• El presidente de Perú nombró el martes 1° de febrero a sus nuevos ministros. En total, ya son 14 bajas las que ha tenido el mandatario desde que llegó a la presidencia de ese país, en julio de 2021. Un promedio de un reemplazo cada cada 14 días. Foto principal: EFE

A poco tiempo de cumplirse seis meses desde que asumió la presidencia de Perú, Pedro Castillo nombró el martes 2 de febrero a su tercer gabinete de gobierno, luego de que los dos primeros cayeran por diferencias con el mandatario. Los nuevos nombramientos se producen en medio de un alza importante de la desconfianza en Castillo, quien en poco tiempo ha sido incapaz de formar un gobierno estable y sin fracturas.

En concreto, Castillo ya acumula 14 bajas de ministros, un reemplazo cada 14 días en promedio. La crisis del anterior gabinete de gobierno lo deja sin tres de los ministros de mayor credibilidad y quienes representaban la corriente moderada del Ejecutivo: el titular del Interior, Avelino Guillén; el de economía, Pedro Francke; y la primera ministra, Mirtha Vásquez.

A pesar de que hay incertidumbre por el futuro del nuevo gabinete, lo que sí existe es la certeza de que tendrán la misión de aliviar la aguda confrontación política con la oposición, que domina el Congreso y suma cada vez más voces a favor de la renuncia o la destitución de Castillo.

¿Por qué renunciaron sus ministros?

La más reciente ruptura del gobierno de Castillo se originó por las diferencias entre  el ministro del Interior, Avelino Guillén, y el comandante general de la Policía Nacional de Perú (PNP), Javier Gallardo.

Guillén renunció el viernes 28 de enero, en pleno estado de emergencia por inseguridad ciudadana en Lima y el Callao, al no sentirse respaldado por Castillo en su recomendación de destituir a Gallardo, con quien mantenía grandes desavenencias en su criterio sobre los relevos y ascensos dentro de esta fuerza de seguridad. Además, mantuvieron discrepancias por nombramientos en direcciones clave de la Policía y denuncias de corrupción al interior de la PNP, que incluso afirmaron que en el proceso de ascensos se pagaron sobornos hasta por 25.000 dólares.

En una entrevista con el diario La República, Guillén afirmó que: “Esperaba que el presidente de la República respaldara a su ministro”. Sin embargo, ante la falta de respuesta de Castillo, optó por presentar su renuncia, según él mismo dijo a los periodistas, con carácter revocable y para forzar al presidente a posicionarse.

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La respuesta de Castillo llegó el sábado 29 de enero, cuando decidió aceptar la renuncia de Guillén y al mismo tiempo relevar del cargo a Gallardo. Si bien pudo ser una salida imparcial o políticamente correcta, en realidad acentuó la crisis del gobierno.

Mirtha Vásquez, y Avelino Guillén. Montaje: El Búho.

Guillén atizó contra Pedro Castillo luego de su decisión. “El país no se puede manejar como un sindicato”, dijo a La República. “No puede ir permanentemente atizando confrontaciones, peleas internas, creando conflictos. No puede esperar que las cosas lleguen al borde del precipicio para recién pretender tomar acciones, porque el país no es un laboratorio de ensayo”, manifestó. Y añadió que el presidente debe rodearse de gente “con trayectoria política” que lo asesore mejor sobre el país.

Luego de eso, el lunes 1° de febrero la presidenta del Consejo de Ministros, Mirtha Vásquez entregó su carta de renuncia, “ante la imposibilidad de lograr consensos en beneficio del país”. Había llegado a ese cargo con importantes credenciales y era de las pocas autoridades que contaba con el beneplácito de diferentes sectores políticos, por su trabajo en la defensa de los derechos humanos.

Vásquez dijo que se había llegado a “un momento crítico” y que “la crisis en el sector del Ministerio del Interior no es un asunto cualquiera ni coyuntural, es la expresión de un problema estructural de corrupción en diversas instancias del Estado”. Y en una entrevista el martes en RPP Noticias, Vásquez expresó su “preocupación por el entorno de asesores que tiene (Castillo) que hacen que cometa este tipo de errores”, en alusión a la aceptación de la renuncia de Guillén.

