempo. Después de vender golosinas en las calles y pasar por varios empleos, empezó a trabajar en el emporio comercial de Gamarra, el centro textil más grande de Latinoamérica y en el que cientos de venezolanos se ganan la vida.

Un día como cualquier otro, muy temprano se despidió de su esposa e hija y salió rumbo al trabajo, sin imaginar que minutos después casi muere en un accidente. Relato que fue atropellado por un conductor inescrupuloso que intentó evitar cruzarse con otro vehículo y no dudó en arrollarlo a él y darse a la fuga.

Accidentes de tránsito en Perú

De acuerdo con la Superintendencia de Transporte Terrestre de Personas, Carga y Mercancías (Sutran) de enero a febrero del presente año, 1.073 personas resultaron heridas en accidentes de tránsito a nivel nacional. Lima se ubica como la principal ciudad en este trágico ranking.

Fue trasladado a un hospital y esas horas para Juan fueron cruciales en su vida, perdió el conocimiento y estuvo en coma. Al despertar no sabía la gravedad de lo que había sufrido, su cuerpo estaba marcado con decenas de hematomas y su pierna izquierda totalmente vendada.

Su inesperada caída tras el fuerte impacto con el camión que lo atropelló, provocó la ruptura de la arteria femoral. Según los expertos, una herida que afecte la arteria y la vena femoral a la misma vez, ocasionaría un sangrado severo que puede provocar la muerte en tan solo tres minutos, pero aunque este no fue el caso de Juan, ya que su vena no se vio afectada, la pasó bastante mal.

Venezolanos sin límites: los migrantes que sueñan con ser parte de la selección nacional de fútbol de amputados en Perú
Foto: Rolly Reyna

Visitó el quirófano 15 veces, fueron más de 10 intervenciones a las que se enfrentó para no perder una extremidad y en las que llegó a pesar 40 kilos. Los médicos intentaron salvar su pierna, sin embargo, el diagnóstico clínico pronosticaba solo dos posibilidades: perder la pierna o la vida. Pero con la esperanza de ver a su hija crecer y estar junto a su esposa nuevamente, aceptó que le amputaran la pierna.

Después de cuatro meses fue dado de alta y empezó su rehabilitación. Ahora le tocaba vivir con una nueva condición física en un país que no es el suyo. Él contó que las duras pruebas a las que se ha enfrentado en su vida, lo han hecho fuerte e imparable.

Estuvo seis meses en terapia, tiempo en el que buscaba cómo insertarse en la práctica de un deporte. Conoció a un profesor de levantamiento de potencia y empezó su vida como paradeportista. Meses después ya participaba en sus primeras competencias. Una de las más importantes para él fue en diciembre del año 2019, en la que quedó campeón en su categoría.

Hace más de dos años se enteró de los entrenamientos, juegos y actividades que organiza la ANFAP y desde ese momento trabaja por cumplir el sueño de que su nombre esté en la planilla oficial de la primera selección nacional de fútbol de amputados en el país andino.

Me siento muy contento de entrenar con lo que será la primera selección de fútbol de amputados en la historia deportiva de Perú, solo estar aquí ya es un logro para mí. Como migrante no me he rendido, sigo luchando y demostrando que no importa la adversidad ni la discapacidad, a veces esta se convierte en una oportunidad para lograr lo que jamás imaginamos”, expresó Juan Vargas para El Diario.

Su presencia en los entrenamientos y juegos se hace sentir, él es el amigo de todos y mientras la voz del profesor Quintanilla se ausenta por unos minutos durante el partido, se escucha la de Juan, alentando a sus compañeros, regañándolos, motivándolos y transmitiéndole esa energía que lo hace único en el equipo.

Entrena y juega con la camiseta número 9 de la bicolor, en la espalda lleva el apellido del futbolista Gianluca, un italiano que se nacionalizó peruano gracias a la reforma del artículo número 52 de la Constitución peruana, modificación impulsada por un grupo de venezolanos y en la que se aprobó considerar peruanos por nacimiento a los nacidos en el exterior de padre o madre peruanos, inscritos en el registro correspondiente, conforme a ley. Esto permitió que Lapadula juegue oficialmente en la selección nacional de fútbol, convirtiéndose en uno de los jugadores más queridos por la comunidad peruana.

Foto: Rolly Reyna

Juan se considera un guerrero de la vida y aunque confiesa que al principio fue duro aceptar su nuevo yo, cada vez que se veía al espejo empezaba a quererse y se convencía de que en este mundo todavía tiene una misión que cumplir.

Encontrar oportunidades en medio de la adversidad  

Apenas cumplió la mayoría de edad, Anderson González migró desde Venezuela a Perú, pues contó que a su corta edad solo conoció un país en el que el dinero no era suficiente para cubrir sus necesidades básicas, el acceso a los alimentos cada vez era más limitado, los servicios públicos se deterioraban cada día y las posibilidades de terminar una carrera universitaria y vivir de alguna profesión eran casi nulas.

En su adolescencia, lo que parecía ser un día de diversión entre amigos, terminó en tragedia. Anderson jugaba con pirotecnia y manipulaba un cohetón, explosivo que esparció pólvora en su mano y estalló en cuestión de segundos. Se trató de un accidente en el que los especialistas tuvieron que amputarle la mano derecha.

