• Hace 30 años el entonces teniente coronel Hugo Chávez aparecía por primera vez ante las cámaras para rendirse, tras intentar derrocar al gobierno de Carlos Andrés Pérez. Más que las balas y tanques, fueron sus palabras las que hicieron estremecer al país. El politólogo Guillermo T. Aveledo y el historiador Pedro Benítez analizan para El Diario el contexto del alzamiento militar de 1992 y sus consecuencias para la democracia venezolana. Foto: El Universal

“Lamentablemente, por ahora, los objetivos que nos planteamos no fueron logrados”. Esta frase ha quedado tan marcada en la memoria de una generación, que 30 años después todavía hay personas que la pueden recitar textualmente. Al momento de decirla en televisión nacional, Hugo Chávez era apenas un teniente coronel de 38 años de edad, desconocido para el país. Luego de declarar ante los periodistas, iría a prisión junto a sus demás compañeros del Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR-200). Ese 4 de febrero de 1992 habían intentado derrocar sin éxito al entonces presidente Carlos Andrés Pérez.

Chávez, quien años después se jactó como presidente de Venezuela de salir invicto de todas sus batallas electorales (salvo el referendo constitucional de 2007), hacía su debut ante el país con una derrota. Pero no por mucho. Como en sus palabras de capitulación, su fracaso se convirtió en por ahora, librándose incluso de su juicio por insurrección. Sin tanques ni fusiles, llegó al poder en 1998 por la vía del voto, y allí permaneció hasta su muerte, el 5 de marzo de 2013. Durante sus 15 años de gobierno el país no volvería a ser el mismo.

Portada de El Diario de Caracas, el 4 de febrero cuando ocurrió el golpe de estado fallido donde se muestra a Hugo Chávez comunicando a los medios
Foto: José Daniel Ramos @danielj2511

“Esa llama encendida del 4 de febrero será inextinguible en nosotros, en el alma, en el corazón y en la razón”, declaró el ministro de Defensa del actual régimen de Nicolás Maduro, Vladimir Padrino López, en un acto a propósito del 30° aniversario del alzamiento. De acuerdo con el portal Connectas, el ahora general participó en el golpe como hombre de confianza de Chávez, con la misión de atacar desde la retaguardia el Palacio de Miraflores. El jefe de su unidad nunca llegó con la orden, por lo que Padrino se rindió sin haber disparado contra el despacho presidencial. Estuvo en el grupo de soldados que fue indultado sin ir a la cárcel. En cambio, en 1995 lo enviaron a Estados Unidos para realizar un curso de operaciones psicológicas en la Escuela de las Américas.

Para el historiador y escritor Pedro Benítez, las declaraciones de Padrino López reflejan el deterioro institucional de la Fuerza Armada. En entrevista para El Diario, considera grave que un ministro de Defensa exalte un intento de golpe de Estado contra un gobierno electo democráticamente. “El 4 de febrero se volvió a abrir la espita de usar la violencia para tomar el poder. Eso es algo de países primitivos y ya en Venezuela desde hacía décadas se había superado”, señala.

El golpe de varios nombres

4 de febrero de 1992: el día que Hugo Chávez sacudió la democracia con un discurso
Foto: Cortesía

La percepción histórica de lo que ocurrió la madrugada del 4 de febrero de 1992 ha sufrido muchos cambios a lo largo del tiempo. Ese día se alzaron varias unidades del Ejército en Caracas, Aragua, Carabobo y Zulia. En total, los insurgentes estaban conformados por un centenar de oficiales de rango medio, como mayores, capitanes y subtenientes, a cargo de una tropa de 2.056 soldados. Todo liderado por cinco tenientes coroneles: Hugo Chávez, Francisco Arias Cárdenas, Jesús Hernández, Yoel Acosta Chirinos y Jesús Miguel Ortiz.

En un principio, el suceso fue tomado por el Estado venezolano como una insurrección frustrada e intento de asesinato contra el presidente Pérez. También consideraron así al segundo intento de golpe de Estado ocurrido el 27 de noviembre de 1992. En esa ocasión, se rebelaron facciones de la Armada y la Aviación adheridas a los ideales del MBR-200. Tras la llegada al poder del chavismo, se buscó reivindicar ambas fechas.

