• El exministro de Defensa sufrió en paro cardiorespiratorio mientras recibía atención médica por coronavirus, según la información del fiscal del régimen, Tarek William Saab. Sin embargo, sus familiares negaron que haya tenido covid-19. El militar, quien se volvió un fuerte crítico del chavismo, estuvo 10 años en prisión, estando desde 2017 bajo custodia del Sebin

El régimen de Nicolás Maduro confirmó que la tarde del 12 de octubre de 2021 falleció el general Raúl Isaías Baduel, según por causas asociadas al covid-19. El militar de 66 años de edad destacó por ser una pieza clave durante el gobierno del difunto presidente Hugo Chávez, siendo protagonista en los hechos del 13 de abril de 2002. No obstante, su separación del chavismo y posiciones críticas al régimen lo llevaron a convertirse en uno de sus presos políticos más emblemáticos, pasando más de 10 años en prisión.

La noticia del deceso fue difundida por el fiscal general del régimen, Tarek William Saab. En su cuenta de Twitter, aseguró que Baduel sufrió un paro cardiorespiratorio “mientras se le aplicaban los cuidados médicos correspondientes”. También indicó que el prisionero había recibido la primera dosis de la vacuna contra el coronavirus, sin dar mayores detalles.

Desde 2017 Baduel estaba bajo custodia del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin). Estuvo recluido en la sede de Plaza Venezuela, Caracas, específicamente en el calabozo conocido como “la Tumba”; no obstante, el 29 de septiembre de 2021 familiares denunciaron su traslado a El Helicoide. En ese mismo lugar también está detenido uno de sus hijos, Josnars Adolfo Baduel.

Un día después de su muerte, Nadeska Baduel, hija del general, señaló que el pasado sábado visitó a su padre y no presentaba síntomas de covid-19.

Además, Omar Moraosta, abogado defensor de Raúl Isaías Baduel, advirtió que el general compartía celda al momento de su muerte con su hijo Jornal Adolfo Baduel y con el capitán Juan Carlos Caguaripano. Afirmó que estos dos no presentan síntomas de covid-19.

¿Quién fue el general Baduel?

Raúl Isaías Baduel nació en Las Mercedes, estado Guárico, el 6 de julio de 1955. Egresó de la Academia Militar de Venezuela en 1976, siendo un año menor que uno de sus compañeros en el Ejército: Hugo Rafael Chávez Frías. Junto a él y otros militares de izquierda como Francisco Arias Cardenas, Jesús Urdaneta y Yoel Acosta Chirinos, fundó en 1982 el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR-200).

A pesar de haber hecho el juramento bajo el samán de Güere, Baduel no participó en los intentos de golpe de Estado ejecutados en 1992. Estuvo ausente tanto en los hechos del 4 de febrero como en los del 27 de noviembre. Al respecto, Baduel escribió que desde un principio se opuso a la idea de tomar el poder por la fuerza, pues lo consideraba contrario al proyecto democrático que profesaba inicialmente el MBR-200. Pidió ser pasado a la reserva, , lo que le valió fuertes críticas por parte de sus compañeros de armas. Fue su primer roce con el chavismo duro que años después llegaría al gobierno con los votos.

Hugo Chávez (izquierda) y Raúl Isaías Baduel (derecha). Foto: Cortesía

Al asumir Hugo Chávez la presidencia en 1998 se mantuvo activo dentro del Ejército, donde tuvo un papel especial durante el golpe de Estado fallido del 11 de abril de 2002. En ese momento, como comandante de la Brigada de Paracaidistas, ejecutó la denominada Operación Restitución de la Dignidad Nacional. Esta consistió en restituir el hilo constitucional y rescatar a Chávez, para entonces detenido en la isla de La Orchila.

Las imágenes de Baduel trayendo a Chávez de regreso el 13 de abril de 2002 lo hicieron reconocido y parecieron alejar los fantasmas de 1992. En 2004 fue nombrado comandante general del Ejército, y en 2006 se convirtió en ministro de Defensa, cargo que ocupó por un año. A su salida del ministerio en 2007, sorprendió a los medios de comunicación al manifestarse en contra de la reforma constitucional promovida por el oficialismo. Ese año el Chávez sufrió su primera derrota en las urnas al ser rechazada la reforma, mientras Baduel se volvió un activo opositor al declarar que el entonces presidente se había alejado de los ideales que juró defender en 1982.

Su cambio de posición política le trajo rápidas consecuencias. El 2 de abril de 2009 fue detenido por funcionarios de la Dirección de Inteligencia Militar (DIM, actualmente Dgcim) y acusado de corrupción. Fue sentenciado a ocho años de prisión, los cuales pasó en la cárcel militar de Ramo Verde, en Los Teques, hasta recibir libertad condicional el 12 de agosto de 2015. Apenas había terminado en casa su condena en el año 2017, cuando volvió a ser arrestado, esta vez por agentes del Sebin. Se le acusó esta vez de conspirar para derrocar al régimen de Nicolás Maduro, y en 2018 el propio Maduro ordenó su degradación de rango y expulsión de la Fuerza Armada.

Reacciones a su muerte

Rápidamente las redes sociales estallaron tras conocerse la repentina muerte de uno de los prisioneros más emblemáticos de la última década. El director vicepresidente de la ONG Foro Penal, Gonzalo Himiob, denunció que con Baduel van ya 10 presos políticos que mueren bajo custodia. “La responsabilidad sobre la vida y la salud de cualquier detenido recae sobre el Estado. Se exige continuamente tratamiento médico para los presos. Casi nunca hay respuesta adecuada”, escribió en su cuenta de Twitter.

