• Hasta hace pocos años, América Latina contaba con una importante presencia de mujeres en la presidencia de países como Argentina, Chile y Brasil; sin embargo, el avance de la llamada “marea rosa” parece haberse detenido

La ciudadanía es un concepto histórico, una construcción social en permanente mutación. En ese concepto varían los criterios de inclusión y exclusión, que tienen diversos principios sobre los derechos de acuerdo a la sociedad y la época. Las venezolanas obtuvimos la condición o estatus jurídico de “ciudadanas” en 1947, cuando la Constitución aprobada ese mismo año estableció la universalidad del derecho al voto. La participación de las mujeres en el ámbito político ha sido un camino lento y signado por la dinámica de la exclusión y ello explica por qué hemos sido consideradas formalmente como ciudadanas solo desde hace 75 años. 

Ciertamente existe una presencia cada vez mayor de mujeres en más espacios de poder, tanto en el mundo como en Venezuela. Precisamente en nuestro país, las mujeres representan en promedio el 50 % de los ciudadanos con capacidad de ejercer el derecho al sufragio, según datos de ONU Mujer con base en el Instituto Nacional de Estadística (INE). En esa misma línea, el Consejo Nacional Electoral (CNE) aprobó en 2015 una ley de paridad de género (50 % hombres y 50 % mujeres) en la lista de candidatos titulares y suplentes a cargos de elección popular. La normativa entró en vigencia a partir de los comicios parlamentarios de ese año. 

En las elecciones a gobernaciones del año 2017, de la totalidad de las candidatas y candidatos, el 22 % correspondía a mujeres; mientras que en las elecciones a gobernaciones de 2021 el porcentaje se redujo a 9 %, lo que quiere decir que la participación de las mujeres disminuyó en un 13 % en estos últimos cuatro años. En el caso de las 335 alcaldías, para 2017 se postularon 11.972 ciudadanos, 2.175 fueron mujeres (18 %), mientras que 9.797 fueron hombres (82 %); solo en 62 municipios resultaron electas mujeres (19 %) frente a 272 hombres (81 %). 

En contraste, el 21 de noviembre de 2021 se llevó a cabo en Venezuela un proceso donde se eligieron  3.082 cargos regionales y municipales, específicamente 23 gobernaciones, 335 alcaldías, 253 miembros de consejos legislativos de estados (152 por lista, 93 nominales y 8 de representación indígena) y 2.471 concejales (1.420 por lista, 982 nominales y 69 de representación indígena), según datos presentados el Centro de Justicia y Paz (Cepaz) y la Red Electoral Ciudadana (REC), hubo un total de 190.952 postulaciones, 88.726 fueron mujeres (46 %), mientras que 102.226 fueron hombres (54 %).

En el caso de las gobernaciones, se postularon 863 ciudadanos: 106 fueron mujeres (12 %), mientras que 757 fueron hombres (88%). Solo en dos gobernaciones resultaron electas mujeres frente a 21 hombres. 

Al comparar los resultados de las elecciones para las alcaldías del año 2017, de la totalidad de las candidatas y candidatos electos, el 23 % fueron mujeres; mientras que en las elecciones a las alcaldías de 2021 el porcentaje se redujo a 19 %, lo que quiere decir que la participación de las mujeres disminuyó en un 4 %.

Para la elección al cargo a las gobernaciones de 2021, los partidos políticos postularon 88 % de hombres y apenas 12 % de mujeres. En la elección del cargo a las gobernaciones hubo una brecha de género de más del 70 %. En ocho estados, los partidos políticos no postularon a ninguna mujer para el ejercicio del cargo de gobernadora (Anzoátegui, Barinas, Bolívar, Falcón, La Guaira, Sucre, Trujillo y Yaracuy). 

Entre los partidos que menos postularon mujeres se encuentran Fuerza Vecinal (FV), que no postuló a ninguna; otros apenas postularon a un 7% de mujeres y Acción Democrática (AD) a un 11 %. 

En la actualidad, Encuentro Ciudadano ha sido el único partido fundado y dirigido por una mujer; aunado a eso, más del 60 % de su directiva está conformada por mujeres. 