Durante el gobierno de Chávez, el 4 de febrero se convirtió en toda una efeméride. Ahora concebida como una “rebelión popular”, se le dio un trasfondo como un movimiento de descontento contra la corrupción del sistema venezolano. En una oda a su propia gesta, el oficialismo convirtió esta fecha en el Día de la Dignidad Nacional. Curiosamente, también se usó ese nombre por un tiempo para conmemorar el 13 de abril de 2002, cuando Chávez fue repuesto en el gobierno tras un golpe de Estado en su contra. En 2009 se emitió el decreto 7102, que declaró al 27 de noviembre como Día de la Aviación Militar. En homenaje a la mañana en la que naves OV-10 Bronco bombardearon varios puntos de Caracas.

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4 de febrero de 1992: el día que Hugo Chávez sacudió la democracia con un discurso
Cuartel de la montaña, antes Museo Militar. Desde allí Chávez comandó las operaciones contra el Palacio de Miraflores. Ahora es usado como mausoleo para sus restos. Foto: Cortesía

A pesar del carácter de fiesta nacional que se le ha dado al 4 de febrero, el politólogo Guillermo Tell Aveledo explica para El Diario que realmente poca gente celebra con orgullo esa fecha fuera del seno del chavismo. Indica que se convirtió en una tradición más para el seno militar y la cúpula política, aunque cada vez con menos vigencia. Para el régimen de Nicolás Maduro representa un legado difícil de mantener. Principalmente debido a que pertenece a una generación diferente a la de los militares golpistas. Aunque todavía funciona como una fecha útil para alimentar la épica del mito construido en torno a Chávez.

Fue el debut político de Hugo Chávez, y estamos viviendo en una era fundada por él, así que obviamente tiene una enorme significación. Se ha convertido en una cosa reinterpretada cada cierto tiempo. Es un modo de conseguir villanos, una especie de puesta en escena de antagonistas contra la democracia, pero a su vez es la presentación de la amenaza existencial más grande contra el sistema”, comenta.

Nacidos del descontento

4 de febrero de 1992: el día que Hugo Chávez sacudió la democracia con un discurso
Civiles desalojados del Centro Comercial Ciudad Tamanaco (CCCT), desde donde un grupo rebelde intentó tomar la Base Aérea La Carlota. Foto: Cortesía Harold Escalona

Para 1992, Venezuela estaba lejos de ser la promesa económica que brillaba en los años setenta. Durante el gobierno de Luis Herrera Campins (1979-1984) explotó una crisis económica tras el Viernes Negro de 1983, la cual continuó en el periodo de Jaime Luisinchi (1984-1989), entre un fuerte control cambiario y grandes escándalos de corrupción. Al llegar por segunda vez Pérez a la presidencia, aplicó de inmediato un paquete de reformas económicas que detonó todo el malestar acumulado. El estallido social de El Caracazo ocurrió apenas 24 días después de su toma de posesión. El número de muertos y heridos todavía es hoy causa de debate. Todos estos hechos fueron el argumento con el cual los militares justificaron su intento de tomar el poder.

Aveledo cuestiona esa afirmación y recuerda que toda la conspiración orquestada por Chávez ya tenía una década de existencia al momento en que se ejecutó. Precisamente en 1982 se creó el MBR-200 con el juramento bajo el Samán de Güere, meses antes del Viernes Negro.

El profesor de Estudios Políticos de la Universidad Metropolitana reseña que si bien para 1992 la mayoría de los embates económicos y sociales de la década anterior parecían superados, la popularidad de Pérez no mejoró. Destaca que tuvo una llegada complicada a Miraflores por el peso de las expectativas. El recuerdo de la “Venezuela Saudita” y la bonanza tras la nacionalización del petróleo .

“Nunca tuvo luna de miel, que es lo normal en una presidencia. (El Caracazo) no es una reacción al paquete económico, sino que hay un descontento estructural, pero del cual por la respuesta del gobierno, Pérez nunca se pudo recuperar”, afirma.

4 de febrero de 1992: el día que Hugo Chávez sacudió la democracia con un discurso
Foto: Cortesía

Aunque admite que había descontento, principalmente en los sectores populares más afectados por el paquete, Aveledo aclara que en 1992 no había para nada un clima de crisis. Por el contrario, asegura que había una estabilidad política, mientras los partidos comenzaban a surgir precandidaturas para las elecciones presidenciales de 1993. Una opinión similar tiene Benítez, quien destaca que para ese año los indicadores económicos mostraban un escenario optimista para el país.

Toda democracia tiene problemas, pero eso no justifica el uso de la violencia para salir del gobierno. No había una tendencia popular de pedir la renuncia de Pérez. Para el momento del golpe el país tenía 24 meses con una caída constante de la pobreza, el desempleo y la inflación. Venezuela creció más que China en 1991, por lo que lejos de un clamor del pueblo, el golpe fue una conspiración de una minoría”, indica.

