• Marie Stivaly Caraballo emigró embarazada hacia Estados Unidos. Cuando llegó a Miami era madre soltera, eso no fue impedimento para triunfar como repostera y sacar adelante a su hijo

Marie Stivaly Caraballo se fue de Venezuela a Estados Unidos en el año 2017. Estando embarazada, ayudaba a una de sus hermanas en los tres empleos que tenía y, a la par, hacía tortas para generar ingresos extra, aunque las ventas no eran las mejores. Llegó a tener un solo comprador en un mes o –en el mejor de los casos– uno semanal. Ahora es repostera en Estados Unidos y tiene pedidos de hasta 30 pasteles en un día.

Inicialmente sus hermanas la ayudaban a ofrecer porciones de torta con sus conocidos, compañeros de trabajo y vecinos. Incluso una de ellas trabajaba en un restaurante que frecuentaban varios artistas y Marie aprovechaba para llevarles sus creaciones y ganar popularidad. 

“Así me fui dando a conocer. También sé un poquito de marketing y cómo funciona el algoritmo de Instagram, así que creé anuncios”, contó Marie en exclusiva para El Diario.

No obstante, la repostera en Estados Unidos recuerda que fue complicado hacerse de una clientela en la ciudad de Miami, porque las personas desconocían la calidad de sus productos y eso dificultaba la venta. 

Repostera en Estados Unidos
Foto cortesía: Marie Stivaly Caraballo

De menos a más como repostera en Estados Unidos

La idea inicial de Marie era viajar a Estados Unidos para dar a luz a su hijo y luego regresar a Venezuela, pero los planes cambiaron en el camino. Finalmente, decidió quedarse en ese país para tener un embarazo tranquilo y darle un mejor futuro al hijo que estaba próximo a nacer.

Se vio obligada a trabajar junto a una de sus hermanas como mesera y limpiando oficinas para ayudarle a sufragar con los gastos del hogar y los de ella misma porque el dinero que llevaba –en su mayoría producto de la venta de su vehículo en Venezuela– se acabó rápidamente.

A finales del año 2017 Marie dio a luz a su bebé y a principios de 2018 emprendió un negocio de venta de flores con su hermana. En paralelo continuaba preparando tortas, pero el negocio no estaba consolidado y la venta era esporádica. 

“Con las flores duramos un año juntas, se impulsó, todavía funciona muy bien y está en crecimiento, pero a mí siempre me gustó hacer lo de las tortas y llegó un punto en que tuve que dedicarme a una sola cosa”, relató.

Desde el año 2019 Marie se dedicó por completo a Stivaly Cakes, su emprendimiento repostero. El negocio iba agarrando ritmo, tenía algunos clientes y, si bien no era cien por ciento rentable, sí le permitía solventar varios gastos. Así se mantuvo el panorama durante ese año.

“En 2020 con la pandemia el negocio tuvo un gran impulso, vendía demasiado y ni dormía. A finales de ese año me mudé a una casa más grande para hacer todo el funcionamiento de las tortas mejor y ampliar la producción”, detalló Marie. 

Admite que la rutina era fuerte porque no tenía personal fijo a su lado y debía hacer varias funciones en simultáneo (batir, hornear, decorar, atender a los clientes) al tiempo que combinaba ese ajetreo con su papel como mamá.

“Al principio trabajaba en las noches cuando el niño dormía y de día lo atendía e iba haciendo todo. Ahora cuando mi mamá viene de visita me ayuda a cuidarlo y de resto lo tengo en guardería”, explicó Stivaly.

Repostera en Estados Unidos
Foto cortesía: Marie Stivaly Caraballo

Ningún obstáculo fue impedimento

A finales de 2020 un vecino la denunció por tener el negocio en su hogar. Marie recuerda que la cantidad de pedidos había incrementado considerablemente y era necesario mudarse a un establecimiento comercial. 

