• A través de la plataforma se crean campañas de recaudación de dinero en cuatro categorías: pequeños negocios, salud, educación y alimentación. Los beneficiarios pueden recibir la ayuda en dólares, bolívares u otras monedas sin necesidad de tener cuenta en Estados Unidos. El venezolano Raúl Romero y el chileno Tomás Muñoz, sus fundadores, explicaron para El Diario su funcionamiento

Cuando Raúl Romero notó que la crisis humanitaria en Venezuela se recrudecía, sintió que debía hacer algo para ayudar a sus connacionales. Él había emigrado hacia Estados Unidos en 2016, y las noticias que le llegaban desde su país eran cada vez más preocupantes. La incertidumbre de si su familia o amigos tendrían un plato de comida, contrastaba con su seguridad y estabilidad en otra nación. Sintió algo de culpa, pero decidió buscar mecanismos para apoyar a los suyos.

Entonces vio que una ventana de escape dentro de la crisis se abría lentamente: las ayudas directas a las personas a través de páginas como GoFoundMe u otras plataformas que permitían recibir dólares y cambiarlos a bolívares. La idea le daba vueltas en la mente y una noche de enero de 2020 les hizo la propuesta a varios amigos de la universidad. Algunos creyeron que no era posible, otros no se animaron demasiado. Quizás porque el proyecto era sin fines de lucro, o porque la mayoría de ellos no eran venezolanos. Aun así, hubo quienes decidieron apoyarlo, personas de Luxemburgo, Reino Unido o Turquía. También lo apoyó Tomás Muñoz.

Muñoz es chileno de nacimiento. Hasta ese momento, su único vínculo con Venezuela era su amistad con Romero. La magnitud de la crisis venezolana, sin embargo, no le era ajena. Cada vez que viajaba a Chile, notaba que la comunidad de venezolanos era cada vez mayor. Fue así como surgió su interés en informarse y ayudar. Con esa experiencia, decidió apoyar a Romero en su proyecto y en 2020 crearon Yakera, una página web para favorecer a personas y organizaciones a través de donaciones directas. Yakera significa “gratitud” en warao, lengua del pueblo indígena amerindio que habita en el delta del Orinoco.

Creadores de Yakera
Raúl Romero (izquierda) y Tomás Muñoz (derecha). Foto: Cortesía.

Revolucionar la ayuda humanitaria

La idea de crear Yakera, cuenta Romero para El Diario, era cambiar la forma en la que se entrega la ayuda humanitaria.

“Una de las cosas que inspiró el surgimiento de Yakera, es el hecho que mientras que existían restricciones para enviar ayuda humanitaria a Venezuela, habían muchas plataformas que estaban surgiendo que le daban la oportunidad a las personas de poder cambiar bolívares por dólares. Entonces Yakera es la unión de esas tecnologías, de poder enviar dinero a través de las fronteras, sin restricciones gubernamentales, con el concepto de que la ayuda humanitaria debe ser reconceptualizada de acuerdo a las necesidades de la población”, explica.

La pandemia del covid-19 también aceleró el proceso de creación. Mientras que se dieron cuenta que no habían barreras físicas para crear el proyecto a distancia, en Venezuela las necesidades de los ciudadanos se incrementaron. Esto en un contexto en el que las remesas, de acuerdo con la firma Ecoanalítica, cayeron al menos 55,8%. En 2016, cuando Romero emigró, las remesas en Venezuela representaron un total de 78 millones de dólares. Para 2019 fueron entre 3.500 y 3.700 millones de dólares.

La página, aunque cumple una función similar a GoFoundMe, tiene dos diferencias claves. La primera y más importante, señala Romero, es que en Yakera las personas en Venezuela tienen acceso directo. Es decir, no necesitan tener una fuente en Estados Unidos para recibir el dinero de las donaciones, sino que pueden hacerlo directamente desde Venezuela a través de AirTM. De tal manera que la donación es en dólares, pero la billetera digital permite sacarlo en distintas monedas, ya sea bolívares, pesos colombianos, u otras.

Yakera
Campañas activas en Yakera.org

La segunda diferencia es la distribución. “Entre el 80 % y 90 % de las donaciones de GoFoundMe son de personas que están en la red inmediata, en el círculo inmediato de los usuarios que crean la campaña. Nosotros estamos tratando de promover un modelo distinto, en el cual los donantes están en países distintos y no tienen una conexión previa con el individuo, sino en el momento en que se visita la página. Entonces la idea es que le damos acceso a una audiencia que de otra forma no hubiera tenido acceso”, agrega.

Asimismo, Yakera no tiene un mínimo ni un máximo de recaudación por cada campaña. Tampoco cobra comisiones.

