El ingeniero civil y expresidente de operaciones de Hidrocapital José Norberto Bausson presentó una propuesta técnica elaborada por la Sociedad Venezolana de Ingeniería Hidráulica para la reestructuración y recuperación del sistema de agua potable y saneamiento en plantas de La Guaira.
Durante una entrevista concedida a la emisora Fedecámaras Radio, el especialista explicó que la infraestructura hídrica del litoral varguense atravesaba una condición precaria previa al doble terremoto del 24 de junio.
Agregó que, de acuerdo con las evaluaciones técnicas del sector, la red operaba a un 40 % de su capacidad instalada, al suministrar aproximadamente 400 litros por segundo frente a los 1.000 litros por segundo requeridos para abastecer a la población.
Bausson señaló que las réplicas y movimientos de tierra causaron daños en las tuberías subterráneas, registraron fisuras en la red de distribución de agua blanca y potenciales fracturas en los colectores de aguas servidas.
“El litoral no se escapa de la condición de los acueductos de Venezuela. Cuando revisamos la línea base de La Guaira antes del terremoto estábamos en un 40 % de la capacidad instalada del sistema de agua potable”, afirmó Bausson.
Propuestas prioritarias
Frente a la contingencia, el plan formulado por la Sociedad Venezolana de Ingeniería Hidráulica que presentó el especialista estableció una diferenciación clara entre los más de 450.000 ciudadanos que permanecen en sus viviendas urbanas y la población damnificada que se encuentra distribuida en los refugios temporales.
“No es lo mismo darle agua a los que están en refugios que a los que están en su sistema original. El agua que llega a los refugios debe ser potable y en estos momentos, lamentablemente, eso no es así; se les lleva agua de pozos pero no cumple con la calidad potable”, señaló el especialista.
Para atender esta situación crítica, la propuesta técnica plantea habilitar parte de los 59 pozos profundos que existen en La Guaira. La meta inmediata contempla acondicionar estas fuentes subterráneas, aplicar los tratamientos adecuados al recurso y desplegar una logística de distribución mediante camiones cisterna bajo estricta supervisión.
“Toda esa gente que está en los refugios hay que entregarle agua, probablemente en camiones cisternas por unos meses, pero esa agua tiene que ser a través de ellos, para que tengan un control de calidad, que se verifiquen diariamente para que no se contamine”, precisó Bausson sobre el protocolo de suministro.
El proyecto también planteó la creación de comités de agua dentro de los centros de acopio para verificar los niveles de pH y cloro del recurso recibido, coordinar la llegada de los camiones y garantizar la operatividad de los tanques de almacenamiento.
Con estas acciones inmediatas de contingencia, Bausson aseguró que se puede mitigar el impacto sanitario en las zonas afectadas antes de avanzar hacia la evaluación subterránea de las redes colapsadas por los sismos.
Infraestructura inoperativa y deficiencias en el tratamiento
El experto detalló que el esquema de abastecimiento de La Guaira depende de fuentes distantes ubicadas en los extremos del territorio. Hacia el este, el sistema se surte del río Naiguatá, mientras que en el oeste proviene de las cuencas de los ríos Maya, Puerto Cruz y Chichiriviche.
Asimismo, recordó la existencia del Plan Maestro de Vargas de la década de 1990, diseñado por la firma internacional Harza, el cual contemplaba la construcción de tres embalses de regulación en Maya, Naiguatá y Los Caracas que no llegaron a ejecutarse.
“Aquel plan maestro implicaba que se hicieran tres embalses para que el sistema se convirtiera en un sistema seguro en verano y en invierno: un embalse en Maya, un embalse en Naiguatá y un embalse en Los Caracas. Pero ninguno de esos tres embalses se hizo”, explicó el ingeniero sobre la falta de regulación hídrica.
En materia de potabilización, el especialista advirtió sobre la paralización de las principales plantas de La Guaira.
Señaló que la infraestructura de Picure, diseñada para procesar hasta 1.500 litros por segundo, quedó inoperativa tras sufrir un accidente estructural, una situación que se replica en la planta de Mamo.
Por otra parte, acotó que la planta ubicada en Naiguatá funciona a la mitad de su capacidad nominal.
“Estamos muy mal en la parte de tratamiento y a eso hay que ponerle el ojo porque la ley te prohíbe que no entregues agua potable y es una cosa de consciencia. Eso es jugar con la salud de la gente y consideramos que es muy importante”, enfatizó Bausson.
El experto resaltó que esta vulnerabilidad en los procesos de potabilización ha derivado en que el agua enviada a través de las redes de distribución presente fallas de calidad, lo que representa un riesgo epidemiológico adicional para los habitantes del estado tras el evento telúrico.