• El nuevo país de la danza fue bautizado en la FLOC 2021, para mostrar los perfiles de 24 jóvenes talentos. Se une a Los testigos de afuera, reedición de un compilado de crónicas sobre Venezuela escritos por grandes figuras extranjeras. Foto: Cortesía José Reinaldo Guédez

Venezuela es un país en perpetua transformación cultural. Desde aquella tierra de gracia explorada por los españoles, hasta la nación convulsa de hoy, que parece reinventarse en cada esquina. Siempre en continuo movimiento, siguiendo los compases de un baile a veces lento y melancólico, y otras frenético y lleno de energía.

En uno de esos esfuerzos por capturar el espíritu cultural del país, el Fondo Editorial Banesco y la Fundación ArtesanoGroup presentaron el 1° de diciembre el libro El nuevo país de la danza. Fue bautizado en los espacios de la Universidad Católica Andrés Bellos (UCAB), en el marco de la 6° Feria del Libro del Oeste de Caracas (FLOC).

Representa la séptima entrega de la colección Los rostros del futuro, iniciada en 2015 y disponible en la Biblioteca Digital de Banesco. La iniciativa busca destacar la vida y trabajo del talento emergente venezolano, siendo en esta oportunidad la danza el foco de la publicación. El libro se centra en las biografías de 24 bailarines nacidos a partir del año 1980, y que en tiempos recientes se han posicionado como grandes figuras dentro de la movida artística nacional.

Un registro para el futuro

Los perfiles elaborados para esta colección marcan diferentes aristas del trabajo hecho en el país desde diferentes ámbitos de la cultura. Anteriormente Banesco publicó varias de estas aristas en el cine, el teatro, las letras y las artes. Para El nuevo país de la danza, se repitió el mismo formato de entrevista, para el cual se seleccionó a los artistas entre un centenar de candidatos, y luego se les asignó a un periodista para recoger y plasmar en el papel sus historias de vida.

Los perfiles

Se escogieron a 24 artistas nacidos entre los años 1980 y 1998. La lista está conformada por n Brian Landaeta, Roseliz González, Franklin González, Bernardette Rodríguez, Daniela González, Cristina Rossell, Roberth Aramburo, Jesús García Gamboa, Karina González Edwards y Sain-ma Rada. También están Irina Marcano, Lu Gómez, Marcela Lunar, Ronny Méndez, Ildemar Saavedra, Lester Arias y Careliz Povea.

De los nacidos en los años noventa, están Eliana Guerrero, Eileyn Ugueto, Silvana Añez, Ana Karina Enríquez, Lucía Danielle Ramírez, César Amaya y Astrid Arvelo.

El escritor y gestor cultural Antonio López Ortega se encargó de la compilación y coordinación editorial de los textos. También de su edición, junto a la poeta Graciela Yañez Vicentini. Sobre este libro, López Ortega resalta que trataron de elegir a una variedad de prospectos que representara a las tres grandes subcategorías en las que se puede clasificar a la danza: académica, contemporánea y tradicional.

Aseguró que la idea de El nuevo país de la danza, de todas las entregas de la colección, es dejar un registro para la posteridad. Que en tiempos en los que el trabajo cultural en Venezuela sufrió enormes contratiempos entre el cierre de espacios y la falta de apoyo institucional del Estado, existió una generación que mantuvo encendida la antorcha y se dedicó a crear en la adversidad. “Estamos yendo contra el olvido y la desmemoria”, destaca.

Acotó que un equipo de 12 periodistas trabajó en las entrevistas, siendo el mayor número de colaboradores hasta la fecha, tras un promedio de seis a ocho en ediciones anteriores. Entre las firmas que figuran en los créditos están profesionales de larga trayectoria como Albor Rodríguez, Juan Antonio González, Jacqueline Goldberg, Isaac González, Humberto Sánchez Amaya, Lucía Jiménez o Armando Coll. Igualmente, el fotógrafo José Reinaldo Guédez se encargó de la curaduría de todas las imágenes y portafolios mostrados.

Maruja Dagnino, una de las periodistas del equipo, resaltó que la idea más que una mera biografía, es el ver cómo las decisiones de vida de los bailarines influyeron en su obra, y cómo los rasgos de su personalidad y vivencias forjaron a los artistas que hoy son.