Las autoridades de la ciudad me dijeron que para el volumen de pedidos que tenía ya no podía estar en una casa y me tocó buscar un local sin tener mucho presupuesto”.

Tenía algunos ahorros pero no eran suficientes para alquilar; sin embargo, logró negociar con unas personas que –justamente- estaban vendiendo un local del mismo rubro. 

Llegaron a un acuerdo e hicieron el traspaso en enero de 2021. Marie compró todos los equipos y mobiliario, pero no el inmueble, porque el dinero que tenía no le alcanzaba.

“En mayo de este año pasé los permisos a mi nombre, remodelé y ya abrí el local (…) actualmente hay varias personas trabajando en mi negocio y mi pareja también me ayuda mucho”.

Torta de Stivaly Cakes
Foto cortesía: Marie Stivaly Caraballo

Éxito tras éxito

Recientemente Stivaly Cakes se encargó de la torta de cumpleaños del cantante puertorriqueño Anuel. Ese ha sido uno de los pedidos más importantes que Marie ha tenido a su cargo desde que llegó a Estados Unidos. 

Al principio no podía creerlo. El manager del cantante la contactó y ella no salía de la emoción; se inspiró en el pedido y el resultado la dejó plenamente satisfecha.

También le he hecho pasteles a varios artistas cubanos, venezolanos y hace poco le hice una a la mamá de uno de los jugadores estrellas de los Miami Heats. Estoy en crecimiento constante”, detalló Marie.

Tiene en mente abrir una sucursal de Stivaly Cakes en el norte de Miami porque tiene mucha clientela en esa zona de la ciudad y sería una alternativa para abarcar mayor público. Espera materializarlo en 2022.

Su objetivo inmediato es hacer que el negocio sea completamente operativo sin su presencia. Eso se debe a que quiere impartir cursos online y para ello necesita lograr que la empresa funcione aunque ella no esté.

Actualmente hay ocho personas trabajando en su empresa, incluyéndole a ella y a su esposo que están a la cabeza; para días especiales contratan a más empleados porque los pedidos pueden ascender a 200 en una jornada.

“También planeo ampliar el menú y en las próximas sucursales tener mesas donde la gente pueda ir, sentarse y comer dulce e incluso algo salado”, agregó Marie.

Torta de Stivaly Cakes
Foto cortesía: Marie Stivaly Caraballo

El origen de su inspiración

Su tía Ramona Arocha que vive en San Francisco de Macaira, estado Guárico, fue la inspiración para empezar a hornear. La tía es reconocida en el pueblo por hacer dulces típicos que son del agrado de todos los habitantes.

“Ver cómo logró todo eso hizo que me empezara a gustar mucho más este mundo (…) incluso tengo recetas de ella que he modificado acorde a los insumos que tengo aquí”, acotó.

Marie incursionó en la repostería a los 12 años de edad y lo hacía por hobby. Inició preparando dulces y luego horneando tortas hasta mejorar, poco a poco, su técnica. Para ese momento no tenía ningún tipo de preparación académica, sus conocimientos eran empíricos.

“Incluso los vecinos me pedían que hiciera las tortas para su cumpleaños porque me quedaban muy ricas”, recordó.

Ahora es toda una experta. Marie se especializa en hacer tortas personalizadas. Básicamente el cliente le da una idea de lo que le gusta y a partir de allí deja volar su creatividad para hacer pasteles únicos, combinando la presentación con buen sabor. 

“Hacemos además milhojas, profiteroles (…) fui la pionera en hacer la milhoja en forma de números y letras, porque era algo que ya se hacía con tortas pero no con el hojaldre”. 

Para ella fue complicado adaptar sus recetas a los ingredientes americanos. La repostera en Estados Unidos tuvo que probar infinidad de marcas de harina leudante, mantequillas o azúcar, hasta conseguir los ideales para que sus pasteles no perdieran calidad ni desmejorara el sabor. 

