• Desde enero de 2022 la adicción a los juegos online u offline es considerada como un trastorno de acuerdo con la OMS. El equipo de El Diario conversó con la psicóloga Daniela Rojas, quien habló al respecto y resaltó que la situación puede ser mucho más compleja que hacer un uso compulsivo de un videojuego. Foto: Getty Images

La adicción a los videojuegos ahora es un trastorno mental que deberá ser identificado y tratado por profesionales de la psicología. Este se agregó en 2018, se aprobó en 2019 y a partir de enero de 2022 entró en vigencia. Las especificaciones relativas al mismo fueron publicadas luego de una serie de estudios dentro de la nueva edición de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE), de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El trastorno adictivo por el uso compulsivo de videojuegos, dentro de la CIE-11 divulgada a principios de enero, puede presentarse por el uso excesivo de juegos en línea, o por el uso de juegos fuera de línea, sin necesidad de Internet. Además, el patrón de comportamiento afecta tanto la vida del individuo que está frente a la pantalla como a quienes le rodean.

De acuerdo con la OMS, para que un especialista pueda dar un diagnóstico de la adicción o uso excesivo del juego virtual debe extenderse por al menos 12 meses. Durante ese tiempo, se deben tomar en cuenta las tres manifestaciones básicas del trastorno: poco control sobre el videojuego, mayor prioridad sobre otras áreas de la vida y continuar con el mismo a pesar de los aspectos negativos.

El equipo de El Diario conversó con la psicóloga Daniela Rojas, de Centros Comunitarios de Aprendizaje (Cecodap), quien aseguró que el trastorno en sí mismo puede estar cargado de otra serie de problemas preexistentes, por lo que el uso abusivo de juegos online u offline pudiera no ser la única afectación mental.

La adicción a los videojuegos ahora es un trastorno mental: ¿Cómo identificarla y actuar ante estos casos?
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Las claves para la identificación temprana del trastorno por videojuegos

Rojas comentó que, para identificar el trastorno primero hay que revisar cuántas horas se invierten en el videojuego y la dificultad de la persona para marcar límites. La persona puede tener la sensación de que el tiempo pasa rápido y va a gastar más tiempo en él, va a querer jugar más horas; buscando la misma satisfacción que tuvo al iniciar el videojuego, aumentando de 2 a 4, o a 6 horas. La sensación es que para poder disfrutarlo hay que jugar cada vez más.

Para la psicóloga de Cecodap, esto puede ir de la mano con que, las relaciones y obligaciones, así como como otras actividades (en la casa, la escuela o el trabajo) pueden ponerse a un lado ya que no se les dedica el mismo esfuerzo, lo que lleva a que la persona con adicción a los juegos virtuales tenga un bajo rendimiento en comparación al que tenía antes de iniciarlo.

También influye que la persona puede tener alguna dificultad, problema o conflicto previo, que la lleve a enfrentarse con emociones desagradables como la tristeza, la culpa y la ansiedad. Recurren a los videojuegos para evadir el cómo afrontar estos obstáculos o el hecho de sentir estas emociones, también puede ser otro factor. Evadir para caer en el mundo virtual”, subraya Daniela Rojas.

Entre los comportamientos clave que describió la psicóloga para identificar el trastorno en una persona son: el aislarse y no dar un espacio para conectar con las personas a su alrededor (familia, amistades, conocidos). Invertir excesivamente en equipos y juegos con dinero que no estaba destinado para ello.

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Rojas agrega que la persona con el trastorno puede llegar a mentir sobre el dinero que invierte o el tiempo que usa los videojuegos, presentar señales de abstinencia (irritabilidad, fatiga, estrés por no jugar o por que se le interrumpa el juego), descuidar su higiene, apariencia personal y presentar dificultades para dormir. A pesar de todas las señales, vistas normalmente por terceros, la persona seguirá jugando, comenta la especialista.

La adicción a los videojuegos ahora es un trastorno mental: ¿Cómo identificarla y actuar ante estos casos?

¿Cuándo se le llama trastorno?

“Se le llama trastorno cuando la conducta -compulsiva para jugar- es mucho más frecuente y altera la calidad de vida de la persona, la deteriora en el ámbito personal, educación, carrera profesional, relaciones y al momento de detenerse o que otra marque límites puede existir un cambio de ánimo que genere agresividad, irritabilidad, tristeza o un cambio de actitud”, destaca la psicóloga de Cecodap.

Explica que es la adicción lo que lleva a que se considere como un trastorno y desde el momento en que se conoce un comportamiento compulsivo, se debe llevar a la persona a un especialista en psicología o psiquiatría, en casos extremos. En cualquiera de los casos, debe ser un trabajo en equipo para superar la situación.

La experta comenta que las afectaciones físicas y mentales pueden presentarse y acrecentarse durante la aparición el trastorno de videojuegos, con la aparición con mayor frecuencia de migrañas, afectación en la vista. Una persona adicta a los videojuegos es sedentaria y le dedica poco tiempo a la actividad física.