Efectivamente, en 1991 el Producto Interno Bruto (PIB) de Venezuela había crecido 9,7 %. Fue la cuarta economía de América Latina, mientras que la actual potencia asiática registró un incremento de 9,3 %.

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Asesinar al presidente

4 de febrero de 1992: el día que Hugo Chávez sacudió la democracia con un discurso
Foto: Cortesía

Una duda que queda al aire en la historia del 4 de febrero es qué buscaban los golpistas. ¿Qué habría ocurrido en los días siguientes si Chávez y su grupo hubieran logrado conquistar Miraflores? Se sabe que a corto plazo el plan era instalar un Gobierno de Emergencia Nacional y procesar a Pérez y varios funcionarios por corrupción. A la larga, aspiraban a una refundación del Estado bajo nuevos valores, en lo que llamó “la quinta república”. Años después conseguiría parcialmente esa meta con la promulgación de la Constitución de 1999.

No obstante, Benítez afirma que en un movimiento que usó las armas para derrocar el gobierno, no se podía esperar un desenlace pacífico. Cita al exguerrillero y mentor político de Chávez, Kléber Ramírez Rojas, quien explicó en profundidad lo que se planteaba hacer en su libro Historia documental del 4 de febrero. Allí detalla que entre los primeros decretos estaba la disolución de todos los poderes públicos, así como el cese inmediato de gobernadores, alcaldes y legisladores estatales. Todo el poder se concentraría en torno a la figura de un Consejo General Nacional.

“También pensaban fusilar sumariamente a los corruptos”, aporta Benítez. Aunque los documentos de Ramírez Rojas no hablan explícitamente de ejecutar a funcionarios, durante el golpe de Estado se evidenció una clara intencionalidad de acabar con la vida del presidente. El día de la asonada militar, Pérez regresaba al país luego de participar en el Foro Económico Mundial, en Davos (Suiza). De acuerdo con el entonces ministro de Información, Pastor Heydra, los escoltas descubrieron a un grupo de insurrectos que planeaba emboscar la caravana presidencial en el túnel de la autopista Caracas-La Guaira. Avanzando a contravía, lograron sortear el obstáculo y llegar rápidamente a la capital. Ya al tanto de la situación, condujeron a Pérez al canal Venevisión para que se dirigiera al país.

Las labores previas de inteligencia del Ministerio de Defensa y la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (Disip) fueron claves para adelantarse a los golpistas y mantener a salvo al presidente. Sin embargo, eso no evitó que en su intento por capturar a Pérez, además del Palacio de Miraflores fuera atacada La Casona, su residencia oficial. Allí se encontraban su esposa e hijas, que debieron refugiarse ante las ráfagas de disparos.

Ruptura con el pasado

4 de febrero de 1992: el día que Hugo Chávez sacudió la democracia con un discurso
Foto: Cortesía Alba Ciudad

A  pesar de ser todavía un evento central para el oficialismo, parecen haber quedado atrás los años en los que el 4 de febrero se celebraba con grandes desfiles militares y marchas de trabajadores públicos. Aveledo ve en la forma en que se conmemoran estos actos en la actualidad como una forma de rendir culto a Chávez, pero a su vez de construir una mítica alrededor de Nicolás Maduro. 

“Hay que decirlo, los sucesos dentro de los cuales ha gobernado Maduro le generan parte de ese lenguaje. Uno ve dentro del lenguaje de propaganda oficial a Maduro como el que ha resistido más, que ha resistido más amenazas que Chávez, más invasiones, más ataques, más vilipendios”, opina.

Así como Chávez sufrió su propio golpe de Estado, del cual fue restituido, a Maduro solo le faltaba jugar esa carta para completar su imagen de mártir. El politólogo dice que en buena parte lo consiguió con los intentos insurreccionales como el alzamiento cívico-militar protagonizado por Juan Guaidó y Leopoldo López el 30 de abril de 2019, o en el presunto atentado en su contra con un dron el 4 de agosto de 2018.

A juicio de Benítez, ninguno de los intentos de insurrección militar surgidos en los últimos años contra Maduro ha tenido la misma escala que el 4 de febrero de 1992. No obstante, el profesor de Historia Económica de la Universidad Central de Venezuela (UCV) considera irónico el permanente estado de alerta del régimen de Maduro ante cualquier presunta amenaza contra su estabilidad, mientras por otro lado celebra las conspiraciones fraguadas por Chávez. “Reivindicar la violencia es la contradicción fundamental del chavismo”, apunta.

