• Un informe de las organizaciones Acción Ciudadana Contra el SIDA y Red Venezolana de Gente Positiva advirtió que el Estado venezolano dejó de comprar medicinas y reactivos para tratar la enfermedad, además de mantener un subregistro de muertes vinculadas al VIH/SIDA. Foto: Cortesía Francisco Bruzco

Para un paciente con VIH/SIDA sobrevivir en Venezuela es una completa odisea. Entre la emergencia humanitaria compleja y el desabastecimiento de medicinas antirretrovirales, se complican las posibilidades de recibir tratamiento; especialmente en 2021, cuando se registra una escasez de 58,68 % de los fármacos necesarios, los cuales son suministrados en su totalidad por cooperación internacional. Desde hace cinco años el Estado venezolano se desentendió del tema.

Todo el drama que enfrentan los pacientes en los últimos dos años quedó reflejado en el informe Venezuela, continúa el vía crucis de las Personas con VIH. El documento fue elaborado por Acción Ciudadana Contra el SIDA (Accsi) y la Red Venezolana de Gente Positiva (RVG+). Ambas contaron a su vez con el apoyo de la sociedad civil y múltiples organizaciones no gubernamentales regionales.

La investigación de Accsi y RVG+ contó con varios obstáculos durante su desarrollo, principalmente por la falta de colaboración de las autoridades al momento de brindar información. Por ese motivo constituyeron una red con diferentes organizaciones de la sociedad civil dedicadas al tema, quienes realizaron un monitoreo en 19 estados entre enero de 2020 y junio de 2021.

Desabastecimiento de antirretrovirales

Accsi y RVG+ advierten en su documento sobre un fuerte retroceso en la respuesta del Estado venezolano a la epidemia de VIH/SIDA. Si bien desde hace 10 años existe una situación de desabastecimiento de medicamentos antirretrovirales en el país, se reportó 62,63 % de escasez durante el año 2020, y 58,68 % en los primeros seis meses de 2021.

La pandemia de covid-19 produjo retrasos en la producción y transporte mundial de medicamentos, haciendo que un punto de 2020 todas las farmacias de Venezuela reportaran un agotamiento total en su existencia de fármacos.

Entre los fármacos con mayor un índice de desabastecimiento superior al 70 % se encuentran el Darunavir de 75 mg y 800 mg, Atazanavir 200 mg y Efavirenz de 200 mg y 600 mg. “Estas medicinas son recomendadas por el Ministerio de Salud en su publicación titulada Guía de Tratamiento Antirretroviral para las Personas con VIH”, agrega el informe.

En el caso de los esquemas de terapia conformados por tres medicamentos aprobados por la guía del ministerio, se encontró que en la mayoría de los estados suele escasear al menos uno. Esto impide a los pacientes completar su tratamiento, obligándolos a usar solo los disponibles, o reemplazarlos por otros que no están en su prescripción recomendada. 

Diagnósticos tardíos

Foto: Cortesía DW

La negativa de las autoridades a brindar información a los monitores desplegados por las organizaciones complicó bastante el trabajo de contabilizar la cantidad de nuevos contagios de VIH/SIDA en Venezuela entre 2020 y 2021. La data oficial encontrada en el Informe Global para el SIDA en Venezuela 2021, citado por el texto, ubica alrededor de 4.970 nuevos casos.

Acota que 74,23 % de los contagios ocurrieron en hombres, de ese porcentaje, 77,4 % está en el rango entre los 20 y 49 años de edad. Señala que en los últimos 10 años se han diagnosticado 65.768 casos. Por su parte, un conteo independiente hecho por los monitores del informe ubicó 2.266 nuevos casos de VIH en 2020 y 1.506 en los primeros seis meses de 2021, lo que a su juicio, significa un aumento del 50,46% en comparación con todo el 2020.

Las ONG denuncian que en muchos de los casos, el diagnóstico ocurrió en una etapa tardía, cuando el paciente ya manifestaba síntomas claros y una grave condición de salud. Esto debido principalmente a que la mayoría de las pruebas se hicieron con equipos suministrados por organizaciones internacionales.

Destacamos que, en este período reportado, el Ministerio de Salud no hizo las compras de reactivos destinados para la detección de VIH en la población venezolana y al mismo tiempo reconoce en el informe de Monitoreo Global que su costo en los laboratorios privados es tan elevado que no es accesible para la gran mayoría de los pacientes”, sentencian.

Subregistro de muertes 

Un punto que destaca el informe es una reducción en el número de muertes por VIH/SIDA en los últimos dos años. Los colaboradores contabilizaron durante el transcurso de la investigación 643 decesos: 380 en 2020 y 263 hasta junio de 2021. En ese tiempo, también se agregan 59 fallecimientos registrados entre agosto 2020 y junio 2021 por complicaciones asociadas al covid-19

Acota que entre los años 2010 y 2017 se estima que ocurrieron 17.551 muertes de pacientes con VIH/SIDA, lo cual hizo que la tasa de mortalidad específica aumentara de 6,4 a 8,6 muertes por cada 100.000 habitantes. “Estos fallecimientos ocurrieron en sus viviendas y centros de salud públicos y privados, con el agravante de que no todos los decesos fueron registrados por el sistema público sanitario, produciendo un subregistro en la data epidemiológica nacional”, alerta el informe.

Tal es el caso, que en el informe de Monitoreo Global de SIDA de 2021 no aparecen cifras oficiales de muertes en 2020. Entre las causas de este subregistro, el informe enumera varias como negligencia de las autoridades al cumplir la normativa legal de registro, la mala clasificación del registro al atribuir como causa de muerte enfermedades derivadas como la tuberculosis, incluso sesgos por parte de familiares que solicitan no colocar la palabra SIDA en las actas de defunción. Del mismo modo, denunciaron que el Ministerio de Salud dio instrucciones a los centros públicos de no ofrecer información oficial a los monitores.

