• Los creadores de Smiley 2 Go, Galex, Medusa is a Boy, y Hey! Marilú conversaron con el equipo de El Diario sobre sus historias y proyectos, que van desde las artes y la naturaleza, hasta las causas LGBTIQ+

Durante los últimos años, una serie de propuestas han tomado auge debido a que las personas buscan “un mecanismo para enfrentar la crisis” en sus distintos ámbitos. En Venezuela, los emprendimientos hechos por jóvenes forman parte de un ecosistema que intenta ofrecer sustento y oportunidades.

Un elemento que ha impulsado los emprendimientos en el país es el colapso de los salarios. Dado que no hay incentivos a trabajar para una empresa, por los bajos niveles de salarios y las precariedades, muchos jóvenes piensan y actúan en función de definir o buscar en un emprendimiento o pequeño negocio una forma de poder generar ingresos por su cuenta, y que puedan ser superiores a los niveles de salario que ofrecen las empresas”, señaló para El Diario Asdrúbal Oliveros, economista y director de Ecoanalítica.

El experto agregó que la tendencia a emprender está en auge entre los venezolanos, no solo por una búsqueda de alivio económico, sino también por una manera de liderar propuestas dirigidas a estratos poco atendidos.

En este universo de propuestas, el equipo de El Diario pudo identificar al menos 22 hechas por jóvenes emprendedores, que van desde el comercio de ropa, hasta la oferta de alimentos y servicios digitales. Conversamos con los creadores de cuatro de ellos: que son proyectos que, dado su área, representan una novedad pues atienden sectores como el medio ambiente, las artes y la comunidad LGBTIQ+.

Smiley 2 Go, emprender con consciencia ecológica

Impulsados por ofrecer una propuesta novedosa, competitiva y apegada a fomentar una conciencia ambiental, Carla Salazar (19), estudiante de Odontología en la Universidad Central de Venezuela (UCV), y Andrés Sanabria (19), estudiante de Economía de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), crearon en septiembre de 2020 Smiley 2 Go.

“Vendemos productos impresos en 3D, materos decorativos que llamamos Yoguis. Esa impresión está hecha a base de elementos naturales como el almidón de maíz, trigo y otra serie de residuos naturales. Damos productos personalizados que el propio cliente puede seleccionar o crear”, dice Carla Salazar.

Los precios de los productos varían entre 8 y 20 dólares y son únicamente una tienda digital. Salazar comenta que el proceso de creación del proyecto fue rápido y en este año 2022 ya son cuatro jóvenes los involucrados en el emprendimiento.

Cuatro emprendimientos innovadores de jóvenes venezolanos que apuestan al país

Para la estudiante de Odontología, Smiley 2 Go tiene varios factores que lo diferencian de otras propuestas, como el apoyar a organizaciones sociales como SenosAyuda, Techo Venezuela, Smiley Plant y Casa Ronald MacDonald. Participaron en el Reto Saca el Pecho, de Ron Santa Teresa, pero consideran que su mayor reconocimiento es el ganar el cariño y apoyo de las personas que, además de ser clientes, terminan formando un vínculo de amistad.

En cualquier situación que estés, tendrás obstáculos en el camino, pero eso jamás nos puede detener para hacer lo que queremos; no lo hace imposible. Sí, es complicado, pero siento que vale la pena crear tu futuro desde acá. Sí vale la pena emprender en Venezuela”, agrega Salazar.

Galex, arte gastronómico para degustar

De una clase de pintura en la Universidad Nacional Experimental de las Artes (Unearte), Gabriel Moreno (28) y Alex Bellorín (27) hicieron un proyecto que luego se convirtió en un emprendimiento. Galex mezcla la gastronomía con las artes y busca llevarlas a otros sentidos. La primera pieza comestible artística creada por ellos fue “La noche estrellada”, de Vincent van Gogh.

Una de las cosas que van a ayudar a impulsar la economía del país son las pequeñas empresas y emprendimientos. Partimos de un país que estaba en otra etapa, en esa crisis sacamos un punto importante que es la innovación”, expresa Moreno.
Cuatro emprendimientos innovadores de jóvenes venezolanos que apuestan al país

En el año 2017 se convirtieron en una marca que ofrece productos comestibles, obras de arte de 15×15 centímetros que reinterpretan clásicos de la pintura. Venden también los elementos para que las personas hagan su propia versión de ellos y pasteles artísticos como el Mondrian, que, al cortar un trozo, expone una de sus obras icónicas. Los costos varían entre 15 y 18 dólares y son elaborados con un equipo de al menos cinco personas, entre ellos pintores.

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“Las cosas no son imposibles cuando uno tiene paciencia y perseverancia para hacerlo. Es un proceso largo, de idas y vueltas, subidas y bajadas. Tener miedo y presión es normal, pero no hay que dejarse llevar por eso. Hay que romper con esos paradigmas para seguir adelante y buscar a las personas correctas”, comenta el artista.

Los procesos más complejos que les ha tocado vivir es el que llevaron a cabo para formalizar el registro legal de su empresa. En un futuro quieren llevar esa experiencia gastroartística a encuentros presenciales. También buscarán abarcar la escultura y otras áreas de las artes. “Nuestra misión es transformar la manera de consumir el arte y de hacerlo accesible a las personas”, puntualizó Moreno.

Medusa is a boy, piezas que conectan con las causas LGBTIQ+

Joseph Vidal (22) siempre se consideró diferente, no solo por el hecho de ser una persona trans no binaria, si no porque desde su juventud tenía ideas diferentes. Entre 2016 y 2017, motivado por buscar una solución económica y tener un espacio propio de trabajo en el que no fuera rechazado por su manera de ser, ideó Medusa is a boy.