A pesar de que las cifras, analizadas en el reciente proceso regional, evidencian la disminución de la participación femenina, en nuestro país las mujeres han alcanzado cargos de representación ciudadana de gran relevancia, algunas de ellas marcan el pulso político. Sin embargo, en la Presidencia de la República jamás ha estado una mujer. 

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En ese sentido, Delsa Solórzano (presidenta de Encuentro Ciudadano), Cecilia García-Arocha (rectora de la Universidad Central de Venezuela) y Carmen Beatriz Fernández (CEO de la consultora DataStrategia, experta en estrategias de campaña y ciberpolítica) ofrecen, desde sus espacios, sus opiniones sobre el rol de la mujer en la política nacional.

¿Cree usted que los partidos políticos continúan excluyendo a las mujeres dentro de cargos en sus estructuras?

—García-Arocha: No siento que sea una exclusión intencional, este es un país que por muchos años ha sido conducido a nivel político, económico y académico por figuras masculinas.  La inclusión de las mujeres de forma protagónica en los últimos 30 años en estos ámbitos se ve reflejado en la voz de las que luchan no solo por la igualdad, sino también por los derechos de todos; por el cambio en el paradigma político que rige el país, en los nombres de las que como yo lideran las principales casas de estudios del país, rompiendo con su llegada allí, con un techo de cristal que hace tan solo unos 20 años se creía imposible, demostrando no solo ser  maravillosas gerentes, sino también extraordinarias defensoras de la democracia y la pluralidad. 

Las organizaciones políticas y el país en general ha entendido que la participación política de las mujeres no es solo un derecho humano, es esencial para construir democracias fuertes y pacíficas, así pues que sin duda veremos cada vez a más mujeres dirigir las principales toldas políticas del país. 

—Fernández: Hoy la gran mayoría de las mujeres tienen acceso a la educación, por tanto, se esperaría ver un mayor número de mujeres ocupando cargos importantes en él ámbito político, pero a pesar de que existen leyes que promueven la paridad de participación, la proporción dista mucho de ser equitativa a todo nivel, este número parece además reducirse con los años.

El Global Gender Gap Report (Informe de la Brecha Global de Género) que mide el rol de la mujer en cuatro subíndices, que van desde la igualdad de acceso a la educación básica hasta superior, igualdad de acceso a la salud, participación económica y empoderamiento político, sitúa a Venezuela en el puesto 77 de 144, decayendo 21 peldaños con respecto al año anterior. 26 países latinoamericanos son medidos por este índice. Venezuela se ubica en el puesto 24. La política venezolana se ha masculinizado, el chavismo enarbola unos valores muy masculinos de la política, impregnando la política nacional, perdiendo espacio así las mujeres. Estos números son indicadores de que los partidos deben abrir más espacios para la participación femenina, que siempre ha estado presente en el trabajo y activismo social.

—¿Por qué cree usted que una mujer no ha ocupado aún la Presidencia de la República? 

—García-Arocha: Aunque pueda no sonar demasiado sorpresivo que una mujer llegue al poder, no es tan habitual como se podría pensar. De hecho, solo 19 países han estado en manos de mujeres en los últimos 10 años. En el caso de Venezuela, nuestros pasos en la política han sido pausados y progresivos, pero no trascendentales, no ha sido fácil abrimos brecha en este camino, estamos sometidas a constantes evaluaciones, debemos demostrar a cada paso que somos aptas, capaces y competentes, lo que ha dificultado tener una propuesta que convenza al elector de cambiar la típica alternativa masculina.

A pesar de ello no hemos desistido y hoy son más las mujeres que marcan tendencia en la opinión nacional. Este es un país al que le urge cambiar, tener un gobierno mucho más participativo e inclusivo, con políticas más empáticas y una dirección firme, la tarea no es fácil, pero si alguien sabe de luchas, somos nosotras. Los derechos que tenemos los hemos conquistado en prolongadas e intensas batallas, así que creo que este es el momento de pensar y confiar en una venezolana para construir un nuevo país.

