• La ropa botada en el desierto de Atacama es de tercera categoría, que llega allí principalmente como desecho de importadoras. Para que las piezas textiles que se encuentran en el lugar se degraden deberán pasar al menos 200 años | Foto: Getty Images.

En el desierto de Atacama de Chile se encuentra uno de los mayores basureros de ropa del mundo. Toneladas de zapatos, pantalones, vestidos, ropa de invierno y otro tipo de textiles de distintas partes del país y del mundo llegan al sitio más seco del planeta. 

Distintas personas también acuden al sitio para buscar alguna prenda y quedarse con ella, o revenderla, entre ellos migrantes venezolanos, quienes acuden al sitio ante la falta de empleo y mejores oportunidades laborales. La ropa que llega a esa zona entra por el puerto de Iquique a través de la Zona Franca. Los desechos textiles provienen de Estados Unidos, Europa y Asia.

De acuerdo con BBC Mundo, Chile es el mayor importador de ropa usada de Suramérica. De las 59.000 toneladas de ropa que entran cada año al país, se prevé que más de la mitad está destinada a terminar en vertederos clandestinos.

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Para Patricio Ferrerira, alcalde de Alto Hospicio, la zona donde está la ropa desechada, “lamentablemente” la ciudad se convirtió en “el basurero del mundo”. En este sentido, distintas organizaciones y grupos nacionales e internacionales señalaron que se trata de un desastre ambiental.

La “moda rápida” contamina

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), entre 2000 y 2014 se duplicó la producción de ropa en el mundo, influenciada por el crecimiento de la “moda rápida”. Estudios afirman también que la fabricación de ropa y calzado genera al menos el 8 % de gases de efecto invernadero.

El inmenso basurero de ropa en Chile al que llegan migrantes venezolanos
Foto: Getty Images.

Un problema ambiental de alto impacto

“El problema es que solo un 15 % de eso se vende como segunda mano, el 85 % viene a dar a los vertederos clandestinos, es basura”, dice Ferreira. A pesar de que en Chile está prohibido dejar desechos textiles en los vertederos habilitados, pues afecta la estabilidad del suelo, la gente continúa haciéndolo.

Paola Laiseca, de la importadora Pakchile, señala a BBC Mundo que las prendas importadas son divididas en tres: la mejor prenda, la prenda sucia o descosida y la tercera un producto deteriorado. Este último es el que llega a los basureros como el de Atacama, sumando más de 40.000 toneladas anuales.

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La ropa que no es vendida en tiendas de segunda mano es desechada y puede tardar hasta 200 años en desintegrarse. El experto ambiental Gerson Ramos explica, a diferencia del algodón, tipo de textil que predominaba hace muchos años, el poliéster, con el que está hecha la mayoría de la ropa en la actualidad tarda más en descomponerse.

“La ropa no tiene una disposición legal al día de hoy. La única solución de la gente es quemarla. Al quemarla, la polución y el humo hacen que sea para nosotros un grave problema”, señala a BBC Mundo Edgar Ortega, experto en medio ambiente del municipio Alto Hospicio.

El inmenso basurero de ropa en Chile al que llegan migrantes venezolanos
Foto: Getty Images.

¿Qué se hace para detener la situación?

De acuerdo con Moyra Rojas, secretaria regional ministerial del medio ambiente, “no es fácil” conciliar los intereses políticos para ofrecer soluciones. A su juicio hay un mal manejo de los residuos, por lo que invita a las empresas a tener conciencia ambiental y a no importar ropa de tercera categoría.

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Existen proyectos ecológicos que permiten que la ropa no sea desechada, sino reciclada. La empresa Ecofibra es una de ellas y según Franklin Zepeda, el fundador del proyecto chileno, transforman la ropa para otros usos como construcción.

Las empresas deben hacerse cargo de sus residuos textiles, de acuerdo con una ley, pero ante la falta de recursos para poder fiscalizar, es poco el trabajo que pueden hacer las autoridades locales para que dejen de utilizar espacios como el desierto de Atacama como basurero.

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