Lo que me diferencia es la creatividad y la propuesta que yo les ofrezco. Estoy tratando de crear esa entidad que atraiga a esas personas y que no se sientan etiquetadas por algún género o sexo. Quiero que todo el mundo pueda sentirse cómodo consigo mismo”, comenta el emprendedor estudiante de Sociología de la UCV.

El proyecto que busca conectar con las causas LGBTIQ+ por su origen, formalmente tomó consistencia en 2018. Comenta que los primeros años fueron los más difíciles. Desde entonces, Vidal crea piezas únicas, bisuterías y accesorios adaptados a la personalidad de cualquier cliente, con costos que varían de entre 2 y 40 dólares.

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Joseph trabaja en solitario y aprendió todos los conocimientos de terceros o por cursos que veía en videos de Internet. Siendo más joven no encontraba ropa o accesorios que les gustara, por lo que señala que esa fue otra de las razones para emprender y ofrecer productos distintos, que no se suelen verse en tiendas.

“Ese reconocimiento que me han dado a mí como diseñador ha sido increíble”, agregó Vidal. Sus piezas han posado en personalidades como Amanda Dudamel, Miss Venezuela 2021, y ha trabajado con diseñadores de alta factura. También ha participado en sesiones de fotos y  ha conocido artistas reconocidos que han publicado trabajos en la revista Vogue.

Cuatro emprendimientos innovadores de jóvenes venezolanos que apuestan al país

A pesar de que Joseph Vidal se considera una “marca andante” con la creación de bisutería, le gustaría en un futuro incursionar en la ilustración, también quiere explorar con la creación de objetos 3D. Con Medusa is a Boy desea llegar a nuevos públicos y nutrir su emprendimiento.

Hey! Marilú, una marca digital personal diferenciadora

Marilú Ramos (22) es comunicadora visual y llegó al diseño gráfico de manera espontánea y con el entusiasmo de aprender cosas nuevas. YouTube, cursos en Internet y otras vías le permitieron aprender sobre un mundo que desde niña le atraía. Considera que el diseño es una extensión de ella, ve formas, colores, tipografías.

A mí me gustaría ayudar a nuevas generaciones a que no se queden solo en el diseño. Si en verdad quieren lograr una marca personal o una empresa, deben conocer otras áreas para poder impulsarla”, dice la emprendedora, que ha trabajado con empresas, personas y proyectos en el país y otras partes del mundo.

Sobre el origen del nombre de su marca, la joven señala que decidió ponerle Hey! Marilú por el impacto de la expresión “hey!”, ya que ofrece una atención que no brinda un “hola”, explica la creadora visual. Lo que la diferencia de otros servicios similares a los de ella, además de eso, es ir de la mano del cliente. Ofrece los servicios Hey! Core, de identidad visual y branding, y Hey! Brand kit, con consejos para redes sociales en el área de identidad visual. Los precios varían y se adaptan a los requerimientos individuales.

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“Quiero que mi negocio sea escalable. Así como yo estaba iniciando que no sabía nada, me gustaría ayudar a esos diseñadores que estuvieron como yo. Hacer que mis servicios sean escalables para tener un tiempo y apoyarlos”, resalta Ramos, quien dice que, a diferencia del arte, el diseño tiene objetivos.

Marilú Ramos invita a los jóvenes a animarse a emprender, a pesar de las dificultades, y a no ver barreras, pues, relata que ella empezó con pocas herramientas y existen otras opciones. “Más que creer en Venezuela es el querer comenzar. Yo no me iría del país porque apuesto mucho por él y el talento que está aquí”, subraya Ramos.

Cuatro emprendimientos innovadores de jóvenes venezolanos que apuestan al país

Apostar a la innovación y la juventud

“Darles la oportunidad a los jóvenes es darle una oportunidad a Venezuela”, comenta Carla Salazar de Smiley 2 Go. Ella recomienda a los jóvenes que quieren emprender que trabajen en equipo para poder consolidar cualquier propuesta o emprendimiento, así como también que “genuinamente” les guste y lo hagan “con amor”.

“Siempre hemos pensado que la mayor innovación está en encontrar el diferenciador en las ideas”, señala Gabriel Moreno de Galex. Relata que todos los emprendedores necesitan apoyo, pues para él, “las personas con grandes ideas” pueden tener una propuesta novedosa que beneficie a ciertos grupos de personas.

Para Joseph Vidal, apoyar a jóvenes emprendedores “es apoyar sueños”. Él cree que crear da la oportunidad de “ser uno mismo” y crear posibilidades económicas sin necesidad de estar atado a empresas. Invita a confiar en las capacidades y en la organización.

El economista Asdrúbal Oliveros señaló que hay una tendencia a que se continúen creando emprendimientos, no solo en Venezuela, sino en todo el mundo. Pero para promover propuestas hacen falta mejores condiciones para que puedan desarrollarse.

Entre estas están el profundizar los sistemas de interacción de los emprendedores, fomentar mayor financiamiento, reducir la cantidad de trámites para la creación de empresas ante el Estado, así como la formación en temas de gobernanza corporativa y finanzas, señaló el experto.

De momento, los cuatro jóvenes invitan a quienes quieran emprender a atreverse a hacerlo. Por ahora, trabajan en mantener en pie sus proyectos en medio de un ambiente con dificultades, con la esperanza de que mejoren las condiciones para que sus iniciativas tengan mayor alcance, tanto en país como otras partes del planeta.

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