• Durante la ceremonia protagonizada por las luces, la nostalgia de la despedida y los mensajes de concordia, la capital china pasó el testigo a las ciudades italianas de Milán y Cortina D’Ampezzo

Pekín clausuró el domingo 20 de febrero los Juegos Olímpicos de invierno, en lo que fue las segundas Olimpiadas que organizó la capital de China. Durante una ceremonia de clausura protagonizada por las luces, la nostalgia de la despedida y los mensajes de concordia, Pekín pasó a las ciudades italianas de Milán y Cortina D’Ampezzo el testigo para los próximos JJ OO de invierno.

El cierre de Pekín 2022 estuvo presidido por el mandatario chino, Xi Jinping, y el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach. La ceremonia se realizó en el Estadio Nacional conocido como “el Nido”, donde también se celebró la apertura el pasado 4 de febrero.

Terminada la competición, las delegaciones entraron al estadio con euforia poco contenida, en especial los que portaban alrededor del cuello las medallas conquistadas en la nieve y el hielo de las sedes olímpicas de la capital china.

Italia toma la bandera

El momento más solemne de la clausura fue la entrega de la bandera olímpica por parte del alcalde de Pekín, Chen Jining, al presidente del COI, que la trasladó a los regidores de las dos ciudades italianas que albergarán las justas de invierno en 2026.

Los niños volvieron a tener un papel estelar cuando un coro infantil entonó el himno olímpico casi al final de la clausura, que concluyó con un espectáculo de fuegos artificiales que iluminó la gélida noche pequinesa, a cuatro grados bajo cero.

Ceremonia de clausura.

Llegó entonces el turno de Milán y Cortina D’Ampezzo para empezar a calentar motores con un espectáculo de baile y luces titulado “Dualidad, juntos” que durante ocho minutos rindió homenaje a las relaciones entre el hombre y la naturaleza, y entre las montañas y la ciudad.

Con el traspaso de la enseña olímpica a las sedes italianas, Pekín cerró un capítulo que la convirtió en la primera ciudad en la historia en haber acogido tanto unos Juegos Olímpicos de verano (2008) como de invierno.

Juegos politizados

Los JJ OO de invierno estuvieron politizados desde su inicio por el boicot diplomático liderado por Estados Unidos. Por otra parte, los juegos escenificaron cambios en el orden mundial pero también probaron la efectividad -y la dureza- de las rígidas medidas de China para mantener a raya la pandemia.

La ausencia de representantes de Washington y aliados como el Reino Unido, Canadá o Australia convirtió al presidente ruso, Vladímir Putin, en la presencia estelar de la inauguración de los Juegos el pasado día 4 e ilustró el cierre de filas de Pekín y Moscú frente a Occidente.

El “castigo” a estos Juegos fue a cuenta de los supuestos abusos contra los Derechos Humanos del gobierno chino en la región autónoma de Xinjiang, de mayoría musulmana, donde cientos de miles de personas habrían pasado por campos de internamiento para evitar la expansión del extremismo, algo que Pekín siempre ha negado.

La cuestión sigue candente y la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, podría viajar este mismo año a la región, hogar de 12 millones de uigures, si se le permite un acceso sin vigilancia en el que pueda interactuar tanto con la sociedad civil como con funcionarios de alto nivel.

La burbuja funcionó

Deportistas, delegaciones y periodistas llegados del extranjero permanecieron en todo momento en un circuito cerrado y sin ningún tipo de contacto con la población local.

Los rebrotes registrados en enero en varias zonas de China, incluida la capital, hicieron que las autoridades apretaran aún más con las medidas de contención. Recurrieron cierres de colegios.

Salvo por invitación, los pequineses no pudieron asistir a ninguna de las competiciones que brindaba la cita olímpica, si bien la dura estrategia anticovid-19 cumplió su función. La mayoría de los positivos se detectó en el aeropuerto tras entrar en el país. En la última semana apenas se contabilizaron casos dentro de la burbuja, en algunas jornadas ninguno.

En total, los positivos dentro del circuito cerrado sumaron algo más de 400 -unos 270 en frontera-. Fueron diagnosticados a partir de más de 1,7 millones de pruebas PCR.

Estos resultados no impidieron que atletas que dieron positivo una vez en China protestaran por las draconianas medidas de aislamiento a las que fueron sometidos para evitar la propagación del covid-19 en las villas y sedes olímpicas. De hecho, el asunto terminó para el personal, voluntarios e informadores que viven en China, quienes tras el cierre de los Juegos deberán guardar otras dos semanas adicionales de aislamiento antes de poder pisar las calles del país.

Espíritu olímpico

Las caras de estos Juegos fueron femeninas, aunque por motivos muy distintos.

A nivel oficial, el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach, destacó el “gran espíritu olímpico” que, a su juicio, caracterizó a estos Juegos y las escenas positivas que protagonizaron algunos atletas pese a los enfrentamientos geopolíticos de sus países.

En concreto, Bach se refirió a las escenas de camaradería vividas entre atletas chinos y estadounidenses o entre rusos y ucranianos a pesar de que los países a los que representan continúen enzarzados en tensiones políticas.

En general, el mandatario olímpico consideró que los Juegos han sido “muy exitosos” en parte gracias a la ‘burbuja’ anti-covid diseñada por los anfitriones chinos que, pese a las voces críticas, convirtieron a la sede en el “lugar más seguro del mundo”.

Con información de EFE.

Noticias relacionadas