Su vida en Venezuela

Marie tiene 28 años de edad, es oriunda de Maracay, estado Aragua, y sus últimos años en Venezuela los vivió entre su ciudad natal y Caracas, donde estudiaba Ingeniería Eléctrica en la Universidad Central de Venezuela (UCV). A la par tenía una tienda online donde vendía artículos para dama.

“Desde los 17 años de edad yo empecé a vender cosas online por MercadoLibre, por Instagram y poco a poco fue creciendo mi emprendimiento, de hecho llegué a tener una tienda física en Maracay porque me iba muy bien, pero luego la tuve que cerrar”, dijo Marie.

Ella empezó a estudiar Ingeniería porque era habilidosa con los números, pero no era algo que le apasionaba. Recuerda que desde que estaba en bachillerato varios profesores la motivaron a estudiar esa carrera y por eso presentó la prueba en la UCV y quedó seleccionada. 

Para el año 2016, cuando cursaba sexto semestre, tenía mucho tiempo libre dado que una materia le prelaba otras y decidió buscar una actividad extracurricular para ocuparse. Así inició su formación profesional como chef en una institución ubicada en Los Palos Grandes, Caracas.

“Ya estaba viendo la posibilidad de emigrar al graduarme y decidí aprender un oficio para tener algo aparte de la carrera e hice una maestría en Pastelería Fina y luego comencé otra en Pastelería Internacional”.

Un año después el panorama cambió por completo y la idea de graduarse de la universidad era lejana para Marie, debido a factores externos que estaba entorpeciendo su formación académica. 

“En 2017 comenzaron las protestas (antigubernamentales), la universidad se para, yo salgo embarazada, me costaba ir a Caracas (…) logré terminar mi formación de Pastelería Fina, pero no pude terminar la otra porque era muy complicado llegar hasta el instituto estando embarazada y en medio de las protestas”, relató.

Debido a eso comenzó a sopesar sus opciones y emigrar cada vez era una realidad más palpable. 

Marie decidió que lo mejor era salir de Venezuela. Consideraba que el ambiente era muy tenso e incluso tuvo ciertos altercados en algunas manifestaciones de calle que se registraron ese año en Maracay.

“También me enviaban medicamentos para mi embarazo que aquí no se conseguían y decidí irme”, puntualizó Marie.

Repostería
Foto cortesía: Marie Stivaly Caraballo

“Me dio mucho miedo irme”

Casi cinco años después Marie no entiende cómo tuvo el valor de irse a otro país para empezar una vida nueva estando embarazada y sin el padre de su hijo. Admite que fueron épocas duras, donde experimentó soledad, tristeza y un sinfín de emociones y sentimientos encontrados. 

“Fue difícil porque mi hermana trabajaba mucho y yo estaba sola todo el día (…) además tuve la separación con el padre de mi hijo, emigré sola y eso te afecta”, expresó Stivaly.

Mira atrás y, si bien recuerda momentos duros, se da cuenta de lo valiente que fue y el fruto que tuvieron todos sus sacrificios. 

Si bien acepta que la vida en Estados Unidos es muy distante de la que tenía en Venezuela y que los protocolos y la ley es bastante rígida, se siente a gusto en ese país. Está entusiasmada con los proyectos que está a punto de ejecutar. 

“Aquí todo es súper fuerte, a una persona sola le queda difícil para pagar una renta, se necesitan dos. Yo tenía a mi hermana pero no era la escena ideal, lo idóneo es que fuera con mi antigua pareja pero él no quiso venirse”, agregó.

Su mensaje para todo aquel que esté dudoso de perseguir sus objetivos es que aunque tengan miedo lo intenten y trabajen por lograr aquello que los apasione porque detrás de los temores “están todos los sueños que anhelamos cumplir”.

Marie está enfocada en su proyecto pastelero. En continuar con su formación para ser mejor cada día y en ser un ejemplo y motivo de inspiración para otras madres.

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