Anderson cursaba el último año de bachillerato, estaba a semanas de cumplir 15 años de edad, y le tocó volver a aprender a escribir, ahora lo haría con la mano izquierda, pues era diestro. Empezó a adaptarse a su nueva vida. Terminó la secundaria y comenzó a estudiar informática, sin embargo, meses después su situación económica lo obligó a dejar a los que más quiere: su familia.

Como todo comienzo es difícil y más en mi condición en la que muchas personas pensaban que no era capaz de hacer algunos trabajos solo porque no tenía una mano”, expresó Anderson para El Diario.

Hace cuatro meses, gracias a un amigo peruano, conoció la ANFAP y la sedentaria y rutinaria vida que llevaba como migrante en Lima, en la que las extensas jornadas laborales parecen no terminar, empezó a cambiar gracias a los entrenamientos y juegos de cada domingo.

Desde Venezuela siempre le ha gustado el fútbol, pero no tenía idea de toda la reglamentación que existe cuando los amputados son quienes están en la cancha. Él es arquero y según las normas internacionales para ocupar esta posición, está permitido que tenga dos piernas, el único requisito es tener una amputación de algún miembro superior (mano o brazo).

Foto: Rolly Reyna

Anderson contó que pertenecer a la ANFAP le ha hecho bien, porque ha conocido personas valiosas que no lo rechazan y lo hacen sentir más cerca al calor familiar que tanto extraña. Allí la única competencia es ser mejor cada día, no existen las rivalidades y todos trabajan para que se concreten los planes que se han planteado de una forma profesional y responsable.

Los domingos se distrae, escapa de la rutina y conoce nuevas personas. Ese día no hay espacio para los problemas ni las preocupaciones. Su estadía en Perú le ha permitido conocer su gastronomía, historia, cultura, música y más de esta disciplina deportiva. Él confesó que, si es uno de los seleccionados, representará con orgullo el país que le ha dado tantas oportunidades para cumplir lo que se propone.

“En mi familia me han enseñado que a las adversidades siempre hay que verle el lado positivo. Hay que enfocarse en lo que se quiere hacer en el futuro sin afectar a otros. Cada día me esfuerzo más porque ahora estamos como en una pre-selección y cualquiera de nosotros puede ser elegido”, manifestó Anderson para El Diario.

Perú, el segundo destino de los migrantes venezolanos

Según los datos recopilados por la Plataforma de Coordinación para Refugiados y Migrantes de Venezuela (R4V), al mes de septiembre del presente año más de un millón de venezolanos residen en Perú.

Se trata de personas que han huido de su país, escapando de la escasez de alimentos y medicinas, inseguridad, hiperinflación y la violación de los derechos humanos, convirtiéndose en una de las principales crisis de desplazamiento del mundo, de acuerdo a datos oficiales de la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Más de 496.000 han solicitado la condición de refugiado en territorio peruano, lo que convierte al país en la primera nación de acogida de personas venezolanas con necesidad de protección internacional y en el segundo destino de refugiados y migrantes venezolanos en todo el mundo, según Acnur.

Una oportunidad para todos sin importar nacionalidad

Jhoneiker Abreu es caraqueño y tiene 26 años de edad, hace 20 le amputaron la pierna izquierda debido a un tipo de cáncer que se origina en los huesos (osteosarcoma) y que le afectó significativamente el fémur.

Debido a esta situación a la que se enfrentó en su infancia, adquirió la independencia y habilidad con la que hoy puede caminar, jugar, trasladarse de un lugar a otro sin dificultad y hacer un sinfín de tareas sin la necesidad de tener dos piernas, como cuando practicó beisbol, deporte en el que obtuvo varios reconocimientos por su desempeño deportivo durante su adolescencia en Caracas.

En el año 2018 llegó a Lima y aunque en Venezuela siempre jugó fútbol convencional y él era el único con una condición física diferente, hoy gracias a las redes sociales conoció la ANFAP, institución con la que se siente en confianza y en la que puede desempeñarse mejor, ya que los entrenamientos van acorde a los de una persona con discapacidad.

Siempre he sido bastante competitivo y aunque estoy empezando estos entrenamiento me gustaría seguir, aprender más de esta disciplina y mantenerme activo en la práctica de los deportes” contó Jhoneiker para El Diario.
Foto: Rolly Reyna

Estos paradeportistas venezolanos son ejemplo de motivación y superación. Ellos practican deporte y fomentan un estilo de vida saludable, aprovechan el tiempo libre de forma recreativa, alejados de vicios, actos delictivos y demás prejuicios negativos con los que en varias ocasiones algunos sectores de la sociedad y medios de comunicación suelen vincular equivocadamente a los venezolanos que actualmente viven en Perú.

Son  migrantes venezolanos que han decidido no darse por vencidos y dan el 100 % en cada entrenamiento. Cada semana demuestran que son capaces y que pueden representar a Perú con la disciplina y el compromiso que se requiere, sin embargo, si esto no sucede, no se darán por vencidos, seguirán intentándolo y aseguran que su paso por tierras incas está valiendo la pena, ya que han aprovechado las oportunidades al máximo.

Foto: Rolly Reyna

Ellos están dejando un precedente importante en la historia deportiva del país, al entrenar con lo que será la primera selección de fútbol de amputados en Perú, país con el que se sienten agradecidos.

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