Consumada la crisis, Castillo anunció en Twitter que renovaría su gabinete por tercera vez desde que asumió la presidencia.

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¿Quiénes conforman el nuevo gobierno?

La conformación del nuevo gabinete de Castillo refleja parte de lo que había demostrado en campaña: tiene una clara tendencia al conservadurismo en lo social.

El congresista Héctor Valer fue elegido como primer ministro, en sustitución de Vásquez, el cargo más importante del Ejecutivo después de la presidencia. Valer, paradójicamente, entró al Congreso en la lista del partido Renovación Popular, que está en las antípodas del izquierdismo de Perú Libre, que llevó a Castillo a la presidencia.

El presidente Castillo junto a su nuevo gabinete de gobierno.

“Basta de tanto marxismo stalinista-leninista, y basta de ideologías de género en el país”, dijo Valer en la campaña para llegar al Congreso. Desde Perú Libre se han definido en varias ocasiones como una formación stalinista-leninista.

En otra polémica modificación, la congresista Katy Ugarte fue nombrada como ministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables. Ugarte ya recibió el rechazo de colectivos feministas y LGBT, por declaraciones pasadas que ha tenido. “Hemos nacido varón y mujer, no tenemos que distorsionar esta situación. No es correcto distorsionar los valores de los niños”, declaró en una entrevista televisada en 2021.

La remodelación del gabinete peruano incluyó cambios en las carteras más destacadas: al frente del Ministerio de Economía y Finanza juró el economista Oscar Graham, en Relaciones Exteriores fue designado el constitucionalista César Landa, Defensa fue asumido por el contralmirante José Luis Gavidia y en Interior juró el exjefe policial Alfonso Chávarry.

¿Cómo se llegó a esta última crisis?

Si algo ha caracterizado al mandato de Pedro Castillo en Perú son las crisis. De hecho, desde que asumió la presidencia ha debido enfrentar rupturas internas, ocasionadas principalmente por la debilidad de Perú Libre, el partido que lo sostiene en el gobierno.

Castillo designó como jefe de su primer gabinete a Guido Bellido, congresista del sector más radical de Perú Libre. Su nombramiento generó el rechazo de sectores importantes de la sociedad, debido a que este está investigado por un presunto delito de apología del terrorismo y por su supuesta participación en la red de corrupción conocida como “los dinámicos del centro”.

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LIMA (PERÚ), 29/07/2021.- El presidente de Perú, Pedro Castillo, junto a su exPrimer Ministro Guido Bellido, en una ceremonia simbólica de juramentación la Pampa de la Quinua, en Ayacucho. EFE/Stringer

Incluso el nombramiento de Bellido ocasionó que otros ministros más moderados, como el de Economía, Pedro Francke, no juraran en el cargo al mismo tiempo que el resto de carteras, hasta que el presidente Castillo no diera garantías de que Bellido no interviniera en las políticas económicas.

Bellido no duró en el cargo ni tres meses. En octubre de 2021, Castillo lo relevó, esgrimiendo que lo hacía “en favor de la gobernabilidad” del país.

¿Cuál es el futuro de Castillo en el gobierno?

Ante este panorama de inestabilidad y los antecedentes de años anteriores de vacancias (destituciones) a expresidentes (es el quinto presidente en cinco años), la principal duda es si Pedro Castillo llegará a cumplir con su mandato constitucional, hasta 2026.

En una encuesta antes de la caída de su segundo gabinete, el 60 % de los peruanos desaprobaba al gobierno de Castillo. Esto evidencia el desgaste del presidente desde que asumió el cargo, debido a que en diciembre su desaprobación era de 58 %, de 57 % en noviembre y de 48 % en octubre, según sondeos de El Comercio.

A favor del presidente juega la división en la oposición, que no hay ningún otro líder que reúna el consenso de la sociedad peruana, y que la conformación del actual Congreso imposibilita el surgimiento de otra opción. De hecho, ya Castillo superó sin mayores inconvenientes un proceso de vacancia.

No obstante, algunos congresistas insisten en la destitución de Castillo, argumentando la “evidente incapacidad” del presidente para formar un gobierno estable en Perú.

Con información de EFE.

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