Nosotros no tenemos fines de lucro. Sacar la plataforma adelante partiendo desde cero y sin un incentivo económico para atraer a más personas, ha sido algo difícil. Poco a poco hemos salido adelante. Se ha facilitado al tener a gente que cree en nuestra visión de ayudar a otras personas, y cuando empiezan a ver los resultados, se animan”, comenta Muñoz.

¿Cómo crear una campaña o donar?

Para iniciar una campaña de recaudación de fondos, las personas deben crear una sesión en Yakera.org. Después de ingresar los datos y verificar el correo electrónico, debe elegir una de las cuatro categorías (pequeños negocios, educación, salud y alimentación) disponibles. Posteriormente debe adjuntar evidencias (fotos o documentos) de cómo piensan usar el dinero recaudado, así como contar su historia.

Los desarrolladores, con base en la solidez de la información, aprueban o rechazan la creación de la campaña en un lapso de 24 o 48 horas desde que se registra. En caso de ser aceptada, la historia se publica en la página en español y en inglés. El link puede ser compartido a través de redes sociales.

En el caso de ser donante, las personas deberán ingresar en la página web. Podrán tramitar el pago a través de PayPal o tarjetas de crédito o de débito.

Las historias como motor

Yakera entró en operatividad oficialmente en marzo de 2020 con un plan piloto de 32 campañas, distribuidas en 128 personas. En cada categoría encontraron historias de necesidades que fueron cubiertas gracias a las donaciones. En la categoría de pequeños negocios, por ejemplo, ayudaron a una familia que había regresado a Venezuela desde Perú y vendían tortas, las cuales hacían a mano. Con una recaudación de 130 dólares, pudieron comprar una batidora y así aumentar su producción. También ayudaron a personas con cáncer o adolescentes que quieren continuar con sus estudios.

La particularidad de cada una de esas historias personales fue, asimismo, lo que ayudó a Romero a hacer comprender a sus colegas de otros países la dimensión de la crisis venezolana.

Raúl Romeo, CEO de Yakera.

“En este momento tenemos a personas de Estados Unidos, Luxemburgo, Chile, Noruega, México, y otras que han pasado por el equipo de Turquía o Reino Unido. Lo más interesante es depender de las historias. No es Venezuela como algo abstracto que no se puede solucionar, sino que es la historia de una niña que levanta fondos para cubrir su educación por los próximos cinco años, es la historia de Liliam, quien ha recibido 515 dólares para cubrir los costos por una trombosis. Las cosas abstractas que están sucediendo en Venezuela podemos llevarlas a vidas individuales, las cuales podemos transformar”, dice Romero.

Por su parte, Muñoz explica que Yakera no tiene ningún tipo de restricción territorial. Es decir, personas de distintos países de la región pueden optar por abrir una campaña de recaudación de fondos, aunque de momento se centrarán en las ayudas a personas de Venezuela o venezolanos que estén en el exterior, principalmente en Colombia, por la cercanía con el país. En un futuro esperan extenderlo hacia otras nacionalidades, y en eso saben que los propios venezolanos, por estar en muchos países del mundo, pueden ayudar a dar a conocer la página.

La esencia de lo que quiere hacer Yakera con la distribución de la ayuda humanitaria puede ser trasladada al contexto de Colombia, Perú, Argentina o Chile, y no solamente con cosas que ocurre en Venezuela. Me refiero al sentido de que una donación de 100 dólares puede tener un gran impacto tanto en una persona de Venezuela como de esos países. Claro, el caso de Venezuela es el más terrible, y esa es una de las razones por las cuales me involucré. El uso de la tecnología, el concepto de distribuir ayuda a través de dinero en cash, es mucho más eficiente con la necesidad de persona”, dice Muñoz.

Futuro alentador

Aunque es un proyecto que se acaba de lanzar, los fundadores ya tienen planes para expandir su alcance. Por ejemplo, crear comunidades dentro de la misma web para beneficiar a otras campañas y que tengan más impacto. Asimismo, trabajan en la creación de una aplicación que estará disponible en la Play Store y en App Store.

De momento, se quedan con el aprendizaje que han adquirido. Muñoz asegura que ha conocido la cara honesta y trabajadora de los venezolanos que, usando la jerga de Venezuela, le “echan pichón”. Por otra parte, reconoce que hay muchas personas que se conmueven y se preocupan por la situación de los demás. “Eso es muy bonito y motivador”, asevera.

Romero, en cambio, ha descubierto “que la empatía es algo universal”, así como a una comunidad de venezolanos desarrolladores web que, según él, tendrán un impacto tecnológico en el país en el futuro. Y como venezolano, son dos sus máximos anhelos: “Cuando las cosas cambien, que Yakera haya contribuido significativamente a mejorar la vida de los venezolanos, así como cambiar fundamentalmente cómo se distribuye la ayuda humanitaria en el mundo”.

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