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4 de febrero de 1992: el día que Hugo Chávez sacudió la democracia con un discurso
Chávez durante su reclusión en la cárcel de Yare. A pesar de ser procesado por insurrección, se le permitió en su celda tener varias comodades y usar su uniforme para entrevistas. Foto: Cortesía

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—¿Cómo se compara el MBR-200 de 1992 con estos movimientos insurgentes actuales en contra de Nicolás Maduro?

—Guillermo T. Aveledo: Es muy distinto cuando dentro del sistema del propio Estado hay una conspiración o una acción contraria a su sistema y a su juramento tan grande como esa. Yo creo que la gran diferencia es de escala, en el control de unidades, en la adhesión de cuadros oficiales que significaron un problema para las Fuerzas Armadas. Eso fue lo que se trató de resolver por el sistema democrático con los sobreseimientos de causa y los indultos que comenzaron en la época del presidente Pérez. El sistema democrático falló en reprimir las logias y las organizaciones conspirativas dentro de las Fuerzas Armadas, mientras que este sistema chavista ha sido muy eficaz tanto en purgarlas, como en reprimir cualquier intento de disidencia.

El quiebre de la democracia

4 de febrero de 1992: el día que Hugo Chávez sacudió la democracia con un discurso
Foto: Cortesía

En 1994, como parte de un acuerdo para pacificar a sectores de la Fuerza Armada y la izquierda, el presidente Rafael Caldera indultó a los cabecillas de los golpes de Estado de 1992. El 26 de marzo, Chávez salió de la cárcel de Yare y llegó hacia una gran concentración de seguidores. Ya no vestía su uniforme militar, sino con un liquiliqui claro. Era ya el comienzo de su nueva etapa como político, con miras a las próximas elecciones. Meses despúes viajó a Cuba, donde fue recibido con honores de Estado por Fidel Castro.

El discurso de Chávez había cautivado a un sector de la población descontento con su dirigencia política. Varios se sintieron conmovidos por la forma en la que el teniente coronel había asumido la responsabilidad de sus acciones. No obstante, no era el sentir de la mayoría. Agrega que en 1992 el pueblo no había estado a favor del gobierno ni de los golpistas.

Benítez señala que los medios de comunicación tuvieron una responsabilidad enorme al posicionar a Chávez dentro de la opinión pública, creando a su alrededor una imagen de héroe nacional que luchaba contra la corrupción. También contribuyó la oposición al presidente Pérez, encabezada por Caldera desde el Congreso y por grupos económicos e intelectuales como “los Notables”, entre los que destacaban figuras como Alfredo Boulton, Arturo Uslar Pietri y José Vicente Rangel. Poco después del golpe el canal RCTV estrenó su novela Por estas calles, la cual abordaba crudamente la realidad política y social del país.

Todos estos elementos, afirma el historiador, hundieron cada vez más la imagen de Pérez. Finalmente su propio partido, Acción Democrática, colocó el último clavo sobre su ataúd político. Le retiraron el apoyo en los meses previos al juicio que lo destituyó de la presidencia en 1993.

4 de febrero de 1992: el día que Hugo Chávez sacudió la democracia con un discurso
El presidente Pérez fue separado de su cargo en 1993, tras un juicio que ha sido cuestionado por varias irregularidades, entre ellas su carácter más político que legal. Foto: Cortesía

Aveledo cuenta, desde lo anecdótico, que en los días posteriores al golpe del 4 de febrero se publicaron en todos los medios impresos extensos trabajos dedicados específicamente a Chávez. Especiales biográficos, entrevistas e incluso afiches del momento en que dio su famoso “Por ahora”. Agrega que durante los Carnavales de 1992, hasta llegó a ver niños disfrazados con la boina roja y el traje de camuflaje militar.

El politólogo está seguro de que sin ese impulso recibido por el golpe de Estado y su posterior boom mediático, Chávez difícilmente habría sido un candidato viable para la izquierda en las presidenciales de 1998. Por eso, a su juicio, más que los alzamientos de 1992, la destitución de Pérez y la crisis bancaria de 1994, el triunfo del Movimiento Quinta República (MVR) fue el verdadero punto de quiebre del sistema democrático venezolano.

“Ya es tiempo de evitar más derramamiento de sangre, ya es tiempo de reflexionar. Vendrán nuevas situaciones y el país definitivamente tiene que enrumbarse a un destino mejor”, fueron las palabras con las que Chávez cerró su comparecencia ante las cámaras de televisión tras llamar a sus camaradas a deponer las armas. Una frase que 30 años después, parece ser un clamor de la Venezuela que él mismo concibió. 

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