—Fernández: Porque en el sistema político venezolano existe un machismo estructural. Uno de cada tres venezolanos cree que los hombres son mejores líderes que las mujeres. Esta disparidad dificulta el ascenso al poder de una mujer. Sin embargo, no es imposible, pues las mujeres que hoy hacen política en el país, trabajan muy duro para posicionar su opinión, por reconocimiento no solo de su trabajo, sino también de las soluciones que están aportando en sus espacios. 

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—Solórzano: Este es un país profundamente dividido, lo que aumenta la discriminación y las desigualdades, la carencia de políticas públicas inclusivas y el incremento de la pobreza limitan y condicionan el ascenso social, económico y académico de las mujeres, lo que se traduce en menos participación en el ámbito político. La discriminación por razones de género en Venezuela es real, no se habla porque estamos ocupados de lo urgente y no de lo necesario. Yo he sido víctima de ella y he luchado para vencerla, nadie nos ha regalado nada.

Las mujeres que hacemos política en Venezuela trabajamos muy duro para ganar cada espacio y mantenernos en él. Sin duda alguna el liderazgo femenino es distinto, gracias a esta lucha. No es débil, no es frágil, ni vulnerable y está listo para asumir las riendas del país. Nuestro país no ha sido conducido por una mujer, en definitiva, por el estándar de valoración inusualmente drástico al que las mujeres en la política están sometidas.

¿Cómo crees que sería Venezuela conducida por una mujer? ¿Qué características tendría esa líder para poder enfrentar y ser una alternativa real a las distintas crisis que vive el país? 

García-Arocha: La  participación de las mujeres en la política ha demostrado hacer  la diferencia en la manera de gobernar y trabajar por el interés colectivo, así pues que una Venezuela gobernada por una mujer, sin duda, sería un país con una perspectiva colectiva. Es difícil catalogar el estilo de liderazgo que deba tener una candidata, pues las percepciones públicas son cambiantes y volátiles, sin embargo, se puede aseverar que, se necesita que tenga: a) grandes capacidades de gerencia; b) debe poder escuchar activamente; c) honestidad, algo que parece hemos perdido en los últimos años de gobierno. La democracia no es el silencio, es la claridad con que se exponen los problemas y la existencia de medios para resolverlos; d) coraje y creatividad para manejar el conflicto y la crisis en la que vivimos, generando alternativas y soluciones a corto plazo, pues la crisis es tan profunda y prolongada que ya no podemos esperar; y e) preparación académica: quien dirija nuestra nación debe ser un ejemplo para todos los venezolanos, la educación es y será siempre la única herramienta para brindarle a Venezuela la garantía de un futuro.

Fernández: Feminizar la política. Y con ello no hablo solo de mayor participación de mujeres en cargos de poder. El líder que requiere la nueva Venezuela debe tener con él los valores femeninos de la política, necesarios para lograr la reconstrucción de la sociedad, el entendimiento, el diálogo y la negociación, logrando que se asienten en las generaciones del país, para lograr el cambio en el paradigma masculino, que hasta ahora incluso las mujeres que han sido figuras importantes de la revolución las han impuesto. 

Solórzano: Venezuela tiene grandes hombres y mujeres capaces de dirigir este país, pero lo que realmente necesita es salir de un gobierno que por más de 20 años ha suprimido nuestros derechos, nuestras libertades y nos han hecho esclavos dependientes de una economía rentista que nos arrebata el futuro. Tenemos que reclamar el poder, porque los derechos sin poder no llegan. Merecemos una nueva conducción política, dirigida por un venezolano o venezolana que ame profundamente al país, que adicionalmente tenga una verdadera preparación política y académica, que sea humano y empático y  que borre las divisiones que por más de 20 años se han trazado más allá del ámbito social.

Siendo usted una mujer que ya ha roto los techos de cristal, ¿cree que podría ser esa primera presidenta que conduzca el cambio que nuestro país tanto demanda? 

