• En Perú el año se despide diferente a como se hace en Venezuela y es que para la mayoría de los peruanos, el 31 de diciembre es una fecha más de celebraciones con los amigos que con la familia. Mientras que, los migrantes se reúnen y reciben el Año Nuevo al estilo venezolano con las tradiciones de su país para sentirse más cerca de su casa con los suyos

En Venezuela es tradición despedir y recibir el año con la familia, compartir en la mesa mientras se disfruta de las hallacas, ensalada de gallina, pan de jamón, asado negro o pernil y un poco de ponche crema. La mesa la acompañan las melodías de las gaitas zulianas y la protagonista de la noche es la unión familiar, así es una cena típica de la mayoría de los venezolanos durante las celebraciones de Navidad y Año Nuevo.

El 31 de diciembre, el último día del año, es una fecha considerada especial por los venezolanos, día en el que se celebran los logros alcanzados, se agradecen por las bendiciones en el hogar, se perdonan los errores de algún familiar, se hace borrón y cuenta nueva con el optimismo de que el próximo año si se cumplirán las metas que quedaron pendientes. Pero cuando se está lejos de casa y de la familia, cuando se vive en el extranjero, entre amigos y compatriotas, los venezolanos se reúnen para no sentirse tan lejos del hogar y de sus tradiciones decembrinas.

Tal es el caso de quienes viven en Perú, segundo destino de los migrantes venezolanos después de Colombia. Según los datos recopilados por la Plataforma de Coordinación para Refugiados y Migrantes de Venezuela (R4V), al mes de noviembre del presente año más de un millón 200 mil venezolanos residen en el país andino. Ellos se reúnen y entre amigos celebran como si estuviesen en su país.

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Tradiciones venezolanas de generación en generación más allá de las fronteras

Nakary Parra y Luis Rondón, son una pareja de venezolanos que llegó a Lima en el año 2017. Su primera Navidad en Perú la celebraron al estilo peruano con vecinos que los invitaron a su mesa, sin embargo, esta también les hizo extrañar más a su familia y la vida que les tocó dejar en su natal Caracas.

Los primeros meses en el país andino no fueron fáciles y ante la falta de empleo y la incertidumbre de cómo generar ingresos, Nakary decidió emprender y crear un producto que en su casa se hacía todos los diciembres por tradición.

Foto: Cortesía

Así nació Ponche Ávila, un emprendimiento con el que ellos producen y comercializan el típico licor que no puede faltar en una cena navideña venezolana: el ponche crema, una bebida alcohólica hecha a base de azúcar, alcohol etílico y leche. Esta se vende durante todo el año, pero en especial en los meses de noviembre y diciembre, es por ello que se plantearon regresar el sentimiento familiar a través del ponche a decenas de venezolanos, y está se convirtió en una bebida infaltable para brindar y despedir el año.

Nuestro emprendimiento mantiene viva la tradición venezolana desde Perú y es que, es una forma de sentirnos cerca de nuestra tierra y reconectar con nuestra familia. Los venezolanos al probar el ponche les trae a la mente la nostalgia de Venezuela, el sentimiento de arraigo y les recuerda el sabor de su casa”, expresó Nakary para El Diario.

Las hallacas: el plato navideño que une a los venezolanos en el extranjero

Así como el ponche crema, ya es posible encontrar los ingredientes para preparar las populares hallacas venezolanas en Perú, plato típico con el que los venezolanos acompañan sus celebraciones cada diciembre.

La hallaca​ para quienes nunca han escuchado de este platillo, es una especie de tamal​​ tradicional de Venezuela, está hecho con una masa de harina de maíz, sazonada con caldo de gallina o de pollo y pigmentada con onoto, rellena con guiso de carne de res, cerdo y gallina o pollo.

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Si bien hay venezolanos en Perú que incluyen en su cena el pavo, panetón o chocolate caliente como lo hacen los peruanos, la mayoría de los migrantes sigue la tradición de su país y el 31 de diciembre despiden el año y reciben al nuevo degustando la hallaca, ya que es la única fecha del año en la que existen mayores probabilidades de consumirla.

Foto: Natalia Cordoves

Despedir el año con los amigos que se convirtieron en familia

La mayoría de los venezolanos que migra a Perú llega solo, algunos pocos van acompañados de amigos y hay quienes lo hacen con algún miembro familiar o pareja sentimental. Es por ello que, durante las celebraciones de Navidad y Año Nuevo, los amigos se convierten en la familia que tienen en el extranjero, con ellos recuerdan cómo se vivían las festividades en casa y adoptan la nueva cultura, pero a pesar de estar lejos no llena ese vacío que les hace sentir estar lejos de casa en fechas especiales como el 31 de diciembre.

Ellos despiden el año al estilo venezolano y al ritmo de las 12 campanadas, se comen doce uvas para pedir deseos de bienestar y abundancia. Sacan la maleta y el pasaporte y recorren varias cuadras del vecindario, para que el nuevo año les traiga muchos viajes, también reciben el año con dinero en el bolsillo, como símbolo de prosperidad económica.

Así como en algunas regiones de Venezuela es tradición quemar el año viejo, un muñeco gigante elaborado con diversos materiales, cuya tradición se realiza para extinguir con fuego las malas experiencias del año pasado.

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En Perú también es tradición hacerlo como símbolo de que se está acabando con lo malo del año anterior. Con la llegada de los venezolanos es común encontrar en las galerías comerciales muñecos alusivos a los políticos venezolanos, en especial el de Nicolás Maduro, uno de los más comprados por los migrantes venezolanos.

Agradecer por las oportunidades encontradas

Cada año los migrantes también agradecen al país por las oportunidades que no encontraron en su país. Este año la Orquesta Roraima Phil y el Coro Filarmónico Roraima brindaron un concierto gratuito con villancicos y gaitas, como una forma de retribuir el apoyo que recibieron durante el año en tierras incas.

El concierto “Navidad sin fronteras, un canto por la paz”, organizado por la ONG Unión Venezolana en Perú y Roraima Foundation con el apoyo del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), HIAS y la Municipalidad de Miraflores, reunió a venezolanos, peruanos y músicos de otras nacionalidades en la que los asistentes disfrutaron de una noche diferente.

Una vez más los migrantes demostraron que con su talento y conocimiento, pueden aportar en la construcción de una sociedad en la que existan oportunidades para todos sin importar nacionalidades.

Foto: Orquesta Roraima Phil

El proceso migratorio ha permitido que miles de venezolanos hoy desde el extranjero compartan sus tradiciones en los países a los que llegaron en búsqueda de una mejor calidad de vida para ellos y sus familiares. Este intercambio cultural también ha demostrado cómo es posible que dos culturas de países diferentes se fusionan y adoptan como suyas nuevas costumbres.

A pesar de no vivir en Venezuela, ellos recuerdan la variedad de rituales y costumbres que caracterizan los 31 de diciembre en el país en el que nacieron. Se trata de tradiciones que fortalecen su identidad y les recuerdan de dónde vienen.

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