La muerte del General Baduel no generará reacciones públicas importantes en la FANB, pero hace mella en la institución. Pone de relieve el trato que la revolución da a su generales cuando habiéndose servido de ellos ya no les son útiles. Nuestras condolencias a sus familiares”, expresó la presidenta de la ONG Control Ciudadano, Rocío San Miguel.

También hubo reacciones en el campo de la política. El presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, expresó sus condolencias y recordó que durante su detención, Baduel fue víctima de torturas, además de negársele varias veces la atención médica. Indicó que existen actualmente en Venezuela más de 250 presos políticos que corren el mismo riesgo. “No será en vano todo el sacrifcio y esfuerzo de todo un país”, apuntó.

El primer vicepresidente de la Asamblea Nacional electa en 2015, Juan Pablo Guanipa, criticó fuertemente el comunicado de Tarek William Saab. Recordó que el Ministerio Público no hizo nada ante las denuncias de violación de derechos humanos sufridas por el general. Misma opinión tuvo la presidenta del partido Encuentro Ciudadano, Delsa Solórzano. «Quien usurpa el MP emite opinión, sin investigación, señalando causa de muerte. Esto es aberrante y característico de criminales de lesa humanidad», expresó la diputada de 2015.

Por su parte, el embajador del gobierno interino en Estados Unidos, Carlos Vecchio, también publicó un comunicado. En él comparó el caso de Baduel con el de otros presos políticos asesinados, como Fernando Albán o el capitán Rafael Acosta Arévalo. “Los presos políticos en Venezuela están sentenciados a una pena de muerte en cámara lenta, donde la constante es la violación a sus derechos humanos y fundamentales”, expresó.

Por el lado del oficialismo reinó un absoluto silencio. Fuera de la publicación de Saab, ningún miembro del régimen de Maduro se pronunció. Ni siquiera Francisco Arias Cárdenas, quien fue su compañero en el MBR-200, ni personajes ligados al mundo militar. En todas las cuentas de Twitter de la FANB solo habían mensajes alusivos al Día de la Resistencia Indígena.

Familia perseguida

Raúl Isaías Baduel no fue el único miembro de su familia en sufrir persecusión por parte del oficialismo. Raúl Emilio Baduel Cafarelli, hijo del general, también fue detenido el 21 de marzo de 2014. El joven, en ese entonces dirigente estudiantil de la Universidad de Carabobo, participaba en una protesta en Maracay cuando fue detenido por funcionarios de la Policía de Aragua junto al activista Alexander Tirado. Ambos militantes del partido Voluntad Popular (VP) fueron condenados a ocho años de prisión por instigación al odio; no obstante en 2018 salió en libertad como parte de una amnistía ofrecida por el régimen de Maduro.

Josnars Adolfo fue el segundo hijo de Baduel en caer en prisión. El 4 de mayo de 2020 fue capturado en las costas de Chuao, Aragua, como presunto partícipe de la incursión militar fallida denominada «Operación Gedeón». Fue trasladado a la sede de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) en Caracas y procesado por terrorismo y traición a la patria. Familiares han denunciado que durante su reclusión ha sido víctima de constantes torturas e inhumanos, quedando registros de sus ingresos al hospital de Fuerte Tiuna por asfixia mecánica.

El 15 de mayo de 2020, Andreína Baduel impuso ante la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) un recurso de habeas corpus, luego de tener días sin conocer el paradero de su hermano. La solicitud no solo fue rechazada por la corte, sino que además anexaron una orden al Ministerio Público de investigarla bajo sospecha de complicidad. Meses después, el 19 de marzo de 2021, Andreína Baduel denunció la detención arbitraria de su esposo Gerardo Carrero, quien ya había sido arrestado antes, en las protestas de 2014.

Baduel, el prisionero

Última imagen tomada al general Baduel, como una fe de vida ante las exigencia de sus familiares en marzo de 2018. Foto: Cortesía

En más de una década Raúl Isaías Baduel solo sintió la comodidad de su hogar en un breve lapso de dos años. La libertad plena jamás, y en sus últimos meses en El Helicoide se le impidió totalmente ver a sus familiares y abogados. Esta práctica ya la había experimentado en otros sitios en los que estuvo detenido.

Su nombre figura varias veces en los informes que reflejan la sistemática violación de derechos humanos en Venezuela. Tanto en el elaborado por la alta comisionada para los DD HH de las Naciones Unidas, Michelle Bachelet, como en el de la Misión de Determinación de Hechos. En ambos se deja registro del allanamiento y captura irregular que sufrió Baduel en 2017, con una investigación que se abrió un día después de su arresto, y un juicio que nunca se realizó. También las constantes denuncias de tratos crueles, degradantes e inhumanos que sufrió bajo custodia de la Dgcim y el Sebin.

En estos cuatro años de detención paso de Ramo Verde a una instalación carcelaria ubicada en el Fuerte Tiuna, y bautizada por los custodios como “la Casa de los sueños”. Su existencia no era conocida hasta que en 2019 fue recluido en ese mismo lugar el entonces primer vicepresidente del Parlamento, Edgar Zambrano. Tanto el calabozo en Fuerte Tiuna como “la Tumba” han sido reconocido por las dependencias de la ONU como centros de torturas.

De ser el héroe del 13 de abril de 2002, el general Baduel pasó a ser el preso de mayor cuidado para el oficialismo. La influencia y respeto que tenía dentro de las Fuerzas Armadas hicieron que se prohibiera su contacto con otros detenidos militares en Ramo Verde. Ahora, con una muerte cuyas causas quedan reducidas a un escueto mensaje de Twitter, el fundador del MBR-200 se convierte en otro preso político que muere bajo custodia del Estado.

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