García-Arocha: No está en mí decidir si puedo ser yo la mujer que lidere a los venezolanos en el proceso de cambio, lo que sí puedo afirmar es que no me he planteado llegar a (el Palacio de) Miraflores, pero si la historia y la vida me sitúan en un sitio distinto del rectorado, lo asumiría, con el coraje, creatividad, honestidad y capacidades académicas, con las que he asumido, como primera mujer el Decanato de la Facultad de Odontología y el rectorado de la principal casa de estudios del país por 14 años. A los venezolanos puedo asegurarles que si alguna revolución se produjo en este país en los últimos 20 años, fue la que llevamos adelante las universidades; porque impulsamos transformaciones en el marco de un profundo espíritu democrático; porque a pesar de las amenazas, de la condena presupuestaria y de todas las adversidades, seguimos brindando esperanza al país, al educar en libertad y democracia. 

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—Solórzano: El mundo está cambiando muy rápidamente, Venezuela ha vivido por más de 20 años en una cápsula ideológica, que ha deconstruido nuestro país y nuestra sociedad. Es el momento de un nuevo comienzo, que no es partir de cero, es iniciar otra etapa. Yo no niego que  tengo un sueño que aspira a transformar el país, para el que me he preparado y por el que hemos trazado un camino de trabajo, sociopolítico igualitario, empatía y colectivo, es casi imposible silenciar a una nación que pide a gritos cambiar, no es el tiempo de inhibir las ideas, es momento de iniciar la transformación política del país.

—¿Qué mensaje le darías, a esa nueva generación de venezolanas, que ya no temen elevar su voz, que día a día lideran su hogar, su comunidad y demandan cada vez más espacios de participación? 

García-Arocha: Democracia y libertad son expresiones femeninas y por ellas sin discriminación, hemos luchado hombres y mujeres. La mujer venezolana simboliza trabajo, esfuerzo y dedicación, elementos que le han conferido un rol protagónico para vencer paradigmas. Como promotoras de esperanza, somos pieza fundamental en la construcción de un futuro lleno de valores, respeto, honestidad, tolerancia, pensamiento plural y solidaridad, sabemos que son tiempos difíciles pero con el esfuerzo y el coraje de cada una de ustedes veremos brillar una nueva Venezuela. Feliz día a todas las mujeres venezolanas.

Fernández: Rendirse no es una alternativa cuando se quiere generar un cambio, así pues que a pesar de las barreras, las mujeres venezolanas deben continuar en su ardua labor por labrar el camino hacia una sociedad en la que la igualdad sea real y efectiva, sirvan de ejemplo repliquen sus logros, porque Si algo caracteriza  a todas las mujeres que luchan por los derechos de las mujeres es su capacidad para servir de ejemplo a otras mujeres y motivarlas a levantar la voz y pelear por lo que creen.

Solórzano: Las mujeres y las niñas representan la mitad de la población mundial y también, por tanto, la mitad de su potencial. Somos capaces de todo, somos capaces de transformar nuestro cuerpo para dar vida, así que podemos transformar el país, “No se trata solo de invitarnos para dar un discurso de motivación. Hay que considerar a las mujeres como seres políticos para ellos debemos formarnos y estar preparadas, trabajar unidas, pues finalmente Venezuela es una mujer que se levanta a luchar todos los días, por su familia, por su comunidad y por el país,  como tu y yo, el futuro, está en las manos de cada una de nosotras.

A pesar del gran trabajo que numerosas venezolanas han hecho para conseguir espacios de poder y abrir las brechas, la desigualdad y la discriminación de género continúan presentes en un país liderado por hombres. Al conmemorarse un año más del Día Internacional de la Mujer es necesario recordar la importancia de que nosotras, como partes de un país, incrementemos nuestra participación e inclusión, de forma paritaria, en todos los ámbitos de la vida pública, especialmente en lo político, es un paso fundamental para la prevalencia de la democracia. 

El estatus de la democracia también depende esencialmente del empoderamiento de la mujer, no solo porque la exclusión de ellas en la toma de decisiones es un indicador de una democracia defectuosa, sino porque la participación de las mujeres fortalece la democracia. Venezuela es un país que está por cambiar, quizás sea en las manos de una mujer que este cambio sea posible.

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