¿Te gustaría reunirte para la cena navideña con tus familiares que viven en Estados Unidos, Perú o Chile, pero sin salir de la cama de tu cuarto en Venezuela?

Eso es posible, claro. Pero te estoy hablando de poder compartir literalmente en un espacio común, donde puedas vestirte para la ocasión, verlos completamente, abrazarlos y comer juntos, aunque físicamente no estén unidos.

¿Cómo es eso? Bueno, te lo explico con el metaverso.

La nueva realidad

El metaverso es un mundo virtual en vivo y persistente que permite reunir a individuos en un mismo espacio digital para socializar y crear economías.

La construcción de este universo hoy se apalanca en herramientas tecnológicas como Internet, realidad aumentada, inteligencia artificial, blockchain, criptomonedas y NFT para alcanzar su máximo potencial.

El metaverso empezó a ser tendencia en las últimas semanas gracias al último anuncio de Facebook, en el cual se confirmó su interés en construir la nueva realidad donde hará vida la sociedad del futuro.

De Metaverso a Meta, ¿un paso al nuevo modelo de control social?

Tanta es la convicción de la empresa de Mark Zuckerberg que hasta la compañía responsable de la máxima red social decidió cambiar su nombre a Meta e invertirá 10.000 millones de dólares solo el primer año para su nueva revolución.

Sin embargo, el término “metaverso” no es nuevo. Una de las primeras referencias que se tiene de un mundo paralelo netamente virtual está en el libro Snow Crash, una novela futurista publicada en 1992. 

También existen viejas referencias de mundos virtuales como la película Ready player one o el popular videojuego Roblox. Incluso muchos videojuegos de la actualidad ya tienen algunos aspectos propios de este concepto: Minecraft y Fortnite.

Pero el metaverso del cual estamos hablando promete ir mucho más allá…

Internet 3D

El propósito del metaverso es que migremos del “Internet plano”, en un formato 2D reflejado en una pantalla, a la inmersión de nuestro cuerpo en una realidad proyectada digitalmente en 3D,  donde podemos experimentar proporciones y sensaciones como las reales.

La idea es que tú y yo nos encontremos con nuestro avatar (un holograma que nos representa en este mundo) en un escenario virtual compartido para relacionarnos con sus propios elementos.

¿Y cómo podremos hacer esto? Gracias al uso de herramientas como lentes o sensores especiales que conectan con tu cuerpo para poder llevarte a este universo virtual.

Aunque suene algo de ciencia ficción, ya grandes empresas, además de Facebook, están trabajando tanto en la construcción de estos mundos digitales como en los dispositivos que nos darán accesos a él.

Riesgos inminentes

Muchos son los detractores de estas ideas tan revolucionarias. No solo por los riesgos psicológicos que implicaría esta excesiva digitalización de la sociedad, sino por el control que podrían tener sobre nuestras vidas los grandes promotores de esta nueva sociedad virtual.

Desde el criptomundo, varios vemos con mucha suspicacia la intención de Facebook (ahora Meta) de encabezar la creación de este nuevo universo, porque la compañía no ha sido la más transparente ni preocupada por las necesidades de sus usuarios.

Facebook ha tenido que enfrentar varias denuncias por el uso indebido de los datos de sus usuarios y por su arbitrariedad sobre los contenidos que allí se comparten.

Varios críticos del metaverso también temen que los dispositivos que nos conecten con este nuevo mundo sean capaces incluso de rastrear nuestros pasos en el mundo físico.

Esto le permitiría al nuevo Meta obtener datos de nuestros hábitos y comportamientos incluso fuera de la nueva plataforma de red social.

La poca privacidad en nuestro día a día y la imposición de criterios unilaterales por parte de una sola empresa podrían someternos a una “dictadura digital” en un nuevo mundo, donde las reglas las pondrá su único desarrollador.

Por eso, si bien aplaudimos la inclusión de nuevas tecnologías para dar más soluciones al mundo, siempre alentaremos a que estas se pongan al servicio de todos bajo un ambiente de auténtica participación, inclusión y respeto por las diferencias.

Desde el criptomundo siempre defendemos la democratización de los recursos y la tecnología. De hecho, es el gran propósito de la construcción de un mundo descentralizado. 

Por eso, delegar y confiar el desarrollo de un nuevo mundo a un solo grupo es hipotecar la libertad de todos.

El metaverso es más que Meta y debemos construirlo entre todos, antes de que las opciones sigan bajo el control de los mismos poderosos de los cuales queremos librarnos en el futuro.

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