Igualmente, la mala postura y el uso de controles de consolas puede colaborar a desarrollar el síndrome del túnel carpiano. Sobre las afectaciones mentales, la psicóloga dice que la atención se verá afectada porque la persona está expuesta a muchos estímulos. Al momento de leer o hacer tareas se le puede dificultar. Esto conlleva, a su vez, estrés, estado de alerta y tensión muscular y dificultades al momento de controlar las emociones e impulsos.

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La importancia del entorno

El trastorno por videojuegos es una situación que no solo afecta a la persona, que puede sentirse acompañada o no con las interacciones digitales. Las preocupaciones de quienes le rodean podrían surgir al ver que la actividad se vuelve compulsiva. Las relaciones entre adultos y jóvenes, relata Daniela Rojas, se podrían ver afectadas porque pueden existir conflictos sobre el tema, en cuanto a restringir las horas de uso o cómo se perciben los juegos en casa.

En este sentido, expresa que la persona adicta, al ver alguna molestia, preocupación o incomodidad de terceros, puede pensar que no puede compartir su gusto con terceros y puede aislarse más. En el caso de los adultos, la psicóloga comenta otro ejemplo. La relación de pareja se puede ver afectada también por la pérdida de empleo, poca dedicación al hogar, trabajo, hijos, o relaciones en general.

Muchas veces se ve que no es solo la adicción y ya, puede haber otros factores de conflicto en sus vidas o también de las emociones que se están sintiendo. La ansiedad o la depresión puede estar relacionada con la parte adictiva. No es algo sencillo, son muchas cosas que llevan a la adicción”, relata la psicóloga.

La prevención es la clave

Para la psicóloga Daniela Rojas, la prevención es la clave. Los afectados, el que tiene el trastorno, así como los terceros que le rodean, pueden perder lazos, por lo que prevenir y buscar ayuda profesional es el primer paso a seguir cuando se noten comportamientos poco usuales.

Adicción videojuegos
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Cualquier grupo puede ser vulnerable, sin embargo, Rojas llama a tener mayor atención con los niños, niñas y adolescentes que juegan en Internet o fuera de línea. Considera que no es recomendable otorgar a los infantes tecnología sino después de los 6 años de edad, como mínimo. No obstante, se debe hacer seguimiento y regular el uso del dispositivo tecnológico y lo que hace con él.

“Si se mantiene el orden desde el inicio, la tecnología y los videojuegos no deberían ser un inconveniente a futuro”, destaca la psicóloga, y agrega que no se debe “satanizar” a los videojuegos, pues se debe hacer uso responsable de ellos de acuerdo a la edad mínima recomendada por los desarrolladores de las plataformas.

En el caso de los infantes, los padres y representantes deben buscar juegos que no contengan escenas de acción y violencia. La psicóloga recomienda que en el hogar se debe buscar hacer otras actividades y explicar los beneficios a la persona que use excesivamente los juegos virtuales, como salir al parque, ir a caminar o al zoológico, que sirven para drenar de energía y compartir con amistades o la familia.

Otros de los grupos vulnerables a caer ante este trastorno son las personas con violencia o acoso escolar, con violencia intrafamiliar o conflictos en su entorno, con pérdidas académicas o familiares. Rojas describe que también puede existir un factor genético o biológico, como el que se presenta en el caso de los juegos de azar, que los hace más vulnerables a buscar recursos de evasión a los problemas. También depende de la historia personal (contexto, crianza, recursos emocionales y personales).

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Subraya que no debe confrontarse a la persona, más bien se debe generar conversación y conocer su punto de vista para conectar y establecer alianzas. Las preguntas hacia esa persona pueden ser: ¿con quién juegas? ¿Por qué te gusta el videojuego?, o ¿te gusta compartir con otras personas en línea? También preguntar a la persona cómo se siente en relación con otras áreas como la universidad o el colegio. Esto permite identificar incluso si hay alguna conflictividad alrededor que no quiera enfrentar, explica Daniela Rojas.

Para ella, se debe evitar hacer comentarios despectivos, porque puede que aumente la sensación de vergüenza, pena, culpabilidad y esta no buscaría alternativas. Caería más en las emociones negativas y continuaría con el videojuego como un modo de afrontar la vida.

La experta dice que todos los tipos de videojuegos pueden ser adictivos. Sin embargo, los juegos en línea, en los que se está en contacto con otra persona en modalidad virtual y se requiere más comunicación, trabajo en equipo o crear un personaje, ir avanzando niveles y equipándose, suelen ser más populares y emocionantes, por lo que pueden requerir mayor inversión de tiempo.

“No hay que decir ‘tienes este problema con los juegos’, sino más bien ‘he visto estas señales que llaman la atención, no sé si quieres conversar conmigo o con otra persona’”, dice Rojas. En ese momento se debe buscar a algún psicólogo. Una vez sea diagnosticado por un profesional, el siguiente paso será la recuperación, tratamiento, si es necesario, y retorno a la vida fuera de la pantalla.

La psicóloga Daniela Rojas recomienda que también, durante el momento en que se acude a un especialista, puede ser idóneo para tratar y reparar otros ámbitos o proceso de la vida que no habían sido tratados hasta el momento del trastorno. Para ella, el videojuego debe plantearse como algo recreativo. Cuando su uso supera la barrera de lo considerado “normal”, allí sí se considera un trastorno y se debe buscar.

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