Persiste la discriminación

Foto: Cortesía

Los monitores comunitarios de Accsi y RVG+ reportaron que entre 2020 y 2021 hubo 2.757 casos de discriminación de pacientes con VIH/SIDA en los centros de salud. La mayoría de las denuncias ocurrieron al inicio de la pandemia, cuando el personal médico se negó a recibirlos o atenderlos por dar prioridad a los contagiados de covid-19.

Indicaron que en otros casos, el personal atendió a los pacientes con la condición de que costearan por su cuenta todas las medicinas, así como implementos quirúrgicos y de bioseguridad. “Esta exigencia se enfatiza en las embarazadas con VIH para el momento del alumbramiento del bebé”, agregan.

Durante ese lapso se produjo una disminución significativa en el número de hospitalizaciones de personas con VIH; dejaron de acudir a los centros de salud pública. En muchos casos los propios médicos les recomendaron seguir el tratamiento en casa o les ofrecieron asistencia telefónica. En otros, los pacientes no pudieron trasladarse a los hospitales por las restricciones de movilidad impuestas por la pandemia, o por no contar con dinero para transporte y medicinas.

Grave deterioro

La situación no siempre fue así. El informe destaca que hace más de una década, Venezuela era reconocida internacionalmente como uno de los países de América Latina con mayores garantías para recibir tratamiento con antirretrovirales. En 2012 llegó al 71 % de cobertura de la población, con hasta 14 esquemas diferentes de terapia antirretroviral de primera línea.

No obstante, el sistema de salud público estaba deteriorándose aceleradamente. Un monitoreo realizado en 2009 comenzó a documentar episodios de escasez de medicamentos en el país, así como fallas de logística, distribución y transporte en el Programa Nacional SIDA. Ya para los años 2010, 2011 y 2012 figuraba en el primer lugar en la región en desabastecimiento de antirretrovirales, de acuerdo con informes de la OPS.

El peor momento de la crisis para los pacientes con VIH llegó después de 2016. Desde ese año el Estado venezolano no volvió a comprar antirretrovirales, medicinas contra infecciones oportunistas o reactivos para el diagnóstico de la enfermedad. A partir de ese momento la entrada de medicamentos en Venezuela estuvo a cargo de organizaciones como ONU-SIDA, OPS y el Fondo Mundial de lucha contra el SIDA, Tuberculosis y Malaria (GFATM). También de donaciones de gobiernos extranjeros y gestiones de diferentes ONG. 

“En el 2018, el programa nacional contra la infección por el VIH/SIDA informó sobre episodios de desabastecimiento de medicamentos antirretrovirales, lo cual afectó a 84 % de las personas con VIH registradas que recibían atención en el sistema público. Esto obligó forzosamente a estas personas a suspender la terapia y un número importante aún no cuantificado falleció por falta de antirretrovirales”, señala el informe.

Enfermera a oscura en el Hospital Psiquiátrico de Caracas
Foto: José Daniel Ramos/Referencial

Rayo de esperanza

La crisis humanitaria y la escasez de medicamientos en Venezuela obligó al GFATM a intervenir. En 2018 aprobaron un fondo de emergencia de 17 millones de dólares para la compra del antirretroviral combinado Tenofovir + Lamivudine + Dolutegravir (TLD). En los últimos tres años han sido estos recursos otorgados los que han permitido llevar este fármaco al sistema público de salud.

El TLD es actualmente el principal tratamiento para el VIH/SIDA disponible en Venezuela. Otros esfuerzos de organizaciones como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) han permitido traer medicinas alternativas, aunque en menor cantidad. 

El esfuerzo de la GFATM permitió que el tratamiento TLD salvara la vida de 40.000 personas, de acuerdo con reportes de los monitores comunitarios. De un 16 % de cobertura a pacientes que poseía Venezuela en 2017, para 2020 logró ascender a 56,66 %. No obstante, el informe recuerda que ese porcentaje es similar al que poseía el país en el año 2010. Lo que evidencia que el acceso a tratamientos antirretrovirales “sufrió un severo retroceso equivalente a 10 años”. También resaltó la dependencia que el sistema de salud venezolano posee de las donaciones provenientes del organismos extranjeros. 

En los actuales momentos la respuesta venezolana del VIH tiene una total dependencia de los aportes que ofrecen los organismos de cooperación internacional, y, por tanto, las vidas de las personas con VIH en Venezuela dependen íntegramente de la cooperación internacional”, acota.

Reforma urgente

La mayor exigencia de Accsi y RVG+ es que el Estado asuma la responsabilidad de garantizar el acceso a un sistema de salud de calidad. Que la visión de las instituciones, políticas públicas y programas se deje  de atender desde lo ideológico, para concentrarse en mejoras estructurales.

A las graves carencias del sistema se suma la crisis humanitaria del país. Esta ha llevado a 7.223 personas a abandonar su tratamiento por razones que van desde la depresión y el miedo, hasta el hambre, la pobreza extrema o la incapacidad para costear medicinas, transporte y un estilo de vida saludable. 

El régimen de Nicolás Maduro reconoció que en 2020 la mayor parte de su presupuesto para la atención del VIH/SIDA se destinó solamente al pago de nómina de recursos humanos. No obstante, el informe recuerda que muchos de los graves problemas que sufren los pacientes anteceden a las sanciones económicas de Estados Unidos.

“Se necesita con urgencia la reestructuración del Programa Nacional de SIDA en Venezuela, en cuanto a recurso humano con profesionales especializados y sensibilizados, equipamiento, y un plan estratégico que oriente una política pública que responda a los desafíos actuales”, instan las organizaciones.

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