Foto: Eliecer Quijada

Crónicas del asombro

El ensayista venezolano Carmelo Vilda afirmaba que el género de la crónica nació con los primeros exploradores de América. De sus historias sobre animales fantásticos, riquezas exuberantes y tribus mágicas nacieron de la maravilla ante un nuevo mundo que se abría ante ellos. Siglos después, aquellas tierras, y más específicamente el valle a los pies del Ávila, siguieron alimentando la imaginación de los extranjeros que llegaban.

Los testigos de afuera es el compendio de esas historias a través de los tiempos. Presentado a finales de noviembre de 2021 por Banesco y la editorial Cyngular, es una reedición del libro editado por Miguel Neumann en 1978. Ahora forma parte de la colección 70 años de periodismo de Banesco, siendo su undécimo título desde 2011.

El libro consta de 16 textos escritos por extranjeros ilustres desde el siglo XVI hasta el XX. Fueron compilados en su momento por el reconocido periodista y escritor argentino Tomás Eloy Martínez, quien también escribió el prólogo y las notas de sus páginas. La primera edición contó con un diseño de Juan Fresán, mientras que la actual corrió a cargo de Jaime Cruz. Durante la presentación, Cruz indicó que Los testigos de afuera se diferencia en su diagramación de los demás textos de la colección, al respetar el concepto original de Fresán basado en  viñetas.

De acuerdo con el presidente de Banesco, Juan Carlos Escotet, este libro es una “antología del asombro”. De las primeras impresiones que dejó Venezuela en sus  visitantes, incluso mucho antes de tener un nombre o una bandera. Sergio Dahbar, editor de Cyngular, tiene una opinión similar. Dice que lo más llamativo de cada uno de los textos es ver la forma en que el país entró por las retinas de sus escritores en ese primer contacto, dándoles una perspectiva única y diferente a la de los cronistas venezolanos de su época.

El prodigio de este libro es mostrar cómo nos vieron los viajeros que llegaron al país, que al regresar (a sus tierras) describían lo que tenían en la cabeza con la idea del país, que muchas veces no era el que tenían al frente”, apunta.
Bautizo de Testigos de afuera. Foto: Cortesía

Un país de extranjeros

Los testigos de afuera comienza con una crónica del explorador español Juan de Castellanos, quien en 1541 estuvo en la isla de Cubagua, y registró su paulatina decadencia tras desaparecer el negocio de extracción de perlas. Otros autores recogidos son José de Oviedo y Baños, Alexander von Humboldt, José Martí, entre otros. En tiempos más recientes, también hay textos de escritores que visitaron o vivieron varios años en Caracas, como Rafael Alberti, Alejo Carpentier, Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Pablo Neruda y Gonzalo Rojas.

14 de los autores estuvieron en Venezuela para escribir de primera mano sus historias. Los dos que narraron al país desde lejos fueron los escritores Julio Verne y Adolfo Bioy Casares. Del francés se extrajo el fragmento “Una nube de polvo en el horizonte”, capítulo de su novela El soberbio Orinoco, publicada en 1898, y donde ambienta toda la trama en el río y una región de Guayana salida completamente de su imaginación. 

De Bioy Casares también tomó un extracto de su célebre novela La invención de Morel. En “Para mí tú eres, Patria”, se delata que el narrador desconocido de toda la historia es un venezolano, fugitivo del régimen de Juan Vicente Gómez, y quien hace referencias constantes a calles de Caracas o pueblos como Los Teques y La Guaira durante su relato.

El propio Tomás Eloy Martínez también dejó un poco de su visión como extranjero en sus notas y compilación. En 1975 se exilió en Caracas, donde trabajó en El Nacional y fundó el Diario de Caracas. Aun tras regresar a Argentina en 1983, cuando cayó la dictadura de Jorge Rafael Videla, siempre tuvo presente a Venezuela en muchas de sus obras. En cierta manera, Los testigos de afuera fue en 1978 un homenaje al país que en ese entonces, en lugar de exportar emigrantes, los acogía con los brazos abiertos. Un regalo en el que participó Fresán, quien también argentino; y Neumann, quien era hijo de inmigrantes judíos checoslovacos.

Tanto Los testigos de afuera, como El nuevo país de la danza están disponibles para su descarga gratuita en la Biblioteca Digital de Banesco. De igual modo, se espera que pronto se vendan en físico en las librerías de Caracas. De esta manera, el pasado de una tierra que maravilló a centenares de extranjeros, y la obra de jóvenes artistas que ejecutan los pasos del futuro, convergen bajo una misma iniciativa: dejar el registro del país.

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